Picota muy intenso, capa alta, borde violáceo. Lagrima tintada, muy fina. Reflejos azulados y violáceos. Recuerda un Ribera o Toro joven. Nariz de buena intensidad. Al primer golpe asoma una gran cantidad de fruta negra, confitada, regaliz, especias y va ganando en expresión floral (lilas, geranio). Diría que predomina el carácter varietal de la syrah. Hay notas de gominolas, algo abocadas, raspón, hollejos y maceración. De fondo gana en aromas de hierbas del monte, boj, retama. En boca es seco, un tanto áspero y algo duro, todavía muy juvenil. Mucha fruta negra y correcto de acidez. Un vino que aún tiene mucha tela que cortar. Con 7 meses de crianza en madera usada aún le podemos dar unos años para que se vaya suavizando.
totalmente de acuerdo!!! Este vino era raruno, con una garnacha de la Terra Alta, de muchísima extracción y una syrah excesiva de la zona de Lleida. Lo del sulfuroso habrá que preguntárselo al enólogo de Torres pero ya te puedes imaginar... De esos vinos que se beben y poco más con un concepto muy de Ribera barrica, excesiva extracción y acidez suficiente. Poco más.
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