Restaurante Blue Canalla Bar en Valencia
Restaurante Blue Canalla Bar
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Añadir tipo de cocina Añadir vino por copa
Precio desde:
35,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
46 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
6.4
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
5.0
Comida COMIDA
7.8
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
5.3
Opiniones de Blue Canalla Bar
OPINIONES
8

Primera visita a este restaurante. Para ser Domingo, y con la que cae, lo tienen a tope. A primera vista, la mayoría de clientes conocidos del restaurante. Aun así, el trato hacia nosotros también muy bueno.

Optamos por encargar previamente un arroz al centro de alcachofas y chipirones para 4 comensales(siendo 5), más que suficiente y nos permitiría tomar algún entrante al centro.

Entrantes al centro:

-Ensaladilla: Muy buena de sabor y textura, acompañadas de unas rosquilletas.

-Sesos rebozados: Los pedimos por recomendación, como no soy un experto en este sabor, pues para mi ni fú ni fa, la gente dijo que estaban muy ricos.

Alcahofas enharinadas: Plato aprovechando verdura de temporada. Cortadas a láminas, ligeramente enharinadas y fritas. Acompañadas de una salsita. Buen plato.

Como plato principal:
Arroz de alcachofas y chipirones:
Paella seca de alcachofas y chipirones realizada para nosotros. La vemos, y optamos por emplatar. El arroz, siendo Valenciano y muy exigente, me parece excelente de punto. Un plato de 10.

Como postre: No pudimos resistirnos al archifamoso "Milhojas" de la cercana pastelería de Torreblanca.

De los vinos, carta bastante cortita, intentando abarcar distintas DO.

Acabamos tomando cervezas y un tinto valenciano.

El precio es con bebida incluida.

Agradable decoración, comenzamos con unos entrantes basados en un plato de jamón, de buen sabor, clóchinas al vapor, calamar de playa plancha y ensalada de ventresca y tomate, la ventresca, muy, muy buena.
De segundo nos decidimos por un arroz seco de trigueros y bacalao. Como aspecto curioso, el bacalao no aparece desmenuzado, como en otros arroces de este tipo que he probado, sino en lascas de un tamaño medio.
Las copas, funcionales, y entre la carta de vinos nos decidimos por un blanco, Enate 123, mantenido en cubitera.
Excelentes los postres, tanto el tocino de cielo como la tarta tatin.
No pongo precio, ya que fui invitado. A mejorar, los tiempos de espera entre platos, ya que la comida se prolongó durante 2,5 horas.

Agradable sorpresa porque el nombre induce a error, aun cuando sigue siendo atractivo. No es blue porque ni es triste ni es azul, la decoración es elgante y muy agradable en tonos blancos,ocre y salmón. Buena distancia entre mesas y la estancia muy cómoda. No es un bar sino un restaurante con mayúsculas, y de "canalla" nada de nada: un trato muy agradable sin ser empalagoso, profesional y de verdad que el servicio está cuando tiene que estar. Pero me sigue pareciendo un nombre atractivo y diferente.
Al margen de la carta se te ofrecen algunos platos de mercado que no están en ella; nosotros (2 personas) nos decidimos por seguir la carta, después de pedir alguna aclaración amablemente atendida. Vino: Viña Mocen de 2009. Lo que es; el servicio justo, cristalería normal y atención a las copas; tampoco se echa a faltar más y es suficiente.
Comenzamos por una ensalada de tomate y ventresca con cebolla tierna; la ventresca excepcional y el tomate, pues lo que hay ahora, raff de invernadero pero muy bueno. Luego los calamares a la romana de la abuela, que se llaman asi porque el rebozado es de los de antes y de verdad los recomiendo: materia prima de primera y el rebozado en su punto: crujiente y el aceite se supone, pero no se nota. Muy buenos. Luego media ración (que así se ofrece en carta, de 125 grs, pero muy generosa como entrante para compartir) Aqui, al haberlo leido de otro comentario anterior solicité la prueba de fuerza previa. Me dicen que no suelen hacerlo, pero me la ofrecieron muy gustosos. Evidentemente el punto inicial es muy suave, por si el comensal lo solicita más fuerte, ya que al revés no es posible. Lo pedimos un poco más fuerte y perfecto; insistiendo en que la racion es más que generosa.Por último compartimos (propuesto por el servicio, lo que da idea de que quieren que te sientas a gusto, no hacer caja) una ración de corvina muy buna de punto, con una confitura de tomate ESPECTACULAR y acelgas pasadas por la plancha. Sin postre (no castigados sino que no queríamos comer más) dos cafés, agua y un malta con hielo que amablemente nos sirvieron en la terraza; todo 105,41 € los dos.
Agradable sorpresa: servicio impecable y muy profesional; la comida, perfecta. El precio: con arreglo a lo anterior más que correcto. Volveremos espero que muchas veces. Agradable sorpresa

Comida familiar y nos ofrecen al centro para compartir ensalada de ventresca y tomate (muy rica la ventresca con mucho sabor, tierna y jugosa, parecía macerada), calamares también muy tiernos y sabrosos y un revuelto de setas que no estaba mal. De segundo un arroz de pollo y morcilla muy rico pues la morcilla deshecha junto al arroz daba un sabor más potente al caldo de pollo.
Ya no llegue a probar los dulces y de postre tomé piña natural (en su punto aunque poco dice de la cocina).
A mejorar el tema del vino. La carta es muy corta y el primer vino tomado (Contino Reserva) salió caliente a la mesa. Con el segundo ya preguntamos cuales estaban en nevera y nos inclinamos por un Hacienda Monasterio (precios algo subidos pero dentro de lo razonable). Cambio de copas pero el servicio consiste en abrir y dar a probar.
No pongo precio pues me invitaron.

Comida con varios amigos y debo decir que el nombre despista pues esto no es un bar. Al contrario es un restaurante en el que se come platos sabrosos sin complicaciones. De primero foie (normalito y frío en exceso) y alcachofas con habitas (rico plato de verduras+legumbre). De segundo huevos fritos con patatas jamón y trufa. Plato con buen sabor y sin escatimar la trufa pero fallaba la patata con un corte y fritura tipo McDonalds.
Por último una tarta de chocolate (nada especial). Cafés y chupitos de whisky.
Para beber probamos primero un CVNE Imperial 2001, quizás muy suave para la comida pedida y nos pasamos a un Contino Reserva 2005 que acompaño perfectamente a los huevos. Carta de vinos que sin ser muy amplia tiene un poco de todo y cumple a precios no muy caros (tampoco baratos). El servicio consiste en descorche y dar a catar.
El resto (pan, menaje, mantelerías, etc.) correctos.

Situado en unas de las mejores zonas de Valencia este pequeño restaurante de nombre un tanto psicodelico ofrece una correcta cocina mediterránea.
Decorado con gusto usando colores cálidos, mesas demasiado pegadas, correcto menaje, no extensa pero curiosa carta de vinos y personal con buenas intenciones. Dispone de terraza.
Para dos personas empezamos tomando un revuelto de sobrasada negra, muy sabroso, para terminar con un arroz de frutos de mar pelados. Bien de cantidad y sabor aunque pecaba de un poquito de mas de sal. Bebimos un cava de Valencia, Hoya de Cadenas (16€). Tenían en la carta el cava Tantum Ergo pero nos echó para atras los treinta y tantos euros que pedian por él. Ni postre ni copa. Solo dos italianos. Con las cervezas de la entrada, total 76 euros. Correcta RCP.
Un detalle a mejorar es que abran la botella de cava como en la bodas, solo falto gritar "Vivan los novios" con el chupinazo.

Iba buscando un buen steak, me lo recomendaron y acertaron. Personalmente lo disfruté mucho. Podrían ofrecer el punto de fuerza y no lo hacen.

Local agradable, buen entorno.

Un poco caro.

Cuando me dijeron el nombre del restaurante en el que habían reservado pensé que se trataba de un error, pues era una comida de negocios, y el nombre “Blue Canalla Bar”… sugiere de todo menos seriedad.

Pues no, me equivocaba: se trata de un restaurante serio. Es un bar/pub reconvertido en restaurante pero con todos los elementos para calificarlo como tal.

Ubicado en plena Pza.Cánovas, con ventanales que dan a ella restando intimidad a las mesas afectadas pero otorgándoles luz, vistas y tipicidad. Lo más destacable de su decoración son los suelos, de madera oscura envejecida y las paredes, pintadas a gruesas rayas verticales alternando dos especies de rosas terracota, uno claro y otro oscuro.

El local es cálido, con mucho ambiente, propiciado en gran parte por la poca separación que hay entre las mesas y lo ajustado de su tamaño. Te sientes un tanto embutido, no es un sitio precisamente cómodo.

Cocina principalmente regional, su fuerte son los arroces, aunque en su carta también hay lugar para las pastas, las carnes y los pescados.

Comenzamos con unos aperitivos a base de Ensalada valenciana, Calamarcitos de playa, Alcachofas, Carpaccio y Sesos rebozados. Correctos, buena calidad y notables los aliños que llevan todos los platos, los trabajan bien.

De principal tomamos algunos Corvina, que estaba fresca y bien cocinada, y otros arroces.

Dispone a diario de un menú de 18€ que incluye una Ensalada y Arroz del día, que suele estar interesante.

La carta de vinos contempla varias denominaciones, puedes encontrar cositas. Su trato… no existe.

El servicio le pone ganas pero no llega, no se si por carencia de aptitud o de medios, con la excepción de la propietaria, una señora encantadora con mucha clase y tablas.

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