Restaurante Pedro Roca en Santiago de Compostela

Restaurante Pedro Roca

Datos de Pedro Roca
Precio Medio:
68 €
Valoración Media:
8.5 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
9.2 10
Entorno:
8.3 10
Calidad-precio:
8.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: A Coruña
Localidad: Santiago de Compostela
Dirección: Rua Domingo Garcia Sabel, 1
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


9 Opiniones de Pedro Roca

Para nuestra ultima noche en Santiago de Compostela, antes de dirigirnos a tierras cantabras, escogimos un restaurante próximo a nuestro hotel, Pedro Roca. No  había encontrado mucha información fidedigna sobre él en la red, la única que me pareció interesante fue la de los cronistas de Verema y me incitó a visitarle, aunque la crónica mas actual fuese del 2016.

Reservamos pues una mesa para dos para el jueves 20 de agosto a las 20h30. El restaurante, que cuando pasas por delante, casi pasa desapercibido para el gran publico en general, es muy elegante, espacioso, de diseño, y está dividido en dos salas, una al fondo del local con vistas a la cocina abierta y otra a la entrada, que es en la que nos situaron. Las mesas están desnudas, bien separadas las unas de las otras, con servilletas de tela, vajilla y cubertería contemporánea y buenas copas. Las mesas para dos personas no son muy grandes. Nos situaron junto a una ventana. Hubiese preferido que lo hiciesen junto a la cocina abierta, porque esa noche hubiese sido posible, pues solo fuimos tres comensales, pero lo mas importante estuvo en el plato.

Por lo que he leido Pedro Roca es un chef que ha hecho casi toda su carrera en diferentes restaurantes de hotel en Santiago, principalmente en el restaurante Caney del hotel Araguaney  que puso a un altísimo nivel. y otros restaurantes de la ciudad. Es pues un cocinero de la antigua escuela que trabaja con productos de gran calidad y de temporada. Su cocina de raíces gallegas es tradicional pero con un toque de creatividad y me parece sobre todo honesta, de producto sin enmascarar, y bien cocinado.

El servicio de sala, efectuado por una camarera, fue amable y atento. El servicio del vino, efectuado por la misma persona se ciñó a la presentación de la botella, descorche y primer servicio. Tienen una bodega con mas de 120 referencias.

Proponen una carta, de 21 platos (postres incluidos), que cambia en función de la temporada y de la oferta del Mercado de Abastos y un menú degustación extraído de ésta.

Optamos por cenar a la carta.

Mientras reflexionábamos sobre lo que íbamos a comer nos trajeron como aperitivo unos excelentes mejillones, que acompañamos con una copa de palo cortado Monteagudo Delgado Zuleta DO Jerez, Palomino 100%, muy bueno.

Compartimos :

Tacos de vieiras con flores de calabacín. Excelente

Ensalada de nécoras de la Ria. Una inmersión en la ria. Un placer

Como plato principal ambos escogimos el mismo :

Fabas de Lourenzá con bogavante azul y almejas. Un guiso excelente, para chuparse los dedos.

El pan, que acompañó estos platos fue muy bueno.

Como postres tomamos :

Requesón y helado con cerezas.

Torrijas de almendras y frambuesas.

Ambos deliciosos

Para beber tomamos una botella grande agua y una botella de vino blanco crianza Veigamoura 2016 DO Rias Baixas. Adegas Veigamoura Antonio Alonso Escudero. Cepaje 100% Albariño. Vendimia manual. Nota técnica :" Finalizada la fermentación alcohólica, se trasiega el vino, se separan las lías finas de las gruesas y se aportan las primeras al vino, para iniciar su crianza. Durante meses el mosto será criado sobre lías realizando “batonnage” una o dos veces por semana. Esta crianza laboriosa, que exige el saber de personas experimentadas, favorecerá la aparición de aminoácidos y de ésteres aromáticos en el vino, lo hará más rico en polisacáridos, hará que los aromas sean más nítidos y lo protegerá de oxidaciones. Concluida la crianza con “batonnage”, el vino se separa de lías, permanece tranquilo en la cuba 8 meses y 6 meses en botella antes de proceder a su comercialización." Vino con volumen, con mucha personalidad, y muy persistente en boca. Nos gustó fue una buena elección para acompañar esta excelente cena.

Finalizamos con dos buenos cafés.

La cuenta ascendió a 77,30 €/persona. Muy buena RCP. Muy buena cocina tradicional gallega de producto y de temporada, puesta al día. Espero que el aforo de 3 personas en el comedor se debiese a que era un jueves por la noche, porque francamente no se lo merece. Disfrutemos y evidentemente lo revisitaremos  cuando volvamos a Santiago. Recomendable

  • Vista de la entrada del restaurante

  • Aperitivos : Mejillones

  • Monteagudo Delgado Zuleta DO Jerez,

  • Tacos de vieiras con flores de calabacín

  • Ensalada de nécoras de la Ria

  • Fabas de Lourenzá con bogavante azul y almejas

Primera visita a este elegante restaurante de Santiago de Compostela, nos reciben muy amablemente y nos invitan a comer en la mesa situada cerca de la vinoteca, desde la que se puede ver al personal en la cocina trabajando. La atención fue muy amable toda la comida, mostrando permanentemente interés por las necesidades del comensal.

Compartimos un buen pulpo a la brasa, acompañado de cachelo y pimiento de padrón, bastante bien elaborado. De segundos una ración muy abundante del steak tartare, muy bueno, con extra de huevo quizá, y un delicioso lomo de vaca vieja, producto y sabor en este plato.

Quería probar un vino tinto gallego, y me recomendaron el Finca Cuarta con 6 meses de barrica, una mencía de la Ribera del Sacra que francamente no desmereció a la comida, me gustó bastante. La carta de vinos de un restaurante de esta categoría debería contener más referencias.

Probamos de postre una torrija muy buena y una combinación de chocolates muy golosa. Dos cafés, agua y una 1906.

Acudi nuevamente a este restaurante con la seguridad de no fallar.

* Salpicon de Bogavante

* Chipirones potera en su tinta

* Solomillo ternera pimienta negra y verduras a la parrilla

* Mollejas ternera foie y setas

* Postres Torta tres leches y milhojas con fresitas silvestres
2 Estrella 1906 cafés etc.....

Todos los platos a un altísimo nivel, sin poder poner ningun pero, lo cual no es poco

Bueno solo reseñar que volveré, pues este es uno de los sitios que no se puede olvidar.

Lo mejor que se puede decir de una cocina es su sinceridad y esta lo tiene.
Pedro es el tipico cocinero enamorado de su trabajo, cuidando enbel mismo, una armonica presentacion de platos,
Y respetando el ssbor de los mismos en todo momento.
Comimos lo siguiente
1 pulpo parrilla, crujiente por fuera y jugoso por dentro manteniendo una perfecta textura
1 salpicon de bogavante expectacular y buena presentacion
1 cabracho lo solicite plancha y al consultarlo no hubo ptoblema.
El mismo un intrnso sabor como tiene ese pez, respetando tambien su sabor y textura.
1 entrecot, tal y como se solicito por mi compañero al punto mas algo que muchos cocineros no entienden.
2 postres en la misma linea
1 Estrella 1906
1 botella Heritage Ribera Duero no lo conocia me encanto
1 cafe
1 infusion
Añado al comentario, trato de 10 en sala
Cuando a un profesional se le ve el entusiasmo que derrocha en la cocina (me toco en la cual le veia) el resultado es el relatado

Partido de la Supercopa de España entre el Campeón de Liga, el Atleti, y el de Copa, el madrid. Qué buena oportunidad para reunirnos cuatro foodies dos de cada equipo y jugarnos el hotel y la comida del dia siguiente en Santiago de Compostela. ¿Hay mayor placer que darte un homenaje y que sea patrocinado por aficionados del eterno rival? Alguien podría afirmar que el (buen) sexo lo es y seguro que no haríamos un largo debate del tema, pero hay que experimentar lo que sentimos esa noche ganando el título, por la mañana cuando pagaron las habitaciones y el homenaje de "clo-clo" que nos dimos los atleticos en ese templo gastronómico que es el restaurante de Pedro Roca.

Al sentarnos, nos puso un aperitivo que nos hubiéramos comido una ración... patatas fritas caseras con unos xureliños escabechados con usía y unas sabrosas croquetas de rape.

Una vez calentado los estómagos, empezamos con un bonito marinado con encurtidos cuya textura, sabor y su multicolor presentación fue comentada por todos con admiración.

Después una tortilla de grelos y berberechos que nos pusieron los jugos gástricos con más revoluciones que un motor de F1. Espectacular la jugosidad, originalidad y punto de los berberechos.

Rematamos los pases salados con un glorioso Steak Tartar, que el maestro Pedro lo proyecta a niveles insólitos.

El postre fue un bocadito, algo mínimo, para cambiarnos los sabores de la boca antes de la guinda. Nos encantó la combinación de queso fresco con moras y, sobretodo, unos higos con arroz con leche caramelizado.

La guinda fué una botella de champagne Bérêche & Fils, un espumoso de maison familiar, de muy pequeña producción, espectacular de sensaciones. No nos extraña que The Times lo haya nombrado como la grata sorpresa de esta burbujeante región.

Antes nos tomamos otra curiosidad, un tinto de DOC Rioja de uva Maturana 100%, de una muy pequeña bodega familiar que se llama Azenari, que nos encantó por su elegancia.

En fin, un placer de comida, como siempre que se visita la casa santiaguesa de este mago de los fogones ferrolano, un placer la compañía que aun siendo rivales somos grandes amigos y un placer enorme que esta reunión fuera patrocinada por los que perdieron el título, título que volvió a levantar nuestro querido Atlético. Rien ne va plus!!

  • Bonito marinado con encurtidos

Ya llevaba un tiempo que en mis visitas a Santiago tenía ganas de visitarlo.
Esta vez ha sido el momento, unos entrantes a compartir entre los tres que asistíamos,
Pâté.
Empanada de vieiras.
Almejas.
De segundos
Sendos solomillos
Rape.
Y todo acompañado de un magnifico vino de la Ribera Sacra.
Lo visitare nuevamente cuando este por tan magnifica capital gallega.

Cuando una persona pone su nombre a un restaurante es un compromiso personal y solo la confianza plena en uno mismo le motiva a tal compromiso. No solo es un compromiso de calidad sino de dedicación física al lugar, si visitas un restaurante personalizado con el nombre y no se encuentra en el establecimiento puedes pensar ¿si fulano no está en la cocina, quién le está defendiendo el nombre? Sí, puede ser bueno o muy bueno pero no es lo mismo.

Pues a Santiago de Compostela nos fuimos a conocer esta andadura en solitario de este ferrolano curtido en mil batallas y probar su cocina con ese sello tan personal. El local impresiona por su amplitud, su diseño y su moderna pero a la vez sobria decoración. Está dividido en dos zonas, la primera con una barra de servicio solamente al restaurante y la segunda sala con la cocina vista. Entre las dos salas hay un pasillo donde tienen los vinos en armarios climatizados y al final de la segunda sala está la bodega en sí.

Nos sentamos y viendo el escenario, lo cuidado del césped y la calidad del equipo dejamos que el balón corriese libremente.

Como al hacer la reserva pedimos la ultima hora para comer ese domingo y podernos recuperar de la movida nocturna gallega, nos recibieron con un estimulante para recuperar las fuerzas, un coctel Bloody Mary con una ostra en su interior. Mano de santo.

Empezamos con un Bonito de Burela marinado y Trufa de Verano. Sorprendente armonía.

A continuación un Salpicón de Nécora de la Ría. Aquí tanto la presentación como la calidad del producto nos pusieron en estado de excitación.

Como una variante de un plato típico gallego, la sardina sobre pan de broa (pan gallego hecho con harina de maíz y centeno), nos sacaron una xouba con diminutas mazorcas sobre migas de pan de broa. Una combinación de tres sabores intensos pero que bailaron en el paladar en perfecta armonía. Fue un plato de esos cuyo sabor evocan recuerdos, recuerdos de veranos lejanos.

Después llegaron las primeras pochas de la temporada con un sabroso bogavante o lubrigante como lo llaman por estas tierras. Se combinaba perfectamente la delicada textura de la pocha con el poderoso sabor del crustáceo. Era como ver una pareja de enamorados, ella bailarina de ballet, el levantador de pesas… una pareja curiosa pero radiante de amor.

El siguiente pase no era de restaurante sino de joyería. Nunca vimos calamares tan pequeños y nos imaginamos que rellenarlos era trabajo más de orfebre que de cocinero. Pura mantequilla.

A continuación llegó a la mesa un arrogante rape subido en su trono de puerros y rodeados de exquisitos berberechos de la Ría de Noya como súbditos. El perfecto punto de la cocción de tales vasallos, hacían una explosión de sabor en la boca. El puerro que nos es un clásico acompañante en estos lares, era de textura y sabor delicioso. El rape, un rey.

Faltaba una carne en esta carrera hacia el orgasmo gastronómico. Apareció un timbal de mollejas con setas y foie en salsa de excelente PX. Una bomba de sabores intensos, una bomba para la digestión ¿pero quién dijo miedo habiendo hospitales?

Aun guardábamos un pequeño espacio para el postre. Llegó como una diosa de carnaval, con tal presentación que daba pena romperla. Era un timbal en tres capas de mousse frío de coco, horchata y bizcocho japonés, coronado por ciruelas amarillas y como adorno para tal tocado, una hoja de hierbabuena.

En cuestión de bebidas, empezamos con la cerveza diseñada por Pepe Solla para Estrella Galicia y después compartimos una primicia de un vino que aun no está en el mercado y no habíamos probado y que la ocasión era propicia, un albariño de Cambados sobre lías llamado Almademar que nos gustó mucho. La carta de vinos con 200 referencias puede cumplir con cualquier expectativa.

Para la tertulia, nos pedimos un Highland Dream de 18 años… para entonces nos encontrábamos en un estado tal…como el que tenía Jane Birkin cuando cantaba “Je T'Aime Moi Non Plus”.

Con esta visita hemos descubierto que hay dos lugares de peregrinación en Santiago de Compostela, la Catedral para rezar y ganarse el cielo y el Restaurante Pedro Roca para comer y tocar el cielo.

Menú degustación desde 50€ y también a la carta. RCP excelente.

  • Mas que chipirones, chipirines

  • Timbal Tri-capa

  • Salpicón de Nécora de la Ría

Hace ya unos meses que deseaba visitarlo, después de conocerlo en anteriores restaurantes. El restaurante es precioso, decoración moderna, iluminación natural, con armarios bodegueros a la vista en el pasillo que conduce al segundo comedor, este con vistas a la cocina. La carta a precios relativamente elevados para los restaurantes de Santiago (16 a 22€ los primeros) 20 a 25€ los segundos. También menú degustación por 50€, bodega e IVA aparte.
Nos encontramos con curiosidades como la empanada de sardinas y pimientos asados, con una masa fina sabrosa, aunque sin tapa(16€ para una ración de tipo medio)! También probamos la terrina de foie con manzana, que llegó demasiado fría a la mesa, y la ración pequeña.
Las raciones en los segundos son bastante más generosas, con unas carnes sabrosas y perfectas de punto, destaca el cochinillo de porco celta, perfecto de cocción, acompañado por patatas panadera y pimientos asados. La merluza con navajas y brécol en una buena elaboración. Lástima algo más de elaboración técnica, comparado con restaurantes cercanos como Marcelo o Acio.
Vino Can Blau, bien servido, bien de temperatura (el corcho debería enseñarse) dentro de una carta muy bien seleccionada. Los postres decepcionantes para 7€. Elaboraciones sencillas a precios elevados.

  • Ternera con san simón

  • Terrina de foie con manzana

  • Empanada de sardinas

A los pies del obradoiro en una zona tranquila y casi pasando desapercibido se encuentra este maravilloso restaurante con cocina abierta donde Pedro con tranquilidad y oficio va sacando de manera adecuada con tempo adecuado todos los platos.

2 comensales:
Vino: San Vicente, en su punto muy rico.
Unas puntillas (deliciosas)
Ensalada de aguacate y tomate (riquisima)
Arroz con Bogavante (genial)
Solomillo de ternera (como debe ser)
Arroz con leche
Leche frita con helado
cafés

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar