Restaurante Atea en Bilbao

Restaurante Atea

Datos de Atea
Precio Medio:
34 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
6.1 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
8.1 10
Calidad-precio:
7.6 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: Bilbao
Dirección: Paseo Uribitarte 4
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 20,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Atea

Animados por una experiencia anterior, con un bono, que salio bastante bien, decidimos volver con unos amigos de Valencia de visita por estas tierras, relatare la experiencia mas objetiva, que es la posterior al bono.

El local es moderno, industrial y tiene mesas altas y de las de siempre.

Escogimos el menú especial de Abril, hacen uno cada mes, 28€+iva, vino aparte.

Como aperitivos, mini hamburguesa de ibérico, chutney de cebolla y crujiente de bacón y langostinos en tempura con teriyaki, ricos.

Para compartir, ensalada de verdel, tomate concassé y jugo de su escabeche, el pescado, prácticamente crudo, a nuestro gusto.

Mollejas de cordero crujientes, manzana y salsa de hongos, este producto es de los que no era capaz ni de mirar y ahora no dejo, ni la salsa, será la edad.

Ahora escogemos un principal, las opciones os las comento.

Láminas de entrecot a la brasa con guarnición.
Confit de pato asado, compota de manzana, patatas y ensalada.
Merluza rellena de Txangurro de mejillón en crema de marisco.

Yo elegí la merluza, me gusto y el resto contento también.

Acabamos con un postre, hojaldre, crema y chantilly con helado de vainilla, correcto y pedimos una tarta de queso para mi sobrina, deliciosa, no os la perdáis, con ganas de pedirme otra.

El tema vinos, lo tienen bastante bien, no tienen muchos, pero los suficientes, separados por precios y además tienes la opción de coger, vino seleccionado por ellos, en plan cata a ciegas, tomamos un luis alegre, crianza y unas cervezas, me gustaron mucho, Ceriux, riojanas, elaboradas con uva.

Buen precio y correcta experiencia, recomendable, los crios pidieron pasta y algún helado .

Mi compi suele cenar habitualmente muy ligero y cuando sale de casa, dice que la “cebo”. Así que prefiero que elija un plato principal para después acompañarlo con alguno de los “picoteos” que oferta este restaurante.
Para beber, como a ambos nos encanta, me decanto por un cava. En esta ocasión un Raventós i Blanc Gran Reserva la de Finca 2007
Elaborado con cinco variedades de uva. Tras una primera fermentación en depósitos de acero, el cava reposa 3 años en botella.
Fina burbuja bien integrada, fruta fresca y por supuesto, como un buen cava, notas de pastelería que incluso yo comienzo a percibir.
Un par de ricas y crujientes txapatas de pan. Como curiosidad decir que te lo traen en una bolsa de papel. Se me ha caído al suelo e inmediatamente ha venido la camarera a cambiarlo y eso que yo he insistido en que no lo haga. Eso es un detalle muy a agradecer.
Comenzamos con un par de croquetas caseras Atea. De carne. Ricas no, lo siguiente. De esas que te comerías una docena. Consistentes. El relleno con sustancia. Nos han encantado.
Un par de langostinos envueltos en pasta kataifi. Esta pasta, presentada en forma de hilos finos, de origen griego y utilizada principalmente para postres, permite jugar para darle formas de nidos, cilindros, madejas….
Al no ser ni dulce ni salada permite jugar mucho con ella y en este caso que nos ocupa es un buen acierto. Nos ha gustado mucho a ambos la propuesta y de estos también hubiésemos comido unos cuantos.
Llegan ahora los principales, ella, carnívora por naturaleza, se ha ido de cabeza a las láminas de entrecot a la brasa con pimientos asados y patatas fritas. Eso sí, ante la pregunta del punto deseado, como no, ella ha pedido que se la pasen un poco más. No le va eso de “al punto”. Pero está rica, con mucho sabor a carne, esto no es ternera, no señor.
Yo, es un vicio desde siempre, he visto lo de manitas y no he podido evitarlo. Lo digo como si me importase. Así que me han sacado unas manitas de cerdo a la plancha sobre salsa de tomate. Exquisitas, deshuesadas. La salsa, alegría de la huerta, es más una bizkaina que un tomate. Rica de ganas. Este plato me tiene a mi ganado el corazón. Para untar pan, cosa que he hecho sin contemplaciones. Si cuando digo yo que al cerdo hay que hacerle homenajes……..
Una de las amables camareras que nos han tocado hoy en gracia nos ha preguntado si queremos postre. Le hemos dicho que nos gustaría compartir uno y ella nos ha recomendado encarecidamente que probemos su tarta templada casera de queso sobre base de galleta.
Ha tardado un rato en salir pero ha merecido la pena. Templada, como se enuncia. Dulce pero sabrosona. Rica de ganas. Cojonuda. Recomiendo que si pasáis por aquí no dejéis de probarla. Gracias maja por el consejo, ha merecido la pena. Eso sí, como ración individual es mucho más que generosa, es mejor compartirla. Estupendo final para la cena y además con el cava……. “matrimonio perfecto”.
Una infusión para ella y un cortao para mi y tras dos horas nos vamos con la sensación de que ha sido una experiencia muy satisfactoria.
Para ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/2015/04/restaurante-atea-bilbao-esa-tarta-de.html

Situado junto a la ría, en el muelle de Uribitarte, en un antiguo almacén portuario. Su terraza, con otras climatologías menos adversas, permite disfrutar del entorno. Techos altos que con las mesas altas disimula un tanto la diferencia.
Cada día tengo más problemas a la hora de valorar los entornos de los locales y en este caso creo que el tamaño de las mesas no permite otorgarle la nota que quizás se mereciera el resto. Son pequeñas, para comer están bien pero en el momento que hablamos de colocar cubiteras, la cosa se complica. Me gustan casi más las altas en locales como este.
Dentro de la variada oferta gastronómica de este local, ahora tienen tres menús de tapas, de 15, 20 y 25 euros, a los que hay que añadir el IVA y las bebidas. Estos menús hay que encargarlos y como nosotros somos "ansiosos" del comer y del conocer, nos hemos decantado, como no podía ser de otro modo, por el largo.
Las tapas a degustar son 10 y lo presentan por partes, concretamente en cuatro “actos”. Lo primero que te traen es el pan, un par de txapatas muy ricas y crujientes y de muy buen tamaño y que afortunadamente no tienen coste añadido.
Así mismo nos acercan la carta de vinos que no es muy amplia pero que dispone de sobradas referencias si no eres muy exigente en ese asunto.
Comenzamos con la descripción de la cena en sí:
Croqueta ATEA: rellena de salsa de txipirones. Croqueta de muy buen tamaño de de una textura muy agradable. Sabe a lo que nos ofrecen. Me ha gustado mucho.
Caña de jamón crujiente, compota de tomate: quien pillara uno de estos todas las mañanas al levantarse. Un exquisito jamón rodeando a un pequeño, alargado y crujiente panecillo. Con el toque de la compota de tomate que no molesta en absoluto, simplemente acompaña. Muy, muy rico.
Queso de cabra a la plancha, tomate y crujiente de yuca: aquí el queso es buen producto, sabemos lo que tenemos. El crujiente de yuca como si de una patata frita se tratase, es lo menos destacable del plato y aunque pone tomate, a mi me ha parecido una especie de crema de membrillo. Estaba cojonuda y era el complemento ideal para el queso.
Tataki de atún rojo: acompañado de verduras bien sabrosas y trabajadas. Buen punto del pescado, poco hecho como es menester. Esa especie de salsa que lo decora, aunque le da un toque original al aspecto, al menos en mi humilde opinión no le aporta nada interesante al sabor del plato. Pero repetiremos una y mil veces que son opiniones particulares y gustos individuales.
Taco de merluza rebozada y pimiento rojo asado: frescoooooo el pescado y si no lo es pues a mi me lo parece. Exquisito, muy suave y los pimientos asados le dan un toque de sabor un tanto necesario en la merluza, de por si, un tanto insípida. Muy bien cocinado.
Pulpo asado sobre patata rota y pimentón de la Vera: el pulpo con la textura que cada día me gusta más. Si está así, un poco "tieso", el tiempo que necesitas para degustarlo es mayor y el disfrute se alarga. Muy bien de sabor. La patata a modo de puré estaba de impresión. Es un vicio, es mi vicio, esto sí que lo comería yo en plato hondo y con cuchara........ Riquísimo.
Carrillera de ternera, puré de boniato: he hablado del punto del pulpo como un logro y en este caso sería lo contrario. Para mi gusto demasiado tiesa, me gusta más hecha, que se deshaga más fácil en boca. No hablamos de un mal plato, no. Está rico de sabor pero no me apasiona su punto.
Solomillo de ibérico con salsa Teriyaki y verduras salteadas: la cebolla que vemos en la foto está deliciosa. Es increible que una persona como yo , que hasta hace bien poco ha sido casi un "enemigo" de meterla siquiera a la boca, disfrute ahora como un txikillo con ella.
La carne rica, esta sí tiene conseguido mucho mejor el punto. Lleva por encima esos "polvos mágicos" que se utilizan para hacer los pintxos morunos y que le dan un ligero toque picante pero sin molestar, todo lo contrario. Plato muy rico.
La verdad es que este menú es consistente. Ya se va notando y mucho la cantidad pero hay que terminar y ahora nos toca la parte más "sencilla", los postres.
Rulo de chocolate y trufa: finísimo. Como "emborrachado". Reconozco que no soy amante de los pasteles de chocolate (del chocolate sí, que conste) pero me ha parecido exquisito.
Sopa de frutas: nos metemos en un postre el cual por el nombre hubiese elegido para tomarlo en primer lugar y así "limpiar la boca" pero en este caso el sabor es potente. Mango, maracuyá.... frutas muy sápidas que lo hacen un postre un tanto "complicado" para paladares no amantes de sabores tan fuertes.
En este punto me hubiese hecho falta uno de mis "dulces" de postre, uno potente pero he tenido mala suerte pues se les había terminado aunque la chica, muy atenta en todo momento lo ha buscado por activa y pasiva.
Para acompañar este menú y como también estamos en ese punto de investigar en vinos blancos y dispuestos a probar todo lo que vaya apareciendo que nos parezca interesante y que no hayamos bebido antes, hemos pedido un Emrich-Schonleber Mineral 2010.
La nariz "respira" fruta por los cuatro costados e incluso hemos querido reconocer un toque tropical.
Con lo de la palabra mineral ya tengo algún pequeño problema, no termino de encontrar esa mineralidad. Como estamos aprendiendo, al principio he pensado que dándole un poco más de tiempo abierto..... pero no.
¿Necesita más botella? No lo sé. Supongo que sí.
Nos ha gustado pero no nos ha terminado de convencer. Estoy empezando a “preocuparme” yo con el tema del vino. Antes me daba igual “arre que só”.
El vino en cuestión han sido 29 euros y viendo su precio en tienda no nos parece exagerado en absoluto.
Terminamos con un cortao correcto y una buena sensación de esta cocina que me gusta. Me ha gustado esta fórmula de tapas. Además sales con la sensación de haber cenado y bien que es lo que cuenta.
Si alguien quiere ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Nombre que le han dado al nuevo menú que ofertan consistente en:
Ensalada de tomates de la huerta: tomate pelado y rico, acompañado de lechugas y unas bolitas de queso.
Piparras (guindillas) fritas de Ybarra.Generosa ración de riquísimas guindillas fritas, hemos tenido la suerte de que picaban un poco.
1/2 Kg. de bonito del cantábrico a la brasa, en su punto, ni mucho ni poco hecho, con sabor. Con una salsa de tomate sin tritutar, sabrosa.
1 kg. de costillar ibérico, la carne jugosa, muy jugosa, la salsa rica pero demasiado dulce, tenía un toque de miel. Cada cosa en su sitio igual mejor.
Ración de queso Idiazabal, curado, con membrillo y unas nueces.
Vino blanco: Selección 99, 100%, Verdejo (D.O. Rueda). Entraba de miendo, fresco, casi demasiado fácil de beber. Estupenda nariz afrutada.
Todo ello, precio para dos personas iva incluido 40 euros.
Comentario:
He estado dudando a la tarde de tomarme un trankimazin antes de ir a cenar, más que nada para intentar evitar cenar con sentimiento y poder así ser más ecuánime a la hora de valorar lo degustado.
Pero he optado por ir como siempre, sin más y la verdad es que no me arrepiento.
El local moderno, la pega, el poco espacio entre mesas pero para ofertar precios así, encima no podemos exigir cenar en mesa redonda con mantel y cubiertos de plata.
El servicio es estupendo, atención exquisita, tiempos de espera exactos. La comida en su justa temperatura.
Te sirven el vino en una cubitera muy chic que, si quieres, puedes comprar por el módico precio de 6e.
El café y el Don Px 2006 (dulce, mi preferido) en la terraza (7e). A la izquierda la polémica pasarela Calatrava, delante la Ría, a la derecha el Ayuntamiento. Qué más puede uno pedir.
En resumidas cuentas y homenajes aparte, a este tipo de menús iremos optando con los tiempos que corren.
Por cierto, el nombre del restaurante nada tiene que ver con las creencias religiosas de la dueña. Atea significa puerta en euskera.

El Restaurante Atea, como su nombre indica abre las puertas al disfrute de una buena mesa dentro de unos espacios amplios, una bodega con propuestas interesantes, saliendose de lineas clásicas, en esta ocasión que he visitado por primera vez y repetire el Atea, nos ofrecieron un menu llamado Nueva fórmula 3 tiempos, compuesta por :

3 Tapas

Croqueta de puchero

Anchoa en salazón con pimiento rojo asado

Zancarrón en su jugo

2 Platos

Ensalada templada de primavera

Entrecot a la brasa

Brownie de chocolate

Bebida

A fin de no extenderme en analisis organolepticos individuales, puedo comentar que todos los platos tenian una muy buena calidad y materia prima, su punto de preparación era optimo, y el servicio del local muy correcto.

De vino tomamos un Txakoli Mendraka, que nos encanto por su frescor, aportes florales, frutales, untuosidad, persistencia...

El café tambien era de muy buena calidad y preparación.

Chapo !!!

Local atractivo en casi todo, por quien nos llevó, localización, ambiente, propuesta culinaria y trato al cliente. Bajo la idea de gastro-bar que emana de la cocina de Zortxiko. Algunas mesa separadas y otras corridas con lo que puede haber mayor movilidad. La idea es cocina de tapas-raciones con dedicación a un precio asequible. Carta de vinos agradable. Tomamos su tortilla de patata (a su modo), pasta negra con salmon, huevo con pimientos en un nido de patatas, y su rica hamburguesa. Bebimos La Atalaya, Opta, Rubaiyat, y Dani G nos obsequio con una singularidad el Aigua de Llum 09 de Vall LLach.
Merece la pena

No se trata de un nuevo restaurante con mayor o menor calidad gastronómica o con mayor o menor capacidad de puntuación en las guías. Se trata de un nuevo espacio, imponente, espectacular, creativo y distinto para degustar en mesas corridas( pero del siglo xxI, claro), una cocina sencilla, con buen producto, a precios razonables y para todos los públicos. Encontraremos desde macarrones a huevos fritos con chistorra, o salchichas con puré de patata, una hamburguesa o una brocheta de langostinos. Tratándose de una idea del grupo Zortziko, alguna propuesta exquisita tendría que haber y la hay, a mi entender y de lo que he probado , que no es todo, esa propuesta se encuentra en los canutillos de morcilla sobre idiazábal y en una sorprendente tortilla de patata atea que dará que hablar. Hay mesas altas y bajas, algo incómodas y estrechas, para comer , charlar y olvidarse de tertulias post-ingesta. La atención es rápida, incluso con el restaurante lleno, amable , pero tienen mucho trabajo y eso podría dar problemas dada la estructura y capacidad del local. Existe una carta de vinos , actualizada, equilibrada, sencilla y a buenos precios, con la posibilidad de comprar a mejor precio.Veremos su evolución y su aceptación, de momento han hecho pleno.

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