Con un sabor a frutas que ni las frutas saben que lo tienen.

Es un vino que desde el primer momento, marca, imprime su impronta. Tiene una madurez, una sazón de la uva, que impresiona, habla alto y claro. Lo hace con potencia, concentración, sientes la fruta negra sazonada con especias, viva y fresca, madura y golosa, pura, una gozada. Todo ello envuelto en un fino toque balsámico, fresco, mentolado, sientes las cerezas jugosas y golosas, en todas sus formas. Hay un aroma a monte bajo que te lleva al terruño. Me fascina esa sensación, la expresión de madurez rica y sana.

En la boca el vino es jugoso, fresco, frutoso, dulce, se agarra, te templa la boca y te pone firmes, todo ello envuelto de placer e intensidad. Que acidez, chispeante, que plenitud, fuerza e impronta frutal atesora este vino, joven y bravío.

Al tiempo el vino va hacia la concentración, a lo oscuro, profundo, serio. En nariz ahora destaca la pimienta, incluso notas florales y de chocolate. En la boca juegan las cerezas, reales, no las de ahora, que no saben a nada que no sean ellas. Hay ciruela y endrinas, tacto jugoso, con ese grato punto de dulzor, de redondez, dentro de un tanino vivo, expresivo, elegante, de lujo. No sientes el alcohol, solo su leve calor, su amable alma.

Agradezco no sentir, apreciar o padecer las notas tostadas de la madera...

Recomendado por 3 usuarios
  1. #1

    Joseangel

    Un gran vino desde luego el Ardacho, que veo ha ganado mucho en complejidad con unos meses de botella. Yo lo encontré más primario y con una mineralidad muy manifiesta. De momento guardaré como oro en paño la botella que me queda y seguiré esperando ansioso a que salga la cosecha 2013 (la 2012 está agotada) para intentar agenciarme alguna botella. Merece la pena visitar la bodega (el garaje, mejor dicho) y el viejo viñedo de donde procede este vino de la mano de su autor, Roberto Oliván, agricultor y enólogo que a pesar de su corta edad atesora mucha sabiduría en materia vinícola y tiene buenas dotes de divulgador.

  2. #2

    Arrutzi_Najera

    en respuesta a Joseangel
    Ver mensaje de Joseangel

    Sin duda esa botella que te queda es un divino tesoro, que alberga en su interior todo un universo. Este vino hace grande a la Garnacha, habla mucho de donde procede y aunque coincido contigo con que prima el valor primario de la uva frente al de crianza, es todo un placer degustar este vino. Un saludo.

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