Restaurante El Mulo Salta (RESTAURANTE CERRADO)

Datos de El Mulo Salta (RESTAURANTE CERRADO)
Precio Medio:
17 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
6.5 10
Calidad-precio:
8.1 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: La Cañada
Dirección: C/ 29, Nº 61
Código postal: 46182
Tipo de cocina: Argentina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 12,75 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


5 Opiniones de El Mulo Salta (RESTAURANTE CERRADO)

Uno más de los caidos en combate con la crisis actual.

Una pena pues tiene una terraza enorme (más que espacio interior) que es un lujo en estos momentos. Terraza, terraza; nada de mesas en la acera.

 

Pues fin de semana casi de verano y en una terraza bien protegida del sol directo y con buena sensación de ventilación, nos sentamos, tres, para comer. El menú de día laborable de 4€ por plato de caliente (paella, por ejemplo) caña y café, deja paso a algo más de propuesta de cocina, siempre muy casera, entre tapas y platos de caliente (a veces conviene encargar). Así lo hicimos el día anterior.

Unas claritas, 3, generosas y una buena cerveza de abadía (Abbaye de precioso color tostado oscuro) nos permiten empezar con todo al centro:
. clòtxinas (que no mejillones) dicen que de Tarragona: no tan finas pero sabrosas.
. croquetas de jamón, 6: perfectas sin aditivos, bien fritas, casi sin aceite y sabrosas.
. ossobucco, 3 trozos: pequeño tamaño pero bien guisado con un caldo para mojar sin parar.
. manetas de cerdo, 6: muy jugosas; también para mojar sin parar.
. buen pan y ali-oli de los que puedes dar la vuelta al plato sin que se caiga.

Para postre: todo el dulce es casero (se nota y de otra forma no podría mantenerse en precios bajos):
. tarta de zanahoria con mascarpone y nata: buen conjunto aunque algo menos de nata taparía menos otros sabores más interesantes.
. tarta de chocolate El Mulo: muy buena

Cafés y ofrecidos chupitos, acabamos probando un GT de una ginebra hindú interesante.

Sin cambios físicos en el local, el comedor interior con buen aire acondicionado para comer a medio día es la mejor opción en verano, dejando la terraza para cuando el astro rey se acueste.

Hay que destacar que, entre semana (de lunes a viernes) tiene un menú imbatible: bebida, plato principal y café por 4€. Y hablamos de principal tales como gazpacho manchego, manetas de cerdo, arroz al horno....
Hay quien pasa para coger la comida y llevársela a casa. No me extraña, mamá Marisa sigue tan activa como siempre y si antes guisaba para una peña de matrimonios (a veces, más de 20 personas) capaces de comerse caracoles, croquetas, manetas y llegar con hambre al dulce especial...pues aquí sigue igual.

Comida para dos, fuera del menú semanal, con una carta suficiente con algún plato fuera de la misma. La parte de los vinos es muy mejorable, pero el tipo de cliente habitual no obliga a ello; no obstante sería bueno tener alguna opción de vino por copas más allá del ofrecido: un Rioja muy básico, Dunviro, un tinto joven. La copa fue obsequio de la casa y servida con la familiaridad de quien te conoce desde hace muchos años.

Optamos por probar algunos platos de entrantes y el arroz al horno del día que salió justo para servirnos las dos primeras raciones. Grano suelto, ración suficiente, con todos los ingrediente correctos desde los ajos a las costillas carnosas (no solo huesos), pasando por el tomate y la patata laminada y su porción de morcilla que se mantenía jugosa y nada reseca. El vino tinto acompañó poco, demasiado ácido y demasiado bravío, no mejoraba el plato.

Antes habíamos descartado las croquetas caseras (no se puede probar todo a la vez) y optamos por:
. unas delicias de calabacín bien emplatadas con cebolla caramelizada y queso de cabra. El calabacin correcto y la combinación del queso caliente por la verdura a la plancha y la cebolla ensamblan bien.
. delicias de berenjena. Plato de planteamiento similar al anterior con el mismo emplatado y que tiene de base esta vez una verdura (berenjena en rodajas), hecha a la plancha de forma muy correcta; en lugar de queso hay una buena morcilla deshecha que también ensambla de forma correcta con la cebolla caramelizada. Me gustó más éste porque la morcilla me puede. Quizás estaría bien buscar otra opción para no repetir la cebolla caramelizada para quien, como nosotros, opta por estos dos platos (un plan B).
. sardinas escabechadas en casa: 6 sardinas de tamaño pequeño en un buen escabeche y emplatadas con menos acierto ya que andaban por un lado del plato y la ensalada por el otro lado. El sabor bueno, sin excesos de vinagres.

Esta vez nos resistimos a los tentadores postres, pensando que había barbacoa para cenar con cata de Viogniers traidos por Clos Cor Vi.

Una clarita y un doble de cerveza en el inicio, más el vino comentado y dos cafés descafeinados fueron los elementos líquidos. Destacar el café, un elemento que se suele cuidar poco (salvo en grandes locales) y que aquí merece la pena. El que las tazas sean de propaganda del suministrador, no es un buen dato, pero estamos hablando de un local que se autodenomina Taberna pero en realidad, va bastante más allá.

No es un sitio para buscar esferificaciones ni tierras o aires en los platos. Es un local que su cocina mantiene su base de comida de casa y va a más, pues apunta a recuperar la parte de carnes (hamburguesas propias..) que fueron esencia de sus orígenes y que ahora cumple con notable alto en el apartado de plato principal (de cuchara clásica), en elaboración casera de entrantes, los postre e incluso con buen café; a poco que mejore en el tema de vinos (sobre todo si amplia con las carnes y brasas recuperando algunas buenas opciones de tintos que tuvo) y cuide un poco más el emplatado, ganará muchos enteros pues ahora ya tiene bien los puntos fuertes de una buena comida o cena.

Hay otra opción los fines de semana por la noche en el tema de copas y música bastante apreciada por la gente joven (o no ya tan joven), pero eso es harina de otro costal.

Pues después del paso de los años la situación que comentaba Aurelio ha ido mejorando conforme han ido aumentando los meses de dedicación al negocio que arrancó sin una base clara más que contratar a una persona (¿argentina?) para llevar las brasas y con unas carnes muy muy buenas pero solo a veces. Incluso tenian para acompañar un vino malbec de bodegas Fin del Mundo, comprado en Macro.

Posteriormente disminuyeron el tamaño del local (pagar menos alquiler) desapareciendo la parte de atrás que servía de terraza al aire libre en verano donde buenos partidos de fútbol hemos visto, cenando una tierna y gran hamburguesa; también el comedor propiamente dicho desapareció.
Ahora lo que eran las mesas cercanas a la barra se ha convertido en comedor interior y se ha habilitado la terraza de la entrada como comedor exterior, muy agradables en las noches de buen tiempo. Ha ido más hacia la informalidad y cercanía.

¿El personal? No puedo opinar objetivamente: son hijos de amigos. Lo que sí sé es que le echan más horas que un tonto y que intentan sacar un negocio difícil en un sitio difícil por los cambios de población entre verano e invierno en que hay muchos meses y muchos dias entre semana de los flojos, flojos. La madre/suegra (según se mire) tiene una mano para la cocina (especialmente en tartas) que podía estar en Masterchef.

Su funcionamiento actual es con una base de menú y opciones de complemento para diario. Carta aparte y vinos aparte. También es sitio frecuentado para GT en noches de calor y para alguna que otra actuación en directo los sábados noche con lleno hasta la carretera.

En la última visita y para dos personas: ensalada de diferentes verdes, con maíz, tomate y queso de cabra con un aliño a su alrededor. Solomillo de cerdo con salsa de frutos secos (anacardos, orejones, pasas..) y dos postres: tiramisú y tres chocolates. Todo ello en buen nivel. Se quedaron en el tintero unas manetas de cerdo.
Para beber una de agua y una cerveza.

La evolución y la profesionalización que faltaba al principio (en la gestión y en el servicio) ahora se notan manteniendo las ganas de agradar como al principio. Un buen sitio para diario y más si tienes un punto goloso y la suegra se ha pasado por allí.

Restaurante sito en uno de los tres cuerpos en los que está estructurado el moderno y colorido chalet que los sustenta.

Decoración rústica colonial, con algún detalle industrial. Cada pared en un color intenso contrastado. Mobiliario de madera.

Lo visité hace unos meses, al poco de abrir, y fue un desastre. Pretendía ser un asador argentino y se quedaba en eso, en una pretensión. El género mediocre, la cocina mal, el servicio lento, insuficiente y sin formación alguna… Pero no quise introducir ninguna valoración, pues como digo llevaban pocos días abiertos.

Decidimos volver pasado el tiempo y observamos unos cambios que nos sorprendieron gratamente.

Han girado notablemente hacia una cocina más informal. Pese a que el concepto sigue siendo el de asador, y aun manteniendo las referencias argentinas, han introducido otras como hamburguesas, bocatas y diversos platos de picoteo.

Con lo cual ya vas a otra cosa, bajas tus expectativas y ellos las cubren.

Pedimos de entrantes unas ensaladas al centro, unas bravas, mousse de foie y unas mollejas. Las mollejas estaban francamente buenas. Asadas enteras (supongo, pues eran como en forma de salchicha corta y gruesa), jugositas y bien aderezadas.

Y las hamburguesas también recomendables. Con un pan recio y crujiente, buena carne, perfecto puntito de fuego y sabrosa guarnición. Yo la tomé con cebolla confitada, y mis hijas con foie.

La carta de vinos tiene cositas interesantes, como por ejemplo un V.T.Castilla, Montalvo Wilmot syrah roble, que fue el que disfrutamos. No hay mimo especial en su trato, si bien las copas son decentes.

El servicio sigue siendo lento, pero ha ganado en amabilidad y ha adquirido algo de experiencia.

Una buena opción para una cenita informal en La Cañada. En la próxima visita probaré la carne, pues oí buenos comentarios en la mesa adyacente a la mía.

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