Restaurante Botein en Cáceres
  

Restaurante Botein

5
Datos de Botein
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.3 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 34,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


5 Opiniones de Botein

Si visitas Cáceres y ya has estado en Atrio o el presupuesto no te permite un nuevo festín en ese templo, hay algunas alternativas serias sin estrellas Michelín pero con una cocina interesante y seria. Nosotros fuimos al Festival Womad y antes de meternos de lleno por las música del mundo recalamos en Botein. Pedimos un vino de la tierra, Nadir, y el "Menú Cáceres Capital". Con esos mimbres vienes a pagar poco más de 50 euros por comensal. El menú es muy abundante y cuidado, aunque tal vez tenga algunos baches. Raices extremeñas, no se espera menos, y presentaciones modernas. El servicio es simpático y cercano aunque tal vez se eche de menos un poco mas de contacto con la cocina. No siempre sabían explicar muy bien los platos. El arranque fue una sopa de tomate con uvas, un poco simple. Después la tabla de quesos, no tras los postres como en Francia sino así de arranque. En esa tabla reinaba sin competencia la torta del casar con membrillo. La fiambre de Presa Ibérica con Hongos y virutas de Foie refrescó un poco el paladar después de la sobredosis de queso, para pasar al kibbeh casero de patatera, muy bueno, con sabor de nuevo intenso. El bacalao a la cacereña tenía una textura muy buena, aunque el problema fueron algunas raspas que quisieron quedarse y enturbiaban un poco el plato. Para rematar, la pasta Fresca de Bourekas con frite de Cabrito, mi plato preferido del menú. Otra vez sabor potente que se matizaba con la frescura de la pasta. El postre un biscuit de higos coronado con esas delicias que hacen en Almoharín. Pettit Fours ( o "enrreinos" como le gusta llamarlos al chef) y café y a la calle a disfrutar de la ciudad. Está un poco alejado del centro, pero el cocinero, Benjamín Caballero, nos comentó que quizás pronto se muden mas cerca de la Ciudad Monumental.

  • vino

  • frite

  • quesos

Una de las ventajas del auge gastronómico que está viviendo nuestro pais es que se pueden encontrar pequeñas (y agradables) sorpresas detrás de cualquier esquina (y Cáceres afortunadamente no es una esquina cualquiera en el panorama culinario). Siendo el inefable Atrio su referencia insoslayable, sin embargo, no solo de estrellas vive el universo del buén comer. Y un ejemplo de ello lo tenemos en Botein. Restaurante moderno, bién diseñado y decorado sin estridencias, su aspecto empatiza de entrada con el cliente. Servicio sumamente atento y discreto, nada empalagoso y que aconseja sin atosigar.
Y pasando a lo mas importante, que es el aspecto culinario, la sensación inicial se torna en sonrisa cómplice y gesto de asentimiento, cuando vamos probando sus platos. Carente de menu degustación, se nos aconsejaron tres entrantes a elegir, y un plato principal. Y la elección fué un acierto. Degustación de quesos de la tierra, tartar de salmon ahumado con gominola de mango, y unos bocaditos de sardina, templados, deliciosos. Como plato principal para cada uno de los dos comensales, bacalao y atun respectivamente. Ambos pescados perfectamente ejecutados y al punto, el primero con reminiscencias del exquisito pimentón de la Vera de Cáceres, y el segundo, dorado por fuera y muy poco hecho por dentro, para conservar todo su sabor y textura, acompañado con un rastro de mojo-picon, que le da un matiz muy divertido. Sorprende que en tierra de carnes contundentes se encuentren chefs con tan preciso dominio del pescado. Postres a la altura. En cuanto al vino, por copas, un tinto "Habla del Silencio", muy digno; y un blanco ligeramente dulce, correcto; ambos de la tierra, que para eso estábamos en Extremadura.
El resultado: Buena calidad del producto, soltura técnica y ciertos rasgos de creatividad, que sin llegar a alcanzar la excelencia de los grandes presagian lo mejor, de seguir por esa linea.
Lugar en definitiva muy recomendable, y a un precio ajustado, lo que también hay que tener en cuenta.

Una visita relámpago a Cáceres, una única cena en la ciudad, ganas de descubrir un nuevo lugar... y mis huesos terminaron en este coqueto restaurante de la ciudad de Cáceres. El resultado, muy satisfactorio.

El local, que lleva abierto sólo un par de años, es tranquilo y agradable; de corte moderno, con mucho diseño, pero acogedor. Bastante bonito y donde se percibe concebido para que el cliente se sieta a gusto, cuidando los detalles.

El servicio, acorde con lo agradable del ambiente es atento, diligente, amable y cordial. Este es siempre un elemento importante para que la estancia sea placentera, y en este caso actúan con esmero para conseguirlo.

Su Chef presenta una cocina moderna, con toques imaginativos y con interesantes combinaciones de ingredientes y texturas. Todo lo que pude probar, preparado con materia prima de buena calidad; aunque en algún que otro caso, algo imperfecto en los puntos de elaboración. Además de la carta, ofrecen un menú degustación de siete platos a 52€, servido a mesa completa.

Tras probar un pequeño surtido de platos de la carta mi sensación final fue bastante satisfactoria, acentuada por su interesante relación calidad-precio. Lo que más me gustó: sus “Tallarines de calamar con langostinos envueltos en calabacín”, riquísimos tallarines de sabor marino conjugados perfectamente con una sutil salsa a base de tinta de calamar; suaves y sabrosos, un gran acierto; aunque fue una lástima que los langostinos que los acompañan no estuvieran a la altura. Y, sobre todo el “Costrón de cochinillo ibérico”, una verdadera delicia; suave, jugosísimo y muy sabroso, magníficamente aderezado con diferentes hierbas del campo y perfecto en su combinación de texturas; un plato que logra llenar la boca de placenteras sensaciones.

En cuanto al vino, su carta de vinos es extensa e interesante, mezclando referencias tradicionales y modernas, y con un buen surtido de caldos de la tierra. Y destacaría también el excelente cuidado en el servicio del mismo que realizan, en grandes copas y cuidando perfectamente la temperatura.

Botein es restaurante coqueto, bien montado y en el que se siente cuidado por el cliente; en definitiva, una agradable experiencia.

Además, podéis ver más en detalle mi experiencia en el restaurante en http://gastronomodesaparecido.wordpress.com/

A pesar de que Botein lleva poco más de un año y medio abierto, es una acertada alternativa para disfrutar de una buena experiencia gastronómica. Muy bien resuelto estéticamente, buena localilzación, agradable servicio y una cocina interesante. Comenzamos con las almejas de carril (excepcionales); después, compartimos un buen plato de jamón ibérico de la Dehesa D.O.; luego decidimos probar dos recetas de venado: el solomillo con chalotas glaseadas, puré de brécol y salsa de jenjibre (delicioso; lástima que estuviera un poco pasado de cocción, a mi gusto), y el lomo de ciervo asado con puntillitas fritas y salsa de naranjas (arriesgada fusión que encantó a mi acompañante).
Tomamos Numanthia 2005 que maridó perfectamente con la caza. Postres de chocolates aceptables, con una copia de moscatel de naranja. Precio muy razonable. La carta de vinos interesante, aunque eché de menos algunos de mis favoritos; nos comentaron que en breve iban a renovar más de 50 referencias. Volveré.

A pesar de que Botein lleva poco más de año y medio abierto, es una acertada alternativa para disfrutar de una buena experiencia gastronómica. Muy bien resuelto estéticamente, buena localización, agradable servicio y una cocina interesante. Comenzamos con las almejas de carril (excepcionales), después compartimos un buen plato de jamón ibérico de la Dehesa D.O; luego decidimos probar dos recetas de venado: el solomillo de venado con chalotas glaseadas, puré de brécol y salsa de jengibre (delicioso, lástima que estuviera un poco pasado de cocción, a mi gusto) y el lomo de ciervo asado con puntillitas fritas y salsa de naranjas (arriesgada fusión que encantó a mi acompañante). Nos tomamos un Numanthia 2005 que maridó perfectamente con la caza. Postres de chocolates aceptables, con una copita de moscatel de naranja. Precio muy razonable. La carta de vinos interesante, aunque echamos de menos algunos de mis favoritos. Nos comentaron que en breve iban a renovar más de 50 referencias.

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