Restaurante Posada Fuente de la Aceña en Quintanilla de Onésimo
  

Restaurante Posada Fuente de la Aceña

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Datos de Posada Fuente de la Aceña
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
6.8 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
8.6 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Castellana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


13 Opiniones de Posada Fuente de la Aceña

Si estas en Quintanilla , acercate a la posada de Fuente de la Aceña , merece la pena . Es un sitio bonito acogedor , su personal es muy atento y amable y ademas vas a comer bien a un precio muy razonable. Todo lo que probe estaba muy bueno pero el cochinillo confitado esta realmente exquisito. Se amoldan a darte medias raciones para poder probar muchas cosas.

Nos acercamos a cenar una gélida noche a Quintanilla, a este restaurante del hotel Posada Fuente de la Aceña. Subimos a la parte de arriba, una sala agradable diseñada con madera y paredes de piedra.

Preguntamos por el menú degustación, pero el solomillo con mango y los salmonetes no nos convencieron, así que decidimos pedir por libre. Nos permitieron pedir tres medias raciones de entrantes para poder así probar más cosas. Traen de aperitivo un creppe de morcilla, muy rico. Tomamos media lasaña de morcilla con una salsa de verduras, rica, media de foie, bien, y otra media de garbanzos negros con chipirones, un plato contundente para entrar en calor.
De segundos la hamburguesa de lechazo, muy buena, y un trozo de rodaballo salvaja a la plancha con patata panadera, bastante bien.
No tomamos postre, si un café.

De vinos probamos una botella de Quinta Quietud, que evolucionó bien, más bien quiero decir que hay que darle tiempo a este vino para poder disfrutarlo. La noche fría invitaba a tomar un Gin, pero el camino de vuelta a Peñafiel, aunque es corto, no permitía, así que me quedé con las ganas.

Servicio correcto toda la cena. Restaurante recomendable.

Restaurante del hotel homónimo. Antigüo molino harinero a las orillas del Duero. Combinación de paredes de piedra con la argamasa a la vista, madera en suelo y techos, contrastando con acero inoxidable y espacios acristalados, el conjunto resulta bonito, muy agradable. El restaurante dispone de dos comedores ubicados en la parte “antigüa” del hotel, el superior, más amplio con vistas al río y el inferior más pequeño y acogedor.

La cocina que propone se basa en el producto, fundamentalmente de la zona, con algún toque creativo. Ofertan un menú degustación y un menú de trabajo (de lunes a viernes). Las mesas están especialmente bien vestidas, con sillas cómodas. La separación entre mesas no siempre guarda la separación deseada. La cubertería y vajilla de calidad. El servicio fue atento y dispuesto, pero parecía una “mujer orquesta” (atendía la recepción y el restaurante a la vez).

La oferta de la carta de vinos se centra en los tintos y de éstos en los de la zona, a buenos precios, sobre todo los de la bodega Quinta Quietud, que según nos comentó la camarera tienen vinculación societaria con el Hotel. Podemos encontrar un pequeño apartado de referencias internacionales y también ofertan una selección de vinos dulces por copas que no está nada mal. La cristalería buena, de la marca Riedel. Los vinos se sirven a temperatura correcta, pero el servicio se circunscribe a la prueba.

Nos hospedamos en el hotel, por su proximidad a “Abadia Retuerta”, primera de las bodegas a visitar en el noveno encuentro de foreros de verema. Nuestra experiencia fue para comer, compartiendo dos entrantes, cada uno de nosotros un segundo, cuatro postres, cafés, agua mineral y dos botellas de Quinta Quietud. Todo ello por 42 euros cada comensal. A destacar los garbanzos negros con calamares y sepia, el cochinillo confitado con manzana asada, el coulant con helado de mandarina, el borrachito, el café y el pan.

Como anécdota, coincidimos en el restaurante con Pablo Álvarez (directivo y uno de los propietarios de Vega Sicilia)

Muy recomendable en la zona.

Después del fraude perpetrado contra nosotros la noche anterior en un asador de Sepúlveda (véase El Figón de Ismael), nos desquitamos comiendo en este recomendable restaurante. Aunque a estas alturas no descubrimos nada diciéndolo, se come fabulosamente a precios imbatibles. Elaboran una cocina moderna que no pierde de vista la gastronomía regional. Elegimos el menú desgutación (36€)compuesto por un pequeño aperitivo de aguacate, tomate y bonito (no me dijo demasiado), foie con verduritas escabechadas (sublime), lasaña de morcilla sobre crema de pimiento verde (exquisita), bacalao confitado con sopa de cebolla (rico, aunque hay que mencionar que en mi ración el pescado no estaba suficientemente desalado), cochinillo con pure de manzana (gulesco) y coulant de chocolate con helado de mandarina (muy rico, aunque hubiera sido deseable afinar más en el horno para evitar el excesivo "abizcochamiento" del pastelito). A esto le añadimos, más por gula que por otra cosa, pues las raciones son copiosas, un pastel de castañas con helado de chocolate (el helado casi hasta sobraba, pues el pudin de castañas estaba simple y llanamente insuperable). Para acompañar los postres pedimos Milano Real 2006, cuyo irrisorio precio era de 3€ por copa (he pagado en algunos sitios, creo recordar, hasta 12 euros por esta golosina). Para el resto de la comida tomamos un excelente Alonso del Yerro 2006, a 30€ la botella. A destacar también el correcto servicio tanto de mesa como del vino, así como el local, una acertada combinación de rusticidad (paredes de piedra y vigas a la vista) y modernidad. Volveremos en cuanto haya oportunidad.

Poco puedo añadir a lo dicho hasta ahora, pero quiero dejar mi valoración.
El local es un lujo. Un edificio que conserva todo su encanto convetido en un lugar cómodo y moderno. Bien equipado, en cuanto a las mesas, los manteles y cristalería, incluyendo la cuberteria. Lastima de lámparas,que además de feas dan mucho calor, imaino que en invierno irán de maravilla.
La carta de vinos, ya lo ha dicho Ramico, com se espera en la Dibera del Duero. Es curioso en otras zonas cuando solo tienen los vinos de la zona nos quejamos, aquí lo encontramos natural. No es elcaso de este restaurante, que sí tiene otras ofertas, aunque no tan extensas como la de la zona.
La carta de platos me parece muy acertada, con propuestas interesantes, con tratamiento moderno y original, ahí están esos garbanzos negros.
Yo he disfrutado, no sé cuando tendré ocasión de volver.

http://www.ojoalplato.com/archives/1993

  • Garbanzos negros

  • Mero

  • carpaccio de presa ibérica

Nos ha gustado la mezcla que tiene este restaurante entre modernidad en decorados y los platos, que estan hechos a base de componentes de toda la vida, como son los garbanzos negros con calamares y sepia, suaves y sedosos, o los callos de buey con morro. El contraste de sabores que aporta el solomillo Iberico con manzana confitada y asada es delicioso. Todo ello regado con un decente Mogar 2006. No tomamos postre
El Servicio muy atento y profesional.
Totalmente Recomendable

Siguiendo con la ruta visitamos Fuente de la Aceña,nos costó encontrarlo, pero la verdad es que mereció la pena, el ambiente es frio a la entrada pero muy limpio y acogedor conforme vas adentrandote, la carta es más que correcta,tomamos de entrantes una lasagna de morcilla de Burgos y espárragos con jamón de pato , terminamos como no con lechazo, muy rico, postres variados y lo regamos con Emilio Moro espectacular!!las raciones consideramos que fueron algo escasas , el servicio muy atento pero..hubo algún que otro fallo,imagino que tenian un mal día... en resumen ...recomendable!! sobre todo las vistas y lo impresionante del paisaje a tu alrededor,hasta pronto!!

Esta Semana Santa hemos elegido este bonito rincon del Duero para disfrutar de esta tierra. Fantástico lugar para relajarse y para disfrutar de los suculentos platos de su carta. Un gran servicio y buena carta de vinos.
Molino restaurado con gran acierto y a 15 minutos de las principales bodegas de la zona. Hay que destacar la gran atencion por parte de todo el personal del establecimiento.

Nos encanto el sitio con mucho encanto encima del río Duero.. Comiendo y observando los patos nadando....Pedimos el menú degustación (36€ pax) y aunque las raciones eran pequeñas quedamos muy satisfechos porque estaba formado por bastantes platos, comida exquisita. El pan era delicioso, la atención, la carta de vinos (Legaris 20€..sin palabrasl!!!). Unos 107€ 2 pax. Volveremos

Podría hablar de lo impecable del comedor y su entorno, del más que correcto trato del vino, de lo inmaculado de la mantelería y de las copas, de una carta de vino, como no puede ser de otra forma, dedicada a los Ribera pero sin olvidar a los demás (variedad de vinos dulces por copas sorprendente) y de unos entrantes correctísimos, queso y revuelto de bacalao, de lo etéreo de la milhojas de la casa, impecable, de un trato amable y siempre atento, de un pan casero que por si solo ya tiene un 10, lo dicho, podría hablar de lo impecable que resulta este restaurante, para puntuarlo con un 4 alto, pero uno comete errores y el mío es seguir pidiendo lomo de buey a sabiendas que es vaca, pero lo que uno no se espera es una miserable ración (no más de 200gr.) a 29.-€!!!!! fuera de lugar por completo, sin sentido con todo lo demás, y que si lo quitase de mi valoración global, como he dicho, seria de 4 alto, pero he de ser honesto con los que vienen detrás y hay que ser claros, comida= 2.

Volveremos seguro, porque lo cortés no quita lo valiente, no pediremos mini filete de vaca a 29€ y seguro que subiremos la puntuación, por que es así.

Dos pax 136.-€ (Emina Cr. 14.-€)

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