Restaurante Nuevo Gerardo arroz con carabineros

Restaurante Nuevo Gerardo

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Datos de Nuevo Gerardo
Precio Medio:
41 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Chamartín
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 38,09 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


Descripción

El restaurante Nuevo Gerardo se sitúa en el barrio de Chamartín en Madrid. Su peculiaridad reside en ofrecer cocina típicamente mediterránea y en su decoración marinera en blanco y azul, en el centro de la capital española.
 
En su carta podemos encontrar platos variados tradicionales, siendo sus especialidades los mariscos, los pescados, las carnes y los arroces.  Platos desde un clásico arroz con bogavante o una fideua marinera hasta un lenguado de estero a la parrilla o una carne roja a la brasa.

Nuevo Gerardo posee unas magnificas dimensiones ya que cuenta con un salón principal y diferentes salas privadas donde se pueden celebrar toda clase de eventos con la familia, los amigos o la empresa. Ofrece un ambiente cálido y relajado típico de un pueblo costero de la península, que te hace sentir como en casa. Una experiencia gastronómica que vale la pena vivir.

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3 Opiniones de Nuevo Gerardo

Para celebrar el Día de la Madre, nos acercamos 4 de los habituales en nuestras escaramuzas gastronómicas para conocer este restaurante del que contábamos con buenas referencias; las buenas críticas recogidas en Verema y la posibilidad de reservar con un 30% de descuento en cuenta final a través de un club gastronómico hicieron el resto. Empezamos:

Ambiente y entorno:
Local ubicado en un barrio "bien" de Madrid, con público en consonancia: clientes de toda la vida tratados por su nombre en la mayoría de los casos por el eficiente y amable maitre. Sala amplia, luminosa y de corte clásico, con una deficiente insonorización y cierto tufillo a cocina, al menos en la planta de abajo. Correcta distancia entre mesas y buen menaje y vajilla en éstas: mantelerías y servilletas de un blanco impoluto y buenas copas Schott. Sensaciones medio-altas, por así decir.

Comida:
En barra, con unas cervecitas que pedimos para abrir boca y amenizar LOS 25 MINUTOS QUE TARDARON EN PREPARAR NUESTRA MESA PREVIAMENTE RESERVADA -arguyeron que un camarero nuevo había dado nuestra mesa a otros clientes-, nos sirven unos excelentes encurtidos (pepinillos, aceitunas y cebolla) aliñados con un también excelente AOVE. Ya acomodados en la mesa, sirven 4 canapés de crema de queso y ahumados, ricos y muy cumplidos. La parcela del pan, también muy cuidada: en la mesa aguardan unos adictivos grissinis y unas magníficas chapatitas de leña de las que repetimos a discreción.

Entrantes:
- Boquerones malagueños a la andaluza: espectaculares. 8 boquerones marinados levemente en limón y especias, desespinados con mimo y rebozados y fritos como mandan los cánones: nada aceitosos y bien crujientitos. Bocado ligero de altura, excelente comienzo. Un 8,5.
- Cazón en Adobo al estilo de San Fernando: otra friturita de nivel; buenas porciones de este escualo marinadas con vinagre, especias y pimentón y fritas al mismo nivel que los boquerones. Se sirve con una fritada de pimientos verdes y rojos de quitarse el sombrero. Un 9.
- Pulpo de Pedrero con Cachelos al aceite de pimentón: un par de patitas de pulpo de calidad perfectamente cocidas y rebanadas, guarnicionadas con buena patata cocida, aceite de oliva y pimentón. Un clásico bien solventado del que destacaría el sabor y tersura del cefalópodo. Muy bien también. Un 8.

Principales:
- Lomo bajo a la parrilla: un buen filetón de vaca con pronunciado y suculento sabor a carne de calidad y brasa, cocinado con precisión milimétrica, tanto los solicitados poco hechos (2) y el "al punto" (1). Se sirve con patatas fritas caseras y unos pimientitos de Padrón. Riquísimo. Un 9.
- Lenguado de Estero a la parrilla con su piel: una de las comensales pidió este plato y también triunfó; buen ejemplar de una calidad sublime y cocinado con el punto perfecto de parrilla. Guarnición de patatas fritas y pimientos rojos. Lo probé y, de nuevo, muy bien. Un 8,5.

Postres:
- Filloas: 3 filloas totalmente artesanas, crujientitas, nada aceitosas y rellenas de una crema deliciosa. El nivel se mantiene en el apartado dulce. Un 8.
- Hojaldre caliente de manzana: una oblea de hojaldre y manzana horneada al momento servida con helado de vainilla. Más que correcta. Un 7,5.
- Helados variados: 4 bolas de helado -turrón, chocolate, vainilla y frambuesa- a cada cual más rica. Refrescante y agradable remate, un 7.

Acompañamos el festín con una botella de un agradable Ribeiro blanco -no recuerdo el nombre, sorry-, media botella de Marqués de Murrieta tinto, una botella de Agua, cuatro cervecitas, 2 PX -tampoco recuerdo cuáles, me tengo que mirar lo de apuntarme los vinos- y un par de pacharanes (invitación estos últimos). En concepto de servicio de pan y aperitivo, cobran 2,75 euros por comensal. El total pagado 168 euros (con un descuento del 30% en cuenta final), una muy satisfactoria RCP en mi opinión, dada la calidad del homenaje gastronómico con que nos agasajaron en este Nuevo Gerardo... para repetir sin duda.

Lo mejor: comida y servicio. De lo primero, ya está todo dicho; de lo segundo destacar la profesionalidad, simpatía y eficiencia con que se desempeñan todos y cada uno de los empleados en este local. Servicio de vieja escuela en el que se intuye la veteranía y la calidad de la atención como en pocos. De chapeau en esta parcela, sin duda.

Lo peor: la espera de 25 minutos para acomodarnos en una mesa reservada con una semana de antelación clama al cielo, aunque entiendo que un fallo lo tiene cualquiera.

Comida de domingo en el GERARDO de Alberto Alcocer. 2 personas. Buen ambiente, el restaurante casi lleno. Nos sientan y nos ponen unas aceitunas y un platito de salpicón y unos colines de parte de la casa. Buen pan (recién horneado) del que repetimos sin tener que pedirlo, pues los camareros estaban atentos a reponer por si faltaba. De primero bienmesabe en adobo para compartir, perfecta y crujiente la fritura, sin apenas grasa. Vino acompañada de unos pimientos confitados también muy ricos. De segundo, arroz con carabineros para dos, servido en su paella al centro de la mesa. Excelente el punto del arroz, bien de tropezones (almejas, chipirones, gambas, etc.), con dos carabineros de buen tamaño y fresquísimos (gran producto el que se maneja en esta casa). De postre, espuma de yogur con frutos rojos para compartir, postre flojo y un tanto empalagosa, café con hielo y un té verde (con unas trufas invitación de la casa). Para beber, nos recomendaron un ribeiro de treixadura (Costeira), que marido estupendamente con el arroz. Servicio impecable, con ganas de agradar. Muy a gusto pagamos los 86,80 euros a que nos subió la cuenta. No es barato, pero tampoco disparatado y la calidad de la materia prima y el servicio hay que pagarlo. Nota global: Un notable alto. Chapó, así da gusto salir a comer.

  • arroz con carabineros

Con idea de hacer un simbólico cierre de las vacaciones nos acercamos a conocer este local que por pertenecer al grupo Oter inspiraba confianza. Otra cosa era que nuestro objetivo de probar algún buen arroz no se viera defraudado. El listón de arroces este verano estaba ciertamente alto, los de nuestra escapada a Castellón (Cal Paradis y Kivu), excelentes, y el de Nu Massana en Girona excepcional (comentario que os debo). Anticipo que el arroz de Nuevo Gerardo no decepcionó.
El local tiene un ambiente marinero sin estridencias, la separación de mesas, sus mantelerías, vajillas, cuberterías y cristal de buen nivel. En todo momento fuimos atendidos con una amabilidad y profesionalidad "de las de antes", aunque en el personal de sala hay una curiosa mezcla de veteranía y juventud.
La carta es la clásica de local especializado en mariscos, pescados y arroces, acompañados de seis o siete carnes. Las entradas son las de toda la vida exceptuando algún pequeño guiño de modernidad.
Cuando nos acomodaron ya estaban servidos un par de tipos de pan, de su obrador, bastante ricos, y nos "obsequiaron" con unos picoteos muy buenos de aceituna gordal aliñada y un pequeño platito de lacón a la gallega con patata. (las comillas son porque luego facturan "pan y entradas" a 2.50 € por comensal).
Con la ayuda de Antonio, Jefe de Sala, nos decantamos por picotear:
- 1/2 de jamón ibérico. Una pena que en un producto de calidad, la mitad del plato estuviera tirando a dura. Si no lo han tapado y conservado bien, lo correcto es no servir las lonchas secas. La diferencia entre unos cortes y otros resultaba ser abismal.
- Trigueros a la plancha. Producto de calidad, gran sabor y punto crujiente. Curiosamente, ofrecieron con ellos un aceite V.E. Crismona espectacular, para echar un chorreón a los espárragos o mojar pan hasta cansarse.
- Almejas finas. Gran tamaño y calidad, con una salsa verde ligada y rica.
Para pasar a lo que íbamos:
- Arroz con tacos de solomillo y verduritas. En su punto, un calasparra acompañado de buenos tacos de solomillo de ibérico y todo tipo de verduras en su punto. El conjunto destacaba por sabor y calidad de producto. Diría que es el mejor arroz que he probado en Madrid, plaza difícil de lidiar en este aspecto. Según nos habían indicado, la ración para dos personas fue más que suficiente para dos adultos y una peque.
Como postres, una de filloas con crema, a compartir, ricas, y la peque un helado de turrón, que, para anunciarlo en carta como artesano, fue flojito.
Tienen una buena carta de vinos, cavas, champagnes con precios aprox. x2 de la que elegimos un Vallegarcía Viognier 2010, muy bueno. (22.50 €). No llego a comprender porqué en casi todos los locales este vino está a muy buen precio en relación con el de tienda. El servicio de vino, destacable. Copas, temperatura y atentísimos al rellenado.
También hay una destacable carta de licores y destilados. Me he fijado en lo que me atrae -whiskies- y es de agradecer que marquen 8 ó 10 maltas distintos todos al precio de 10 €, incluido el Lagavulin 16 (?)
Dos botellas de agua, dos cafés y una copa de PX Tradición -excelente- para un total pagado de 114.27 €. Precio bastante reducido en relación con los de carta por reserva a través de un club gastronómico. Para el precio por persona divido entre tres porque en realidad eran cantidades para tres adultos. La peque picó de todo.
Cocina honesta, ambiente agradable y muy bien atendidos. ¿Habremos encontrado un local fiable con los arroces... ¡en Madrid! ??

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