Restaurante Delirios

9
Datos de Delirios
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
5.5 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
7.2 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 33,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Lunes

Teléfono


9 Opiniones de Delirios

El restaurante ha cambiado de ubicación, de cocina no lo se...actualmente C/Ramon y Cajal 5.-

Tengo que decir que reservamos para cenar con mas miedo que otra cosa porque las criticas aquí no son nada buenas. Por el contrario en otra conocida pagina de criticas que no suelo hacer mucho caso , lo ponían mas que bien. Como nos quedaba resultaba muy comodo el emplazamiento desde el lugar donde estábamos decidimos arriesgarnos…. Y que bien porque “quien no arriesga no gana”.
El local esta en un edificio antiguo con un acceso de algún escalon y es un comedor pequeño con unas 7 mesas. Se ocuparon 5, 3 de ellas con grupos de 4 personas. La decoración muy agradable en blanco y verde con frases en las paredes muy originales. Nada mas llegar el jefe de cocina salio a saludar y a explicar algún plato fuera de carta y alguno que no tenían y comentó que estaban con menos personal por un imprevisto. El servicio de sala se reducia a una camarera muy amable y simpática. En ningún momento notamos la carencia de personal.
La carta de vinos es media pero con referencias muy interesantes. La única critica es que faltaban algunos vinos y del que pedimos solo tenían una botella, cosa que no nos dijeron hasta que casi al final de la cena pedimos otra.. (por cierto que se lo agradecemos porque habriamos salido a gatas del restaurante…). El vino fue un Pardevalles Albarin a un precio imbatible de 12 euros. Tremendo vino blanco que en mi opinión no tiene nada que envidiar ni a un buen godello ni albariño. En cuanto a la cena compartimos los siguientes platos:
- A dar la lata: original y abundante plato compuesto por 4 latas de conserva que vienen cerradas y que consisten en :
o Mejillones al vapor con merengue de su jugo y lima. Buenos
o Huevos de codorniz a baja temperatura y pisto ligero. Muy bueno
o Pulpo a feira: bien sin mas
o Tallarines de sepia en salsa verde. Buenisimo. Plato original
- Menuda oreja tengo: Plato compuesto por sándwiches de pan ingles que nos comentaron que hacían ellos con oreja a la plancha y una salsa picantita. Estaban buenísimos. La racion ya venia emplatada individualmente y llevaba cada plato 4 mini sándwiches. Abundantisimo
- Chipirones a la plancha con romescu de kikos y chips de tinta. Buenos. LO mejor los chips de tinta.
No tomamos nada mas ya que nos quedamos muy bien.
Al finalizar Javi Rodriguez, el jefe de cocina estuvo hablando un rato con nosotros. Nos comento que empezó en Coque y que en Madrid había pasado por la Terraza del Casino. No hablamos mucho mas porque se veía que iban rápido.
Nos gusto muchísimo y nos hemos quedado con ganas de volver. La cuenta muy ajustada: 66 euros

Pretencioso, no creo que exista palabra que defina mejor el sitio...no puedes pretender hacer "alta cocina" "cocina de autor" "cocina de vanguardia"...(añade tu el palabro), si la decoración es hospitalaria y tienes un cierto problema de humedad en las paredes, un restaurante no sólo es la comida... servicio, decoración , bodega...etc. La comida sin estar mala no emocia, mucho aire, demasiada espuma, y poca cocina. Servicio correcto, en un ambiente frio. La bodega tiene alguna cosilla que se sale de lo habitual en León, pero no hace sino confirmar mi teoria de que dentro de poco beber vino en los restarantes sera un lujo. En definitiva un sitio para olvidarse.

A mi me pareció todo muy bien, pero me decepcionó un poquito. Evidentemente hay un trabajo MUY intenso de cocina, la materia prima pretende ser diferente, pero claro... es tan difícil. Resulta algo pretencioso. No obstante, es meritorio el esfuerzo de se realiza, y en general los platos están bien resueltos.
La casa es preciosa, y la ubicación idónea. La decoración no acaba de redondear.
Carta de vinos... casi que no.
Precio... vamos a decir que bien.

Elrestaurante se encuentra al lado de La Catedral y la muralla de León.
Comida para cuatro.
El salon es acogedor, a destacar lo bien vestidas que estan las mesas, la manteleria de hilo, el bajo plato de pizarra, los cubiertos,... todos de un gusto exquisito.
La carta no tiene muchos platos, segun nos comento el cocinero su idea es tener pocos platos buscando la rotacion y la maxima calidad de los productos. En contrapartida la renueva cada poco tiempo. Tambien tiene un menu degustación que consta de 2 entrantes, pescado, carne y postre. Nos decidimmos por unos entrantes para compartir y un segundo para cada uno.
Primero nos sirvieron unos aperitivos detalle de la casa que consistian en, una crema de lentejas excelente, un milhoja de aceitunas y escalibada de lo que más me gusto y un ravioli de berberechos con polvo de limon pleno de sabor a mar.
Seguimos con los entrantes a compartir, Verduras en tempura con salsa de soja, la tempura perfecta, crujiente, nada aceitosa estupenda. Luego seguimos con una ensalada templada de vieiras con vinagreta de mango, perfecta combinación de sabores una ensalada refrescante, para finalizar los entrantes un arroz negro con muselina de ajo, el arroz perfecto de punto y de un sabor intenso.
A destacar que con cada entrante hubo cambio de vajilla y cubiertos.
De segundo yo pedi Lomo de carne roja y patatas con kepchup, el lomo bien de punto y carne de gran calidad con mucho sabor, tambien probe el cochinillo confitado a baja temperatura presentado deshuesado y sobre la carne que se derretia en la boca, la piel crujiente. Los compañeros de mesa pidieron rodaballo y croquetas de manitas con langostinos, les gustaron mucho a ambos.
De postre el Dracula en copa que va camino de convertirse en el clasico de la casa.
La carta de vinos corta en referencias pero abarca muchas d.o. Pedimos 2 botellas de Leirana 2008 servido a buena temperatura en un enfriador de acero, que nos cambiaron siempre que se lo pedimos.
Acabamos la comida con cafes y unos GT de Martin Miller con pepino, magnificamente preparados.
El servicio cercano pero sin agobiar, siempre correctisimos.
En resumen raciones abundates, materia prima de primera, combinaciones de sabores acertadas, dominio de la tecnica y los puntos de coccion, un toque de modernidad pero sin olvidar las raices ni enmascarar los sabores.
La cuenta con todo a 50 €/Persona, teniendo en cuenta lo bien que comimos rcp excelente.
Un sitio a recomendar, que esperemos que tenga la suerte que merece.
Repetiremos seguro.

Supe de Delirios por un amigo que me habló muy bien de su cocina y, más tarde, por... causalidades de la vida.

Muchos hemos pasado por ese local, sobre todo cuando era la Girola en alguna de sus versiones. La sala ha ganado mucho con la eliminación de muros y tiene su mejor decoración en las amplias ventanas, que se han cubierto más que acertadamente con estores en color blanco roto, que permiten pasar toda la luz de las calles peatonales en las que se encuentra el restaurante. Existe la intención, con algo de tiempo, de mejorar el detalle que más desdice en la estética, las sillas, heredadas del antiguo negocio.

Delirios ocupa un edificio protegido, prácticamente intocable, y ahí reside gran parte de su encanto. Acceso con escaleras en un vestíbulo encantador, carpinterías de las que ya no hay quien pague, suelo de pizarra (imagino que más moderno)...

Javier empezó en Vivaldi (León) y ha pasado por la Terraza del Casino, Coque y alguna otra cocina conocida. Por suerte ha decidido trabajar 'en casa' y ofrecernos a los leoneses una cocina que no solemos tener demasiada oportunidad de disfrutar.

El restaurante está en rodaje, abierto a finales de diciembre, y se nota en ocasiones pero no defrauda. Buenas técnicas, magníficas combinaciones de sabores y, ojo, raciones abundantísimas en los platos completos (lógicamente en el menú degustación se achican). Atención a los postres, sorprendentes y magníficamente ajustados en dulzor; lo dice alguien que rara vez los consume y está enamorada del BMI (un bizcocho de microondas de cocinado inmediato, que se sirve con preparaciones diversas basadas en los frutos secos) y de la original versión del arroz con leche (bizcochito de arroz con leche, helado de canela y sopa de arroz con leche), entre otros. Los nostálgicos no pueden perderse el Drácula en copa (comentario general: "es igual que cuando te comías el helado!!!").

En la carta de vinos, referencias inusuales, que satisfacen a quienes estamos aburridos de las cartas clásicas. Confieso que puede influir una de mis debilidades: mucha syrah, en monovarietales y coupages. Sé de la intención de depurar la larga lista de Rioja y Ribera del Duero.

Y al frente de la sala, Luis: le empiezas a querer cuando te retira el abrigo y te lo llevarías contigo cuando te lo devuelve. Un servicio muy correcto que además se acompaña de una sonrisa permanente le resuelve al comensal buena parte de su deseo de disfrutar.

Lo seguiré de cerca pero creo que Delirios promete.

Lo primero que pienso al salir de un restaurante, del cine o de un concierto es ¿mereció la pena?. Delirios mereció la pena, el local y el trato son calidos, la carta breve pero interesante(imagino que la brevedad conlleva constate renovación) y disfrutamos de la comida y el postre. La cuenta no me asustó, en la línea de cualquier buen restaurante.
Solo suspende la carta de vinos, muchos y conocidos pero caros. Considero que existen numerosos vinos de excelente calidad y con un precio de distribución entorno a los 6 € + iva que permitiría tener una carta con más vinos en la franja 10-15 €.
En este punto lanzo una opinión personal, creo que los restaurantes no debería marcar los vinos con un 100%, no deben equiparar su precio al de una vinoteca. Las vinotecas te presenta el vino en unas buenas copas, adecuadas para cada tipo de vino, y además acompañan vino de un tapeo. En segundo lugar creo que el vino con un precio ajustado es un buen reclamo para un restaurante. Es una opinión personal.
En todo caso, concluyo animando a los responsables de Delirios a que luchen por su espacio en el mundo de la restauración... les deseo lo mejor, y nos veremos pronto.

No tenia intención de escribir una critica de este lugar (ya sabeis la publicidad es buena la buena es mejor), pero al ver el comentario de la nueva compañera del foro me he decidido. El local esta casi lamiendo los muros de la catedral, y parece un sitio ideal para un lugar dedicado a la restauración pero debe encontarse gafado pues es el tercer resturante que abre en el mismo sitio y tiene que cerrar al poco tiempo (creo que este delirios va por el mismo camino), empecemos, RCP pobre si pago 40€ por un menu degustación espero más calidad, tecnica y un poco más de cantidad, sobre todo cuando la carta no tiene mucha variedad...la atención es correcta sin más (dado que unicamente tienen ocho mesas... ), el servicio del vino es mejorable (señores cubitera por favor, si pones una ******* de diseño para enfriar el vino a los 15¨minutos ya no enfria y aunque estemos en León el vino se calienta) copas aceptables y carta de vinos de juzgado de guardia (el vino más baratato 15E), sin sorpresa ninguna, absolutamente trillada y con precios que invitan a pedir agua del grifo.La comida, nada esta especialmente malo, pero ningun plato me emociono, intentos de alta cocina que solo consigue imitar el precio. Mejores opciones muy cerca.

En las pocas ocasiones que puedo salir a cenar, me gusta seleccionar un poco el sitio, más vale poco y bien, que mucho y mal.
Ultimamente habia oido hablar de un sitio nuevo en León que estaba bien y decidí probar, cuál fué mi sorpresa cuando descubrí, dentro de los muros de un edificio antiguo,un restaurante pequeño y con mucho encanto.
Pequeña carta, pero muy cuidada, respetando al máximo el producto, muy técnicos por cierto.
Ocho entrantes, cuatro pescados, cuatro carnes y siete postres, si no recuerdo mal.
Tambien disponen de un menú degustación a 35€, q fue lo que probe.
Comenzaron con 3 pequeños apertivos: Tomate Cherry con mousse de queso y peta zetas, un berberecho dentro de un sobre hecho con su jugo(que me hizo mucha gracia), y crema de calabaza con aceite de pipas.
Terrina de higado con pistachos y remolacha, huevo de codorniz a baja temperatura con patata y sirope de verdura, pez mantequilla con puré de limon y croqueta de manitas con langostinos.
Como colofon un postre divertido, una versión del drácula de frigo de toda la vida.
Bueno, una cena maravillosa.

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