Curioso y solitario restaurante decorado con motivos marroquíes de cocina tradicional y marroquí (el marido de la cocinera lo es) a pie de playa en L'Almardà, en Canet de Berenguer.
Comida con 10 adultos y 4 niños:
Unas clóchinas estupendas con gran sabor,
Sardinas a la plancha muy sabrosas
Ensalada de pulpo convencional
Los platos principales, por encargo, cuscús y tajine para compartir, aproximadamente para seis cada uno.
El cuscús de cordero, viene muy bien decorado, con verduras de la tierra (chirivía, penca, zanahoria, calabaza) y pasas que se sirve con el caldo aparte y que estaba riquísimo.
El tajine, también de cordero, con ciruelas secas y orejones, estaba impresionante.
Las raciones muy abundantes, sería cada una al menos para ocho personas, ya que sobró y nos lo pusieron amablemente en un tuper.
Pocos vinos en la carta aunque suficientes, nos cambiaron las copas para ellos: un Carlos Serres rioja joven y caliente sin mucho fuste y un Nodus chardonnay en cubitera bastante mejor. Cafés y copas
El precio final sin contar a los 3 niños es más que interesante.
El camarero sacaba unas paellas de pollo y conejo y de marisco que tenían también una pinta estupenda.
Como detalle "curioso" comentar que cada jarra de cerveza cuesta 7 euros, y pedimos unas cuantas; sale más a cuenta pedir tercios o dobles, ya nos ha pasado en más sitios, pero no aprendemos.
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