Restaurante Real Balneario de Salinas Alubias, solomillo y brownie

Restaurante Real Balneario de Salinas

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Datos de Real Balneario de Salinas
Precio Medio:
73 €
Valoración Media:
8.5 10
Servicio del vino:
8.0 10
Comida:
8.6 10
Entorno:
9.6 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Asturiana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo noche

Teléfono


10 Opiniones de Real Balneario de Salinas

Aprovechando que estábamos por la zona y que oportunidades así no se presentan todos los días decidimos pegarnos un buen homenaje en este restaurante con tan buenas referencias.

Mientras mirábamos la carta tomamos como aperitivo una cerveza y un vermouth Izaguirre, servido en vaso ancho con buenos hielos.

Disponen de varios menús o a la carta y optamos por el menú degustación de 60 euros + bebida + IVA, para dejarnos llevar:

~ Vasito de gazpacho. Refrescante, predominando el pimiento y suave para empezar.
~ Espuma de patata con cebollino troceado. También servida en vasito, me resultó templada, ligera y agradable.
~ Sardinas confitadas a baja temperatura sobre ajo blanco. Sobre el ajoblanco muy poco denso montaban dos mitades de sardina completamente limpia, sin rastro de espinas.
~ Taco de bonito en salsa gonzu con cebollitas glaseadas teriyaki. Taco con forma redondeada marcado en su perímetro dejando el resto hasta el centro con un toque de "calor", empapado en una espectacular salsa agridulce con una base de soja y con unas cebollitas delicatessen. Plato de lo mejorcito. (Adjunto foto).
~ Steak en tempura con salsa de champagne y salsa de sésamo. A modo de tres curiosas albóndigas, carne con intenso sabor y muy tierna. La salsa de sésamo más potente que la de champagne.
~ Lubina al champagne. Buen lomito de pescado muy jugoso y con abundante salsa, predominando el sabor a mantequilla. Estupenda!
~ Ternera confitada con su salsa, espuma de patata y crujiente de puerros. Taco de carne similar a la carrillera, oscura y potente, que se deshacía en boca. Excelente combinación de texturas y sabores. (Adjunto foto).
~ Fresas maceradas en balsámico con nata y almendras. Ración generosa de un tradicional postre, que aunque estaba bueno no especialmente destacable.
~ Tocinillo de cielo con leche merengada. Nuevamente postre de buen tamaño, servido en vaso, al fondo el dulce y consistente tocinillo y sobre éste una gran bola de merengada con canela. Muy bueno!
~ Crema de yogur con frutos rojos. Pequeño vasito con un fondo de confitura de frutos y sobre ella una cremoso yogur con virutas de almendra y grosellas. Rico y fino.

Respecto al pan, incluido en el menú, nos dieron a elegir entre varios y nos decantamos por un chapata correcto.

Para beber yo tomé cerveza y mi marido vino en copas. Para los pescados tomó un albariño, Pazo San Mauro 2010, para la carne un Muga crianza 2008.

El local es lujoso, con clase y dispone de varios salones, en uno de ellos se estaba celebrando el banquete de una boda. Nos sentaron en un salón alargado donde todas las mesas dan a las impresionantes vistas de la playa de Salinas. Los enormes ventanales de lado a lado del salón simulan un auténtico escaparate al mar. Estábamos bastante tranquilos puesto que éramos 4 mesas, por cierto, con buena distancia entre ellas, muy amplias y bien vestidas. Por tanto, el entorno es muy agradable, todo ello acompañado de una bonita música de fondo y de semejantes manjares con inmejorable compañía, no se puede pedir más! (Adjunto foto).

El servicio muy profesional, uniformados con clasicismo, muy correctos y atentos en todo momento aunque tal vez demasiado serios.

Buen emplatado, moderno y visual, con una cadencia de platos con buen ritmo, rozando la perfección.

Vajilla, cubertería y demás con un estilo actual y apropiado, muy correctos.

Concluyendo, muy buenos platos bien elaborados con producto de calidad con un servicio profesional y enmarcado en un precioso entorno, pero en mi humilde opinión, un poco pasadito de precio. Para una ocasión especial bien, pero con la oferta que podemos encontrar hoy en día...

  • Vistas desde el restaurante

  • Ternera confitada con su salsa, espuma de patata y crujiente de puerros

  • Taco de bonito en salsa gonzu con cebollitas glaseadas teriyaki

Excelente restaurante, donde la mano e interés de su dueño en sala, en la presentación, en la dedicación absoluta al cliente, determina un resultado sobresaliente.La carta de vinos puede satisfacer a cualquier aficionado o profesional. Hay de todo, con añadas actualizadas y precios razonables. El servicio es realmente magnífico. Buena presencia, atención discreta, pendientes en la distancia del cliente, para que disfrute de la comida, elegante, coordinado y dirigido con sabiduría. El menú degustacin de 60 euro muestra una excelente relación precio calidad. Destaca el salmonete crujiente sobre arroz meloso, perfecta interacción, un plato de texturas y sabores sobre un producto excepcional.Magnífica tempura de atún sobre cebolletas Foie sobre crema d champiñon, donde destaca la textura del foie y su integración en la crema. No perderse el clásico de merluza o lubina al champán.. Postres cremosos, a buen nivel, muy ricos, pero sin impresionar.Magníficas vistas, mesas amplias, luminoso, parece proyectarse al mar, una delicia

Tan bien hablé en casa de este restaurante, que no he tenido más remedio que llevarles para comprobar si realmente me pasé en la nota global anterior o no.

De nuevo junto al ventanal, disfrutando de las vistas a la playa y los numerosos surfistas que esa tarde-noche había.

Isaac Loya de nuevo supervisando la sala, atento y simpático.

Cena para 3 personas:

Entrantes:

- 1/2 de steak en tempura de teriyaki: Muy bueno según mi mujer. Llevaba una salsa que no recordamos (habrá que volver y preguntar).

- 1 de dados de bonito del Cantábrico: Cuatro magníficos tacos de bonito simplemente marcados por fuera y cruditos por dentro; un grandísimo bocado. Acompañado de una salsa de jugo de tomate natural.

- 1 y 1/2 de lomos de sardinas confitadas con ajo blanco: Confirmo lo comentado en la ficha anterior; una deliciosa delicadeza.

Segundos:

- Virrey con su jugo de salicornia: De nuevo un éxito; mi chaval alucinó con el punto y sabor de este pescado.

- Lubina al Champagne "Félix Loya": Un clásico de la casa. Lomo de lubina hecho al vapor con una suave mahonesa por encima. Muy bien según mi mujer.

- Mero a la parrilla: Generosa ración del lomo del mero, muy marcado por fuera y en su punto por dentro. Hay buenas manos para el pescado, sin duda, en la cocina.

Postres:

- Tocinillo de cielo con leche merengada y canela: Mi chaval me comentó que muy bien.

- Frutas glaseadas en mascaró y sopa cítrica: Digamos que aceptable, aunque con delicada presentación. Algo decepcionante.

- Canutillos rellenos de nata y sorbete de manzana ácida: Un auténtico desastre la masa de los canutillos (con la textura de un neumático). Ha sido la nota negativa tras dos visitas. No dije nada pero creo que debí hacerlo.

En esta ocasión, probamos Louro de Bolo 2010 (20€ + IVA). De nuevo bien servido y atentos a rellenar, aunque en esta ocasión no había somelier.

Precio total: 196.83€ (inc. IVA, vino, pan y servicio a 2€ por persona y 1 botella de agua de 1l a 2.50€)

Nota: Lástima de bajón en los postres; de ahí la puntuación más baja en el apartado ce comida.

No sé a qué es debido que este restaurante tenga solo un par de comentarios, contando con éste (una estrella michelín un tanto en el anonimato). Posiblemente sea uno de los restaurantes con más tradición en el Principado, ya que se trata de la tercera generación de la familia Loya. Magnífico enclave (a pie de la playa de Salinas), perfecta recepción y unas materias primas de primera calidad junto con una elaboración sencilla pero con toques personales, sin fuegos de artificio. Se respeta al máximo el producto, fundamentalmente de la tierra.

Cuando entras percibes una atmósfera aburguesada pero sin pasarse. Un salón interior y dos con vistas a la playa, sin duda muy gratificantes. Mesas suficientemente separadas. Además el magnífico equipo de sala perfectamente uniformados como si hubieran salido de una escuela de hostelería clásica francesa. Hacía mucho tiempo que no veía un grupo de personas en sala tan homogéneo y tan profesional.

La carta muy versátil, con entrantes modernos y provocadores, mariscos y pescados de primera, y por si fuera poco, varias posibilidades en las carnes, incluidos asados de lechazo y caza.

Cestitas de panes variados.

Isaac Loya salió de la cocina para asesorarme y aconsejarme uno de los platos estrella de la familia: Virrey. Joven, muy simpático y agradable y, a la postre, un virtuoso de la cocina.

Cena para 1 pax:

- Buñuelo de atún toro: Un aperitivo de la casa que me dejó perplejo. Se trata de un taquito de atún muy poco hecho y rebozado con una fina y crujiente masa como la de los buñuelos. Lamento no recordar la emulsión que había en el fondo del plato, porque le iba que ni anillo al dedo. Detalles así aumentan las expectativas.

- Sardinas confitadas a baja temperatura sobre ajoblanco: Dos lomos de sardina de saltarse las lágrimas. Creo que el punto de las sardinas demuestra una maestría digna de elogio: Delicadeza.

- 1/2 de ensaladas de vieira a la brasa sobre geleé de tomate, crujiente de trigo y pack-choy: Otro plato delicado, pensado en torno de una soberbia vieira. El pack-choy (un tipo de acelga oriental) le daba al plato un toque exótico.

- Virrey al horno con su jugo y salicornia (una especie de espárrago de mar): Isaac mismo me presentó un magnífico lomo de ese pescado graso y piel roja, muy típico de la zona. Lo pedí sin ningún tipo de salsa. Fresco y jugoso a más no poder. Me pusieron aparte la salsa que normalmente acompaña a este plato, preparada con la cocción de la cabeza del pescado. Creo que podría ponerse como un entrante al tratarse de una crema con un sabor expectacular al pescado. Nunca hago fotos, pero creo que en este caso no hubiera estado de más.

- Coulant de chocolate con frambuesas y salsa de frutos rojos: 15 minutos de espera que merecen la pena. Soberbio chocolate (intenso sin llegar a margar) y muy ricas frambuesas. Además se acompañó de un sorbete de frutas de la pasión.

La carta de vinos fue una sorpresa para mi. Larga, muy larga, y con la supervisión de un atento sumiller. Por ejemplo más de 40 champagnes que harían las delicias de más de un forero (Dom Pérignon de varias añadas, como la del 73). Representadas todas las DOs nacionales, aunque por supuesto con mucha dedicación a la Ribera del Duero y Riojas (se podría haber hecho una vertical del Pingus con seis añadas diferentes, por ejemplo). Pero es que la presencia de la mayoría de las referencias francesas no se hacían de rogar, no solo Burdeos o Borgoñas. Precios razonables sin llegar al x2. Pedí Dominio do Bibei Lapola 2007 (21€ + iva) perfectamente servido en buenas copas Spiegelau. Atentos a rellenar y controlando en todo momento la temperatura.

Precio total: 85.86€ (inc. vino, pan y servicio a 2€ y una botella de agua de 1l a 2.50€)

Fuimos invitados, aun así me consta que la RCP es muy alta.
Expectacular situación con cristaleras a la playa de Salinas, cerca de Avilés.
Decoración y servicio muy correctos. Comida exquisita. La tempura de atún divina, de segundo nos dejamos recomendar por el chef y acertamos: lubina con salsa de champagne. Increible. Los sorbetes también gustaron. En definitiva, un muy buen sitio, destacando el trato, la calidad del producto y el entorno.

Hacia algún tiempo que no me pasaba por este restaurante y la verdad que sigue también como siempre.
ENTRANTES:
-Marmitako de calamar,soberbios y de una frescura impecable.
-Copa de caviar beluga con blinis,este plato lo único que necesita es que el caviar sea bueno.
SEGUNDOS:
-2 de Virrei al horno,sencillamente expectacular.
POSTRES:
-2 de arroz con leche,muy ricos.
VINO:
-Bollinger special cuvee,bién servido y a temperatura adecuada.
CAFÉ:
Buén café que para los tiempos en que vivimos parece una tarea complicada.
ATENCIÓN:
Muy buena,sin agobiar y estando en todo momento atentos al cliente.
RCP:
Puede que a mucha gente le parezca caro el balneario,pero en mi opinión tiene una buena RCP.

Pocos son los sitios en los que se puede disfrutar con todos los sentidos. El incomparable y siempre cambiante entorno que ofrece el Mar Cantábrico. Las dormidas historias que despiertan a nuestros ojos en el interior de un balneario de principios de siglo.
La posibilidad de degustar los más exquisitos manjares que la mar y la tierra nos ofrecen.
El Real Balneario se ubica en la misma playa de Salinas, ocupando un antiguo chalet que allá por el año 1916 fue inaugurado por S.M. el Rey Don Alfonso XIII.
La Casona de Arnao, es el nuevo proyecto de esta familia, que encuentra ubicada en lo alto del acantilado con amplios jardines, pronto estará a nuestra disposición.

Día de lluvia e increible comida (menú degustación 50€ + iva + vino) en la galería de la playa de Salinas.
Buena combinación de calamar con salsa de marisco, algo insipido las perrechicos con guisantes, sabroso foie con huevo y picadillo de setas y frutos secos, fantasticos salmonetes sobre arroz, muy buena ternera asturiana, y buenos postres con tocinillo de cielo, helados de manzana y leche merengada. (el brownie mal).
Grandes sabores bien combinados, buenas materias primas, excelente trato de Miguel Loya y correcto servicio.Carta de vinos suficiente y copas Spiegelau. Tomamos As Sortes a 34€.
Para mí, está entre los 4 mejores de Asturias.

Un lugar precioso pero la calidad de un tiempo para aqui ha bajado muchisimo, ya NO ES LO QUE ERA

Espectaculares vistas de este restaurante a la playa de salinas menu degustación de 48 euros altamente reconmendable producto de calidad y una cuidada elaboración-gran carta de vinos terras gaudas 18.Merece la pena

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