Restaurante Tram Tram en Barcelona
  

Restaurante Tram Tram

7
Datos de Tram Tram
Precio Medio:
76 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
7.9 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Sarrià-Sant Gervasi
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor, Francesa, Catalana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 67,23 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo noche y lunes (excepto julio) Del 24 al 30 de diciembre. Semana Santa. 2ª Quincena Agosto


Restaurante Tram Tram Helado de queso fresco,  calabacin y tomate a la vainilla Tram Tram Arroz meloso de langostinos del Delta del Ebro, sepia, calamar y almejas Tram Tram en Barcelona Bullabesa de cabracho Restaurante en Barcelona Guisantes del Maresme con bacalao y trufa melanosporum Restaurante Tram Tram Salmón ahumado Carpier

7 Opiniones de Tram Tram

Hacia muchos años que no habíamos vuelto al Tram Tram y no por falta de ganas si no por falta de tiempo en nuestras repletas incursiones barcelonesas. Es como una bombonera donde uno puede sentirse muy a gusto y gozar de una excelente cocina. Fuimos a cenar el sábado 27 de Enero a las 21 horas, tras haber reservado unos días antes.

El restaurante, inaugurado en los años 90, está en una casa de dos pisos en la zona alta de la ciudad condal, su nombre es un homenaje al tranvía que pasaba antaño por la calle Major de Sarrià, justo delante de su local. El restaurante esta decorado de manera elegante, los colores de las paredes son cálidos y el suelo es de parquet , es confortable, se respira el "bien-être". Dispone de varias salas privadas y una terraza, aunque yo solo conozco la sala principal que es donde hemos cenado las dos veces que lo hemos visitado. Esta está ubicada junto a la entrada del restaurante, tras atravesar un pequeño hall con una barra de bar y una mesa para 4 comensales y subir 3 o 4 peldaños bajo una arcada que nos da la bienvenida. Hay tres grandes mesas redondas, una mesa rectangular y una pequeña cuadrada, lo que le da un aforo de unos 18 o 20 comensales. Las mesas están muy bien vestidas, con manteles largos blancos de tela y buena vajilla y cubertería. Las copas son Riedel. El servicio de sala es bueno, cercano y educado. La sala está muy bien dirigida por Reyes Lizan, esposa del Chef, que al mismo tiempo ejerce como sumiller. El Servicio del vino también es bueno, descorche, primera cata, y seguimiento durante toda la cena, no me atardé en la carta, porqué vi en la pagina de vinos aconsejados ese día uno que nos traía buenos recuerdos vacacionales y no busqué mas.

Al frente de los fogones, está el Chef Isidre Soler, copropietario del restaurante con su mujer. Se formó en el Bulli y fue uno de los precursores de la "nouvelle vague" de cocineros catalanes de los años 90, junto a otros nombres conocidos como Carles Abellan...  Isidre Soler no es un cocinero mediático, pienso que se habla poco de él, aunque posea un plato en la guía Michelin, y su cocina se merecería que se hablase mucho y bien de ella. Posee una excelente técnica culinaria y elabora una cocina catalana puesta al día, con productos frescos de gran calidad, llena de sabores, una cocina que incita, pues a eso, a degustarla.

Una vez bien aposentados en nuestra gran mesa circular y tras haber ojeado los 2 menús degustación que proponen y la carta, optamos por esta última,

Mientras nos decidíamos, nos trajeron un par de aperitivos : uno a base de salmón ahumado y un "velouté" de calabaza y costrones con aceite de oliva(ver foto en el primer comentario). Ambos buenos.

Como entrantes tomamos :

Salmó fumat Carpier (possiblement el millor del mon) Salmón ahumado Carpier (posiblemente el mejor del mundo), media ración a compartir. No se si es el mejor del mundo como indican en la carta, pero lo que es cierto es que era  muy bueno y nos gusto mucho a ambos.

Pèsols del Maresme amb bacallà i tòfona Guisantes del Maresme con bacalao y trufa melanosporum. Media ración cada uno. Plato de temporada por excelencia. Perfectamente elaborado, de 10. Nos arrepentimos de no haber tomado una ración entera cada uno, pero visto lo que siguió después, la decisión fue razonable.

Como platos principales :

Bullabessa d'escorpora Bullabesa de Cabracho, servida en dos fases, en la primera foto aparece como una bullabesa y en la segunda antes de haber vertido la salsa donde puede apreciarse mejor el pescado (Ver foto en el primer comentario). MC lo encontró excepcional y yo comparto su opinión, pues me dio opción a probarlo. Una bullabesa presentada de manera diferente al plato tradicional marsellés made in Isidre Soler, deliciosa, personalmente la prefiero a las que he probado del plato que le da el nombre.

Arròs melós de llagostins del Delta de L'Ebre, sèpia, calamar i cloïsses   Arroz meloso de langostinos del Delta del Ebro, sepia, calamar y almejas. Presentado primeramente en la cazuela antes de emplatar. Cocinado en su punto perfecto de cocción, buenos productos, fresquísimos, y muy sápido. Excelente.

Los diferentes panes, elaborados por ellos, fueron excelentes, (ver foto de uno de ellos en el primer comentario)

Como postre compartimos,

Gelat de formatge fresc , carbassó i tomàquet a la vainilla Helado de queso fresco,  calabacin y tomate a la vainilla. Muy sabroso. Riquísimo

Para beber tomamos una botella grande de agua y un vino joven volcánico Grifo colección seco 2017 DO Lanzarote, Bodegas El Grifo, Cepajes 100% Malvasia volcánica. Me trajo recuerdos isleños. Me pareció fresco y untuoso, armonioso y largo en boca. Acompaño bien la cena.

Finalizamos con 2 buenos cafés y petits fours.

La cuenta ascendió a 71,75 €/persona. Muy buena RCP. Esa noche nuestra sala del restaurante se llenó y un salón privado también, por lo que deduzco que posee una clientela fiel. La cocina fué de 10, muy bien elaborada como ya he explicado en mi preámbulo. Se siente uno muy a gusto. Me parece un restaurante muy recomendable al que volveremos con placer para revalidar  con otros platos de su cocina la calidad de esta última experiencia .

 

  • Helado de queso fresco, calabacin y tomate a la vainilla

  • Arroz meloso de langostinos del Delta del Ebro, sepia, calamar y almejas

  • Bullabesa de cabracho

  • Guisantes del Maresme con bacalao y trufa melanosporum

  • Salmón ahumado Carpier

Esta vez fuimos la familia al completo y, por votación popular, decidimos comer de nuevo en la terraza para aprovechar el buen tiempo primaveral. La incomodidad se vio compensada con creces por un precioso día.

Siendo domingo y el Día de la Madre, el restaurante estaba prácticamente lleno pero con servicio reducido. La carta estaba reducida, especialmente en primeros y segundos, aunque la oferta, a pesar de ser menor, resultaba muy apetecible. Lo bueno de ser los primeros en llegar es que estábamos en los postres (por eso tardaron un cuarto de hora bueno...) cuando se llenó el restaurante. Servicio muy atento y servicial, sobre todo al principio. La carta de vinos, igual que en la anterior visita. Precios x2 aprox. Copas Riedel. La mía tenía polvo por haber estado al aire libre. Me la cambiaron sin problemas. Servicio consistente en prueba y primer llenado.

Empezamos con unos amuse gueule consistentes en el cremoso de tomate a la espuma de parmesano que ya probamos en nuestra visita anterior y una quenelle con intenso sabor a bacalao que prácticamente escondía el sabor del resto de ingredientes.

Primeros para compartir:
- Media terrina de foie-gras hecha en casa (15,-€) - Muy buena, con tostadas "caseras".
- 4 croquetas de ceps, gallina y jamón de bellota (3,-€/ud.) - De buen tamaño y mejor sabor.
- Medio plato de cecina de León (12,-€) - Sabrosa y melosa.
- Canelones (18,-€) que tuvieron el detalle de servirnos en 3 platos individuales. Lo que más me gustó... Delicioso.

Como platos principales:
- Arroz meloso de marisco (22,-€) - Muy bueno.
- Chuletón de Angus de Nebraska (24,-€/pax) para 2 - Guarnición escasa de patatas asadas y chalotas. Presentado ya cortado, lo encontré insípido.
- Media de cochinillo de Segovia con compota de pera de Puigcerdà (15,-€) - Crujiente y sabroso. Está muy bien esto de las medias raciones, especialmente si vas con niños.

3 postres (7,-€/ud.) de los que sólo recuerdo que el de mi hija era un mazacote de chocolate y el mío era una crema con trozos de fresones, que no las fresas anunciadas. Buenos.

Además del servicio de pan (2,-€/pax) consistente en dos "muffins" con semillas de amapola y 2 con nueces y pasas, ambos deliciosos, completaron la comida una botella de Teixar 2007 (59,-€), un par de "erlenmeyer" de agua (3,30€/ud.) y un cortado (2,15€).

A pesar de que me gustó más la comida en la primera visita, esta vez disfruté más... Cosas de ir con la familia al completo :-)

El local es acogedor, el servicio te hace sentir como en casa y lo más importante, la comida está muy rica.
Nosotros fuimos en domingo y comimos de la carta especial de domingos un poco más reducida de lo habitual: como éramos varios tuvimos la suerte de poder probar varias creaciones.
Empezamos con unas croquetas para ir haciendo boca: ricas, jugosas y enormes. Fantásticas.
Como aperitivos una brandada con calabaza en tres texturas y una cremita de tomate con queso muy ligerita y rica. Ambos estupendos.
Los platos: los canelones trufados magníficos, los ñoquis con bogavante impresionantes, la corvina en su punto y riquísima, ojo a la merluza! como diría un famoso chef rica rica. Mención aparte merecen el cabrito y el cochinillo, crujientes por fuera, jugosos por dentro...
Costó encontrarles un hueco a los postres pues las raciones son generosas, pero valió la pena, todos fantásticos, el que más nos gustó fue el del pastelito de chocolate con avellanas muy crujiente, espectacular de nuevo.
No teníamos el placer de conocer la cocina de Isidre Soler y la verdad es que nos ha encantado, tenemos ganas de volver a disfrutar de sus creaciones y su buen hacer.
Cabe destacar que mi hermana se ha operado recientemente el estómago con lo que sólo puede comer cantidades minúsculas y muy amablemente Reyes se ofreció para adaptar lo que hiciera falta con tal de que mi hermana pudiera disfrutar de la comida con variedad y tranquilidad.
El servicio de sala era joven pero profesional, atento y esmerado.
La selección de vinos, con especial mimo a los vinos catalanes, nos pareció acertadísima, así como su servicio, con buena cristalería, decantador para el tinto y mucha atención para que las copas no se quedaran vacías.
Todo un descubrimiento que ojalá no hubiéramos tardado tanto en hacer.

Tal vez influyó que fuese el primer día de apertura después de las vacaciones estivales, pero anoche disfrutamos de una agradabilísima cena en este clásico de la zona alta de Barcelona. Tan solo dos mesas ocupadas, ambas en la terraza. Local amplio y confortable. Buena separación de las mesas y mobiliario confortable. Cubertería, mantelería, vajilla, cristalería,... acordes con el local. Servicio atento y servicial. Dispone de zona para fumadores y no fumadores. Las mesas de la terraza son algo incómodas debido a los pies en X, que dificultan adoptar una postura cómoda para comer. Las sillas de la terraza tampoco son cómodas. Las mesas, dado lo reducido de la terraza, algo más juntas de lo que sería para mí deseable. La carta, con los precios sin IVA, consiste sólo en un menú degustación, una "Carta con precio único" (eufemístico nombre para un típico menú con varios platos a elegir de primero, segundo y postre), 3 platos de aperitivos para compartir y algunos vinos a copas:http://www.tram-tram.com/xtra/documents/carta_ESP.pdf

Carta de vinos bastante extensa, sobretodo en tintos, con referencias interesantes, incluyendo algunos cavas y champagnes. Precios x2 aprox. Disponen de algunos vinos dulces a copas (que recuerde, Moscatel de Ochoa, Moscatel de Ordoñez y PX de ¿Noé?).

Tomamos el menú degustación de 44,-€ + IVA (47,52€) a base de:

Tapitas :
-Calabaza en tres texturas con brandada de bacalao.- Agradable combinación de espuma, crema y mousse con un trozo de papadam, aunque la espuma la encontré menos sabrosa que el resto.
-Crema de tomate emulsionada con aceite virgen y espuma de parmesano.- Ligera y refrescante.

Platos:
-Ensalada de frutas con pulpo y su crema fría de almendras.- Bolitas de melón y sandía, uvas partidas por la mitad y sin pepitas, y trozos de mango con pulpo, todo ello acompañado de una crema que recuerda a un ajoblanco suave. Buen punto de la crema/sopa, que no tapaba en absoluto el sabor de las frutas y del pulpo. Combinación muy lograda.
-Vieira con tirabeques e hinojo.- Sabroso plato, con los tirabeques crujientes.
-Corvina con espinacas, piñones y pasas.- Deliciosa receta. Melosa la corvina, supongo que de piscifactoría. Pelín cruda, pero la prefiero así antes que pasada. Eché de menos un moscato d'Asti o similar para acompañarla (sigh!).
-Cochinillo con compota de pera de Puigcerdá.- Tierna la carne y crujiente la piel. Buena combinación con la compota de pera. Sabroso y nada pesado.

Postre:
-Sorbete de coco con piña para mi mujer.
-Sorbete de menta con piña para mí (tuvieron el detalle de cambiármelo), que no me gusta el coco.- Delicioso sorbete, pero tapaba completamente a la piña, que no aportaba más que textura. Muy refrescante.

En conjunto, pelín demasiada comida para una cena veraniega, pero la bondad de los platos (y del vino) hizo que nos esforzasemos en acabarlos :-)

Bebimos un par de erlenmeyer de agua (pondría botella, jarra, frasca,... pero es que tenía forma de erlenmeyer) a 3,24€/ud., una botella de Missenyora 2008 (23,76€) y una copa de Moscatel de Ochoa (4,86€).

El servicio de pan (ilegal según la normativa catalana, art. 19.1 del Decreto 317/1994, que también obliga a incluir una bebida en el menú), 2,16€/pax, consistente en 3 piezas tipo muffin: pan blanco, con semillas de amapola y uno que no probamos. Muy buen pan.

Aparte del (ilegal) detalle del cobro del pan y del agua, no nos gustó que nos cambiasen el postre sin previo aviso, ya que en la carta se anunciaba como postre del menú degustación un Clafoutis de frutas de verano a la vainilla. Tampoco ayudó que algunos de los platos tardasen algo más de lo deseado en salir. Las aceitunas que nos pusieron nada más sentarnos, pese a estar muy buenas, resultaron insuficientes. Es comprensible que haya alguna incidencia el primer día de apertura, pero hubiesen quedado mucho mejor si nos hubiesen comentado el cambio en el postre.

Pese a todo, salimos encantados. Buen lugar para comer, pero los comedores son más confortables que la terraza. Casi seguro que volveremos, aunque tal vez no a la terraza ;-)

Gracias a Bernie por la sugerencia @->-

Un restaurante muy recomendable para pasar una noche tranquila celebrando algo especial. Probamos el menú degustación, un maridaje exquisito. El interior muy cálido, con dos espacios independientes. En nuestra zona solo había 4 mesas por lo que la paz y la armonía estan aseguradas.
El servicio un tanto frío pero impecable.

Restaurante de atmosfera muy agradable.
Los primeros y segundo podrían ser de un restaurante de una estrella michelin. Lástima que los postres no están a la altura. La sensación al final de la comida sería mucho mejor, si el chef invertiera solo un poco de esfuerzo en mejorar los postres.
De todas formas, muy recomendable.

Fuimos de celebración al Tram-Tram, restaurante del que guardábamos muy buenos recuerdos.
Es un restaurante con decoración minimalista, mesas espaciosas y camareros muy correctos. Nos sentaron en una mesa para 2 personas que podría ser perfectamente para 4. Tomamos un menú degustación compuesto por 2 entrantes y 4 platillos (tártar de atún, huevo con caviar, ajoblanco con pulpo y fruta, vieira, un pescado parecido al mero con verdura y pichón asado con salsa de frutas), más un surtido de quesos y un postre. Todo de PM y regado con un Champagne Tatinger.
Como siempre salimos encantados de la vida............
Volveremos como dijo McArthur.

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