Restaurante Asador Guetaria Helado de piña

Restaurante Asador Guetaria

5
Datos de Asador Guetaria
Precio Medio:
57 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
6.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Asador
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 50,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Semana santa

Teléfono

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5 Opiniones de Asador Guetaria

Segundo día de nuestra visita Bilbaína, no queríamos dejar de probar un buen Chuletón y tras buscar y comentar los días previos a nuestro viaje, acabamos eligiendo un clásico, a mi entender, como es el Asador Guetaria. Ahí nos dirijimos a las 2 del mediodía. Local al que se accede por el bar, lleno de gente consumiendo pintxos con muy buena pinta. Al fondo, el comedor del restaurante propiamente dicho. Decoración super clásica, lámparas de araña, fino y elegante. Servicio también muy clásico en las formas, pero tremendamente amable y eficaz. Mesas con separación correcta, bien vestidas y con vajilla correcta. Las copas, en cambio, sin estar mal del todo podrían cambiarse por unas de mayor tamaño, dadas las características del local, pero sobretodo, dados los precios de los vinos que se aplican, que luego comentaré.

Tras un copioso desayuno en el hotel, no estábamos precisamente muertos de hambre, de manera que elegimos.

- HONGOS NEGROS CON JAMÓN. Para compartir, los emplataron individualmente. Muy ricos, tiernos y con una salsita que invitaba a mojar mucho pan. Este último, por cierto, muy rico y crujiente, de maiz (creo).

- De segundo elegimos a por lo que habíamos venido, CHULETÓN a compartir. El Jefe de sala que nos tomó nota nos comentó muy amablemente los diferentes puntos de la carne, lo que ellos entienden por poco hecha, muy hecha... que según su opinión cambia mucho dependiendo de la procedencia geográfica de cada uno. Concretamos nuestras preferencias y finalmente nos trajeros una pieza que debía pesar algo así como 1'4 KG. sobre una parrilla caliente para acabar de darle el punto de asado en la mesa. Carne crudita por dentro pero caliente, de excelente calidad, tierna, jugosa, una verdadera delicia. La acompañaban unas muy buenas patatas fritas caseras y unos no menos ricos pimientos asados. El precio del chuletón, 41€+IVA el Kg. bastante alto, por lo que pudimos comparar con otros locales.

- De postre, compartimos un sorbete de albaricoque, con helado de piña y toque de Vodka, para desengrasar un poco el estómago.

Para beber optamos por un Viña Ardanza Reserva 2005 (33€+IVA), bueno como siempre. Correcta carta de vinos, aunque no demasiado extensa y con predominio de clásicos de ayer y de siempre y un protagonismo absoluto de la DO Rioja. Los precios en general X2 o más, incluso en las botellas de mayor categoría, como el Vega Sicilia Valbuena a 235€ + IVA, cuando su precio en tienda ronda los 100€. Como ya he comentado, por estos precios, las copas podrían ser algo mejores. El servicio bastante atento al nivel del líquido en las copas consiste en descorche, cata y rellenado. No tomamos café.

Pagamos 140€ por dos personas. La RCP no es ni mucho menos buena, dado que comimos un primer plato a compartir, un chuletón (Que ascendió, él solito, a 67€) y un postre. La calidad de la materia prima es sobresaliente y se paga el estar en un clásico de la ciudad, pero el precio de la carne y de los vinos está bastante subido de tono. Los entrantes, sin ser grandes raciones, rondan los 20€. Bueno, pero pensarse lo de repetir.

Domingo 10 de mayo me tocaba cenar en Bilbao y quien mejor para acompañarme en un buen ágape en la ciudad que el amigo Gasti. Mucho trabajo tuvo para encontrar un local abierto el domingo por la noche pero al final hubo suerte.

Allá que nos presentamos a las 21 h con ganas de disfrutar de una buena velada con buena comida y buena compañía.

La sala es bastante clásica en su decoración, con una separación correcta de unas mesas de buen tamaño (menos una) bien vestidas. Sillas cómodas, cubertería y vajilla también clásicas pero de calidad. A mí ya me va bien, que a veces las moderneces no hacen sino complicar innecesariamente las cosas (recuerdo desde cuchillos escurridizos hasta platos imposibles de coger para el camarero). Servicio de sala profesional, atento en todo momento, aunque quizás un poco distante.

Disponen de carta y un par de menús (degustación de nuestras costas y degustación de nuestros campos). Nos decidimos por el primero de ellos. El precio del menú (50€) incluye bebida y cafés. Los vinos blancos que se puede elegir con este menú son el Protos verdejo y el Monopole. Tomamos el verdejo.

De entrada nos pusieron un par de snacks, un gazpacho bastante potente en ajo y otro que no recuerdo.

El primer plato fue una ensalada con lomo de atún rojo y anchoas marinados. Correcta, hojas frescas y buenos marinados.

A continuación tomamos unos chipironcitos a la plancha "Pelayo", con cebolla en 3 preparaciones: mermelada, confitada y rebozada frita. A esta última le faltaba el crujiente que uno espera. Buen producto para un plato sin secretos.

El plato principal fue un buen rodaballo a la brasa con su fritada. El amigo Gasti comentó que estaba bueno pero que los ha comido mejores. Para mí la verdad es que estaba buenísimo, jugoso, sabroso, quizás con cierto exceso de aceite de la fritada, aunque ya me encargué de hacerlo desaparecer del plato con ese pan delicioso que nos sirvieron. Muy buen pan, insisto. Y es que un mal pan a mí me puede estropear bastante una comida, que soy muy "panarre". Acompañando el pescado nos sacaron unas patatas y pimientos.

El postre fue una torrija con chinchón dulce flambeado y helado de romero. Buena torrija (está de moda este postre últimamente) y interesante la combinación con el anís y el helado de romero.

Para acabar, unos buenos cafés que tomamos en el exterior.

En definitiva, buen producto bien ejecutado sin complicaciones. Y sobretodo excelente la compañía ;-) Nos echamos unas buenas risas, que siempre ayuda cuando uno está lejos de casa.

Hoy se han dado todas las circunstancias para que acudamos a este restaurante. Intenciones de ir a Vitoria/Gasteiz por las fiestas de San Prudentzio pero la climatología nos ha "aconsejado" olvidarnos de ello. Después llamadas al menos a media docena de locales en Bilbao, incluso al Boroa de Amorebieta y todos completos. Al menos una alegría, algo están haciendo bien.
Le teníamos ganas a este asador, muchas veces hemos pasado por la puerta pero por una cosa u otra nunca habíamos cenado en él.
Amplio local, con una zona de bar, para pasar por una cocina abierta con una expositor donde ves todo el producto antes de entrar a un comedor con dos zonas diferenciadas. Tienen también comedores privados más pequeños.
Buena mantelería, cubertería, buenas copas y cambio en cada servicio.
Las mesas de buen tamaño...... todas? No, todas menos una, que casualmente y doy por supuesto que ha sido porque nuestra llamada ha sido tardía, nos ha tocado en gracia.
Una pena, tienen sitio para que sea un poquito más grande, no es raquítica pero en comparación con las demás se queda un tanto desangelada y da la sensación de que eres el "pobre" del local, por mucho que en este caso concreto así fuese.
Como todo lo emplatan individualmente y la cubitera va fuera de la mesa, tampoco es que necesites más sitio pero es la sensación.
Ofrecen una carta con no demasiadas opciones pero allí se va a lo que se va, a por una buena txuleta o un buen pescado.
También ofrecen 2 menús degustación, uno de tierra y otro de costa.
Nos hemos decantado por este último.
Dos panes de txapata de muy buen tamaño y muy ricos y para beber hemos pedido, dentro del menú un Protos verdejo 2012 huele bien este vino, fruta tropical. Gusta tenerlo en boca, ese final un tanto amargoso que le da una persistencia notable. Me gusta, sí señor. Buen servicio del vino y atentos al llenado de las copas.
Comenzamos con lo que nos ha traído aquí:
Antxoas frescas a la brasa con ajo y perejil acompañadas con unos pimientos rojos, un tomatito y unas espinacas. Frescas, bien hechas, con toque de parrilla y sin pasarse en el ajo por lo que saben a lo que tienen que saber. Buen producto.
txipironcitos a la plancha (Pelayos) con 3 estilos de cebolla dos unidades bien trabajadas, en punto ideal, ni poco ni muy hechos. Buen sabor y las 3 cebollas muy ricas, tanto por separado como mezcladas. De nuevo se nota la calidad del producto.
Rodaballo “al estilo de Getaria” (a la brasa) una señora pieza de pescado; a ojo de "buen cubero" 1,2 kilos aproximadamente, presentado entero para en nuestra presencia dividirlo en dos estupendas raciones bien presentadas. No tiene demasiado misterio este plato, buena calidad y buena mano, sin añadidos de ningún tipo a excepción de algunos ajitos. Como compañía y en cuenco aparte unas patatas cocidas con unos pimientos rojos, bien conseguidas.
De postre un Helado de piña con nueces garrapiñadas, chocolate y crema de texturas varias preciosa presentación, riquísimas las nueces, el helado co-jonudo, con buenos trozos de piña en su interior, la crema con toques de frutas, mango a destacar. Un postre muy logrado.
Un rico cortao con muy poquita leche y varios tipos de azúcar a elegir y al pedir un vinito dulce, me ofrecen un Casta Diva viejo conocido que me gusta mucho y que he disfrutado como se merece.
Pues lo dicho, siendo en todo momento nuestra intención dar un pequeño toque a esos detalles que marcan diferencias, por favor, diez centímetros le faltan a esa mesa para no sentirse menospreciada.
El servicio correcto, presto en todo momento y dirigidos por un jefe de sala al que no se le escapa un detalle.
Volveremos a probar alguna de esas txuletas humeantes que han pasado por nuestro lado.

  • Helado de piña

  • Rodaballo

  • Txipirones

toda una sorpresa este asador. Muy centrico. Asador y cocina a la vista de los clientes, así, como el genero que vende. Cenamos unas anchoas a la parrilla, sensacionales. Hongos negros al horno, deliciosos. Y como plato fuerte un rodaballo a la parrilla, todo un 10. El postre fue un surtido de quesos elaborados en Euskadi, sensacionales. Todo un acierto la recomendacion de un txakoli de Vizcaya. Muy buen trato y servicio, ambiente y decoracion sorprendente. Todo un acierto. Volveremos en nuestra proxima visita a Bilbao.

Local clásico pero decoración modernista, con parrilla de brasas y barra de pinxos a la entrada.
Entradas clásicas de jamón, espárragos, cogollos etc.

muy bien el chuleton y los pescados a la brasa.

Postres caseros tipo canutillos rellenos de crema etc.

Es un clásico de cocina casca tipica.

buen servicio y muy céntrico para no utilizar coche.

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