Restaurante La Taula de Paula en Valencia
  

Restaurante La Taula de Paula

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Datos de La Taula de Paula
Precio Medio:
34 €
Valoración Media:
5.4 10
Servicio del vino:
4.7 10
Comida:
6.1 10
Entorno:
6.2 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Catalana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 27,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


15 Opiniones de La Taula de Paula

Ruidoso, servicio lento, poca comida y caro. Pero el local a tope. Sin duda para gente sin criterio. El trato muy amable.

Este restaurane se encontraba entre mis favoritos hasta ayer 19/03/16 "Día del padre". Casi nos quedamos sin reserva por que la persona que contestó al teléfono no se había tomado nota (no sé por qué no hicimos caso a la señal). Te venden que sólo preparan menú para no hacernos esperar y transcurrieron 3 horas desde que entramos hasta q salimos. Menú: paté de berenjena (exquisito), tomate con capellans (pasable), sepia con mayonesa (en cualquier bar la hacen mejor), brochetas de carne (frías) y, por fin llegó el plato principal "arroz al horno": apelmazado, frío, patata dura y sin sabor. No nos lo pudimos comer. Jamás habíamos comido un arroz tan malo. El dueño nos dio la razón y nos ofreció otro plato pero, a las cinco de la tarde lo único que queríamos era marcharnos y, teniendo en cuenta qun el resto de las mesas también se lo dejaban...para que arriesgarse.
Sabiendo que en Valencia no son los únicos en hacer calçots ... a mi ya no me toman más el pelo.

He ido a comer por el día de la madre, y no volveré. Aparte de lo lento que han servido los platos, que haciamos la digestión entre plato y plato, los platos principales nos han decepcionado bastante. Cono entrantes hemos pedido los caracoles a la llauna, que han tardado un montón en servirlos, y una ensaladilla con sepia que estaba muy buena.
Cono platos principales, mi marido ha pedido entrecote poco hecho, y se lo han sacado pasado, yo bacalao, que era congelado, mi madre pulpo a la brasa, que no estaba mal, y mi padre dorada "salvaje" que no tenía nada de salvaje. El camarero era demasiado empatico y gracioso, hasta que le hemos dicho con mucha educación que la carne estaba demasiado hecha, y la dorada no era salvaje.
Experiencia decepcionante, no volveremos.

Los amigos de la infancia querían quedar y propusieron este local para disfrutar de su Menú Calçotada (25€). Leer las distintas opiniones vertidas en Verema produjo en mí cierto temor pues si algún aspecto destacaba al concluir era la falta de regularidad. Tentemos a la suerte!! - me dije -

... y la tuvimos. No sé si será suerte pero la cuestión es que la experiencia fue satisfactoria.

Buen local. Amplio, cómodo y espacioso que facilitaba el no sentir un ápice de agobio a pesar de estar a tope. Ambiente festivo con cantidad de mesas grandes y el aumento del nivel de decibelios que ello conlleva. Menaje correcto siendo un punto mejorable la cristalería.

Nada más sentarnos nos traen el pa torradet (pan tostadito) para darle al ajo, tomate y AOVE sin compasión con una primera ronda de cervezas, que sirvieron de calentamiento junto a un Humus de Berenjena, fino, sabroso y acertado hasta que hicieron acto de aparición las tejas de Calçots cuyo número perdí la cuenta. Bien manejados al fuego, de buen calibre, tiernos y con ese punto dulzón adictivo que me pirra. La salsa quedaba en un discreto segundo plano engrandeciendo aún más los calçots.

Entre teja y teja sacaron las Alcachofas, una por cabeza, que aún estando buenas quedaron eclipsadas por el producto estelar del menú.

Luego vino la Butifarra acompañada de un poquito de All i Oli. Embutido con un interior dominado por el magro de forma llamativa y, a continuación, los platos de Chuletas de Cordero con diversos puntos de calor para cogerte las que más se acomoden a tus gustos. En mi caso, cuando son a la brasa, me gustan bastante hechas. Se acompañaban de unas Patatas, cocidas al calor de las brasas, aderezadas con mojo rojo que me descolocaba geográficamente un tanto pero dimos buena cuenta de ellas.

Varias opciones a la hora de los postres decidiéndome por una Crema Catalana que resultó bastante anodina.

Un buen café para cerrar.

Vino para beber, el que incluye el menú, un monastrell alicantino a granel del que van sacando tantas frascas como se precisen y que no pasará a formar parte de mis recuerdos.

En resumen, veníamos a comer calçots con amigos de toda la vida y a pasar un buen rato por lo que el objetivo se cumplió de manera satisfactoria. Puede que para otra ocasión quede el probar sus productos a la brasa en un ambiente más sosegado. Somos de picar el anzuelo con facilidad.

  • Chuletas

  • Alcachofas

  • Humus de Berenjena

Local ya comentado anteriormente, muy agradable, diáfano y luminoso de madera y piedra. Diversidad de mesas: rectangulares y redondas con copas de balón.
Tomamos para 4 el menú calçotada de 22€ cocinado a la brasa. Resultón y muy rico.
Una lasca muy grande de pan tostado para que te eches el aceite y el tomates pequeños para untar.
Un montadito de pan negro con puré de berenjena por persona, bueno.
Cuatro alcachofas abrasadas (no es peyorativo, las hacen enteras y vienen con el humo de la brasa)de fin de temporada con poca vida interior.
Calçots amb romescu, servidos en 2 tejas, al menos 4 o 5 por persona, buenos.
Botifarra catalana con patatitas enteras y salsa de mojo picón, muy bueno(aunque lo anuncian como platos separados, lo presentan como si la patata fuera la guarnición de la butifarra, un acierto algo escaso).
Chuletitas de cordero de Viver, 2 por persona, muy sabrosas.
Un postre de calabaza, un helado de mandarina riquísimo y algo parecido a mantequilla(?)con arándanos.
El vino llega servido en botellas de cava (reciclaje interesante), un monastrell correcto sin más.
Todo está entre bueno y muy bueno, pero algunos platos podrían ser más abundantes sin encarecer el total.
El servicio muy amable y con poco trabajo, 3 mesas.
Lo que me parece extraño es que 4 cervezas, a 2'40 cada una y 2 aguas de medio litro, a 1'70, supongan el 10% de la factura total, en fin...

Como siempre he disfrutado de la comida , que tiene un acertadisimo equilibrio calidad-precio.
El lugar es muy bonito (Recuerda algun local del Soho de N.York )
Toda la comida es de excelente calidad, con el plus de estar echa a la brasa .
el trato es mas que amable, y siempre salgo con la agradable sensacion de haber acertado al haber decidido ir.

Lo cierto es que el local desprende un atractivo muy original, además de amplio, bien ambientado, con mesas cuadras, con mesas redondas, con mesas bien separadas y con una puesta en escena más que correcta y una original cristalera al fondo que permite apreciar el origen del muro de carga del edificio.
Su carta, absolutamente de origen catalán, ofrece todo lo que allí es típico, incluido los calçots, el pan amb tomaca y la butifarra, pero en cambio los caracoles a la llauna, na de na, secos y pequeños, es obvio que los abrasaron en exceso, además de no ser los adecuados, por haber elegido nuestra baqueta fina en lugar de su moro medio, una lástima.
Desde la posición de las mesas, ves la parilla, tiene su cierto atractivo, pero también que solo hay una persona en cocina y una en sala, ergo te preguntas, cuando haya más de 10 personas comiendo, cual será mi turno?
El vino lo conservan en cámara y además tienes la posibilidad de por copas, pero solo se limitan al descorche, claro, son pocos para lo que viene siendo un buen servicio, aunque eso si, al menos son amables.
Los precios no se disparan, pero tampoco están contenidos según la calidad de lo probado, dorada de pisci, alcachofas brasa, pequeñísimo entrecot de buey y muy fibroso (vaca vieja) y pan tostado con media de Ramon Bilbao, 30€ pax
Saludos

Hemos ido este mediodía: 8 adultos, dos niños y dos carros.
LLamé para reservar y dejé claro este punto. Como suponía que todos queríamos menú de calçotada me tomé la molestia ayer de llamara para confirmarlo.
La experiencia no podría ser más desastrosa. Más allá del trato y de la calidad de los alimentos (estaban muy buenos), todo ha sido un desastre.
Para empezar nos han puesto una mesa para 8. Desde cuando los niños no se sientan? Luego nos han ido diezmando la comida de manera lamentable. Hemos pedido dos de caracoles. Nos sirven una y nos dicen que no les quedan más.
El menú de calçotada es denominado así por no llamarlo de otra manera. Teóricamente tocan 3 calçots por barba (impresionante, verdad?) pero lo peor es que yo me he comido uno y la que más tres. La mayoría dos. Ergo faltaban calçots. Cuando lo hemos hecho ver la respuesta ha sido: lo siento, no me quedan más (perdón?) y nos han ofrecido una de alcachofas. Que nos la han cobrado! Como toda la bebida cuando con el menú incluían una!
El colmo ha sido tener que pedir más chuletas porque nos habían dado de menos.
Lamentable experiencia.Me gusta mucho el concepto y el sabor, pero no volveré a que me tomen el pelo y me esforzaré para que quien hable conmigo no vaya. Y todo por unos calçots...

No nos pudimos esperar al comienzo 'oficial' de la temporada de calçots (para mí el 2 de febrero) y nos acercamos cuatro amigos a La Taula... Varias cervecitas de barril y agua para empezar.
Llescas de pan con tomate, ajo y aceita que te preparas tu (repetimos un par de veces) y para empezar...
- Champiñones a la brasa, buenos
- Dos tejas de calçots con salsa romescu, buenos... muy grandes, creo que le faltarían una semanita o dos
- Alcachofas a la brasa, sabrosas
baberos y toallitas absolutamente necesarias...
Nos aconsejó Santi una botella de Mo de bogedas Salinas que nos gustó (14€), servido a correcta temperatura, descorche.
Como principales Atún (14€), Entrecot de Buey (16) y Mamet (18€)... muy buenos acompañados de patata asada.
De postres Coulant de chocolate con helado de vainilla, Crema de yogur con frutos del bosque y Mousse de chocolate blanco.
Cafés e infusiones.
Mistelas y un par de GT... acabamos 'cerrando' y nos marchamos, estupendo trato como siempre.
Un saludo y nos volvemos a ver pronto.

Amplio local con una gran barbacoa en el centro que lo divide en dos ambientes. Pese a lo que nos temíamos no hay exceso de humos ni olores.
Una decoración audaz, entre minimalista, rústica… Con pocos medios consiguen que el restaurante sea muy agradable, diferente, que tenga un “toque”. Te encuentras muy a gusto en él.

Cocina catalana con absoluto protagonismo de la brasa.

Tomamos de entrantes Cargols a la llauna, Calçots con romescu, Alcachofas y Pulpo seco (lo más flojo).
De segundo pedimos Butifarra y el pescado del día, Atún, y compartimos.
Como decía, todo es a la brasa, la manejan bien. Todo muy correcto destacando para bien los caracoles, impresionantes, bien untaditos de hierbas, pimienta, etc…, y para mal el pulpo seco, correoso e insulso. Los calçots estaban un poco verdes, no es su tiempo y se nota.

Carta de vinos correcta, trato del mismo discreto. Bebimos Camins del Priorat (Álvaro Palacios).

Servicio amable y cercano.

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