Restaurante Tanuki en El Albir - Altea
  

Restaurante Tanuki

4
Datos de Tanuki
Precio Medio:
41 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
7.4 10
Comida:
8.9 10
Entorno:
8.1 10
Calidad-precio:
8.1 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Japonesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Tanuki Tanuki Tanuki en El Albir - Altea

4 Opiniones de Tanuki

Cenamos en este restaurante japonés por primera vez anoche. El recibimiento no fue muy amigable, pero lo pasamos por alto. La carta es muy amplia y clara, ya que es digital y ves las fotos de los platos. El tartar de atún y el maki de salmón y aguacate estaban exquisitos y muy bien presentados. Los niguiris eran excesivamente grandes (imposibles de comer de un bocado), y el corte del pescado era demasiado grueso. Los yakisoba estaban sabrosos. Los postres, exquisitos. Amplia carta de vinos también. El servicio de la chica ucraniana que nos atendió fue impecable: es amable y muy profesional. Al terminar mi marido se dirigió con una broma al camarero moreno con barbita, el que nos había recibido,y le pidió que nos hiciera una foto. La salida de tono que este tuvo nos dejo helados. Fue desagradable e incomprensible. Volveremos a este restaurante, pero si nos tiene que atender este señor saldremos corriendo. Con lo amable que es su compañera!!!! Una lastima.

Noche de viernes quedamos tres amigos - cocineros - amantes de la buena cocina, antojo de buen sushi....donde vamos? Nos ubicamos en valencia, sabemos que hay sitios buenos y sitios o franquicias que desprestigian el sushi....nos llega el eco de que en la playa del albir hay un sitio nuevo a manos de un chef muy peculiar...aun no sabemos si es japonés asiático americano o francés? Bueno esto no nos importa lo verdaderamente importante fue que valió y mucho la pena hacer tantos kilómetros para comer buen sushi ...pudimos degustar bastantes platos y todos excelentes el servicio muy bueno y el local muy agradable ....sin duda repetiré aun que tenga que hacer un viaje largo. Para acabar tengo que dar mi mas sincera enhorabuena a ese gran chef de categoría internacional y mejor persona. Un abrazo . Volveremos.

Anoche volvimos a cenar en Tanuki. Esta vez éramos tres comensales. La sala, ya descrita en mi anterior comentario, mucho más llena que en visitas pasadas. Seguramente éste es un buen indicador de lo bien que están haciendo las cosas. Me consta que en la pasada Semana Santa han trabajado mucho. Para complementar mi descripción del entorno añadiré un detalle que se me pasó en el comentario que precede: la agradable música ambiental que suena cada velada, muy apropiada y a volumen adecuado.

Mientras decidimos la comanda pedimos las ya tradicionales edemame (vainas de soja: 4,00 €). Están tan ricas que comentamos que nos parece que pueden llegar a crear adicción. Pedimos también una botella de Albariño Lagar de Indra (11,00 €) que se nos sirve a temperatura adecuada y en cubitera.

Anoche tomamos:

- Kaki kaipara, o sea, Ostras: Una para cada uno. De mayor tamaño que la otra vez, tipo Gillardeau, y con un nuevo sazonamiento acusadamente picante (se nos avisó – bien hecho) que a mí, personalmente, me gustó. Muy fresco el producto.

- Maguro (sashimi de atún: 20,00 €): 8 tacos de tamaño considerable de un atún de frescura excelsa. Im-presionante.

- Sake avocado maki (6,50 €): 8 makis invertidos de salmón y aguacate. Como en todas las preparaciones que llevan arroz, destaca el punto de perfección que se alcanza en la cocción de éste.

Después pedimos tres rollos diferentes que se presentan cortados entre 8 y 10 makis y que describo tal como hace la web del restaurante ante la imposibilidad de reconocer y recordar tantos ingredientes:

- Dragón (14,00 €): Krissia cangrejo, espárragos, pepino adentro y hacia fuera cubierto con anguila y aguacate

- Karikari no kani (12,50 €): Cangrejo picante, pepino negi, aguacate y gobo cubierto con tenkasu, masago y un poco de arroz perla

- Jon dragon (14,00 €): Camarón, pepino, aguacate, espárragos y gobo flash frito estilo tempura con salsa de anguila dulce.

Los tres rollos estuvieron impresionantes. Es cierto que tanto yo como los acompañantes somos unos apasionados del sushi de pescado crudo y estos rollos apenas lo incluyes, pero es un auténtico disfrute la composición de ellos por la mezcla de ingredientes, los puntos conseguidos y unas presentaciones espectaculares como se puede observar en las fotos.

Acabamos con un Chocolate maki sushi que se trata de makis de apariencia tradicional en los que el alga nori se sustituye por cobertura de chocolate crujiente, el arroz del sushi por arroz con leche y el relleno central es de compota de frambuesas. Rico.

Tomamos otra botella de vino: Santa Digna (sauvignon blanc) de bodegas Torres (14,00 €) que, como su predecesor, salió a buena temperatura. Sushi y blancos casan perfectamente, EMHO.

En definitiva, otra velada memorable en el que, seguramente, sea el mejor restaurante oriental de la zona (y cuando digo zona me refiero a una ancha zona).

Un compañía de movidas gastro y amante de la restauración me había aconsejado encarecidamente la visita al local donde hace unos meses atendía el personal que ahora está en este restaurante. Cuando nos decidimos a visitarlos en el antiguo local resultó que lo habían dejado. Así que, nada más enterarnos que estaban dando servicio en este nuevo local, fuimos ilusionados él y yo a corroborar que el nivel seguía alto.

El local en sí me gustó al primer vistazo: moderno, funcional, amplio… Especialmente aconsejable, EMHO, para cenar ya que iluminan la sala una serie de lámparas colgantes del alto techo que son una pasada. Mesas sin mantel pero con “caminos” y sillas cómodas.

Como veníamos de tomar ya unas cervezas pedimos directamente el vino. La carta es muy corta y con vinos todos ellos de gama baja en cuanto a precio. Hay referencias de blancos, rosados, tintos y cavas/champagnes, 4 o 5 de cada uno de ellos. Elegimos un Santa Digna Sauvignon blanc de Bodegas Torres (14 €) que no conocía. Resultó agradable y, sin entender mucho, creo que maridó perfectamente con la cena. Mientras estudiábamos la cata pedí unas edamame (vainas de soja al vapor) que únicamente había probado en el gran DiverXo de Madrid de las cuales guardaba un grato recuerdo. Aquí estaban buenas, tal vez menos crujientes que las del chef madrileño y algo faltas de sal. Pero, si me permiten la comparación, tomarlas produce la misma sensación que cuando comes pipas: no puedes parar, una tras otra sin pausa hasta vaciar el plato. Junto a ellas nos sirvieron una pequeña ensalada individual de brotes de soja por cortesía del restaurante. Me gustó mucho: de sabor avinagrado pero muy refrescante. Con el vino escogido una gozada.

La carta es extensa y a mi parecer no está bien estructurada. Hay múltiples preparaciones y creo que deberían agruparse de otra manera. Por ejemplo, en la página titulada sashimi aparecen las tablas de sushi combinado (niguiris, makis…). Además, los platos se enumeran en inglés antes que en castellano y ello desconcierta un poco. Se entrega junto a la carta una tablet para poder ver en fotos el resultado de alguna de las preparaciones. Ayuda pero sigo pensado que la carta necesita otro tipo de estructuración. Pedimos sin haber llegado al fin de ella pues todo tenía muy buena pinta. Nuestra comanda fue la siguiente:

- Ostras: de tamaño pequeño y acompañadas de una picada/vinagreta que casaba perfectamente con su sabor salino sin llegar a neutralizarlo. Siento no recordar los ingredientes de este acompañamiento pues entiendo que podría resultar interesante al lector.

- Sashimi de atún: Se pide por unidades ya que el corte da como resultado unos filetes de gran tamaño. Pedimos cuatro. Siempre me habían servido los sashimis en porciones más bien pequeñas, de bocado. El corte perfecto y el producto, como en toda la cena, excelso.

- Tabla de sushi: 8 niguiris i 8 makis con gran variedad de pescados: boquerón, salmón, atún (lomo y ventresca), gamba, pez matequilla, bacalao… El arroz estaba espectacularmente preparado tal vez el mejor que he probado con sushi. Solo cabe reiterar nuevamente la frescura y calidad de los pescados.

- Tataki de atún: Nuevamente una preparación novedosa para mí. Generalmente me habían servido el tataki en forma de taco marcado a la plancha por los seis costados. Este se presentaba en finas rodajas redondas con el extremo pasado por plancha y el centro totalmente crudo. Deduzco que el atún se corta primeramente en una especie de cilindros, se marca todo el contorno y se cortan luego finas lonchas transversalmente. La vinagreta y verduras que acompañaban estaban riquísimas y le daban un toque picante al plato muy de nuestro gusto.

- Makis de arroz con leche y chocolate: el color negro de la alga nori que se usa en los makis es sustituida aquí por chocolate semicongelado que es aquello que le da consistencia y forma al maki. Correcto postre, sin más.

El servicio en sala es agradable, cercano, cortés… Nada intrusivo al principio se prestan a explicaciones y a la conversación cuando perciben que los comensales se prestan por un conocimiento más profundo de la cocina japonesa o por simple curiosidad. El equipo de cocina parece estar dirigido por un cocinero oriental, japonés intuyo, al que se le presupone veteranía por la edad que aparenta y su buen hacer. Las preparación de los platos se alterna entre la cocina interior y una especie de barra/cocina cara a vista. Creo que se contempla la posibilidad de picotear o cenar en la sushi/barra.

La RCP me parece correcta, dada la calidad sublime del producto, la exquisitez de las preparaciones, la atención del servicio… No son los precios del restaurante oriental del barrio, pero me parece que está perfectamente justificado. Además, el hecho de ser únicamente dos comensales, encarece un poco este tipo de cenas. Experiencia, por tanto, 100% aconsejable para los principiantes y los amantes de la cocina nipona. Confío en repetir.

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