Restaurante Donde Ricky

6
Datos de Donde Ricky
Precio Medio:
32 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
7.5 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 23,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos

Teléfono


6 Opiniones de Donde Ricky

Cena ayer en DONDE RICKY, una tabernita situada al final de la calle Hermosilla, casi esquina con Doctor Esquerdo. Excelente atención y buenas recomendaciones de Ricky, el propietario, que tiene muy buenas maneras y mucha escuela. 2 personas, pedimos tres raciones para compartir. Como aperitivo de parte de la casa, pusieron un cubito de mantequilla casera buenísima, absolutamente adictiva, nos hubiéramos comido el cubito entero. De primero pedimos ensaladilla rusa, con una patata de calidad cocida en su punto, no obstante creo que la mayonesa no estuvo a la altura, por lo que el conjunto resultó un poco pesado. Bocartes a la bilbaína, boquerón pequeño abierto y desespinado, bien fresco, el aliño a la bilbaína excelente, acabamos comiéndonos los ajitos y mojando pan en la salsa. Para terminar, Ricky nos dijo que los callos estaban para hacerles un monumento y aquí empecé a salivar porque me encantan y hacía muchísimo tiempo que no los comía. Pese a lo calurosa que estaba la noche, nos tiramos al barro… y acertamos de pleno. Los callos, hechos a la madrileña, también con morros y manitas, estaban buenísimos, tiernos, melosos y bien picantitos. Mientras los estábamos comiendo estaba sufriendo pensando en la noche que me iban a dar, pero para mi sorpresa me dejaron dormir como un lirón, señal de que el material era de primera. Para beber, también por indicación de Ricky pedimos un blanco de Monterrei, con godello y algo de treixadura, que aguantó perfectamente toda la cena, incluso el envite del picante. Acabamos el festín llenísimos, sin poder tomar postre, con un café con hielo invitación de la casa. La cuenta no llegó a 50 euros gracias al descuento del 30% de un club gastronómico. En resumen, taberna “canalla” a tener en cuenta por sus buenos guisos, buen producto, raciones generosas y atención excelente.

“Accidentada” reserva. Veo que en una pagina de ofertas este restaurante tiene un 40% si se elige un primero y un segundo o un segundo y un postre, bebidas no incluidas. Reservo a traves de dicha pagina y justamente el mismo lunes al consultar en Verema las opiniones me doy cuenta que aquí el descuento es del 50%. Efectivamente compruebo que asi es y anulo la reserva hecha y la realizo a traves de Verema. A las dos horas recibo una llamada del restaurante ( del propio Ricky) diciendo que hay un error porque ellos habian dado instrucciones para poner un 40% pero la pagina no lo habia corregido. Yo le comento que no es mi problema ni el suyo y que llamaré a la pagina para aclararlo. Pues bien, inmediatamente me llaman de la pagina (Restalo) y me dicen que lo lamentan pero que hay un error. Les insito en que no es mi problema y que hagan lo que consideren pero que si no tengo el 50% anulo la reserva.
De nuevo me llaman antes de la cena y me dicen que esta todo arreglado y que tendremos el 50%.
Con todos estos prolegomenos llegamos al restaurante a las 21,30. Nos recibe un camarero que ademas nos dice que la reserva esta anulada pero nos indica una mesa en el pequño comedor que estaba vacio ( solo se ocupo otra mesa). Afortunadamente a los 5 minutos aparecio Ricky que tras saludarnos enseguida empezo a comentar lo ocurrido y ya nos hizo sentir muy bien. Desestimamos un aperitivo y pasamos a la accion
Nos entrego las cartas y enseguida acudio a tomar nota indicandonos fuera de carta los esparragos trigueros con salmon.
Decidimos pedir:
- Lomos de sardinas ahumadas sobre tomate cassé. 3 imponentes lomos sobre una base que parecia salmorejo y unos tomates secos. Rico aunque salado
- Chipirones rellenos en su tienta. Se acompañan con un arroz blanco que estaba muy apelmazado. Muy buenos pero estaban frios
Segundos:
- Steak tartar: lo pedimos picantito y estaba perfecto de punto. Nos lo trajeron ya preparado ( habia leido que lo aderezaban a la vista pero no fue asi)
- Carrillera de iberico. Buena. No demasiado blanda pero bien ejecutada y especialmente la salsa que era de estas que aprecias que es casera de verdad

Las raciones son de tamaño y quedamos mas que llenos por lo que no pedimos postre.
Para beber un vino de Valencia con mayoria de bobal: Las dosCes de Chozas Carrascal a 14 €.
Lo mas caro el pan y aperitivo a 1,80 /pax cuando solo pusieron dos barritas de pan con unos colines y un cuenco con mantequilla (casera según dijo).
En lo demas aplicaron el 50% pactado. De esta manera la cuenta quedo con una RCP buena ( total 53,90 €) pero de no ser por el descuento los precios me parecieron elevadisimos y habria salido la cena por 90 € . En resumen aconsejable con descuento pero a 45 € por persona ya hay que pensarselo un poco….

Por cierto la musica de ambiente nos encantó ( y se lo dijimos). ES una selección realizada por él de las que yo llamo “ de mi epoca”. Fue muy agradable

Teniendo en cuenta las valoraciones positivas de Veremeros de pro, nos dirigimos a conocer este pequeño local, poco concurrido quizá por ser lunes por la noche, pero en el que uno se siente a gusto y es recibido con profesionalidad y cercanía.
Nos atendió Ricky, muy amable toda la velada. Propuso alguna cosita fuera de carta y dejó que tranquilamente decidiéramos entretenidos con dos tipos de pan, ricos y templaditos, y un cubo de mantequilla para el régimen.
Elección bastante carnívora, exceptuando el comienzo, los trigueros con salmón ahumado sobre base de salmorejo que nos aconsejó Ricky. Bien los ingredientes por separado y conjuntando satisfactoriamente para un abrir boca suave y agradable.
Continuamos con unas mollejitas de lechal tiernas y suaves, con su fritada de ajito, de aspecto algo aceitoso, pero cuando acabas dando "la vuelta al ruedo" a base de pan, es señal de que estaba bien bueno.
Continuamos con un steak tartare en el punto exacto que solicitamos, potente de sabor sin llegar a ser agresivo. Ración generosa, bien ejecutado, quizá un poco falto de esa melosidad que corona a los grandes tartares. La memoria se me iba a alguno glorioso probado hace poco, pero éste rayó ciertamente el nivel notable.
Terminamos lo salado con unas carrilleras de ibérico de buen nivel, acompañadas de unas panaderas y una salsa española con reducción de vermut. Personalmente este tipo de carne me gusta más tierna, pero reconozco en el plato un buen nivel general.
En lo dulce, un flan de queso a compartir, bien de sabor pero mejorable en textura. Correcto.
Después de un breve vistazo a la carta de vinos pedimos un San Roman. Ricky pidió disculpas pues no disponía de él, pero pronto se nos pasaron las penas porque ya "traía puesto" un Pintia 2007 que acompañó la cena de maravilla. Según nos comentó, su filosofía es marcar unos precios de vinos asequibles para que se pueda probar de todo. Este gran Pintia, muy ajustado (38 €). Temperatura perfecta. Copas bien a secas.
Para el postre pedí un Tokaji y de remate un malta Glenfarclas.
El precio por persona indicado es el que estimo para cenar con un vino más normalito y sin caprichitos (vino de 38 € y el whisky).
Resumiendo, taberna con buenas maneras en atención y cocina, no esperar técnicas innovadoras ni presentaciones espectaculares de platos, pero sí un buen producto, honestidad y ganas de agradar a raudales. Local a seguir.

Hice la reserva para el viernes noche desde la página de VEREMA y recibí al poco una llamada desde el restaurante, muy angustiados, porque el restaurante estaba lleno y la reserva estaba confirmada. Les agradecí la rápida respuesta y les manifesté que nuestra intención era "tapear" por lo que nos era suficiente apostarnos en los originales barrilles de la barra. Dicho y hecho. Los prepararon muy bien, en una esquina, muy cómodos, con su mantel de hilo y vajilla y cristalería, de nivel, del restaurante. Un pan y unos picos muy recomendables para acompañar cinco platos más unos pinchos de tortilla que tuvimos que suplicar para la espera de la cena. Nos atendió el encargado, un gran profesional. El vino, un "Las dos C" de Utiel, tinto, magnífico, muy afrutado y que en la factura figura como "6 Cepas 6", desconociendo el motivo. 14 € tuvieron la culpa de una magnífica relación calidad precio. No vi la carta de vinos, pero tiene pinta el restaurante de cuidar este aspecto. Una ración de jamón ibérico con su pan tostado con tomate (22 €) nada más que correcto. Las croquetas de jamón (2€ unidad) una opción sin dudarlo. El salmorejo con bogavante, un pelín pasado de sal, fuerte, abundante y muy bueno (10 €). Los trigueron con salmorejo y salmón ahumado, que fueron recomendados, lo que menos nos gustó (14€). Quizás el salmón ahumado no es el maridaje más afortunado para los trigueros y salmorejo, por sí muy afortunados. Rematamos con unos chipirones rellenos en su tinta para los que sugeriría un arroz blanco más entero o menos pasado, pero los chipirones, "de diez" (18€). Rematamos con un café solo y un sorbete de mandarina (6€), muy conseguido. Los controles de alcoholemia te disuaden del colofón del gintonic, que por lo que vimos en las parejas próximas que llenaban los otros toneles, es un capítulo que la casa cuida. Con la oferta de VEREMA la relación calidad precio es insuperable.

Cuando leímos el comentario del forero Pithos sobre este restaurante nos pusimos a investigarlo, porque esta es una zona donde solemos tapear con frecuencia y no lo conocíamos. Nos dimos cuenta que este Ricky no era otro que quien dirigió durante tanto tiempo y con maestría la sala de ese pequeño gran restaurante llamado El Fogón de Trifón y como tenemos una magnífica relación con él, no dejamos pasar más tiempo y acudimos a tomar algo a su nuevo proyecto en solitario.

El local ocupa la antigua Taberna Bandolero, pero la obra ha sido completa y sus líneas son limpias, modernas y funcionales, con una buena barra, tres mesas altas y dos pequeños comedores sencillos y agradables. Esta vez nos quedamos en la barra para poder charlar mejor con Ricky, que como siempre estuvo atento y servicial. Con las cervezas del inicio nos pusieron aperitivos como el soberbio género ibérico (lomo, jamón y salchichón) de COVAP (Cooperativa Valle de los Pedroches), una rica ensaladilla rusa, un delicioso canelón de marisco y un par de anchoas de verdadera antología, elaboradas por un artesano de Santoña, de las mejores que hemos probado nunca, realmente estupendas. Después nos recomendó un blanco gallego que nos abrió por copas, un Via Arxentea 2011 (godello y treixadura de Monterrei) que nos gustó mucho y pedimos de raciones unos magníficos chipirones en su tinta (16 euros), de tamaño ideal y muy bien ejecutados, un tartar de atún rojo (20 euros) sencillo y sabroso, con una máxima calidad en el pescado y con su punto justo de wasabi y un par de vieiras con yema de huevo trufada (6 euros cada una) igualmente bien realizadas. De postre un refrescante sorbete de mandarina con yuzu. En general, se trata de una cocina moderna y de mercado, basada en una buena materia prima y preparaciones sencillas y esmeradas y con un nivel de calidad satisfactorio. Ofrece además un menú de 25 euros que contiene 5 medias raciones, opción que parece más que interesante.

La oferta de vinos es escueta pero satisfactoria, con referencias contrastadas de calidad, mayoría nacionales con algún Champagne para completar. Precios bastante ajustados (ejemplo Gramona Imperial a 19 euros o Billecart-Salmon Rosé en torno a los 60) . Copas de calidad y servicio amable, en la línea esperada. Terminamos con unos GT de Rives Especial y Schweppes de pimienta rosa perfectamente preparados, Ricky quiere dar énfasis al tema copas entre las horas de comer y cenar.

En fin, que estamos ante una casa de comidas moderna y funcional, con una cocina de mercado y sencilla, con calidad de producto y elaboración, donde se cuida el vino y los destilados y todo a cargo de una persona a la que conocemos desde hace un tiempo y que destaca por su gran experiencia y su siempre impecable trato al cliente. A partir de ahora, un local más en nuestra agenda de habituales en la zona.

Nos fuimos a cenar a un local multifunciones donde se disfruta del desayuno, aperitivo, comida, copas after-work o cena, Donde Ricky, un lugar abierto en la primavera de este año. En los desayunos y aperitivos ya es famoso por sus tortillas españolas (clásica, de atún, etc.), la cocina es de mercado teniendo en las comidas, excepto Agosto, un plato de cuchara diferente cada día de la semana y en apartado Bodega, tienen una extensa selección de vinos y espirituosos.

El local se divide en tres zonas, una gran barra y dos pequeños comedores. Las mesas bien vestidas, buen menaje, cuidada atención y escogida selección de música para crear ambiente.

El nombre del local tiene referencia al dueño y esa personalización suele conllevar que la persona tiene una dilatada experiencia en el sector, así que podríamos decir que el nombre hace de faro para indicar a todas sus amistades o conocidos, donde está esperándoles.

Nos atendió el mismo Ricky, todo un personaje. Nos dejamos llevar por sus recomendaciones que se basaron en tres o cuatro preguntas previas para conocer nuestros gustos. Aquí os dejamos lo degustado y disfrutado:
Salmorejo con Bogavante y Semillas de Amapola. Original contraste, bien presentado, con excelente textura y delicado sabor. La cena prometía.
Huevo Poché con Crema de Boletus, Sal y Aceite de Trufa Blanca y coronando, Perlas de Trufa Negra. Fue de una intensidad de sabores potentes, que a los que disfrutamos con este tipo de sensaciones, es como un subidón de adrenalina. Excelente plato.
Y para finalizar, apareció en la mesa un Tartar de Atún Rojo con Algas. Cuidada presentación, buena textura y atractivos matices de sabores. También con nota alta.

No hubo espacio para el postre pues estábamos todos en el punto justo, con esa sensación de satisfacción que te incita a seguir disfrutando de la noche.
Este viaje de sensaciones y gratas sorpresas fue regado con un Tattinger, que estuvo a la altura de las circunstancias.

Donde Ricky, un Bar Restaurante donde por su calidad y servicio no dejará de sorprenderte… sea la hora que sea.

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