Restaurante Kiaora (CERRADO) en Valencia

Restaurante Kiaora (CERRADO)

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Datos de Kiaora (CERRADO)
Precio Medio:
32 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
6.8 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
6.8 10
Calidad-precio:
8.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 12,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Lunes

Teléfono


25 Opiniones de Kiaora (CERRADO)

Teniamos ganas de ir a este restaurante y al fin cenamos el Viernes. Coincido Con Dani C para no repetirme, ya que tomamos el mismo menú. Estabamos deseando que nos trajeran el siguiente plato para ver que descubriamos y nos seguian sorprendiendo. Buena materia prima, muy bien preparado, original, divertida, vamos, que nosotros volveremos en breve. Coincido también con Dani en la opinión sobre el postre de chocolate, con la diferencia de que nos sacaron también uno con helado de calabaza asada pa morirse(de bueno).
En fin muy recomendable, y con una relación calidad precio muy buena.
Por cierto, la carta de vino no es muy amplia pero tienen cositas interesantes, no muy habituales y con precios no muy inflados, como tiene que ser.
Gracias por hacernos pasar un buen rato.

Hacía ya tiempo que había leído la valoración de Flinto y me rondaba la cabeza visitar este restaurante. El rollo de ecológico, de biococina, etc, solo lo veo un reclamo más. Necesito probarlo y saber que realmente lo que se está cocinando allí está bien cocinado, bien presentado y tiene una buena calidad. Con esta mezcla de escepticismo y verdadero interés nos plantamos en el restaurante un miércoles por la noche, con lo que cenamos muy tranquilos.
El local tiene su encanto, con esa falsa ventana a la montaña que da cierta atmósfera sosegada, el color verde para recordarte que estás en un sitio muy "eco"... pero oye, funciona y te sientes bien. El servicio es amable, atento y te hace sentir a gusto. Se trabaja con un menú en pro de la calidad de los productos que, según nos cuentan, son ecológicos y de temporada, lo que dificulta tener una carta al uso. El menú son 25€ y tiene muy buena pinta así que no rechistamos y nos dejamos hacer.
Empezamos un carpaccio de tubérculos con viagreta de sanguina. Un aperitivo ligerito pero que ya empieza a mostrar lo que vas a encontrar. Todo muy natural, buen equilibrio de sabores y buen uso de vegetales. Seguimos con una ensalada de brotes con hueva de sepia... Nada menos que 25 especies distintas de brotes, flores, frutos... Un plato realmente bueno, eso sí, para los amantes de los vegetales. A mí me encantó ir descubriendo los diferentes sabores, hay que comerla muy poco a poco porque es un verdadero juego de aromas, sabores, texturas... Como aficionado a la botánica que soy, me entraron ganas de separar y clasificar cada una de las hojas, tallos, brotes y flores. Si no te va el rollo de ecológico... también está muy buena, en especial las yemas de pino, los brotes de guisantes o las hojas de roble.
Seguimos con una versión de sushi muy rica, donde se sustituye el pescado por una kennel de patata sobre la que se depositan distintas semillas, entre ellas de wasabi y algunas algas arame. Un entreplato (como la llaman ellos) muy divertido.
Luego llegó el huevo a baja temperatura con cabello de ángel trufado (a mí tampoco me gusta el cabello y me lo comí todo), unas migas de trompetillas de la muerte, Boletus edulis y todo regado con un consomé muy rico. Un plato muy muy rico y realmente original, y eso que ya me estoy hartando de los huevos a baja temperatura.
Pasamos a un cous-cous con unas berenjenas de estilo libanés y lleterola de cordero. Otro entreplato que estaba realmente bueno, con ese toque ahumado de las berenjenas, la textura de la lleterola y el cous-cous. Muy bueno.
En el menú se da a elegir entre una carne y un pescado. Probamos ambos platos. La caballa sobre cama de quinoa y ensalada de algas con espárragos marinos (no los había probado nunca y me encantaron), en su punto. Un plato fino, de sabores delicados y equilibrado. El carne de buey marmolado muy rica, potente de sabor y bien ejecutada.
El postre es lo que menos me gustó. Una tierra de chocolate con un cremoso, harina de gofio, laminas deshidratadas de fresas y calabaza y un juego de frutos del bosque al que llaman suspiros. El postre no estuvo a la altura, pero tampoco está mal.
Como mi acompañante no bebió vino, tomé vino por copas, un blanco de cultivo ecológico, muy rico que maridó perfectamente con toda la cena. Las copas no están mal y el servicio es atento, sin florituras pero eficiente.

En resumidas cuentas, si te va el rollo de lo ecológico, la biococina, etc, disfrutarás como un enano. Si no... también. Volveré y no tardaré mucho en hacerlo.

Hace no demasiado, creo que hará un mes o así, me recomendó una amiga este restaurante, y la verdad, no me defraudó en absoluto.

No diré que es comparable a un estrella michelín, ni a otros restaurantes de alto nivel, pero sin duda lo que le falta al restaurante es hacerse un renombre y más plantilla para poder dar un servicio más esmerado y subir su nivel.

Fuí a comer a medio día, con un menú que la verdad, no era santo de mi devoción cuando llegué y me sentaron a la mesa, ya que yo y el pescado no somos buenos amantes y ese día dos de los 3 platos lo contenían. Tres platos y postre, pan y café o infusión incluida por 12€. Cometí un error, pedirme una gastrotapa para comenzar por que temía quedarme con hambre y justamente era una que me había recomendado encarecidamente mi amiga.

La gastrotapa: Patatas bravas al estilo Kiaora con ajoaceite de ajos asados.
Simplemente genial, una reinvención graciosa, sabrosa y sencilla de una tapa típica y muy demandada. Micropatatas horneadas con vainilla y algo más que no recuerdo, jugosas, tiernas, envueltas en una lámina de arroz asiática. Fritas para el remate y el ajoaceite por encima acompañado de un pimentón excelente. Si he de decir algo malo a mi parecer, es que los pliegues de la lámina de arroz se quedan gomosos si no frien bien, pero apenas es una tontería que en conjunto no se nota del todo. Simplemente me encantó, pagué a gusto el extra de esta gastrotapa.

El menú:
1er plato: Ensalada de caballa y vinagreta de gomasio.
Fresca, crujiente y con un sabor intenso gracias a la vinagreta. Las lechugas crujían, tenían un sabor que hacía tiempo que no probaba, y la verdad, me encantó revivir el auténtico sabor de estas hortalizas. La caballa estaba cocinada a baja temperatura,lo que despertaba todo el sabor de este pescado azul y le daba una textura suave y al punto. Recuerdo que esta ensalada también brillaba por los colores de las flores: pensamientos, creo que violetas, flor de rúcula y alguna otra que me era desconocida y me encantó descubrir.

2o plato: Huevo a baja temperatura con espinacas sauté, tierra de chorizo vegetal y aceite de pino.
Explosión de sabor con las espinacas, tratadas de forma tan sencillas como un salteado en su punto justo. De nuevo los sabores de la infancia volvieron a mi, hacía tiempo que las espinacas no me sabían a espinacas, se nota el producto. El huevo, pues normal, un huevo a baja temperatura, queda jugoso, cremosom, en su punto y le da ese toque especial y diferente en la textura. La tierra de chorizo, la verdad, me evocó más a una sobrasada que a un chorizo, pero le daba ese punto gracioso al plato. El aceite de pino me recordó a cuando era Scout e iba por el monte con una ramita de pinocha en la boca durante las marchas, despertó una sonrisa en mi. Un plato bien equilibrado, y aunque no sea nada del otro mundo, la calidad de las espinacas y el huevo lo engrandecen.

3er plato: Fideuà de gamba arrocera y sepia.
Un sabor limpio, suave y sabroso a pescado, que no enturbiaba el paladar para nada como muchas veces ocurre. El punto de servir la fideuà en la paella directamente me hizo sonreir de nuevo, hacía tiempo que no me la servían así en ningún sitio. El mejor detalle de la fideuà, el uso de fideo cabellín. Solo he de decir algo en contra, y teniendo en cuenta que no soy amante de los platos de marisco o pescado, y es que aunque estaba bueno, me resultó poco especial tras los otros dos platos primeros, pero sin duda, es apostar por un seguro que gusta.

Postre: Flan de cerveza de frambuesa con nata de peras y polen de abeja.
Postre sencillo y la mar de resultón. Me encantó la textura del flan, era cremoso y de fondo ese sabor agradable de una suave cerveza de frambuesas. La nata de peras, simplemente riquisima, en su punto de dulce. Me encantó que no fuera un postre dulce en exceso, si no algo equilibrado que te hacía sentir bien junto con un café para terminar.

Bebida:
Tomé con la gastrotapa una cerveza ecológica, Mudejar creo que era, pero no recuerdo realmente cual de todos los tipos que me ofrecieron fue. Luego me aventuré a una copa de tinto de la casa, un Cueva, y a pesar de que es un vino algo rudo en el comienzo, es una gran compañía para un menú de este tipo, aunque sea de pescado.

En definitivas cuentas, comí como un rey, salí rodando del local y por un precio increible todo. Me trataron cordialmente, de forma amable y muy fresca, un punto desenfadado que le falta a muchos restaurantes en Valencia hoy en día. Se nota que la cocina y la sala son gente jóven, buscando transmitir un toque de desenfado, atrevimiento y buen gusto.

Los productos ecológicos que tienen son maravillosos y ofrecen unas elaboraciones que no enmascaran esos sabores puros y combinan a la perfección. Lo que más me gustó sin duda, es que sepan romper el tabú de que lo ecológico es caro o solo para vegetarianos y veganos.

Ayer, sábado noche, visitamos el restaurante Kiaora. Siempre me había parecido increíble la comida que ofrecen: alta cocina a precios superasequibles, pero la cena de anoche me dejó impresionada. Soy vegetariana desde hace mucho tiempo; me gusta comer sano y si es posible ecológico. Pues en este restaurante, además de sano, vegetariano (también tienen carnes y pescados) y ecológico, la comida es espectacularmente buena. El cocinero es mejor que cualquier cocinero con estrellas Michelín. Lo digo, de verdad. He probado casi todos los restaurantes con estrellas Michelín de Valencia, y puedo decir, que Kiaora les pega mil patadas a todos... y por 25 euros!!!!... Lo están regalando!!!... Aconsejo vivamente a todos los gourmets del mundo visitar este restaurante... no os arrepentiréis!!!!...

Después de "aguantar con dignidad", una tarde de compras en La Capital del turia,y antes de marchar para casa, viene la recompesa, una cervecita, en ese entorno precioso y lleno de ambiente que es el mercado de Colón.

Por casualidad, coincidimos con unos amigos y "ya está el lio". Oye antes de irnos a casa podíamos picar algo. Sábado 21.50h.

"Reseteo" y ya está, Mesclat. Perfecto. Llamamos y tienen lleno, claro. Pero ante una ligera posibilidad de hueco, decidimos arriesgar y acercarnos ya que en la zona hay restaurantes como champiñones. Ya en el lugar, Luca, me indica que lo lamenta muchísimo pero que al final un grupo numeroso del que normalmente suelen haber bajas, pues ha habido altas.

Como teníamos aparcado el coche. Le pregunto a Luca ,y me indica el sitio en cuestión..

Tiene una geometría peculiar, pasillo estrecho a la entrada y comedor al fondo. Es pequeno. Mobiliario y decoración que intenta y consigue definir el concepto de cocina que intentan transmitir. Cocina creativa y de fusión de productos BIO.

Como llevabamos poco apetito pedimos una recomendación de 4 o 5 entrantes a compartir una carne trinchada al centro y tres postres. Cerveza Inédit. Recomendación de una cerveza roja ecológica, muy rica. No suelo tener demasiados prejuicios, pero reconozco y entono el "mea culpa", que asocio cocina ecológica y vegetariana a cocina "falta de sabor". Pues no , aquí el sabor y los ingredientes naturales van unidos.

En sala, personal joven, profesional y con mucho nivel, a la vez que cercano.

La cocina, buf. Había un plato, que no lo voy a nombrar, que es digno de Dacosta o Mugariz.Sencillísimo pero de nivelón. Los postres muy destacables, el "clasicote" coulant es de las mejores ejecuciónes que he probado.

Carta de vinos cortita, hace cuatro meses que llevan abiertos, pero con cositas interesantes. Bebimos dido de Monsant. 2 copitas de Castaño dulce.

En resumen mi recomendación absoluta.

Entre 8.5 y 7, en cocina , según mi criterio, están mas cerca del primero que del segundo.

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