Picota muy vivo, con una excelente fruta roja, y esas notas balsámicas, y de madera de cedro que tenía también el 97. El perfil aromático es muy similar, pero aquí hay más profundidad y elegancia. La boca es amplia y carnosa, aunque no es un vino con peso. Es largo, con estructura y acidez para aguantar, con ciertas sensaciones terrosas en boca. Después de probarlo todos hasta el 2002 y volver a él, se muestra como el más elegante de todos.
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