De sobresaliente, incluso le subo mi anterior nota

Esta segunda botella la catamos tras abrirla y permanecer cuatro días al vacío. La servimos a 18°C.

VISTA: Rojo picota de ribete violáceo muy intenso. De lágrima abundante y fina, poco densa y tintada.

NARIZ: A copa parada afloran (esta vez si lo aprecio) notas claras de fruta roja muy madura, como mermelada de moras y se mantiene ese aroma embriagador de violetas. Al agitar surgen las notas de sotobosque, ortigas, hinojo y menta. Los especiados de pimienta están en segundo plano así como unos terciarios de tabaco y cueros. Finalmente me llega de nuevo ese recuerdo tan característico a after-eight. De intensidad considerable, tiene una nariz portentosa y muy compleja.

BOCA: El paso por boca es extraordinario, potente, amplio. La acidez es media-alta y los taninos siguen presentes, aunque los percibo algo más pulidos que mi recuerdo de la primera botella. En post-gusto es goloso, incluso algo dulzón y en retronasal es una auténtica gozada: notas de torrefactos y tabaco, cacao y mentolados enriqueciendo el conjunto, todo ello conjugándose con especiados de vainilla y unos cítricos de pomelo que me sorprenden gratamente. También aprecio esta vez una mineralidad, como a tinta china, bastante clara. De persistencia larga, de más de un minuto. Es una delicia de vino, poderoso, con una fruta madura y un carácter mineral que no aprecie en la primera cata y que no hacen sino enriquecerlo. Con mucho futuro por delante.

De sobresaliente, incluso le subo mi anterior nota. He apreciado una mejoría en boca, con toda seguridad influenciado por un ambiente propicio, mucho más tranquilo que en la anterior botella (en un restaurante). Por otro lado, esos días abierto y conservado al vacío le han sentado fenomenal.

Sin duda un muy buen Toro , merecedor de las calificaciones obtenidas en las guías aunque sigo opinando que en tres o cuatro años estará en su clímax.

La RCP la mantengo en muy buena obviamente.

Esta vez se maridó con unas chuletas de cabritillo adobadas durante dos horas con un masala casero a base de cardamomo, cilantro en polvo, ajitos, chilly rojo picante, mostaza con semillas y unos "pickles" de mango verde fermentado. De acompañamiento un queso manchego muy curado. Sensacional cena y mejor vino.

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