Un viejete a la semana suele ser una buena dosis. Esta vez quería ver si muchos meses después y otra botella (y los riesgos que eso conllevan) confirmaba las sensaciones anteriores.
En este caso la botella mantenía todo el nivel de vino, el corcho perfecto envinado hasta un poco menos de la mitad, salió fácil.
El color te anuncia que es un viejete, viejete pues ya todo el es muy atejado.
En nariz cuesta de abrir pero luego decae rápido.
En boca estaba casi sin acidez pero tampoco abocado.
Cada botella es un mundo y más después de tanto tiempo. Como todo ser vivo, cada uno envejece como puede.
La RCP va en función de su coste inicial. Pocos llegaría a sobrevivir más de 30 años.
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