Fase Visual:
El formato de botella y la presentación ya sugieren que nos encontramos ante un cava especial, importante y en el que la bodega ha puesto un gran énfasis por transmitir al consumidor la distinción y calidad del vino que contiene.
A la vista el cava es brillante y limpio; de color amarillo pálido con reflejos dorados y verdosos. La burbuja es muy fina, abundante y asciende con presteza hacia la superficie. En mi copa, he optado por una copa tradicional de nuestro grupo de cata, la Spiegelau Expert, forma rosario y éste se mantiene ...
Fase Olfativa:
Aroma de buena intensidad, limpio, complejo, aromas primarios y de la crianza en una gran armonía. Se nota su carácter vinoso y los recuerdos aportados por la larga crianza de 40 meses: pero eso es parte de su encanto porque las notas de levaduras, pan tostado, bollería, frutos secos, están perfectamente asociados a sus aromas frutales que, en este caso, son recuerdos de frutas rojas más que blancas, sobre todo fresa y pomelo con un toque de lima.
Evoluciona hacia notas cremosas y de pastelería, con algún recuerdo amielado, balsámico y, otra vez, corteza de pomelo. Me gusta la nariz de este vino ...
Fase Gustativa:
Y por fin llegamos a la fase gustativa. Todo lo que apuntaba en nariz, y todo era bueno, tiene su reflejo en la boca.
Tiene una buena entrada, con gran presencia cremosa del carbónico que, además, es ampulosa, pero en su justa medida, lo necesario para dar volumen y densidad al sorbo.
Es más bien seco, con recueros tostados, estupenda frescura, vinoso pero fino. Desde luego es untuoso y con estructura, tanta que me da la sensación de una presencia tánica que aumenta su amplitud. La acidez es otra de sus virtudes; bueno, yo diría la frescura que proporciona esa estupenda acidez y que le lleva, de la mano, hacia un final de boca intenso, largo y suavemente amargoso.
En resumen, es un gran cava, para mi gusto, uno de los mejores de España.
En todas las facetas de la cata tiene características destacadas: en visual por su brillante y jovencísimo color amarillo dorado y su finísima burbuja; olfativamente por su sutileza, su complejidad y su sensación global de frescura y cremosidad, y en la boca porque su intensidad, su untuosidad, su carácter vinoso y, nuevamente, por su frescura y fina persistencia.
Es un vino que puede aportar seriedad, elegancia y buena armonía a la mayoría de grandes platos de nuestra gastronomía.
Su precio está entre 25 - 30 euros.
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