Vino encerrado en una botella borgoñona y vestido con una sencilla y bonita etiqueta, en la que predominan el oro y el blanco.
A la vista se manifiesta con un bonito color amarillo dorado, limpio, brillante, con una buena y densa lágrima que se desliza con lentitud por la copa.
En nariz, recién abierto abundantes notas de roble Allier, después van apareciendo frutas ácídas, cítricos, notas de frutas de hueso y tropicales, feijoa. Después de una muy buena aireación, 24 horas, han desaparecido prácticamente los ahumados y la madera francesa de su crianza.
En boca está glicérico, con cierta carnosidad, un vino corpulento y con volumen. con una elegante y viva acidez que le dará vida por delante. Equilibrado. Vuelven a resurgir las frutas de la fase olfativa, cítricos, piña , feijoa, piesco, elegantes notas del ahumado de la madera de crianza. Elegante paso de boca. Es muy largo. Me dá una permanencia en boca de 3,15 minutos.
Un vino que por sus características de corpulencia y acidez, le vendrá bién más tiempo en botella. Mejorará en 2 o 3 años.
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