Restaurante Arribar en Valencia

Restaurante Arribar

Datos de Arribar
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
5.6 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
6.3 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: Camins del Grau
Dirección: Port America's Cup
Código postal: 46024
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 23,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes. En diciembre abierto todos los días

Teléfono


26 Opiniones de Arribar

Fuimos a celebrar el día de la Madre para comer en este Restaurante situado junto al edificio Veles e Vents en la Marina Juan Carlos I del puerto de Valencia. El enclave es ideal para cuando hace buen tiempo, pues las vistas son maravillosas.
La comida estuvo muy bien. Se trataba de una comida familiar, dos adultos y dos niños. Pedimos un arroz meloso con rojos, exquisito de sabor y de cantidad, pues pedimos dos raciones para los cuatro. También pedimos una ensalada y un crujiente de setas que estaba muy delicioso. El servicio un poco lento y desorganizado.
Al finalizar la comida, el dueño-maitre... cogió el micrófono y nos sorprendió cantando diferentes canciones de Sinatra, muy bien por cierto, lo que creo un ambiente festivo muy agradable, no se alargó el show por lo que estuvo bien.

Hace tiempo que no comía a este lado del oeste, perdón, quería decir a este lado de la ría. Los aledaños del edificio Veles e Vents siempre me han parecido divinos, sin embargo las experiencias en sus restaurantes… pues como que no. Peeeeero, alguien cuya opinión tengo en alta estima me lo recomendó. Y para ya que fui en cuanto tuve oportunidad.

Venía gente de fuera, de interior, y qué mejor que llevarles a comer cerca del mar. Y si además me puedo librar de la paellita de rigor… pues oye, a Arribar, vamos a conocerlo.

Está, como he dicho, pegadito al Veles e Vents, tiene entrada prácticamente directa desde el parking del edificio. Como está en alto, las vistas son divinas, a un lado la ría y a otro la Malvarrosa.

El local es muy guapo, modernidad mediterránea, versátil (aperitivos, restaurante, copas…). La terraza está muy chula y bien equipada, pero entre que hacía un calor de mil demonios y que el local adyacente está como en obras, casi que preferimos comer dentro. Y acertamos. Se estaba a las mil maravillas. Fresquito, con las vistas del local de al lado ocultas, pero con las de la ría y la Malvarrosa intactas. Mesas amplias y muy separadas, buena mantelería y cubertería, la cristalería más normalita.

Quien me lo recomendó me dijo: “Pídete tomate valenciano, calamar andaluza, unacosamásquenorecuerdo y fideuá Arribar”. Así que… ¿para qué pensar?

Tomate valenciano
Calamar andaluza
Puntilla
Fideuá Arribar
Sorbete de mandarina

El tomate valenciano, bien presentado y acompañado, pelado y entero, muy buen aspecto y textura, correcto sabor. Me atrajo la composición, con atún, olivas, mojama, esgarraet y queso fresco. Una atinada y amena manera de comenzar.

Seguimos con el calamar andaluza, que estaba muy, muy, muy bueno. Con ese punto dulcecillo que delata su calidad… Entre los comensales contábamos con un profesional del tema y alabó el género e incluso se aventuró a adivinar su procedencia.

La puntilla….¿Ves? ¡Por mi mala memoria! Este es el único plato que añadí a la recomendación que comentaba en lugar del plato que no recordaba… y pinché. Estaba perfecta la fritura, pero carecía de sabor.

Y la fideuá, estaba de muerte. Lleva bogavante y verduras. La presentan con los bogavantes enteros y posteriormente pelan las colas discretamente depositándolas de nuevo sobre la fideuá, a la vera de las cabezas. Qué punto más delicioso tenía el fideo, acariciante, untuoso, impregnado del sabor del fondo de marisco y verduras pero contenido, sin apabullar, que hay veces que tiene tanto sabor que obtura. Éste estaba para comerte un pozal. La verdura, cortada en gruesa juliana, estaba un poco más allá de al dente, conformando un bocado de escándalo junto al fideo, y con esa chispa que le otorgaban algunas setitas.

Tomamos un cava de esos que nunca fallan, Agustí Torelló Mata Gran Reserva Brut Nature y que armoniza de miedo con este tipo de comidas.

Servicio joven, modernote, buena gente, con ganas.

Muy agradable la experiencia, y no veas para los de fuera, los de secano, entre las viandas, el cava y las vistas…

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No entiendo como este restaurante esta incluido en valencia cuina oberta, se supone que se incluyen los de calidad. El entrecot de poca calidad, las cigalas dificilmente repartibles, cuando te ponen 6 para repartir entre 4 y a pesar de decirselo al camarero este no hizo ni caso, eso si como buenos comapañeros nos repartimso las cabezas y las colas. De pena

La paella muy rica...el tomate valenciano y la ensalada tambien. Las clóchina jugosas y con una salsa muy buena. ¿El resultado?: un desastre. La clave está en el servicio. Si se tarda tantísimo tiempo entre plato y plato te comes el pan y lo que te echen. Haces la digestión de los entrantes y ves como las mesas de al lado le dan al caldero ante tus ojos hambrientos. Pides algo al camarero y ves como revolotea por varias mesas, hasta que ya no recuerda las 23 peticiones. Cuando por fin llega la paella, alguno de los comensales pide limón, otros un poco de ali-oli...y la paella cae sin que haya llegado ninguna de las dos cosas. Luego además nos dicen que es que a la paella valenciana no se le echa ali-oli...así que ¡suspensos en valencianidad, como Leire Pajín¡...jeje. Otro ejemplo: pides agua y no la traen. La vuelves a pedir y te traen dos, una por aquí y la primera por allá. Para colmo el camarero que nos atendió nos había "captado" por el paseo marítimo con un ticket descuento que luego no aplicó. En fin, una pena que la comida estuviera buena y punto. Las vistas bien...gracias. No pedimos ni postre ni cafés por miedo a que se nos hiciera de noche.

Cena con menu concertado para 20 personas, mesa en el exterior ,sitio precioso ,aunque hay que tener cuidado con los mosquitos ,para conpartir clochinas ,muy buenas ,calamar a la plancha ,puntillas- algo aceitosas,y de segundo lubina , muy conseguida. y otros tomaron magret de pato .De postre unas torrijas con helado,otros brownie .Para beber vino blanco y tinto valenciano Bonito sitio y buena comida ,A la medianoche se puede seguir con la fiesta pues hay musica disco ,buena rcp.

Estuvimos un domingo y tomamos varios entrantes, a resaltar el crujiente y el tomate valenciano. Despues tomamos un arroz de bogavante que estaba espectacular. Estaba lleno.
El sitio es fantastico y los arroces de lo mejor que he probado.
Si hace buen tiempo en la terraza se come fenomenal. Os lo recomiendo

Lástima no haber leído antes los comentarios donde dice que los anteriores responsables (dueños?) han abandonado el local.
Aquello es impresionante. Transformado en un restaurante para turistas de poca monta, los arroces son pésimos, el servicio nefasto, las raciones escandalosamente grandes o escandalosamente pequeñas, sin término medio.
Mesas sucias, camareros danzando por donde les da la gana sin hacerte caso, carta de vinos reducida a la mitad de lo cuenta (no tienen nada de lo que ahi dice) y copas correctas... menos mal.

Total que desaparecido el equipo de cocina y la sala, mejor no acercarse por allí, a no ser que se tenga claro que se va a comer a un chiringuito de playa a precio de restaurante.

Guiado por los comentarios sobre este restaurante me decido ir a visitarlo en mi último día en Valencia.Me costó encontrarlo ya que no está muy bien señalizado y yo soy un poco despistado.Una vez allí me doy cuenta que de poco me van a servir los comentarios hasta la fecha porque han cambiado en cocina y sala como ya han señalado.Nos ofrecen comer en la terraza que tienen y lo hacemos ya que dentro hacía algo de calor.Pedimos una ensalada valenciana,correcta;Unas cigalitas con ajos tiernos que estaban buenas y una paella de bogavante que estaba muy buena.De postre tomamos una infusión de helado y tartin de manzana,ambos correctos.Acompañamos la comida de Les alcusses.Para terminar un par de cafés.Nos costó 90euros
Mención aparte merece comentar la desorganización que tenían.Siendo agradables,la atención recibida fue bastante mala.Tuvimos que pedir alguna cosa varias veces,no tenían carta de vinos y la de los postres como si no la tuvieran porque no siendo muy extensa,no tenían los dos que pedimos.Probamos nuevamente fortuna y parecía que sí pero al traerlos sólo uno de ellos era el pedido y el otro nos lo trajo por iniciativa propia al no tener la otra opción solicitada.En fin,supongo que corregirán estas cosas.Señalar también que a los cafés nos invitaron

A raíz de las buenas críticas que tenía este restaurante, mi pareja y yo decidimos ir ya que pasábamos el fin de semana en Valencia.

Llegamos a las 22h, y puesto que se trataba de una cena y no queríamos comer demasiado, pedimos únicamente un segundo plato. Ella se pidió un rape a la plancha y yo una dorada a la sal, con un par de copas de vino blanco. De hecho, ni nos mostraron la carta de vinos. Las copas nos las sirvieron rápidamente, pero al cabo de unos 20 minutos de haber pedido (¡¡¡¡¡!!!!!!), nos viene el camarero diciendo que hay un problema con nuestro pedido. Nos dice que la única dorada que tienen es tan grande que no se la pueden servir a una sola persona, así que nos dicen que o bien comemos dorada los dos, o bien me pido otra cosa. Decidimos compartir la dorada. Tras 1 hora y cuarto más (además de los 20 minutos que tardaron en decírnoslo), nos vino la famosa dorada. A pesar de que efectivamente era la dorada más grande que haya visto, al final nuestras porciones no iban más allá de una dorada normalita, puesto que nos la limpiaron y sirvieron dejándose una tercera parte en la bandeja que se llevaron enseguida de vuelta a la cocina. Y además, sin nada de acompañamiento a pesar de que en la carta ponía que venía con verduras.

Empezando a comer a las 11.45h de la noche, ya se nos había pasado el hambre, y puesto que ya estábamos bastante cabreados con el tema, nos la comimos a desgana y pedimos la cuenta sin más. Y mira por donde, una nueva sorpresa desagradable. Resulta que si en la carta ponía que la doraba costaba 16€, va y nos la quieren cobrar a 23€ cada uno. Pedimos una explicación y nos dicen que claro, que esa dorada era para 4 personas. Y claro, nosotros dijimos que tras casi 2 horas de espera, sin acompañamiento, habiéndose dejado la mitad en la bandeja, y encima sin avisar previamente del incremento de precio, no íbamos a pagar el sobreprecio. Así que nos modificaron la cuenta con mala cara, pagamos y nos fuimos.

En resumen, servicio pésimo, ya que aunque yo me podría haber dado cuenta de que la dorada a la sal, siendo tan grande, podría tardar mucho, lo mínimo era que nos previeran que iban a tardar tanto. Que tarden 20 minutos en darse cuenta del tipo de dorada que tienen, también clama al cielo. Y que después del pésimo servicio, en lugar de regalarte algo te quieran estafar, ya me parece lamentable.

Despues de varios intentos fallidos, pudimos ir a cenar a este magnifico restaurante(Ana fue gracioso el cruce de mail para poder reservar).
El local es muy agradable, con buena separacion de mesas, buena vajilla y cristaleria schott.El restaurante tiene fuera en la terraza para tomar copas.
Nosotros nos decantamos por el menu degustacion que se compone de un gazpacho de cereza con un delicioso langostino de Vinaroz, espuma de queso de cabra con tomate seco y piñones, habitas con espuma de morcilla(este se hizo un poco pesado), un sabroso bacalao con crujiente de verduras y de carne nos servieron paletilla de cordero cocinado a baja temperatura.
Todo de muy buena calidad y buena elaboracion, quiza demasiada convinacion de platos, acabamos saciados.
Lo que si es de reconocer es el servicio, magnifico en todo momento, chapò!
A la carta de vinos le falta algo de alegria,los precios algo altos...nosotros nos decantamos por un Solo de Aranleon 05, que curiosamente tenia una excente RCP 14.50 €

Llega la hora del postre, hacia tiempo que no me tomaba uno postres tan buenos, sacaron dos, un helado de piña y coco al ron, buenisimo y muy refrescante, y coulant de chocolate con caramelo, tambien muy rico.
Bueno no me queda mas que agradecer y dar la ehorabuena a la pareja que hace posible todo esto, Ana Mª Bosch, por llevar tan agradablemente la sala y a Pablo Xirivella por sus manos en la cocina.
Nos volveremos a ver.

...........chini.............

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