Restaurante Arrocería MariBel en El Palmar
  

Restaurante Arrocería MariBel

3
Datos de Arrocería MariBel
Precio Medio:
50 €
Valoración Media:
8.8 10
Servicio del vino:
9.0 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
8.5 10
Calidad-precio:
9.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas:
Precio desde 35,80 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Arrocería MariBel Arroz a Banda de gambas y placton Arrocería MariBel Paella de Marisco

3 Opiniones de Arrocería MariBel

Nueva quedada del grupo de 7 para comer arroz ("arrocito gropu") y tras la visita de inspección previa realizada días atrás, teníamos ya el menú establecido. Del local destacar la reserva previa de la mesa cercana a la bodega y con el aire acondicionado, te permite tener casi una situación apartada del mundanal ruidoso y molestar poco a los que van en pareja solitaria.

Tras una peripecia para aparcar por la inmensidad de gente que fue a El Palmar a pasar el día y comer, más siendo época de comuniones y con la llegada adelantada del verano... fue algo caótico poder estar en tiempo a la reserva. Unas cervezas previas más un vermut blanco local bien aconsejado y servido más un par de botellas de agua sin gas frías. De la carta de vinos elegimos para blanco un Marina Alta 25 Colección, posteriormente y por recomendación de Saul probamos Cañas & Barro 2017 con pocos grados y muy fácil de beber (fué cortesía de la casa) y algo más interesante el Vino de autor Vegamar 2018 blanco que gustó mucho; al final, y en los arroces, pasamos a tinto Especies Nativas 2016 del que hicieron falta dos botellas. Siempre bien servidos de inicio, a buena temperatura más los enfriadores, resto de servicio de forma ocasional pues el local estaba lleno a rebosar.

Para comer ya teníamos elegido el Menú Evolución corto (35€) del que nos permitieron elegir previamente dos arroces diferentes para compartir entre toda su amplia gama. Al final tomamos con servicios individuales (los 3 primeros son snacks) con continuo cambio de platos y cubiertos:

. coca de cerveza con "esgarraet" y ventresca de atún: incómodo de comer a bocados que es lo que te apetece pero es una pequeña creación de esencia de cocina valenciana. Muy bien.

. bao de pato al curry: bien resuelto y agradable.

. croqueta de jamón ibérico, boletus y trufa: buena textura aunque siempre me parece que las croquetas están demasiado mitificadas para el sabor que dejan.

. crujiente de gamba y algas: ya comentado anteriormente. Bien resuelto y con más relleno de lo que cabía esperar. Sería mejorable la presencia de algas que se ven y se notan poco al comer. La gamba muy bien.

. cuatro versiones de lubina salvaje: plato muy notable y que significa una cantidad de lubina muy superior a lo que sería un plato principal de pescado de casi todos los restaurantes. En una bonita vajilla de forma alargada se alinean las versiones de lubina siendo la primera perfecta de cocción para comer piel y todo (ya pasa por un plato de lubina al uso), interesante el mini tartar de lubina. Gran plato y no sólo por la ración. Se acompaña de Egoleum aceite una picual sabrosa.

. all i pebre 3.0 (al estilo de la chef): en un recipiente a modo de cabina del futuro de una nave espacial, un concentrado de clado de all i pebre con algún pequeño lomito de anguila ahumada y unas pequeñas esferificaciones del propio all i pebre. Sabor al poder. Muy interesante.

. arroz a banda con plancton marino (media ración): sorprende el color verde provocado por la adicción del plancton al caldo en los últimos dos minutos de cocción. Muy bien el punto del arroz, algunos trocitos de sepia como tropezones, bien de sabor aunque si es la primera vez que se prieba el plancton puede frenar su intensidad de sabor a mar. Me gustó mucho.

. paella cap i casal (media ración): se trata de los ingredientes de un arroz amb fesols i naps pero hecha en paella y arroz seco. Con su morcilla, su cerdito, sus verduras... Todo sabor. Arroz intenso. Muy recomendable.

. postre casero a elegir: brownie de chocolate con helado artesano (vainilla); otros optaron por la tarta de manzana con salsa inglesa y helado artesano (vainilla) y hay quien cambió por sorbete de limón con una presentación demasiado ruda.

. cafés y petis fours siendo lo mejor el apartado de chocolate crujiente que me hizo recordar que en una proxima visita hay que probar esos "chocolates por el mundo".

Rematamos con una larga sobremesa, necesaría por el amplio menú y facilitada porque llegó un grupo grande a comer muy tarde (pasadas las 16 horas) lo que permitió estar departiendo muy amablemente con Maria José, la chef, y contarnos sus experiencias formativas pasadas y previstas de futuro. Tuvimos por cortesía de la casa unos chupitos de lo que quisimos, incluido whisky con hielo.

¿Hay cosas mejorables? Pues visto el alto nivel y más con respecto a la zona en que estamos, que es una zona propia de poner todo el esfuerzo en los arroces y solo en los arroces, y si se aspira, como es natural, a seguir teniendo reconocimientos y premios mejoraría mucho la calidad de las copas con que se preparan las mesas supongo que esperando el pedido de un blanco fresquito y afrutado que debe ser lo más habitual (las copas reservadas para los vinos tintos son buenas); evitaría algún (excepcional) servicio cruzado por el centro de la mesa; y en el tema de postres presentes en los largos menús, buscaría una menor contundencia y más presencia de preparaciones con cierta acidez cítrica y frescor, cuidando sus emplatados. En la carta de vinos, que es muy superior a la media de los locales de Valencia (tiene hasta cava por copas), salvo en locales con estrellas Michelín, si en algún momento se amplia la bodega, lo haría con algún blanco de Alemania, Austria o de Alsacia que los hay que no son caros, algún tinto francés de gama media/baja de buenas bodegas (para ampliar la zona de vinos superiores en carta) y algo más de dulces (un ví de gel por ejemplo) para los postres. Muy buena la información que aporta la carta con nombre del vino, bodega, foto de etiqueta, tipos de uvas... aunque el tema de la añada se deja aparte (como casi siempre) para no tener que renovarla constantemente, pero ¿qué tal pensar en unas pocas tablets que te permiten actualizar al día y dar entradas múltiples, incluso poner en oferta del día vinos que se acumulan en stock o que alguna bodega quiere promocionar?.

"Lugar recomendable y para volver, sin duda" fueron las impresiones comentadas a la salida. Es que hay además muchos arroces y platos interesantes además de los menús.

Un local de arroces en el Palmar que tiene un reconocimiento de "Plato Michelín" es porque va más allá de una arrocería de la zona y así es apreciable en su carta de comidas donde propone varios menús gastronómicos en donde el arroz es un plato más. La entrada al local parte en dos opciones: una más pequeña y tipo tubo rematada con la bodega, amplia bodega donde se guardan numerosas opciones de vinos. La otra puerta da paso al comedor, digamos, principal.

El local, pegado al canal y con una barca anuncio de gancho, es un local luminoso, abierto, con amplias mesas, bien separadas como en pocos sitios, bien vestidas, buenas copas y vajilla. El servicio en sala, en mi caso Saul, muy profesioal y amable, bien conocedor de vinos y facilitador de aquellas pequeñas cosas como el ir de single y servir arroz (incluso cualquier arroz) para uno solo comensal, o cambiar el postre por otras opciones. En cocina, una tan joven como experta (años laborables a cuestas) chef Maria José que se preocupa también por salir a sala y compartir impresiones con naturalidad, con los asistentes, y que ha conseguido el reconocimiento Michelín con una cocina que integra tradición de la zona con la elaboración y creatividad que hoy en día se hace necesaria. Hay unas mesas exteriores que ya a estas alturas del año, solo son aconsejables para los turistas ávidos de sol, pues las grandes sombrillas pelean con la movilidad del astro rey, y también del dios Eolo. Dentro la temperatura era algo alta porque no se encendió el aire acondicinado y cerca de la cristalera, el sol transmitía calor.

La carta de comidas tiene bastante variedad de opciones y especialmente numerosos arroces (se recomienda encargo previo para evitar excesivas demoras por la preparación personalizada) con novedosos planteamientos de ingredientes sin olvidar las clásicas opciones de la zona. Aquí hay una cocina de fusión, pero no de paises, sino de la cocina vivida en la familia y en la zona con la cocina aprendida en la formación profesional; eso sí manteniendo la calidad y temporalidad de la materia prima como norma.

El planteamiento es ir más allá de la paella del domingo y se enfoca hacia un menú degustación en dias laborables (salvo festivos y puentes) por 24€ con 3 entrantes, principal y postre. Para festivos los menús se amplian con un Menú Evolución corto (35€) y otro Evolución largo (50€). El primero incluye snack, dos entrantes, un pre-principal y un principal más postre y petit fours (sin bebida aunque con opción de maridaje por 15€); el menú largo incluye dos pases de snacks, 3 entrantes, un pre-principal, principal, pre-postre, postre y petits fours con maridaje opcional (detallado en carta) por 25€. Los menús incluyen en su precio el servicio del pan con aceite, ajo y tomate.

La carta de vinos incluyen muchos datos y hasta fotos de las etiquetas de los vinos. Hay predominio de blancos y de los vinos locales, como debe ser, siendo en general de confección bastante clásica. Testimonial la presencia (pero los hay) de generosos y dulces, así como escasa la variedad de espumosos (incluso algunos champagnes), que debería ampliarse, no solo por lo gastronómico que maridan con los arroces, sino por el tipo de clientes (visitantes turistas) frecuentadores de estos locales. La parte de vinos por copas es más que suficiente, aunque una ampliación de las opciones de medias botellas y algún magnum para grupos daría una mayor prestancia. Por cierto también se incluyen en carta los precios de servicio de pan, cervezas, aguas minerales, diferentes cafés, etc.., como debería de ser imprescindible y obligatorio en todos los locales.

Siendo día laborable, lo elegido fue el menú de los días laborables con entrantes fijos y compartidos y un principal a elegir entre paella (o meloso) del "Reguerot", arroz a banda con bacalao o lomo de bacalao a baja temperatura; para finalizar un postre de origen casero entre 3 opciones. Lo comido fué:

. esgarraet al estilo de nuestra chef: muy bien presentado, con anchoa, aceituna, torrezno y su aporte de pan propio. Notable.

. crujiente de gambas y algas: saquitos de pasta brick crujiente con buen relleno. Cumple.

. carpaccio de calamar con verduritas de temporada: a modo de tallarines de calamar poco cocido, acompañado de verduritas y decorado con un coral de tinta de calamar. Bien.

. paella de "Reguerot": con pato deshuesado (más bien desmigado) y verduras de temporada. Una amplia ración (es la única ventaja de ir de single y que te hagan paella) con muy buen punto de arroz, bien de sabor de fondo, con amplia variedad de verduras, cada una en su punto de cocción previo perfecto y añadido al final para mantener textura; el pato desmigado, que lo hay, se pierde en el comer y aporta sabor al fondo pero se nota a faltar un poco de "masticarlo". Recomendable.

. calabaza al horno con bizcocho y helado artesano de petit suisse con calabaza: a modo de una madalena (bizcocho) a la que se incorpora calabaza asada y se emplata con el mencionado helado. Regular el helado y denso de sabor con buena textura, el bizcocho. Para mí, y así lo comenté, falta ligereza y acidez a un postre que es la finalización de un menú amplio. No merece la pena.

Parar beber un agua con gas Montepinos y comentamos de las opciones de vinos por copas.  El servicio en sala del vino perfecto: botella abierta en la mesa, servicio previo de cata, servicio de copa generosa; el blanco perfecto de temperatura y el tinto algo sobrepasado de calor. Me decido por los menos habituales: un  blanco valenciano Marina Alta Colección de moscatel de Alejandría (pensado en próxima visita) y un bobal recientemente bien valorado en la cata de bobales a ciegas de Ferran Centelles (ex Bulli):  Especies Nativas (bobal y monastrell), que resultó interesante. Muy de agradecer el dar a catar un vino extra fuera de las opciones por copas previstas en carta: Vegamar Reserva 2014.

El remate fue un cremaet sin sobremesa porque es lo que tiene una visita de prospección en solitario. Visto lo visto, y dado que la visita ha sido una toma de contacto para valorar una próxima cita del grupo del "arrocito": quedó hecha la reserva. Un aparcamiento propio tan grande como desolado y poco indicado, facilita los problemas del necesario coche parar llegar.

Fuimos con las expectativas muy altas al saber que este restaurante tenia un premio concedido por la guia Michelin. La verdad que desde fuera del restaurante no parece lo impresionante que es cuando entras al local, un local precioso, con buenas vistas y bastante luz. Comimos el menú evolución-largo, un menú digno de estrella michelin, y lo digo con conocimiento de causa, ya que he estado en dos, muy buenos ambos. El menú se compone primero de unos snacks individuales creo recordar que eran un tostin de esgarrat, un gamba rayada con base de crema y un croqueta de trufa de la casa, todo espectacular...luego venia una foie con huevo muy bien presentado y que estaba delicioso. Luego nos comimos, todo individual, un crujiente de marisco (crujiente por fuera, estilo croqueta por dentro), y para terminar con los entrantes nos trajeron una delicia para el paladar, las versiones de lubina (creo que fueron 4 versiones, aunque en el menú ponia tres, la chef que salió después nos dijo que estaban ya por la cuarta versión). Seguimos con all i pebre, en nuestro caso la nueva versión de la casa 3.0, que nada tiene que ver con la versión clásica de este plato de anguilas, y es en estos detalles cuando te vas dando cuenta que no estás en un restaurante de cocina típica valenciana al uso, si no que estás descubriendo una chef que será en breve de primer nivel nacional. Seguimos nuestro recorrido por el final, arroz a banda de gambas y placton, una paella que está riquisima y nunca la había visto en ningún restaurante. Antes del postre había un prepostre, naranja helada casera con toque de citricos y para finalizar con el expectacular postre chocolates de la Tierra, donde teniamos unos 10 diferentes chocolates que puedes encontrar en muchos paises (Perú, Venezuela, Francia, Italia, ....así hasta 9 o 10 ya que no recuerdo ninguno más). Para beber podiamos elegir un maridaje de 25 euros con 5 copas, aunque nos decantamos por un vino tinto de Bodegas Hispano Suizas, Bobos Finca Casa la Borracha, un vino excelente, sin palabras. Gracias a Maria Jose y todo su equipo. Volveremos.

  • Arroz a Banda de gambas y placton

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar