Color picota con menisco atejado, capa media-baja, con lágrima fina y algo tintada.
En nariz hay iniciales notas oxidativas iniciales que rápidamente se disipan y se convierte en una mezcla de aromas de frutas rojas y negras maduras, presencia de especias (vainilla, pimienta negra), leves balsámicos. Necesita tiempo para disfrutarlo y verlo evolucionar.ç
En boca es dulce, goloso, con buen cuerpo, destaca sobre todo fruta negra compotada, hay acidez más de la esperada y queda acidez para mantenerse más tiempo, taninos con nobleza, bien estructurado, amable y equilibrado. Buena persistencia final.
Un vino que nació de viña nueva (3 años) y para llenar de botellas las mesas del restaurante propio (Jose Maria en Segovia) y que se convirtió en uno de los grandes. Poder disfrutar de los pocos momentos (botellas) que quedan es algo excepcional, como la propia calidad del vino que se mantiene sobresaliente. De hecho en la cata de Verema con todos sus hermanos grandes, fué el que más gustó y que será dificil repetir, de ahí la puntuación excepcional e imposible poner precio a una botella.
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