Restaurante Vicus en Pals
  

Restaurante Vicus

8
Datos de Vicus
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
8.7 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


8 Opiniones de Vicus

Extraordinario restaurante de la Guía Michelin, a las afueras de la villa medieval de Pals.

Servicio rápido y profesional. La comida estuvo compuesta por:

* Carpaccio de amanita cesárea: Estaba fuera de carta, por recomendación. Sabor potente.

* Berenjena, anguila ahumada y aguacate: Buena combinación de sabores, con un potente ahumado de la anguila.

* Canelón tibio de gambas: Sabor a marisco.

* Tartar de solomillo de ternera con mostaza de hierbas: Exquisito tartar, sabroso, con una carne excelente.

* Arroz seco de cigalas con alioli de azafán: Perfecta ejecución del plato, arroz en su punto de cocción, seco y con sabor a cigala.

* Tatin de manzana con crema helada de flan a la vainilla: para repetir los más golosos.

Toda la comida acompañada de Cava D.O. Penédes Clos Lentiscus Blanc de Blancs Malvasía de Sitges: Extraordinario cava.

Sin lugar a dudas, no puede faltar este restaurante de viaje por el Empordá.

  • Arroz seco de cigalas con alioli de azafrán

  • Tatin de manzana con crema helada de flan de vainilla

  • Tartar de solomillo de ternera con mostaza de hierbas

  • Canelón tibio de gambas

  • Berenjena, anguila ahumada y aguacate

  • Carpaccio de amanita cesárea

El pasado fin de semana decidimos hacer una corta incursión en el Baix Empordà(Girona), mas precisamente en Pals, en pleno centro gastronómico de la cocina del Empordanet, donde elegimos alojamiento.

Tras instalarnos en el hotel y visitar unos cuantos hermosos pueblos medievales de los alrededores, decidimos ir a cenar al Restaurante Vicus, situado en la parte nueva del pueblo medieval de Pals. El restaurante está situado en los bajos del Hostal Barris, donde antes se encontraba el café-restaurante de la fonda, el de toda la vida. El nuevo local totalmente reformado, pero guardando aun ciertos vestigios del pasado, como la barra de madera del bar y una gran nevera del mismo material de la marca "Frigidaire", fue inaugurado en el 2011. Este posee la denominación Bib Gourmand de la Guia Michelin.

Al frente de los fogones está el Chef Damià Rafècas, antiguo chef del Mas Salvi, y formado en los restaurantes Abac, Sant Pau, El Racó d'en Freixa, L'Esguard, La Cuina de Can Pipes ...

Su cocina, de autor, es creativa, de producto Km0, pero que, al mismo tiempo, no olvida sus raíces y actualiza con maestría antiguas recetas de l'Empordà. El servicio de sala lo lleva a cabo Elisabet Figuerola, y el servicio del vino su marido, Gerard Geli, propietarios del hostal y del restaurante.

El comedor en el que nos ubicaron, situado justo a la entrada del restaurante, una vez pasada la barra del bar, es pequeño(no se si hay otras salas en el recinto), está decorado en tonos claros, de ambiente minimalista, con reminiscencias vintage. Está bien aprovechado, si no recuerdo mal tiene 8 mesas, bien separadas las unas de las otras, teniendo en cuenta evidentemente el espacio disponible. Estas están bien vestidas, con buenos manteles, vajilla rustica y cubertería de calidad , las copas son Riedel.
El servicio de sala es bueno y el servicio del vino también(consejo, descorche, degustación y servicio). Tienen una variada carta de vinos DO Empordà.

Fuimos a cenar el viernes por la noche a las 20h30,tras haber reservado previamente. Se puede escoger entre un menú mini degustación o la carta. Al mediodía hay ademas un menú de arroz y otro menú.

Cenamos a la carta,

Para empezar, como aperitivo, tomamos unos vermouths Yzaguirre Reserva que nos sirvieron con unas deliciosas olivas rellenas de anchoas de La Escala rellenadas por ellos mismos, que no hace falta decir que estaban buenisssimas.

Compartimos los 2 entrantes :

Canelón de queso fresco con setas de otoño( pequeños nizcalos y rebozuelos) Muy bueno -ver foto

Calamar de potera relleno de butifarra de perol y nizcalos troceados con crema de castañas Plato consistente y muy logrado, muy sápido, un mar y montaña espectacular. - ver foto-

También compartimos los dos platos principales :

Arroz negro con chipirones El arroz, de Pals, denominación P.E. de l'Empordá, era de la variedad de origen italiano, Carnaroli, de poca producción, de grano grueso, semilargo y perlado. Plato de sabor intenso, en su punto perfecto de cocción... Ambos lo encontramos muy sabroso -ver foto -

Arroz seco de cigalas El arroz, de Pals, denominación P.E. de l'Empordá, era de la variedad Bomba, con muy poca producción en la zona, de grano pequeño, redondo y perlado, muy absorbente. Los valencianos lo conocen muy bien. Perfectamente elaborado, con el grano bien separado, como nos gusta a ambos, con buen sabor a mar. Las cigalas, excelentes.-ver foto -

El pan que acompaño la comida, era de buena calidad.

De postre, compartimos :

"Taps"(dulce de bizcocho) al ron quemado y café los famosos taps de Cadaqués, que popularizó Josep Mercader en el Motel Empordà y que sigue elaborando Jaume Subirós. Muy buenos, un delicioso postre. -ver foto-

Acompañamos la cena, con un vino blanco crianza DO Empordà Vinya Selva de Mar 2014 de Mas Estela, variedades de uvas, Garnatxa negra 90% y Muscat de Alejandria 10%, vendimia manual, la crianza es efectuada durante 7 meses sobre lías en barricas de acacia y luego en botella. Me pareció elegante, persistente en boca, fresco, equilibrado y con buena acidez. El sabor del muscat, se dejaba paladear una vez el vino había tomado un poco de temperatura en la copa. Me gustó.

Finalizamos con dos buenos cafés y unos ricos petits fours.

La cuenta ascendió a 58,15€ por persona. Buena RCP. Se siente que hay un buen cocinero en los fogones, la distinción "Bib Gourmand" no es un regalo. Nos sentimos bien, a gusto, cenamos estupendamente y pasamos una buena velada. Cuando estemos por la zona volveremos. Tengo ganas de ver como evoluciona la carta y de probar mas platos, tal vez un menú degustación, para poder asi hacerme una idea mas justa.

Algunas veces al año (fechas a determinar) organizan cenas-maridajes con distintas bodegas de Cataluña. Este año, he visto que han organizado, en abril, una cena con la bodega Celler Arché Pagès de Capmany, DO Empordà y otra con Cellers d’en Guilla de Rabós, DO Empordà y en mayo otra con Cavas Recaredo de Sant Sadurní d’Anoia. A ver si me entero cuando organizan otra... porque haré lo posible para ir.

  • "Taps" al ron quemado y café

  • Arroz seco(variedad Bomba) de cigalas

  • Arroz negro(variedad Carnaroli) con chipirones

  • Calamar de potera relleno de butifarra de perol y nizcalos con crema de castañas

  • Canelón de queso fresco y setas de otoño(nizcalos y rebozuelos)

  • Olivas rellenas de anchoas de La Escala y vermouths Yzaguirre Reserva

Extraordinaria la primera experiencia en este restaurante de Pals. Cocina de autor bien concebida y magistralmente elaborada. Productos de proximidad de una calidad indiscutible que el chef mima con maestría. Carta corta pero absolutamente interesante con propuestas que son verdaderas obras de arte. Muy aconsejables las recomendaciones del día. Exquisitez en mayúsculas. Ganas de agradar. Saben hacerlo y mientras lo hacen se motivan. Se ilusionan con fundamento. Base sólida e indispensable. Absolutamente necesaria. Motivación por la búsqueda constante de la excelencia que a mi entender consiguen, acariciando un "cum laude". Sin ninguna duda merecen el reconocimiento en el estrellato del señor Michelín. A tener en cuenta para la próxima constelación de estrellas. Lo deseo porqué lo merecen. Y lo merecen por muchas y diversas razones pero sobretodo por su talento y por su esfuerzo, No es nada fácil destacar desde la modestia ni desde el silencio. Ellos, todo el equipo, lo hacen y les honra. Son jóvenes y valientes. Capaces. Valor seguro en estos tiempos. Creen en lo que hacen y les gusta. Están preparados para cargar con el peso de la estrella. Seguramente están preparados para más. Para más estrellas y más distinciones que seguro vendrán si siguen en esta linea. El futuro nos lo dirá. Entretanto que no cese el festival de sabores que desprenden sus fogones. La buena mano del chef sin ninguna duda es una de las mejores garantías. Muy recomendables la ensaladilla rusa con anguila ahumada y las croquetas de longaniza. Mención especial para el Tartare de ventresca de atún con aguacate y remolacha de excelente factura, y el Ravioli tibio de gamba con crema de nabos que hace saltar las lágrimas de emoción. Apoteósico el Bikini de queso Tou dels Til.lers, trufa y jamón ibérico. Merece una vuelta al ruedo. Excepcionalmente simple. Absolutamente sensacional. Bravo, bravo y bravo.
Espectaculares los arroces. Bandera en lo más alto para el de calamares, salsichas y hongos. Seguido muy de cerca por el de tripa de bacalao, espinacas y jamón ibérico. Dos conceptos. Dos formas de sentir. Buen gusto y armonía. Largos aplausos,
Postres de fin de fiesta excepcionales. Suspiro "gementes et flentes" ante la inconmensurable Tarta Tatin. Unica. De las mejores que he probado. Buen resultado en el melocotón en almíbar con granizado de vino Flor d'Albera D.O. Empordà.
Muy interesante también la carta de vinos con referencias atractivas, Especial devoción en la promoción de los caldos de la zona. Como tiene que ser. Empordà power, Se agradece, Fórmulas de menús fantásticas. Menú degustación a 49,50 Euros (IVA incluido). Menú del arroz (solo mediodías) a 32,50 Euros (IVA incluido). Menú Mediodía (solo laborables) a 18,00 Euros (IVA incluido). Muy buena relación calidad/precio.
Instalaciones muy cuidadas. Cómodas. Decoración bien pensada. Práctica. Servicio atento, amable y profesional. Parking amplio y de buen acceso. Imprescindible reservar.
Todo invita a repetir. Inquietud por ver la evolución. Recomiendo una visita.Sin ninguna duda repetiré. Les deseo lo mejor. Lo merecen.

continuo en agosto mi intencion era ir a comer al art del teatre pero era su dia de fiesta semanal ,entonces me acorde que en Pals habia alguna opcion ,descarte al mas salvi por precio y vestimenta,me acerque a Sa Gatonera y aquello llevaba un tiempo cerrado y saliento con el coche hacia otra poblacion vi el Vicus que no conocia de nada y la verdad es que no me arrepiento de haberme parado ,coincido con el anterior escrito ,y solo añadire que quiero volver otro dia y exprimir mas otros meus mas sofisticados que habian para ver esta cocina lo que da de si

Aprovechando unos días de descanso en Pals, aprovechamos para comer en este restaurante gracias a las buenas opiniones vistas aquí.
Reservamos con antelación por sí acaso. La descripción del local está bien comentada por las otras opiniones, por lo que os remito a ellas.
Buena presentación de mesa, buena mantelería, correcta cuberteria y copas Riedel para el vino.
La carta no es muy extensa, nosotros nos decidimos por el menú de arroz. Su precio 26,90 €/persona.
Consistía en un entrante, un arroz y postre.
El entrante consitió en pan de coca con sardinas y berenjena escalibada, con un toque de salsa de aceitunas, cebollino y si no recuerdo mal, sal maldon. De buen sabor y textura.
El segundo plato era el arroz con calamares, salchichas y setas, presentado con unas perlas de aceite encima. Buena presentación y un excelente arroz. Muy buena combinación de mar y montaña que nos dejó maravillados por su sabor.
Todo esto lo acompañamos con agua y un vino rosado, Cigonyes rosé 2012, que se mostró fresco, frutoso, acompañando perfectamente al arroz. Presentación y prueba de vino, usando cubitera para mantenerlo frío. Indicar que la carta de vinos se centra básicamente en vinos catalanes y sobre todo, del Empordà. Sin ser extensa, creo que ofrece una buena propuesta para todos los gustos.
El postre fué una mousse de plátano con chocolate. Correcto, sin más.
Acabamos con cafés y petits fours consistente en unas mini magdalenas de chocolate y unos daditos de mojito muy logrados.
El funcionamiento en sala es muy correcto y el tempo de servicio de los platos es adecuado.
Como pero, las raciones son algo justas aunque nosotros quedamos satisfechos. Y la separación de mesas algo justa, aunque es cierto que la sala es pequeña y es difícil conseguir mejor distribución.
Nos ha parecido una buena opción y un sitio recomendable.
Indicar que en e precio incluyo bebidas y cafés.

Puede ser que fuera con el listón muy alto habiendo leido las críticas anteriores, pero simplemente me pareció correcto.
Cena con amigos donde predominó el pescado de segundo(buen taco de bacalao y rodaballo sabroso con puntos de cocción perfectos) y donde hubo unas entradas a compartir (croquetas bien hechas y ricas alcachofas con langostinos y espuma de mozarella). Postre y cafés cuidados.
Lo que llevé peor fue la tardanza en salir los primeros. No me gusta que después de pedir tarden 40min y luego traigan todo a la vez.
Carta de vinos pensada pero muy raspadita para elegir. Tomamos Pardas Collita Roja 08 y Cava Mont Ferrant Berta.
El ambiente del restaurante(en las mesas de la entrada) me pareció frio(no tiene que ver el diseño) y el servicio correcto. Es posible que esté mejor en comidas con ese menú que tiene.

Recomendados por unos amigos de Pals, nos decidimos a visitar este restaurante, que lleva menos de un año abierto. La verdad es que el comedor principal es impactante... Según nos explican más tarde, se ha rehabilitado el local que antiguamente albergaba el negocio familiar, el Café Barris. El resultado es elegante y acogedor.

Pero a lo que vamos, la comida: mi acompañante opta por un menú de arroz de Pals y yo hago carta (señalar que los entrantes de la carta son todos en formato tapa). Para picar nos traen unas deliciosas aceitunas de Kalamata y unos crackers de tomillo... empezamos bien. Menú de arroz: de primero, alcachofas con langostinos, ciruelas y un allioli muy suave de azafrán; después un arroz con calamar, salchichas y boletus; para terminar, una pannacotta con frutos rojos. Tanto la presentación como la calidad del producto excelentes (creo recordar que el menú salía por unos 26€, precio más que razonable). De primero yo tomo el “bikini” con jamón ibérico, queso Tou dels Til·lers y trufa (brutal!), como plato principal unas vieiras con espárragos verdes y romesco, y de postre un gin & tonic, ambos muy bien elaborados. Muy original el gin & tonic, con mousse de limón, helado de ginebra, gelatina de tónica en forma de cubito y peta-zetas (el carbónico de la tónica!). Si tuviera que poner algún "pero", la ración de vieiras podría haber sido algo más generosa.

La carta de vinos tiene una muy buena selección de vinos de la zona. Tomamos un Blanc dels Aspres 2010, una garnacha blanca 100% con barrica, que aguanta de maravilla toda la comida.

El servicio muy amable y atento.

En resumen una grata sorpresa, muy recomendable. Gente joven con ganas de hacer bien las cosas. También vi que tenían un menú de mediodía entre semana por 18€, lo probaremos!

Nos acercamos al pequeño pueblo de Pals a cenar al Vicus por tercera vez. En esta ocasión me propongo agudizar todos los sentidos para hacer esta review.

El restaurante se encuentra en una antigua pensión recientemente reformada en la calle principal que cruza el pueblo de Pals. Dispone de parking privado, un punto a favor. El local dispone de 3 comedores que yo viese, de los cuales dos estaban totalmente llenos y el tercero igualmente vacío. Nos proponen de romper el vacío del tercero pero nos apetece algo de calor humano así que optamos per el segundo comedor.

El primer comedor, en la entrada, dispone una antigua barra tradicional de un bar de pueblo, totalmente rehabilitada, con mucho gusto por lo antiguo, una nevera de madera que funciona y llama poderasamente mi atención, y un mueble enorme detrás de la barra a modo de estantería dónde podemos ver las grandes ginebras que hoy tanto se estilan, algunos whiskies de primera categoría y otros licores. Como digo, el comedor mantiene elementos antiguos pero el fondo es moderno: los colores balancean entre una gama de grises oscuros y claros, un fondo de pared con papel de adorno con formas que no molestan, y lamparas de diseño italiano (diría) con formas geómetricas diversas de cristal. Bien.

La carta es más bien escueta, hay que decirlo. Se compone de 4 secciones y media. Una primera de tapas, entrantes, arroces, pescados y carnes. En las tapas y entrantes deben haber unos 8 opciones en la primera, y unas 6 en la segunda. Dos arroces, 4 pescados y 4 carnes. Me cuesta decidirme la verdad. La literatura que versa los platos es correcta y sin fantocherías. La carta de vinos es excelente: sin una enorme variedad de caldos, se puede apreciar un valor y estima por el territoria que nos rodea, sobretodo por el Empordà, ya que puedo creo recordar se insta al cliente a degustar estos personales caldos. También hay DO's de moda como el priorat, montsant, etc...y algunas referencias más de la ribera, rioja, etc...Los precios no me parecen demasiado inchados, y se pueden degustar copas.

Optamos por compartir unas tapas de alcachofas con pequeños escamarlanes, croquetas de patata y carne (creo), y una segundo cada uno: filete con salsa porto para mi, y lenguado a la menier para mi señora. Una copa de vino negro (l'oratori del empordà) y agua.

Primer detalle al traerme el agua: la botella de agua (bezoya, botella de cristal, con geometría muy moderna) hace un gran juego con los basos de agua, las servilletas, y una pared del fondo de comedor en cuanto al color negro translúcido. Me encanta descubrir estos detalles que juzgo no son casuales.

Empazamos con los típicos snacks de plátano y otras verduras de nombres estraños que no reconozco con sal maldon. Están calientes, lo agradezco. También una olivas negras muy ricas (para nada clásicas). Nos traen el pan, hay de 3 tipos. Rico y crujiente. Hay aceite en los galidones pero no nos ofrecen.

Nos traen a los 5 minutos los primeros. Emplatados en platos pequeños haciendo honor a su categoría de tapas, el contenido para nada es ridículo. Detrás del plato en sí, descubro cantidad de detalles en los mismos, como una reducción caramelizada de pedro ximenez, sigolé, sal gorda, y algún condimento más de color rojizo que desconozco para las alcachofas -que están tremendas- y otros tantos como como sésamo blanco y negro, mayonesa con una pizca de mostaza súper ligera para las croquetas, que no tienen la forma clásica y se desgustan exquisitas. Destaco aquí que en cualquier sitio nos clavarían 10 euros por plato, por el siempre hecho de emplatarlo en platos grandes. Aquí unos 5-6€. Ole.

Los segundos vienen: el filete es grande, generoso. Blando, cocinado al punto exacto. Algo fría la presentación del plato por buscarlo algún defecto, pero la verdad es que nunca me gustan los acompanyamientos de este tipo de plato. La carne es deliciosa, suave y jugosa. El metre me asegura que es ternera de girona que reconozco a quilómetros (son muchos años ya). El lenguado a la meniere, algo más creativo en la presentación se presta igualmente al disfrute. Si más no mi mujer lo deboró.

De postre pedimos un coulant de los de verdad, con helado de pimienta. Nos avisan de que tardará unos 10-15 min. Bravo, signo de que ES DE VERDAD, no de la Sirena. Está tremendo. Lástima que de tanto probar los de microondas uno acabe por olvidar lo bueno que es este tipo d postre. El helado acompanya bien, no pica, ensalza el cocholate lo gusto y le aporta matices.

Un cortado, servido con diferentes tipos de azúcar. Bueno. Petit fours caseros, ya que están blanditos y frescos. Deliciosos para despedir.

La cuenta, no llega a 70€. Vale decir que tras el choque inicial que representa el precio de los segundo que si son algo más caros, veo totalmente equilibrado lo que pagamos en esa velada. El producto es de primerísima calidad, fresco, natural, de la tierra. Los platos son elaborados, con pesonalidad y multitud de detalles.

Sin duda repetiré. Aplaudo tener la valentía en estos tiempos de crisis de arrancar un proyecto como este, sincero y honesto. Ya era hora.

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