Restaurante Simpson en Palafrugell

Restaurante Simpson

Datos de Simpson
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
5.6 10
Servicio del vino:
3.6 10
Comida:
6.8 10
Entorno:
7.2 10
Calidad-precio:
6.6 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Girona
Localidad: Palafrugell
Dirección: Passeig de Cipsela, 10
Código postal: 17211
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 39,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


8 Opiniones de Simpson

Un local magníficamente ubicado, enfrente de la playa de Llafranc. El único pero es que las mesas están demasiado juntas. Llena a menudo, el local es pequeño y está repleto de mesas, algunas separadas por poco más de un palmo.

Buen producto. Se come bastante bien. El tema del vino, hay carta de tranquilos pero no de espumosos. Pedí qué referencias tenían y me las trajeron apuntadas en un papel, sin precios. Tomamos un Luis Cañas y pedí cambio de copas porque las que había de serie eran inaceptables. El vino llega a buena temperatura.

Me hace gracia de este restaurante que el propietario sigue los patrones de comportamiento de un clásico de la costa, el Giorgio de Calafell, que se basa en su olfato para dar mesas.

Y parece que se está planteando seriamente dar el salto a Barcelona.

Local de dimensiones reducidas y aprovechado al máximo. Mesas extraordinariamente juntas. Lo único destacable es que se puede contemplar la bonita playa de Llafranch des de el interior.
Comimos unos raviolis de foie sepultados con una especie de bechamel que nos defraudaron bastante. Execeso de salsa y ración muy muy justita.
De segundo yo tomé un trinxat de col y patata con sepia y butifarra del perol que no estaba mal pero que no me entusiasmó.
Mariola comió un rape a la plancha. La calidad del rape era buena pero lo trajeron "a pelo", sin ninguna guarnición ni acompañamiento.
Visto lo visto prescindimos del postre y pedimos dos cafés. Buenos.

El servicio nefasto, acelerado, antipático. Para beber pedimos un Luís Cañas 2006 que trajeron ya abierto y un poco subido de temperatura. Al solicitar un cambio de copas porqué las que habían en la mesa eran infames (le dije si nos podian traer copas adequadas), el camarero puso cara de sorpresa y comentó por lo bajini que esas eran "las de vino".
Al final nos trajo unas Scotch Zwiesel correctas.

En resumen, comida regular, precio elevado y servicio pésimo. Prescindible totalmente y más teniendo en cuenta la oferta que hay por la zona.

PD: Vi en la sala el que parecía ser el maitre que llenaba de agasajos a los comensales de según que mesa. A nosotros no nos dijo ni mu, ni se preocupó en ningún momento si la comida era de nuestro agrado.

Después de leer detenidamente las diferentes opiniones sobre este restaurante, he preferido analizar el por qué se dice según qué...
La oferta gastronómica, la selección de producto, la combinación de ingredientes no deja lugar a dudas en ninguna de las opiniones, verdad? parece que el punto de conflicto es el tema del vino y el derecho de admisión.
Es cierto que no existe carta de vinos y que la pregunta de Felix y no Hommer como se apuntaba en algún comentario es siempre la misma pero, en los más de 13 años que llevo acudiendo en el restaurante, nunca me ha dado un vino que no me gustase y lo más importante, que no se ajustase a mis pretensiones y por encima de todo, a la elección de platos escogida por los comensales.
Mi consejo es que si te gusta uno que has visto en la nevera se lo pidas y te lo dará obviamente pero antes piensa en lo que vas a comer ¿merece la pena un reserva del 2004 para una ensalada de alcachofas?
Segundo tema: el derecho de admisión. Es cierto, existe una selección de los clientes que felix quiere o no quiere que coman en "su casa". Comer en el Restaurante Simpson es como estar en su casa y a muchos de los clientes les molesta los niños maleducados, que gritan, que no saben apreciar un buen plato y para esos... existe la opinión que es mejor que vayan a otro tipo de restaurante.
Desde mi experiencia, no he tenido ningún problema con mi hijo y este restaurante, voy desde que iba en cochecito y fue alli donde comió su primera crema de calabaza pero está claro... mi hijo Bruno probablemente come mejor que muchos de los adultos que vemos en muchos de los restaurantes...
En mi opinión "Felix y su restaurante son diferentes a todo lo que les rodea y puede gustar o no" A nosotros y a muchísima gente más,... NOS ENCANTA! Gràcies Fèlix!

Con un poco de intranquilidad, debido a comentarios de otros veremeros y algún amigo, visitamos este pasado domingo este local en la maravillosa localidad de Llafranch.
El día muy ventoso, no invita a dar un paseo por el passeig maritim y el puerto de la localidad y con previa reserva entramos en el local a las 13,30 h siendo los primeros en el turno de la comida.
Local pequeño con no mas de 12 mesas y mesas muy cercanas.El espacio es la única queja que puede reseñarse en este lugar.
Detectamos en el local una mayor parte de cliente de BCN, “pijo” y la verdad, me hizo sentir un poco incomodo. Tantas cazadoras Belsatff y bolsos de marca, parecía Passeig de Gracia y no un restaurante.
Tras la selección de los platos y el oportuno vino ,un ribera de crianza, a gusto del propietario (Homer ), de una manera muy cordial por parte de su gerente, ( lo curioso es que el escoge el vino,y tu bebes y lo pagas , claro) .Ratifico que no existe carta de vinos y se limita a preguntar si quieres, blanco, rosado o tinto, y el escoge , según los platos seleccionados.
Cocina muy interesante, básica, buenos productos , algunas ensaladas originales, nos inclinamos por: unas delicias de mermelada con foia y mascarpone, “acojonante” , 2 rissotos al ajo (buenísimo) y una manitas de cerdo con patatitas(extraordinaria) con mucho gusto a carbón.
Ni que decir tiene, que fueron bárbara la gustosidad de los platos, muy bien la verdad.
Raciones un poco justas que invitan a tomar tambien postres. Un tiramisú y un semifrio de Chocolate.Aguas, cafes, y cerveza.100,00 € bien gastados, si señor.
Totalmente aconsejable, si el dia acompaña las mesas cercanas a la ventana son un primor.
Repetiremos en breve.

  • la carta.

  • meloso de mermelada, foia y mascarpone

  • rissotto

Pues eso, el tema del vino va mejorando y, a pesar de no tener carta -uno no debe tener reparo en preguntar el precio de las botellas- la selección es bastante interesante y cambiante, con las botellas guardadas en armario climatizado y con copas más que correctas. En estos días de vacaciones tomamos un Coma Vella 2005 (30€) y un Castell de Perelada Finca La Garriga 2006 (23€). En lo que a la comida respecta, fantástico, mejorando año tras año, con un producto de excelente factura (pescados del dia muy variados y muy frescos, carnes sabrosas), entrantes acertados y ensaladas de fantasía. Obligado reservar. De media, con un buen vino, 45€. Los postres, buenos pero generalmente escasos y muy caros (5€-6€).

Pues suscribo lo anteriormente dicho. Cada verano lo mismo. Y lo peor es que tienen un armario climatizado con buenas referencias pero parece que no tiene ganas de venderlos. Es que no te quiere ni decir el precio! Se come bien pero se bebe fatal. Y otra queja: el pasado verano con el local semivacío al verme con el cochecito con mi hijo, el propietario me dijo que estaba todo reservado (no admite reservas) i al cabo de una hora pasamos por delante y estaba casi igual de vacio.

Totalmente de acuerdo con el comentario. La comida está muy buena. La presentación también, el local tiene un encanto, está bien situado, con una terraza muy bien acondicionada, pero el servicio del vino es PESIMO. Al entrar pregunté por la carta de vinos...me dijeron que no tenían. Pensé...me están tomando el pelo. Observé que en las mesas de al lado tenían vino y volví a preguntar...me dijeron que no tenían. Cuando vino el propietario le dije qué vinos tenían...me preguntó: blanco, rosado o negro. Pensé...hombre, depende de los vinos que tengas, no? Al final, para no complicarme la vida, le dije que rosado y me dijo, vale. Volvió con uno que le pareció a él y punto. Lamentable. En el servivio del vino pondría un 0, Pero no existe esa opción, por eso el entorno lo pongo en un 2, lo pondría en un 3, pero para compensar.

Restaurante moderno y pequeño , delante de la playa.

La cocina está muy bien, con aspiraciones vanguardistas e innovadoras e originales. Mal servicio.

El vino un desastre, cuando pides la carta de vinos te preguntan: ¿Tinto, blanco o rosado?. Cuando has superado el inicial estupor e insistes en ver la carta te dicen que no tienen , y cuando te decides por el color , en mi caso el blanco te sueltan: ¿Seco o afrutado?; mi respuesta: afrutado ; y siguiente afirmación del propietario: pues tal , seguida de un broche de oro: “;Tengo otros pero son más complicados”;. Así pues te quedas con el “;tal “;; no vayamos a meternos en mayores complicaciones y la cena acabe fatal.

Una auténtica pena pues la comida estaba bastante bien

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