Restaurante Bar Ruíz en Sagunto/ Sagunt - Playa Almardá
  

Restaurante Bar Ruíz

6
Datos de Bar Ruíz
Precio Medio:
21 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
4.3 10
Comida:
7.3 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Marroquí, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


6 Opiniones de Bar Ruíz

NO es un marroquí. Es un simple bar de playa donde se hacen platos marroquís además de... Bocadillos, tapas y paellas. Y no creo que pueda ser otra cosa por donde está.

Por lo tanto, ni ambientación ni folclore alguno a la vista de aquel país. La barra y el propio bar no requiere de ninguna atención, y es en las dos terrazas, tanto la cerrada con carpintería metálica como la exterior, donde se concentran todas las mesas.

Tomamos unas vulgares bravas, de patata revenida y ajoaceite industrial, unos discretos calamares y un par de Cuscús "de que te cagas las patas abajo". Qué bueno tanto el de pollo como el de cordero. Misma receta en ambos; habas, garbanzos, pasas, cebolla caramelizada, zanahoria... Quizá más auténtico el de cordero si es que tenemos que elegir. Buenos postres de dulce de leche, flanes de queso y de naranja...

Corrieron las jarras de cerveza y los refrescos para los chavales, y se consumieron además un par de botellas de Fernández de Piérola crianza 2012.

Tienen sus referencias vinícolas con escasez de algunas. Nos apañamos, mejor dicho, nos acoplamos bien. Buenas copas. En nuestro caso hasta las de la propia bodega.

El ambiente es absolutamente familiar y amigable. Allí estaba la entrañable pareja que forman Ada y Fer.

Magnífico té moruno para todos y a impreganarse de yodo marino.
No hay nada como el mar fuera de temporada.

Sin duda volveremos a por el tajín de pescado. Un diez a esos cuscús sustanciosos y generosos.

En un día de playa estupendo, ni sol ni calor, con el agua a temperatura de spa y con muy poca gente por la amenaza de lluvia en un encantador día gris, aprovechamos la excusa de hacer de cicerone para recalar de nuevo en uno de los mejores restaurantes marroquíes que conozco.
Es verdad que en la carta tienen también especialidades autóctonas e interesantes paellas, pero siempre que voy, y no me canso, pido los platos de cocina tradicional marroquí. En la carta también pinchos morunos y pastela, que acabaremos probando, pero como siempre que llevas a alguien por primera vez, vamos sobre seguro, y como además las raciones son abundantes, es mejor no pedir muchos platos ni abusar de los entrantes.
En nuestro caso para 4, pedimos una ración de sardinas fresquísimas y muy sabrosas a la plancha(por su pequeño tamaño parecían parrochas) y cuscús y tajine para dos, aunque hubiéramos comido 6 o más tranquilamente.
El tajine de cordero, ambrosía en la carta, 4 grandes trozos del mismo, que se hace confitado con orejones y ciruelas pasas estaba delicioso y la carne se deshacía.
El cuscús de cordero(un error no haber especificado otra modalidad aunque estaba buenísimo) y verdura(zanahoria, calabaza, nabo, pasas, garbanzos y habas)sensacional; aparte te ponen un tazón del caldo de cocción para que vayas remojando el grano si te apetece.
Para beber, agua, Nodus bobal correcto, café y tés morunos.
El servicio del vino, con una carta un tanto escueta, se limita a descorchar, con copas variadas según las mesas.
El único pero, la acústica que hace que todos tengan que levantar la voz en exceso.

Para nosotros es un clásico. Da igual que sea en verano o en invierno, cuando sale buen día, pues su ubicación a pie de playa hace que resulte muy agradable comer en su terraza disfrutando de la brisa marina.

El aspecto de la pequeña sala y del local en general no engaña… un bar corriente y moliente, de los de toda la vida. Su verdadero encanto reside en su terraza cuya extensión a modo de tarima sobre la misma playa me traslada a los antiguos merenderos de mi infancia. Mobiliario y menaje de batalla acorde al entorno descrito, manteles y servilletas de papel… pero buenas sombras y corrientes de aire, que es lo que importa en este caso, además de las inmejorables vistas al característico azul turquesa de las aguas de esta playa.

A reventar de gente en Agosto. Decibelios por doquier. De hecho, es la primera vez que nos ubicaron en el interior de la sala y que en esta ocasión sesga la puntuación aplicada al entorno.

Entre cuatro personas compartimos todo al centro:

Ensalada de Pulpo. Es innegociable, no puedo evitar pedirla. Descrita a la perfección por Hambrebuena en el comentario previo. Su textura y escabechado es destacable. Fijo.

Patatas Bravas. Bien manejadas, de las que quedan con el interior blando y una costra gruesa y crujiente. Correcto el all i oli. Control.

Frivolidades. No es otra cosa que tres preparaciones de fritura, concretamente un pincho con dos colas de gamba al ajillo, una cola de langostino rebozado y un cono crujiente relleno con una pasta de sabor también a crustáceo. Buena fritanga.

Boquerón frito. Tiernos y sin rastro de aceite en su exterior. Se comen como si fueran pipas. Pasatiempo.

Sardinas. Media docenita solo, pues es un producto que no gusta a todo el mundo. A mí me pasaba lo mismo de pequeño pero ahora… cómo cambian las cosas!! Evolución.

Clòtxines. El mejillón de la zona. Sin misterios, bien resueltas y otro de mis vicios confesables. Pecador.

No tomé postre pero se sirvieron algunos en mesa, un flan, tiramisú… no lo recuerdo bien.

Para beber cayeron varias jarras de cerveza y agua. Un café normal para terminar.

Seguiremos yendo. Maravilloso entorno y honesta oferta de producto sencillo bien manejado a muy buen precio. Por encargo también preparan arroces y platos tradicionales de Marruecos. Resulta un disfrute en toda regla comer un rico cuscús en esa terraza los días en que el sol asoma en invierno. En resumen, de lo más estable de la zona en este segmento.

  • Patatas Bravas

  • Sardinas

  • Ensalada de Pulpo

Hacía mucho tiempo que quería volver a este curioso restaurante que mezcla la cocina marroquí con algunas tapas mediterráneas y arroces. Pese a que el local en sí no tiene ningún encanto, la ubicación es perfecta, pues está metido en plena playa de l'Almardà, con vistas a las dunas de arena y el mar. En verano la terraza es una joya, la brisa del mar refresca y las vistas son excelentes.

Muy importante:

1. Si quieres ir en verano, debes reservar.
2. Si quieres algo de cocina marroquí la debes encargar.

Estas dos premisas son muy importantes, sobre todo la segunda, pues no hacen nada en el momento. Nosotros encargamos el cuscús y, pensando que podríamos pedir alguna cosa más, nos quedamos sin las bastelas, de las que guardaba un buen recuerdo.

Otro tema a tener en cuenta son las raciones, muy generosas, por lo que es mejor quedarse cortos que largos a la hora de pedir.

Tomamos unas bravas correctas para empezar. Una ensalada de pulpo, recomendación de la casa, una ensalada fresquita, sencilla, con encurtidos y el pulpo. Sepia a la plancha, que estaba muy buena, en su punto y parecía una sepia bastante fresca.

Sin duda la mejor opción es decantarse por los platos marroquíes, tal vez en verano merece la pena pedir algún tajine, algo más ligero, pero como teníamos mono de cuscús nos fuimos a por él de cabeza. Muy muy rico. Eso sí, éramos seis y pedimos para tres, con los entrantes y el cuscús quedamos servidos.

El tema del vino es otro cantar. Imagino que la ubicación hace que el público general se decante por la cerveza, así que el vino que relegado a una segundo plano. En este apartado la cosa debe mejorar mucho, aunque no sé si lo hará, pues siendo marroquíes no creo que a priori tengan demasiado interés por el vino.
En verano el servicio también se resiente, pero es que el local se llena prácticamente a diario, por eso es tan importante reservar con antelación. Aún así, tampoco hubieran esperas interminables y el servicio es atento y amable.

Habrá que volver en invierno y disfrutar de esta cocina con temperaturas más frescas.

Curioso y solitario restaurante decorado con motivos marroquíes de cocina tradicional y marroquí (el marido de la cocinera lo es) a pie de playa en L'Almardà, en Canet de Berenguer.
Comida con 10 adultos y 4 niños:
Unas clóchinas estupendas con gran sabor,
Sardinas a la plancha muy sabrosas
Ensalada de pulpo convencional
Los platos principales, por encargo, cuscús y tajine para compartir, aproximadamente para seis cada uno.
El cuscús de cordero, viene muy bien decorado, con verduras de la tierra (chirivía, penca, zanahoria, calabaza) y pasas que se sirve con el caldo aparte y que estaba riquísimo.
El tajine, también de cordero, con ciruelas secas y orejones, estaba impresionante.
Las raciones muy abundantes, sería cada una al menos para ocho personas, ya que sobró y nos lo pusieron amablemente en un tuper.
Pocos vinos en la carta aunque suficientes, nos cambiaron las copas para ellos: un Carlos Serres rioja joven y caliente sin mucho fuste y un Nodus chardonnay en cubitera bastante mejor. Cafés y copas
El precio final sin contar a los 3 niños es más que interesante.
El camarero sacaba unas paellas de pollo y conejo y de marisco que tenían también una pinta estupenda.
Como detalle "curioso" comentar que cada jarra de cerveza cuesta 7 euros, y pedimos unas cuantas; sale más a cuenta pedir tercios o dobles, ya nos ha pasado en más sitios, pero no aprendemos.

Todos los veranos comemos algún día en este bar de Canet d'En Berenguer que suele estar siempre lleno por lo que es recomendable reservar.

Además de las tradicionales tapas que están bastante buenas, también sirve arroces y cocina marroquí por encargo (cous-cous, tajín, bestela, pinchos morunos...) que tengo pendiente probar cuando haga menos calor, ya que si no me equivoco abre todo el año.

Comida de tapas al centro para cuatro personas:

~ Ensalada de pulpo. Base de lechuga troceada muy fina, tomate en rodajas, cebolletas, pulpo, aceitunas, pimentón, aceite y sal. Ración generosa y buena combinación de sabores. El pulpo bastante tierno y rico.

~ Sepia. A la plancha y servida ya troceada con el típico picadillo de ajo, perejil y aceite. Para mi gusto quedó un poco seca, pero con buen sabor.

~ Clóchinas. Tiernas y sabrosas, todo un clásico!

~ Calamares. Con forma muy redondeada y con un rebozado diferente, muy sutil y con poco aceite. Correctos.

~ Bravas. Patata de buen sabor con gran cantidad de all i oli que terminó quedándose en el plato. Muy buenas!

De postre mi amiga tomó un helado y yo un postre casero, flan de queso, bastante bueno.

Cafés correctos.

Para beber empezamos con tercios y luego una jarra de cerveza bien fría y agua.

Los chicos tomaron Gintónic de Beefeater.

Mantel y servilletas de papel, cristalería, vajilla y demás acorde con el lugar.

Servicio correcto y cercano, limitándose a servir y retirar platos.

El entorno es lo más valorable de este concurrido bar, ya que es de los pocos sitios que quedan en Canet a pie de playa y con vistas al mar. Dispone de una terraza con cerca de 20 mesas y al estar cubierta con toldos se está fresquito gracias a la brisa marina. En el interior, poco espacio y pocas mesas (adjunto foto).

RCP buena, ya que la cuenta se quedó en 68 euros, cuatro personas, con los dos GT incluídos, sin olvidar nunca que es un bar playero.

  • Vistas de la playa Almardá

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