Restaurante El México de María

10
Datos de El México de María
Precio Medio:
22 €
Valoración Media:
4.8 10
Servicio del vino:
4.3 10
Comida:
5.2 10
Entorno:
4.6 10
Calidad-precio:
5.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mexicana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 17,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


10 Opiniones de El México de María

Desde que leí la valoración que me precede y viniendo de quien viene, mi “molt honorable president” (éste sí lo es, no como otros que ostentaban el título y ha habido que retirárselo), me picaba la curiosidad de visitar este sitio. Quienes leen habitualmente mis comentarios son conscientes que siempre pregono las excelencias gastronómicas de la zona en la que me ha tocado vivir y, especialmente, de la ciudad de Dénia. A pesar de que todo cuanto presumo es cierto, también tengo que admitir con gran pesar que no disponemos de ninguna oferta de comida mexicana auténtica. Sí la hubo, el antiguo Sol de México que adquirió cierta relevancia en el ámbito comarcal, pero que tristemente cerró. Fue allí donde me aproximé a la cocina autóctona de ese país, a los totopos, las flautas y los tacos (nada de nachos o burritos), a la corona, al tequila reposado… Y es por ello que siempre guardo un recuerdo entrañable de aquel local y de la gastronomía mexicana.

Día festivo en nuestra “Calamidad Autónoma” y ambiente caluroso, cuasi estival, en Valencia capital. Llegamos a Ruzafa y nos sorprende la poca animación a mediodía. Por la noche este barrio es un hervidero de terrazas, tascas, restaurantes y locales de copas. De día, pero, la cosa cambia bastante. El local es uno de los muchos bajos comerciales en la calle Dénia como la mayoría de ellos. Espacio rectangular con pocos metros de fachada y, por tanto, con poca iluminación natural. Decoración totalmente informal con paredes y banderolas coloristas al estilo “cantina mexicana” y con un altarete dedicado a la Virgen de Guadalupe incluido.

Hemos pedido:

- Totopos con guacamole: Ricas las tortitas y genial el majado con cachitos de aguacate sin acabar de machacarse y un trasfondo picante muy ajustado a mi gusto.

- Quesadillas con carne y verduras: Ración abundante que resulta algo pesada pues la fritura de las mismas ha quedado un poco aceitosa. El relleno muy rico con presencia de las especias.

- Tacos con carnita: Carne de pollo desmenuzado que se acompaña al gusto de rábano encurtido, cebolla, cilantro y una salsa muy picante. Buena elaboración y ricas las tortitas de maíz.

- Mole poblano con pollo y arroz: Confieso que nunca había probado el mole. Esta salsa se elabora con un montón de ingredientes y, en el caso que nos ocupa, el cacao es el que sobresalía por encima de los demás. A mi particularmente no me ha apasionado, pero no por su ejecución sobre la que solo puedo decir cosas buenas (me acompañaba una persona que había estado viviendo en México y se ha emocionado al probarlo), sino más bien por una cuestión de gustos personales. La carne del pollo (muslo y contramuslo) se desprendía con facilidad del hueso y se desmenuzaba sin ningún esfuerzo: muy tierna.

Como nos acompañaba también una cría y se ha puesto un pelín insoportable después de la comida hemos prescindido de los postres y hemos tenido que salir rápido. La comida se ha acompañado con cervezas y refrescos.

Una última mención al servicio que ha estado simpático y eficiente con nuestra mesa y con todas y cada una de las que colindábamos. Intentaré volver cuando me pueda el “mono mexicano”. Hay carta suficiente para repetir varias veces.

En Ruzafa, en la C/Denia, encontramos este mexicano. Mexicano, repito y recalco, nada que ver con tex mex.

El local es alegre, informal, colores vivos, ambiente como de verbena mexicana. Pero le falta gracia y es incómodo. Sillas y mesas de madera pequeñas. Sin aire acondicionado, y los ventiladores no dan abasto con el calor ambiental y el producido por la ingesta de picante.

Cocina mexicana, como decíamos, con no más de 20 referencias: 10 antojitos y 10 platillos. Además dispone de un menú degustación, al que no optamos pues no recogía alguno de nuestros platos favoritos.

Pedimos varias cosillas, todas al centro:

-----Antojitos mexicanos
Croquetas de plátano macho rellenas de frijol y queso.
Guacamole con totopos.
Quesadillas de rajas.

-----Platillos
Mole poblano con pollo y arroz de Puebla.
Mole verde con pipian de pepitas de calabaza con pollo y tortitas.
Tacos de cochinita Pibil del Yucatán.
Tacos de Arrachera con frijoles Charros.

Cuando habíamos dado buena cuenta ya de un par de antojitos, y ante lo que nos estaban gustando, preguntamos si los cocineros eran mexicanos, a lo que nos contestaron: “No, somos dos hermanas gallegas pero cocinamos con mucho respeto”, textual. Me convenció la honestidad que rezumaba la respuesta. Y más cuando me contaron que una de ellas (María, la que da nombre al restaurante) vivió muchos años en México.

Y tanto. ¡Qué bien comimos en general! Disfruté de lo lindo. El mole poblano y la cochinita pibil, de locura. Quéeee buenos y quéeee auténticos. Esos dos, de matrícula. El resto, de notable alto (rallando el sobresaliente el mole verde), excepto la arrachera, que estaban correosa (más de lo normal me pareció) y los frijoles que las acompañaban, que no valían nada.

Sólo percibí europeización en el picante, con el que se comedían en exceso a mi gusto, lo entiendo, pues no llegarían al gran público. Pero lo solucionaron muy bien en cuanto lo dije, pues me sacaron un combo de tres salsas de chiles que picaban como tiene que ser y con ello me apañé a las mil maravillas. La de chipotles estaba para morirse. Me la hubiera comido a cucharadas. Lo que ocurre es que ya hubo un momento en el que comenzó a exudar el centro de mi despejado cuero cabelludo, exhalando vapores como en los dibujos animados… señal inequívoca de que el picante era el adecuado… ;-)

Se percibía de lejos que había buen trabajo en cocina, con dedicación y tiempo. El molé poblano por ejemplo, estaba hecho “a mano”… y se notaba. Sé lo que cuesta hacer un mole casero, cuesta mucho si lo quieres hacer bien.

El tema de bebidas, aceptable nada más la carta de cervezas, muy deficiente la de vinos (un tinto y un blanco nada más -verdejo cómo no este último-, Marqués de Irún) y de tequilas tenían algún que otro reposadito.

El servicio agradable, simpático y rápido, muy bien en este aspecto.

Pese a ello tengo que comentar lo poco que me gustó el detalle de que te cobren 1€ si pagas con tarjeta de crédito pese a que ya lo avisaban en la carta. Pero hoy, en el año 2014… No he visto un detalle más cutre en mi vida, y así se lo dije.

La conclusión de todo es que ya sé dónde tengo un buen mexicano en Valencia para cuando me entre el mono y la añoranza. Ya sé dónde quitarme el antojo y tomarme un buen mole y una buena cochinita. Ellos llevan 11 años en Valencia, yo 13, demasiado tiempo sin encontrarnos.

Buena gente y buena cocina, que me hacen perdonar los calores y la incomodidad.

Nos vemos!

Anoche estuve cenando con 9 amigos más y salimos de allí bastante cabreados. Mala atención con comentarios fuera de tono por parte del camarero, intentó que pidiéramos más platos cuando queríamos compartir y probar sin elegir 1 plato por persona, nos explicaba las cosas de mala gana... y, sobre todo, carísimo! para terminar pedimos 1 chupito de tequila y nos cobraron 4.5€ por cada chupito!! Nos quedamos indignados, lo pagamos y aún salimos de allí discutiendo porque nos querían dar lecciones de calidad de producto cuando la marca de dicho tequila, Jalisco, se puede adquirir muy económica en muchos locales de la ciudad. Tenemos claro que ninguno volveremos! Trato malo y precio excesivo.

Hace ya años que visité este restaurante cuando estaba en el barrio de Ruzafa. Local con decoración sencilla y adecuada separación de las mesas. Del servicio de sala se encarga Maria con soltura y diligencia, satisfaciendo todas las dudas que nos surgieron. Tomamos el menú de degustación (15€+IVA). Completo y abundante, en el que disfrutamos entre otros de platos como los aguacates rellenos con chicharrones, quesadillas de rajas o chiles en nogada... Todo muy rico. Yo tomé una cerveza michelada.... potente y refrescante a la vez... No vi vinos en la carta.

Veo que se lleva largo tiempo sin hacer un comentario sobre este restaurante mexicano con identidad propia. Llevaba años sin volver, pero no noté excesiva diferencia ni para bien ni para mal. A mi particularmente es un lugar al que no me importaría volver, por el simple hecho de su oferta honesta y diferente.

Antes de comenzar a comentar mi visita quería matizar diversos aspectos de comenmtarios pasados que me atrevo a actualizar, lo que haré en sentido cronológico inverso o bien mutando en un personaje dantesco creado por Lynch.

En primer lugar con respecto al servicio, creo que lo que realmente deja que desear es la rapidez, mi visita fue un sábado noche y sólo había una persona en cocina y una en el servicio, esto unido a que las cervezas micheladas requieren cierta preparación ralentiza los tiempos. En cualquier caso en el transcurso de la comida se agradece para poder rebajar el picante de algunas de sus preparaciones.

Por otro lado e introduciéndome en el mundo del picante, no creo que sea excesivo, de los tres platos que pedimos nosotros sólo el primero te dejaba "enchilado", los otros dos sólo llevaban picante si lo pedías aparte. Y considerar que el exceso de picante es algo alejado de la cocina tradicional mexicana es sólo fruto del desconocimiento absoluto de dicha gastronomía, en la que a veces "matan" excelentes preparaciones por su gusto por el fuego en la boca. No obstante siempre he pensado que es como la sal, si te acostumbras a comer salado todo lo ves soso y viceversa.

En cuanto al tamaño de las raciones me parece que son correctas, son elaboraciones que caen pesadas al estómago por la abundante harina de maíz, aguacate, queso y demás alimentos de contundencia. Por lo tanto no me imagino deglutiendo mayores raciones.

Con respecto al local, sí que creo que está algo desangelado, como si les faltase el asesoramiento de alguien que realmente sepa como vestir los espacios, o tal vez por la particular visión de este méxico de María, tal vez ella lo siente desangelado. En mi humilde opinión, les sugeriría unas sillas y mesas más cómodas, pero es algo que en lo "auténticamente mexicano" suele faltar. Como tendrán la espalda nuestros hermanos centroamericanos...

No me alargo más y les comento mi visita. Fue la noche del pasado sábado y quería cenar algo rápido con un amigo para después reunirnos con otras personas. Por eso tal vez la lentitud del servicio me fue más difícilmente soportable. Pedimos chilaquiles rojos (excelentes y picantes, acabé echando fuego ya que me empeñé en apagar las llamas con una cerveza ámbar michelada con valentina), enchiladas pachuqueñas (buenas), tacos de tinga de res (buenos). Con los tres platos quedamos satisfechos, pero con hambre y sin prisa cabe uno más. El precio de la cervezas preparadas 3.50 €.

Para beber dos cervezas micheladas, excelentes. Para terminar dos tequilas 1800 añejo, el precio por persona se ve influido por el del tequila, cada uno nos costó 6 euros. Quería probar uno bueno ya que el agave y yo nunca nos hemos llevado bien, la verdad es que se notaba que era un licor de calidad con recuerdos de bourbon e incluso de algún orujo, pero ese final que no me llena. No sé si es caro, estamos hablando de una botella de precio elevado 35 € o más y si pagamos alegremente 10-12 euros por una buena ginebra, no tiene porque desmerecer un buen tequila para el que guste.

Evalúo el vino por visitas anteriores en las que probé el excelente, casi divino, mole poblano.

Un sitio recomendable, pero tenemos que conocernos a nosotros mismos y saber diferenciar lo bueno de lo que nos gusta.

Detalles a olvidar: Los precios de carta no incluyen el IVA.

Este barrio es una chimba!

Coincido con mis compañeros de foro. No volveremos. El servicio deja mucho que desear, pero los platos mas aun. Excedidos en picante (una barbaridad, incomestible en ocasiones), breves y muy poco que ver con lo que en realidad es la comida mexicana. Mucha variedad de tequilas, carisimos por cierto , pero sin mas encanto.

Platos buenos Raciones abundantes, a veces en exceso, por lo que combiene controlar el número de platos que se pide.
Aunque para beber abundan los tequilas , tiene una pequeña carta de vinos mexicanos que vale la pena conocer, además el servicio es BUENO y tienen buenas copas Selenota la mano de Maria una buena profesional ya que quedan [email protected]

Gran decepción. Local no solo desangelado, sino dejado de la mano de Dios. El servicio muy amable y correcto, claro que eramos los únicos clientes . NOs aconsejaron algún que otro plato que nos dejó perplejos por la poca cantidad, así como por la baja elaboración. En concreto flor de calabaza a la no se qué rimbombsante resultó ser un calabacín con queso gratinado. La carta de vinos era corta pero especializada en Mexico, así como las cervezas. No lo recomiendo, la broma fueron 21 euros por cabeza.

En el corazón de Ruzafa María dirige un local algo desangelado con simpatía y diligencia. Muy ruidoso cuando esta lleno. Interesante cocina mexicana, auténtica, sin florituras "tex mex" y bien presentada. La carta de vinos es limitadísima sólo algunos "sencillos" vinos mexicanos (5 o 6, si no recuerdo mal). Lo mejor la espectacular carta de tequilas.

Restaurante de cocina mexicana que se aleja de la vertiente Tex-Mex, de los burritos, el chile con carne, etc, para adentrarse en una cocina más auténtica y compleja.
El local es pequeño y al permitir fumar se recarga excesivamente de humo.
La comida es algo irregular. Tiene algunos platos buenos y otros simplemente correctos. Raciones abundantes, a veces en exceso, por lo que combiene controlar el número de platos que se pide.
Aunque para beber abundan los tequilas y mezcales, tiene una pequeña carta de vinos mexicanos que vale la pena conocer, además el servicio es esmerado y tienen buenas copas. Se les nota con ganas de hacerlo bien.
Buena relación calidad-precio, sin vinos unos 18€. Además tienen un interesante menú a mediodia a 10€.

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