Restaurante Auga en Gijón

Restaurante Auga

Datos de Auga
Precio Medio:
55 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
8.7 10
Calidad-precio:
8.1 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Asturias
Localidad: Gijón
Dirección: Claudio Alvargonzalez s/n
Código postal: 33201
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



8 Opiniones de Auga

La que fue nuestra etapa gastronómica de mayor nivel en nuestro viaje por Asturias no resultó tan memorable como esperábamos, sobre todo por nuestra falta de acierto al elegir los segundos. Local magnífico, atención fuera de serie, trato afable y cercano sin encopetamiento, fueron verdaderamente amables. Decoración moderna, luminoso y totalmente acristalado, el mar se vislumbra desde cualquier mesa. Aunque es amplio y con espacio el número de comensales es limitado. En nuestra visita se trató de una comida y no se llenó del todo aunque faltó poco, eso sí, tarde, ya pasadas las tres, con horario español. De entrante una ración de almejas a la sartén con un aceite de ajo, excepcionales, enormes (parecían ostras) y riquísimas. A continuación y a sugerencia del maître, probamos una ración de oricios, algo que no habíamos comido nunca. Los preparan con una especie de gelatina y una rodaja fina de manzana, que va muy bien y atenúa el intensísimo sabor marino de los erizos. Muy rico, como para repetir. Con los segundos el nivel decayó algo. Nos habían ofrecido, fuera de carta, rodaballo en raciones individuales, creo recordar que con una crema de patata como guarnición. Pedimos una para compartir, sin dudarlo. El problema para mi gusto fue el corte. Iba cocinado a la plancha y estaba cortado en “rodajas”. La pieza debía de ser magnífica, a  juzgar por el grosor de las rodajas, pero en mi opinión este corte perjudica a la textura del rodaballo y al final, por muy bueno que sea el pescado, no tiene esa delicadeza y jugosidad de un buen lomo entero al horno. Entiendo que es difícil hacer raciones individuales y al mismo tiempo respetar el corte en lomos que se acostumbra en los asadores vascos, reino indiscutible del rodaballo. Pero habría agradecido una solución que no lastimara el gusto del que para mí es el pescado más sabroso. Para terminar un cochinillo confitado que estaba rico y bien cocinado aunque quizás excesivamente edulcorado. Todos los segundos se sirvieron en medias raciones debidamente emplatadas para cada comensal, con cambio constante de servicio. Los postres (migas de frambuesa y yogur, crema de arroz con leche) estuvieron bien, correctos. Para beber un valor seguro, Enate Cabernet Sauvignon, a muy buen precio (era de los más baratos de la carta, la verdad). Servido siempre por la camarera, en buenas copas y a temperatura perfecta, como cabe esperar de un local de ese nivel. Mi conclusión es que es un sitio especialmente “de producto”, con preparaciones muy sencillas que respeta la calidad de un género excepcional. No seré quién diga que no merece una estrella, aunque desconcierta un poco teniendo en cuenta los criterios habituales de los michelines, más apegados a la floritura gastronómica. En cualquier caso es un gran restaurante en el que se come muy bien por un precio razonable (nos salió a unos 65 euros por cabeza) y además te atienden de lujo. Pese a la decepción del rodaballo yo volvería con gusto.

Restaurante con estrella Michelín por todo lo que hacen. Excelentes platos y servicio a un precio inmejorable.

Ubicado en un saliente dentro del puerto deportivo de Gijon, rodeado de agua por todas partes menos por una, terraza y edificio de dos plantas, acristalada y con una decoración donde predominan las maderas, elegante y muy agradable.

Antiguamente denominado como El Puerto, con cuyo nombre ya obtuvo la estrella Michelin que posteriormente mantuvo con su nuevo nombre, nombre que representa, la palabra agua, leida al reves.

La noche, desapacible, lloviendo, y con el estomago todavía lleno despues del almuerzo, componian una serie de circunstancias poco propicias para un disfrute pleno.

Tienen carta y un menu de degustacion a 68 €/pax, optamos en este caso por carta.

- Como aperitivo, nos sirvieron un royal de foie, cebolleta y miel, bastante sabroso.

- Como entrante compartimos, ya apunté que los estomagos estaban bastante llenos, una manzana caramelizada, queso rey silo, sardina marinada y tomate. Como conjunto, es un buen plato, pero la potencia del queso y en nuestro estado estomacal, no fue la mejor eleccion.

- Merluza de pincho, sopa de patata, cítricos y cardamomo. Plato elegante, solo un pero, la merluza en algunas zonas estaba poco hecha, salvo ese incoveniente, es un buen plato.

- Merluza al horno, almeja, patata panadera y refrito de ajos. Excelente plato, a diferencia del anterior, tratamiento perfecto de la merluza.

- Chocolate blanco, piña y yogurt. Postre delicado, suave, muy agradable.

Con una copa de vino, nuestros cafes con hielo y un taxi esperando en la puerta, salimos zumbando, que para entonces no llovia, jarreaba.

A algunos les encanta Francia, pero dicen que el problema es que esta lleno de franceses. También pasa con otras zonas que no voy a nombrar. Y también puede pasar , justo al revés , en un sentido positivo,como en Asturias. Asturias impresiona y además y afortunadamente , está llena de asturianos. El Auga está lleno de asturianos y se nota. Servicio amable, sencillo, atento , sin excesos, pero tratando de procurar el disfrute. Excelente local, pequeño, sobre el puerto, casi sobre el agua, algo ruidoso, eso sí. Buena cocina, con alguna excelencia como los oricios y manzana, el foie con cebolla y miel o la sopa de queso y frutos secos. Tienen ideas, quizás pendientes de explotar o impactar, pero la cocina es buena y cuidada, incluso original. Se puede probar un menú degustación a68 euros y platos tradicionales como la fabada, carnes a la plancha y buenos pescados, la oferta es amplia. Buena carta de vinos, amplia y a precios razonables, con interés en su servicio. Faltan algunos detalles por mejorar y subir así un escalón, pero como no soy un profesional, tan sólo un simple aficionado y además fueron majísimos, no pienso comentarlo, el que vaya que lo descubra por sí mismo. Es recomendable hacerlo

Parece que las estrellas Michelín tengan que ir a una cocina muy sofisticada, de gran elaboración y diseño, y aquí ha ido a una cocina bien elaborada pero en la que sobre todo, lo que prevalece es la alta calidad de la materia prima, especialmente en pescados y carnes.

Destacable el entorno sobre todo a medio día (menos en la noche) que permite tener unas vistas sobre el puerto y en invierno ver como baja el sol de poniente. Mesas redondas, incluso un pequeño comedor apartado por una cristalera para 8/10 personas. Comedor lleno y reserva hecha con mucha antelación (la anterior visita). A la entrada una bodega de cristal permite ver que hay buena materia prima en la carta de vinos (muy aparente tipo libro pero algo corta) donde hay unos 12 tintos de diferentes DO y una mejor representación de Riojas y Riberas; en blancos y rosados no hay muchas posibles elecciones; algunos cavas y champagnes para elegir, así como algunos extranjeros en blancos y tintos; también algunos dulces para los postres. Lo más destacable es el precio de los vinos pues son muchos los que tienen una sobrecarga de 5-8€ ¡¡¡sobre precio de coste de internet!!! Tomamos una copa de José Pariente 2011 y una botella de Taberner 2006 una buena y madura shiraz andaluza a 26€ (coste en internet casi 19€). También 2 de agua para ir empujando lo que se venía encima.

La carta de comidas no es muy amplia donde los primeros están sobre 12-15€ y los segundos sobre 25€ y postres sobre 6€.
Entrada, por cortesía, un vasito de una crema de bacalao (algo salada) con lámina de patata morada.
Destacable que pedimos para probar todo entre los tres y sirvieron platos individualizados, incluso la ración de viera era de 2 piezas y pusieron (y cobraron) racion y media para poner una pieza a cada uno.
De entrantes la mencionada viera asada con manzana verde y alcachofas muy buena y bien de jugosa. Degustación de callos guisados todos cortados en pequeños trocitos que permitían un mejor comer, sabrosos levemente picantes y muy bien la salsa.
Principales: merluza de pincho de Cereiro con sopa de patatas y cítricos y cardamomo muy buena y sabrosa. Lubina con hongos, limon y algas y crema ligeramente ahumada, buena pero no muy integrados los acompañantes. Cochinillo ibérico confitado con puré de piña y grosellas espectacular (y eso que veniamos de Salamanca) con la piel de cristal como debe de ser.
Postres: una crema de arroz con leche, espectacular, que tiene una larga cocción de forma que tqueda poco líquida (no empalaga de leche) y el arroz está muy cocido y aunque se nota, se deshace; lleva por encima una capa de azúcar -caramelo- quemado, como la crema catalana, y que permitió los 12 minutos de espera para un pastel fluido (como el coulant) de huevos de Casa y avellanas con helado de vainilla muy bien conseguido.
La casa invita a café, chupitos y no sé si copa (lo ofrecieron). Además de unos dulces navideños de turrón de elaboración propia, uno de ellos interesante, de buen chocolate (con leche -lástima-) con crujientes kikos.
El problema cuando vas a un sitio como éste, es que te apetece tanto conocer nuevos platos como repetir los que te gustaron mucho.

Muy destacable la materia prima, buen servicio, buenas copas y cambio de platos y cubiertos para cada servicio, incluso los compartidos. Relleno de copas de vino constante pero comedido (sin intentar acabar botella) y dado a catar sirviendo buena cantidad para apreciar algo mejor color y olor en la cata antes de servirlo. Ritmo de servicio de comidas correcto. Comodidad de mesas y sillas buena. Sonoridad buena.

Cosas mejorables: mayor opción de vinos sobre todo de otras DO en tintos (sobrados en Riojas y Riberas) y en general en blancos, rosados y extranjeros. Separación de mesas algo escasa. Algo de variedad de panes iría bien. No me gusta pagar 4.50€ por el hecho de 3 cubiertos (¡incluyanse 50 cts en cada plato y evitenselo en la factura final!); y eso que el pan casero servido y especialmente la sal Maldon y el aceite Full Moon de la mesa, bien lo valen de sobra.

Al final pagué 162.50€. La sensación es que comer bien (incluida la cantidad) en restaurante de una estrella a menos de 55€ no es nada fácil.

Llevábamos varios intentos de poder visitar este restaurante, y siempre estaba completo: ahora sabemos por qué.

Entorno tranquilo, casi flotando sobre el puerto, buenas vistas, pocas mesas, un reservado, y todo cuidado hasta el último detalle.

Cena para tres que consistió en entrante de la casa, croquetas de picadillo (muy buena calidad en el rebozado), vieiras plancha (pedimos tres porque la ración de carta era de dos vieiras, y todos queríamos saborearlas) acompañadas de brote de guisantes, manzana, piña y coliflor... increíble combinación. Como platos nos decidimos por dos pescados, y pedimos si podían servirlos para compartir. El resultado fue magnífico: servidos en tres platos cada uno, para poder disfrutarlo de manera individual (solo me he encontrado esto en los mejores restaurantes). En primer lugar probamos una merluza esplendida, y cerramos con la mejor lubina que he probado, con un ligero toque ahumado, y una textura perfecta: un 10 con mayúsculas si la RAE nos lo permite.

Postres: crema de arroz con leche(no podía ser de otro modo) y un coulant de avellanas (pastel fluido de huevos de casa relleno de crema de avellanas): no tengo palabras para describirlo.

Para beber: una botella de agua, un albariño Zarate Balado de Eulogio Pomares Zárate (precio ajustadísimo para restaurante: 26.00€), y una copa de vino dulce Casta Diva cosecha miel (moscatel de alicante). Recomendaciones del maitre más que acertadas.

Al final se nos ofrecen cafés, repetir vino dulce o incluso algún chupito para acompañar unos turrones caseros cortesía de la casa. Siempre es un detalle, valor añadido del restaurante, aunque esta vez "estábamos más que servidos, gracias".

Precio total de la cena: 138.35 € (iva incluido)

Después de haber disfrutado con un género fresco, salvaje y de primera calidad, cocinado y presentado de manera excelente, evitando combinaciones imposibles pero con resultados sorprendentes, un servicio muy atento, entrante inicial cortesía de la casa, y cerrar la cena con invitación a copa y dulces caseros, salimos del restaurante pensando cuando podemos volver para probar el resto de platos.

Si pasas por Gijón debes reservar en el restaurante El Puerto, y si no, ves al restaurante EL Puerto y de paso visita Gijón.

Con motivo de la celebración de la Semifinal de la Copa Davis España-USA acudimos a la bella ciudad de Gijón con la intención también de cenar en un restaurante puntero de la ciudad. Habiendo estado ya en Casa Gerardo, y tras la información recogida de diversas fuentes, nos decidimos por el Restaurante El Puerto, sito en dicho lugar junto a la zona de Cimadevilla. El local consta de una Planta Baja y otra superior, menos atractiva, que es donde nos ubicaron pese a realizar la Reserva con 10 días de antelación, pese a lo cual no concedimos importancia al hecho dado que las ventajas visuales del comedor bajo, se minimizan con la caída del sol.
Acomodados ya en nuestra mesa, la lectura de la carta, nos provocó una pequeña decepción, por corta y escasamente diferenciadora de la oferta habitual de la Gastronomía Astur. Ciertamente, nos ofrecieron y escogimos algunas opciones fuera de carta, pero todo en un tono marcadamente tradicional que no correspondía a las expectativas con las que acudíamos. Ante ello, nos decantamos para compartir primero por el plato que aparentemente prometía mayor originalidad: Bonito Marinado con Gazpacho Helado y Ensalada de Lechuga, Tomate y Cebolla, plato bien resuelto en su concepción y ejecución pero con la pega que los acompañamientos que superaban en gozo gastronómico al Bonito en si, se quedaban escasos. Para continuar nos decantamos por unas Gambas a la Plancha, plenas de frescura y sabor. Como tercer plato compartido nos sirvieron Chipirones Plancha Encebollados, en un buen tono pero sin mayores alardes o entusiasmos. Finiquitados los cefalopodos, fue el turno del Rey Asado con Setas, Limón y Algas, donde al contrario que con el Bonito, los complementos restaban más que aportaban al buen acabado y frescor del pescado. Como postre una Sopa de Queso de Cabra con Avellanas y Helado de Miel, magnifica, suntuosa y ligera. El Ritmo de la comida, perfecto.
En cuanto al vino, pedimos un Guitian, de la reputada uva Godello, D.O. Valdeorras, aromático, sabroso y sin excesiva acidez. La botella la dejaron en una mesa aparte, lo cual nunca me ha convencido, pero en esta ocasión el servicio fue diligente y equlibrado, sin provocar vacios prolongados o recargas excesivas en la copa.
La casa tuvo el detalle de invitar a Café y sacar asimismo un chupito de Tomate y Queso Cabrales al inicio de la cena y otro de Chocolate Blanco y Piña al Postre, que nos demostró que el Chef tiene ideas y mano para, sin ir a rupturas ni aventuras locas, realizar creaciones que no plasma en su Carta, quizás preso del gusto imperante en la zona.
Por tanto ¿Se come bien en El Puerto? Por supuesto que sí, pero nosotros salimos con la impresión que la casa puede dar mucho más de sí, a nada que se decida a dar un paso más dentro de una Alta Cocina Tradicional Refinada.

Uno de los mejores restaurantes de Gijon, tanto por su situacion en el Puerto Deportivo, el local de ambiente muy agradable, el extraordinario servicio y sobre todo la calidad de sus productos.
Muy buena presentación de los platos y precio bastante aceptable para la calidad ofertada. Como orientación un entrante y dos merluzas alangostadas con agua y café no llegó a 80 euros.

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