Restaurante La lobera de martin

Datos de La lobera de martin
Precio Medio:
44 €
Valoración Media:
6.1 10
Servicio del vino:
5.5 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
5.4 10
Calidad-precio:
5.5 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Zaragoza
Localidad: Zaragoza
Dirección: Supervia 58
Código postal: 50006
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos

Teléfono


5 Opiniones de La lobera de martin

Excelente materia prima.En un viaje relampago a Zaragoza visite La Lobera de Martin.Todo un acierto.
Comimos tomates de Barbastro con ventresca de atun,realmente fantasticos.Una alcachofas a la plancha brutales y un ternasco muy bueno.No bebi vino en esta ocasion,pero tienen una buena carta de vinos,algunos excelentes y ajustados en el precio.El servicio del vino es bastante informal pero suficiente.La cristaleria no me parecio la adecuada, a lo mejor,la tienen para ciertas botellas?.
Se trata de un restaurante tipo taberna,familiar,conviene reservar.
Vale la pena probarlo.

Soy un habitual del sitio. Cocina no muy elaborada pero con muy buena materia prima. La carta de vinos es bastante aceptable al igual que sus postres.
El sitio tiene un cierto encanto, sobre todo su comedor de abajo (es parte de las antiguas ruinas romanas de Zaragoza).
Hay mucha gente trabajando allí y en algunos casos es difícil que te atienda alguien que ya te conozca, pero por lo general es bastante correcto pero sin ser excepcional.
A fin de cuentas, un sitio que al menos hay que visitar alguna vez.
Recomendable.

Y no sólo en lo que se refiere a la decoración y mobiliario, la cual ha sido cambiada desde la última vez que estuve, convirtiéndola en una estancia amplia y cómoda, con espacio y distancia más que suficiente entre mesas, de lo que podía adolecer con anterioridad, no estamos ante una sala sofisticada y de diseño, pero sí bastante decorosa.

Pero sobre todo, el cambio se les ve principalmente en actitud, hemos pasado de un restaurante sin carta, con prisas, a veces un poco rudo en maneras, a uno en el que prima la cercanía del camarero, y en el que han ampliado el target del cliente, poniendo a disposición del mismo, desde los productos más caros del mercado -como el caviar iraní o las angulas-, a menús de grupos -o parejas- desde los 32 €, con todo, todito todo, incluído.

Como íbamos en familia, optamos por uno de estos menús para cuatro personas, a base de varios entrantes a compartir en el centro de la mesa, y luego un segundo individualizado entre varias propuestas, los entrantes consistieron en:
- Ensalada de bonito en escabeche con pimientos asados, sencillo, pero excelente atún, y mejor pimiento asado casero.
- Huevos rotos con jamón: típicos y correctos.
- Puntillitas con pimientos de padrón: buen producto, igualmente sencillez bien ejecutada.
- Esparragos a la plancha con -un poquito de- foie: una pena que se les pasase un poco de plancha.

Antes, pedimos fuera del menú una croqueta/ón de rabo de toro -1,85€- para cada uno, bastante rica, más suave de lo que esperaba.

De los segundos, disponibles no me enteré apenas, ya que al ver las manitas con cigalas se me nubló la vista, muy buenas, con su punto justo de picante, acompañadas de un par de cigalas de tamaño medio, y buena calidad, y de un huevo abierto por si no era suficiente. La única persona que se salió del guión, fue mi mujer que optó por unos chipirones a la plancha excelentes.

De postre, una selección de flanes, tartas de queso, tejas y trufas al centro igualmente. Normal.

Todo esto acompañado de buen pan, agua, Bracamonte Roble y los ya tradicionales de la casa chupitos de orujo tras la comida.

El total rondó los 170 € de 5 personas -una de ellas ya bastante mayor-, pero teniendo en cuenta que se trató del menú para 4 (a 30 € + IVA), que completamos con un plato extra de manitas y las consabidas croquetas.

Resumiendo, que el restaurante ha sabido reciclarse / ampliar su oferta, en un segmento más modesto de gastronomía de forma más que digna.

No hay más, muuuuy peligroso ya que no hay carta y te cantan todo, lo más elaborado (y típico) son las verduras a la plancha cubiertas de Foie (casi literalmente) trigueros, patata asada, alcahofas y ajos tiernos cubiertos con el Foie.
De primeros, selección de mariscos a la plancha (Bogavante, gamba de Palamós o blanca, etc.), y de segundo o chuletón (o solomillo) a la piedra (troceado para hacértelo tú en la mesa) o pescados a la espalda, horno, plancha y demás, o incluso una perdces escabechadas, siempre primando el producto por encima de la elaboración propiamente dicha.

Precio: 25-150€ (sin vino)
Verduras con Foie + Chuletón unos 30-35 €
Si no se tiene cuidado: cerca de 200 € (versión descontrolada).

Restaurante bullicioso y un tanto incomodo por el ruido y el mogollón de gente pero merecedor de la visita por la calidad en las materias primas. Se puede ir de picoteo ( muy buenas tostas, quesos y embutidos) o sentarte a tomarte buen marisco, una gran selección de setas , chuleton en su justo punto o buen pescado. Para lo segundo, es obligado reservar. Comimos sentados cerca de la barra y pronto las viandas nos hicieron olvidad las incomodidades de las mesas pegadas y el ruido propio de la gente que está picando y bebiendo con alegría. Un poquito de marisco (buenos camarones y regulares ostras ) seis anchoas en salmuera y unos trigueros con foie fueron los entrantes. Chuleton para tres a continuación. Regado por un Imperial Reserva, vino que nunca falla. Cafés y chupitos … que había que coger el coche. La carta de vinos es correcta en general y sorprendente en el apartado de Champagnes. El personal es profesional, rápido y atento. No nos dieron carta de comida, no sé si porque no tenían o porque ya teníamos cara de saber lo que íbamos a comer. Un sitio que merece la pena visitar excepto si buscas un lugar romántico o tranquilo. El precio que pagamos, 80 euros por persona.

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