Restaurante Korean Sushi en Valencia

Restaurante Korean Sushi

6
Datos de Korean Sushi
Precio Medio:
23 €
Valoración Media:
6.9 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
5.8 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Asiática, Japonesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


6 Opiniones de Korean Sushi

Celebré allí mi cumpleaños la semana pasada, qué gran acierto, éramos 4 y comimos abundantemente, con 2 botellas de vino blanco y cervezas por un total de 100 €.

He venido a este sitio alrededor de 10 veces, con lo que ya se que tienes que tener paciencia, ya que todo se prepara al momento y sólo lo lleva el matrimonio coreano. Esta vez todo fue más fluido de lo habitual, y ellos tan encantadores y amables como siempre. ¡¡Me sacaron velitas al acabar la cena!! Adorables.

Pedimos algas, un surtido de nigiri, de maki, temaki y sashimi, y acabamos con el Bulgogi de cerdo picante y con las megarecomendables empanadillas coreanas, qué cosa más rica. Estaba todo fresquísimo, sabrosísimo y para no parar de pedir. Adoro este sitio.

Es cierto, como he leído en otras valoraciones, que existe un problema de ventilación y huele un poco a fritanga, pero yo sinceramente me olvidé de eso en cuanto salió el primer platillo.

Como digo en el título, uno de mis rincones favoritos de Valencia, aunque pilla a desmano de todo, merece la pena desplazarse hasta allí.

Minúsculo local en el inicio de Pío XXII, frente a Nuevo Centro. Paso toooodos los días por ahí con el coche y nunca me había fijado en él, me había pasado totalmente desapercibido.

Pero tras mi reciente visita a YukMi, en la que disfruté de lo lindo de la cocina coreana, mis ojos y mis oídos estaban en aletargada alerta ante noticias al respecto. Y mis oídos escucharon algo de un coreano que hacía sushi… ¡Pinnnng! ¡Vamos!

Como anticipaba, el local es diminuto, caben 5 mesas muy justas. Es cuco, con las paredes pintadas en granate con algún cuadro con motivos orientales, limpio, bien puesto.

La carta es muy breve y está centrada, tal como su nombre ya avisaba, en sushi, al que añaden alguna cosita de cocina coreana tradicional.

Esto es lo que pedimos, todo al centro (hasta la sopa, que donde hay confianza da asco):

Sopa Miso
Kyoza-Mandu
Kor Maki
Kimchi
Makis de aguacate y salmón
Bibimbap
Temaki de anguila

Bueno, pues fue una cena agradable, pero nada que ver con YukMi, esto está más descafeinado. Ni siquiera picaba el picante que pedí aparte… Le pregunté, y la respuesta de siempre: “El picante que pica aquí no lo come nadie y lo tengo en mi casa para mí”.

La sopa no fue la mejor que he tomado, las kyozas estaban ricas, el sushi correcto (si bien el temaki superaba esa calificación de “correcto” para alcanzar la de “destacable”) y el bibimbap, muchísimo mejor el de YukMi.

Pedí de aperitivo kimchi, y tardaba en salir, ya había en nuestra mesa algún otro plato de hecho, por lo que lo reclamé. Me dijo que “sí, luego”. “¿Pero no es un aperitivo?”, pregunté yo. “¡No! Kimchi muy fuerte, comer kimchi con comida, no sólo, no sólo” contestó. ¡Anda, pues qué equivocado estaba yo entonces! Me explicó muy gráficamente -me encantó la explicación- que era como los valencianos cuando en el almuerzo se tomaban el bocadillo y comían aceitunas, que en la cocina coreana el kimchi juega ese papel, el de las aceitunas que "alegran" el bocadillo. Como a nadie de mi familia le gustó, pues me lo tomé yo sólo “a palo seco”, no le hice mucho caso. Y no me pasó nada, me gusta, es algo muy peculiar, diferente a todo. Esa col fermentada-avinagrada-picante-hiperespeciada... Mola el kimchi.

La carta de vinos es desternillante, bueno, es que no es carta de vinos, son dos líneas de la carta general, en la que pone algo así como: Tintos: Rioja y Otro” / Blancos “Verdejo y Otro”. Pero porsiaca le pregunté si no tenía algún espumoso y desapareció el tipo y regresó con dos botellas, una en cada mano. Elegí un Jaume Serra Cristalino. La leche, que dulce me sabe esto, dije (a mi hija sin embargo le pareció el mejor espumoso que había probado en su vida, palabras textuales). Miré la botella y… ¡Oño, si es que es semi-seco! Pues nada oye, qué le vamos a hacer…

El negocio está regentado por un matrimonio (supongo) de coreanos del sur y entre ellos se lo guisan y se lo comen. Cuando está lleno, como era el caso, no llegan, y los tiempos de espera se hacen tediosos. Bueno, es gente afable y no llega uno a enfadarse…

Sales oliendo a fritanga.

Ya es lo menos la octava vez en un año que he ido al Korean Sushi. Tengo que decir que en comparación con otros restaurantes asiáticos y, sobre todo, japoneses, me parece el mejor en el que he estado en cuanto a relación calidad/precio y además en el trato, que es muy familiar y correcto
El único "pero" es la deficiente extracción de humos del local, cuando llegas a casa te huele toda la ropa a cocina y a frito (dentro del local no se nota)
Si consiguieran subsanar dicho problema ya sería perfecto
Un cordial saludo y sigan con esa calidad y buen trato

Sin quererlo nos quedamos a las 11 de la noche en tierra de nadie, ni has cenado ni tienes mucha hambre, pues vas a visitar a unos amigos y te quedas en eso, compuesta y sin novio.

Estábamos por la zona y me acorde del comentario de Dani.

Tomamos:

- tataki de atún, totalmente distinto a las típicas preparaciones, laminas finitas (el susodicho no era de una calidad considerable) con una especie de machacado de frutos secos, lascas de pepino, con wasabi y una especie de salsa teriyaki.

- california maki, de salmón, estaba bueno, lo curioso es que por primera vez el arroz estaba tibio y no me desagrado!!

- 2 temakis, uno de salmón y otro de atún picante. Otra vez el arroz algo caliente, pero el de atún que es el que tome yo, bueno

Bebimos agua.

El local es pequeño, y al ser gestionado por 2 personas, pues tiene sus limitaciones.
No puedo hablar de precios, pues no pague yo. Pero el precio no sería nada orientativo, pues tomamos esos 3 platos y 1 agua de litro.

Gracias a la recomendación de Dani C. ya me he hecho fan de este restaurante. Como él bien explica, es un local pequeño y más bien poco acogedor, pero la pareja coreana que lo regenta es encantadora. Amables, sonrientes, solícitos y siempre dispuestos a recomendarte. Además de atenderte, es él quien prepara todos los platos en una minúscula barra que preside el local. Todo lo hacen al momento, por eso no son muy rápidos. Las elaboraciones de sushi y demás son bastante complejas y laboriosas, así que no me quiero ni imaginar como tengan que atender a más de 3 mesas simultáneamente. Pero bueno, si te lo tomas con calma y sabiendo a lo que vas, no representa ningún problema.
La carta es bastante escueta en oferta: sushi, sashimi, makis y temakis que no se salen del atún, salmón, anguila, gamba frita y cangrejo. Además, 4 o 5 platos de comida coreana. Las elaboraciones son muy cuidadas, visualmente muy apetecibles y son muy ricas en elementos como sésamo, huevas de pez volador (a mí me chiflan) y una salsa a base de vinagre de arroz y ajo (diferencia con el sushi japonés) que hace los bocados muy refrescantes y con un punto ácido fantástico.
Ya he estado dos veces así que voy a resumir lo que comí en ambas visitas. La primera vez nos dimos básicamente al sushi. Tomamos un nigiri de anguila sensacional, tanto es así que, como Dani C., repetimos con temakis de anguila. También estaban buenos, pero muy lejos de los nigiris. Al ser el temaki un cucurucho de arroz envuelto en alga, costaba destacar la textura y sabor de la anguila en cada bocado. El temaki que sí me cautivó fue el de atún picante. En este sí encontramos atún sobradamente, estaba espectacular (y nada picante). Además, tomamos makis de salmón que estaban muy buenos. Y acompañamos con una ensalada de alga wakame aderezada con vinagre de arroz, ajo y sésamo.
La segunda visita no pude evitar volver a repetir los nigiris de anguila. Además, una ensalada de salmón buenísima, con salmón marinado muy bien cortado, en abundancia y acompañado de lechuga, pepino y huevas. Todo bien regado con la salsa de vinagre. Muy sabrosa y refrescante. Probamos también unos rainbow makis, que venían rebozados en tempura con gamba frita y cangrejo. A mí no me apasiona demasiado este estilo de sushi y en este caso tampoco me conquistó. Aunque la tempura estaba bien resuelta y es de las mejores versiones que he probado, creo que con un relleno de otro tipo hubiera estado mejor. Tal vez con algún pescado en crudo en lugar de la gamba y el cangrejo. Pero como digo, soy reacio al sushi caliente. Esta última vez, y bajo recomendación de Dani C., sí que probamos la comida coreana. Un bibimbap, que es arroz con ternera, espinacas, soja, pepino y un huevo frito. Literalmente recuerda a un arroz a la cubana. Era sencillo, pero estaba muy bueno. Además, traía una salsa de chiles (parecida al chili dulce, pero sin el dulce) y un acompañamiento de col picante y fría que le daba un contrapunto sensacional.
Del vino hay poco que añadir, más bien nada, pero la comida es muy recomendable, a mí me ha fascinado. Además, siento predilección por los lugares que se alejan del circuito convencional de restaurante de postín.

Casi por casualidad vimos este restaurante en la zona de Campanar, al lado de La cuina de Boro. Me quedé con el run run del sushi coreano y, como la cocina coreana siempre me ha gustado, con dos grandes restaurantes coreanos en la ciudad de Valencia, nos decidimos a probarlo.
El restaurante es diminuto, unas cinco o seis mesas pequeñas, una barra con el dueño del local que es el encargado de preparar los platos y poco más. El local no tiene mucho encanto, pero la pareja coreana que lo regenta te transmiten una atmósfera de confianza y autenticidad que suplen las carencias de un local más bien frío y austero.
La carta es sencilla, con algunas elaboraciones de maki, sashimi, temaki, nigiris... y algunos platos de cocina coreana.
Hicimos una buena selección de los platos de entre los que destacaría el nigiri de anguila ahumada, del que hasta repetimos en versión temaki y una maki de salmón en tempura, que no suelen gustarme, hasta que probé los de este restaurante. Perfecta la proporción del rebozado y con la sensación de estar comiendo sushi fresco, cosa que suele perderse con estas preparaciones.
La carta de vinos es... inexistente. Pone algo así como tinto, blanco y rosado. Así que ni pregunté. Agua, que aclara la vista y cerveza para mi acompañante.

Volveré sin duda, un buen descubrimiento y muy recomendable para los amantes de la cocina asiática.

  • Maki de salmón en tempura

  • Nigiri de anguila y sashimi de atún con huevas de pez volador

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