Restaurante Estibador en El Saler

Restaurante Estibador

8
Datos de Estibador
Precio Medio:
30 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
8.1 10
Calidad-precio:
6.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Valenciana, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 18,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: lunes

Teléfono


8 Opiniones de Estibador

Reserva para 6 personas en un restaurante muy acogedor, agradable, con buena mantelería, cristalería(schott zwiesel)y servicio muy profesional.
Al tiempo(ya nos advirtieron al reservar)había una boda contigua con una separación de apenas unos bambús artificiales; sin embargo ni en el ambiente ni en el servicio se notó tal circunstancia. La única incomodidad, empieza a ser algo demasiado común, la deficiente insonorización que hace que hablar en voz alta sea algo habitual.
Las vistas a la playa, literalmente a un paso, amén de la excelente ventilación son un valor añadido.
Pedimos para compartir:
Ensalada l'estibador, con lechuga, tomate, mojama, atún, espárragos, aceitunas...completita, para aliñar un excelente aceite virgen extra de Higueruelas y panecillos recién hechos.
Cigalitas salteadas con ajetes, más bien cigalonas, flambeadas con anís, para mi gusto demasiado dulce, pero muy interesante el resultado.
Escalibada, servido con lascas de pan recién tostado, donde destacaba el ahumado del pimiento, muy bueno.
De plato principal, a pesar de la extensa carta de arroces y fideuás tantos secos como melosos, nos decantamos por los pescados:
Merluza a la plancha, muy jugosa servida sobre un lecho de pesto muy suave que le iba estupendamente.
Pulpo a la brasa, sabrosísimo, con salsa de piquillos, crema de patata trufada y polvo de berenjenas, fantástico.
Atún a la plancha, sólo marcado, con piñones, albahaca, tomates y cebolla encurtida, tierno y meloso.
Para beber,agua, cervezas y 2 botellas de Seminare(albariño, godello y treixadura) de Ourense, con un equlibrio salinidad dulzor extraordinario tanto sólo como acompañando la comida.
Cafés y 2 copas de Lavagulin sin hielo para rematar una estupenda comida en un entorno fantástico, a pesar de que los novios a petición popular se besaban de vez en cuando.

Nos costó encontrar el lugar, llamamos dos veces para que nos explicaran como llegar. El trato que tuvimos por teléfono fue tan cercano y amable que no nos importaron los 20 minutos que estuvimos perdidos.
Cuando entramos nos encantó la decoración del restaurante, Está separado en tres zonas, una parte interior, la zona de la terraza y un espacio con silloncitos blancos. Cerca de los silloncitos hay también una zona para niños, la cual es ideal porque está situada muy cerca de la arena y podían entrar y salir sin molestar a nadie.
Tuvimos la suerte que hacía una día espectacular, parecía un mes de junio!!!
Comimos un arroz meloso de rodaballo y ajos tiernos, de entrantes pedimos, 8 croquetas de bogavante, pulpo y una ensalada templada con queso de cabra. La comida buena y el postre buenísimo.
De vino tomamos un Ladrón de Lunas, nos lo recomendaron y nos gustó. la relación calidad precio muy buena, salimos a 32,50€ con iva incluido con postre, café, 3 entrantes, vino y un arrocito
El servicio muy correcto y amable.

  • Terraza L'Estibador

Encontramos el restaurante por casualidad, a 5 minutos de Valencia y con una vista al mar espectacular. Mi primera impresión fue inmejorable: entramos a través de un pasillo de techo abovedado cubierto de teselas azules con el mar al fondo... Las mesas están elegantemente vestidas con buena manteleria muy al contrario de la mayoría de restaurantes de la zona. La clientela era local; una buena señal.
De primero comimos una ensalada de tomate excelente ; me sorprendió la sencillez del plato y su sabor intenso. De segundo comimos una fideua de categoría. Nos recomendaron un vino de la zona nada pretencioso pero todo un acierto.... Volveremos...

Actualmente resido en Italia, y regrese a Valencia en busca de satisfacer mi necesidad (como valenciano que soy) de comer con algunos amigos una buena paella/arroz, algunos [email protected] nos habían hablado de este restaurante que jamas habíamos probado. Y debo decir que me dejo impresionado, ya no solo por el alto nivel de servicio, sino porque ademas los productos que ofrecen me parecieron por encima de las expectativas, no solo de las mías sino de todo el resto de grupo que venia conmigo. La carta poseía una amplia variedad de platos, ademas creo recordar que tenían un menú de 18€. Pero nosotros nos decidimos por la carta. Mas concretamente por una paella marinera. Sin lugar a dudas he encontrado mi pequeño paraíso cerca de Valencia, para cuando regrese a casa y quiera combinar buena comida en un entorno especial.

Sitio muy chulo en plena playa, y local bonito, si t gusta ver gente desnuda tambn (a mi no) ya q estas comiendo y la playa debe de ser nudista porque continuamente pasa gente con sus cosillas al aire la verdad yo no lo sabia jeje cocina valenciana correcta pero bastante escasa las raciones para el precio q tienen no son nada del otro mundo la calidad es normalita y la cantidad bastante escasa eramos 3 y la cosa se quedo un poco justa con 3 entrantes q pedimos viendo el local y los precios esperaba mucho mas pedimos un arroz meloso y vino justito para los 3 nada de poder repetir un poquito del caldero, el arroz correcto los he comido mejores es un poco cocina valenciana industrializada los precios cobran demasiado los tercios de cruzcampo 2,50 excesivo y 7 euros un beffeter aparte de 12 euros unas tellinas de bar de 6,50. Podria estar mucho mejor por la zona hay sitios con mejor relacion calidad precio no se si sera xq pagas las vistas de los bañistas

Nos pedimos el menu del dia, que calidad-precio muy bien. Por 18€ un entrante a elegir, y luego arroz a elegir entre dos tipos, postre, cafe y una bebida. Yo me pedi un crujiente de vieira sobre fondue de puerro e hinojo, y mi acompañante unos buñuelos de coliflor con salsa de tomate fresco y albahaca, y nos cogimos un meloso de carranc que estaba delicioso ,la verdad es que nos sorprendio para bien. Porque los menus diarios en los restaurantes normalmente no suelen ser excepcionales, pero en este caso,estuvimos encantadados. Nos pedimos un vino blanco A2 de la Font de la figuera, a un précio de 13.50€, la temperatura correcta y el verdil nos encanta.
El maitre muy correcto, y el tiempo de espera de los entrantes al arroz fue de unos 10 minutos.
Comimos por 49,50€.

Ayer día 1 de mayo decidimos, como gran parte de los valencianos a juzgar cómo estaban de llenos los restaurantes, ir a comer una paella al Saler. Aunque nuestra primera opción fue Duna, estaba todo lleno por lo que nos decantamos por el Estibador, del que nos habían hablado muy bien. Ibamos dos adultos y dos niños.
El entorno es conocido, en plena playa, una maravilla. El local está bien aunque hacía algo de frío al estar abierto por uno de los lados. La separación de las mesas correcta, y la decoración sencilla pero agradable, adecuada al entorno.
Pedimos, tras algo de demora en tomar nota, un par de croquetas de Bogavante para los niños ( que se olvidaron de servir pero no de cobrar), clóchinas, puntilla y fideuá de fideo fino para tres ( el tema del fideo fino es complejo al parecer: no todos pensamos igual en cuanto al grosor, pero tampoco quiero cebarme). Para beber, cocacola para los niños, agua y una botella de Albariño ( mezcla con Godello): Francisco Ruiz: agradable. La temperatura del vino fue correcta y el servicio, en cubitera junto a la mesa y a nuestro ritmo.
Con todo esto, alguien se puede preguntar: ¿ Por qué una crítica negativa si la comida era buena ( tampoco era de gran complejidad)?. Pues porque desde que pedimos la fideuá hasta que la trajeron pasó UNA HORA Y CUARTO con un restaurante a medio llenar. Ante la amenaza de que nos íbamos ( los niños se habían bebido hasta el caldito de las clóchinas) todo fueron prisas y disculpas, e incluso nos quedó la sensación de que la paella se había hecho a toda prisa. Repito que se trataba de fideuá de fideo fino para tres ( vamos, si está todo más o menos preparado puedo aceptar media hora y hasta cuarenta minutos, no más) en una ARROCERÏA. Además, las raciones algo justas.... Después de ésto, pedimos un cortado y nos fuimos sin postres ni nada. Al llegar la cuenta, nueva sorpresa: nos habían cobrado las croquetas pedidas pero no servidas. el colmo
Así pues, a pesar de lo agradable del lugar y de la corrección de la comida, no nos volverán a ver por ahí.
El precio final fue de 95 Euros, que no está mal, pero tampoco comimos mucho ( y hay que tener en cuenta que dos de los comensales eran niños)

Restaurante muy espacioso y en una ubicación realmente privilegiada, en primera línea de playa a poca distancia de El Saler. Lugar idóneo para bodas, bautizos y comuniones, así como comidas festivas y domingueras. Amplio parking en los alrededores arenosos y soleados.
El comedor es amplio, así como la separación entre mesas, cosa que se agradece. Lamentablemente no pudimos optar por una mesa con vistas a la playa pero el entorno y la decoración son agradables y están bien conseguidos. Me gustaron los techos abovedados con trencadís de color azul oscuro, imitando motivos marinos.
Fuimos a comer y encontramos pocas mesas libres, por lo que el proceso se alargó casi hasta media tarde.
Pedimos menú de degustación (28€): una ensalada, un entrante y un plato, los tres para compartir, más un principal (arroz, carne o pescado) y postre. Comimos una ensalada de queso de cabra con lechugas variadas, tellinas y pulpo. Todo correcto.
El arroz fue uno seco, una paellita de pulpo y ajos tiernos. Para ser arrocería, no destacó. Pecó un poco de reseco y de sentido, aunque cumplió con su papel.
De postres, brownie y unos hojaldres rellenos de chocolate y helado de mandarina. Ambos buenos.
La carta de vinos, curiosamente reducida. Referencias tanto en blancos como en tintos de vinos valencianos, riojas y riberas (sota, caballo y rey, como se suele decir). Nos comentaron que otros tipos de vinos no tienen salida, desgraciadamente. Así pues, oferta suficiente pero algo corta, y a precios razonables. Pedimos un Celeste '08, que fue decantado y servido en copas apropiadas, a buena temperatura.
Cafés y chupitos de whisky, estos últimos invitación de la simpática dueña.
Comida y ambiente agradables, aunque se alargó demasiado. Servicio amable y lento.

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