Restaurante Palacio de Canedo. Prada a Tope

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Datos de Palacio de Canedo. Prada a Tope
Precio Medio:
31 €
Valoración Media:
5.6 10
Servicio del vino:
4.8 10
Comida:
4.8 10
Entorno:
8.3 10
Calidad-precio:
4.7 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Castellana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


6 Opiniones de Palacio de Canedo. Prada a Tope

Tenia pendiente el comentario, desde hace casí dos meses, fecha de la última visita, y al ver la reseña del compañero me he animado.
Despues de Luis del Olmo, prada, es sin duda el "personaje" que más ha hecho por la gastronomia del bierzo, y todo ello se refleja en el Palacio de Canedo, sitio que todo amante del vino debería poner en su agenda si se acerca por el bierzo (y más en estas fechas que presenta, o estara a punto de presentar, una decoración navideña, espectacular). El palacio de canedo, además de restaurante es un complejo con bodega (que se puede visitar), almacen, tienda, un precioso hotelito de pocas habitaciones y restaurante.
Restaurante sin muchas pretensiones pero que personalmente me convence, productos tipicos, hechos sin florituras y que resuelven la papeleta, si no recuerdo mal lo que comimos fue:
Ensalada de perdiz escabechada (buena), queso de cabra a la plancha con mermelada (correcto), croquetas caseras (muy buenas), siempre digo que las croquetas son el mejor termometro de la calidad de la cocina, lacon a nuestra manera. Y de postre Frisuelo (sólo acto para tragones). La bodega se circunscribe a vinos propios pero puedes encontrar de todo, desde vermut (que aqui el bucanero comercial que es Prada, llama Bermut), pasado por blancos, rosados, tintos y espumosos que finalmente fue lo que escolto la comida. Un sitio para conocer, disfrutar de un paseo entre las vides (como dice prada, hacer tus necesidades desde la atalaya de sus baños, mirando las vides es un placer), y comer aceptablemente bien. Si estoy por el bierzo repetire.

Tras haber pasado la mañana visitando la bodega de Ginés Fernández (Gancedo) había que buscar un sitio donde comer y, dada la hora, no era cuestión de alejarse mucho de donde nos encontrábamos. Enseguida nos acordamos que de camino a la bodega habíamos visto varios carteles que indicaban la proximidad del Palacio de Canedo, el complejo hostelero que el empresario berciano José Luis Prada fundó hace unos años y que cuenta con hotel, restaurante, tienda, bodega y viñedos. La idea era picar alguna ración en la barra del bar y, sin tiempo que perder, salir pitando para poder acercarnos a esa maravilla de la naturaleza modelada por el hombre llamada Las Médulas. Con esa intención nos adentramos en el interior del Palacio, edificio del siglo XVII rehabilitado y decorado con mucho encanto. Sin querer nos plantamos en una galería porticada abierta al campo provista de varias mesas ocupadas en su mayoría y desde las cuales se contemplaba un espléndido paisaje de viñedos y montañas. Con semejantes vistas quedarse a comer en el restaurante era poco menos que obligado, así que desistimos de meternos en el bar y dejamos que una de las camareras nos acomodara en el comedor principal. Nos entregaron la carta y, tras estudiarla, decidimos compartir los entrantes y luego que cada uno se pidiera un segundo. Entre los primeros había varias cosas que nos apetecía comer, pero haciendo un ejercicio de contención nada más solicitamos un par de platos con idea de dejar sitio para los contundentes segundos. Así, nos sacaron para compartir lo siguiente:
- Pimientos asados ecológicos (10€)
- Empanada (7€)

No puede decirse que ninguno de ellos sean platos para el recuerdo, pero no estaban mal. Eso sí, las raciones nos parecieron un tanto escasas.

Como segundo en mi caso pedí un Botillo (12€), que va escoltado por una buena cantidad de garbanzos, berza, patata y chorizo. Con una ración de este pelo no hay riesgo de irse con hambre, y lo lógico hubiera sido pedirla como plato único, pero, como uno es un tragón si hace falta, a la cocina nada más volvieron los huesos. He leído comentarios que dicen que el botillo que sirven en este establecimiento es bastante mediocre, opinión que no voy a discutir ya que es un plato con el que no estoy familiarizado. A mi me pareció una preparación agradable en su conjunto, aunque, eso sí, con unos garbanzos de calidad algo justitos.

Como no soy de perdonar el postre, me pedí una ración de Tarta de castañas (4,5), que como todo lo anterior estaba bueno pero sin llegar a emocionar.

La carta de vinos se centra en los que la bodega del Palacio elabora. Pedimos una botella de Prada a Tope Reserva 2005 (18€), servido en copas correctas y que acompañó perfectamente la comida. Mientras tomábamos los cafés con los que dimos fin a la comida se acercó a interesarse por cómo había ido todo el dueño del negocio, con el que estuvimos conversando durante unos minutos. Tras ello, y ya sin tiempo que perder, salimos raudos hacia Las Médulas, que a la hora a la que llegamos, con el sol otoñal ya cayendo, parecían más mágicas y bellas que nunca.

Un lugar rústico, para cuando se tiene hambre y se desea saciarla sin demasiadas expectativas, con contundencia, buscando lo tradicional de la zona , a buen precio y con un producto razonable pero sin deslumbrar. Esto podría encajar a mi juicio con las características de este restaurante, original, rústico dónde los haya y dónde es preciso comulgar a las buenas o las malas con su creador. Prada en los platos, en las paredes, Prada en los vinos, Prada a la entrada , a al salida, Prada si o si.Bueno para eso es suyo, no'??, luego que cada uno decida. Servicio amable

Comedores elegantes en un entorno bonito. Producto muy normal, destacando alguno de producción propia, y carta demasiado escueta. Carta de vinos muy simple y con casi obligación de probar el producto que elabora la casa. Menaje normalito, destacando el servicio.
Merece la pena alojarse en una de las habitaciones del palacio, poseen decoración de lo mas variopinto.

Todo un palacio en un bello entorno. Varios comedores, uno de ellos en el balcón con vistas al viñedo. Buen servicio.
"Capricho de Palacio" de primero, queso de cabra con memermelada de pimiento, riquísimo. Después lo habitual de la zona, la tortilla y el botiello, bien.
El vino abierto a la vista y a temperatura correcta pero carta cortísima, sólo la cosecha propia, tanto vinos jóvenes como maceración, crianza o reserva. Copas normales.

Mi familia ha estado comiendo hoy en este lugar reseñado tanto en guías nacionales como internacionales. Uno de los platos estrella es el botillo -producto típico del Bierzo-. Desgraciadamente, la calidad dejó mucho que desear ya que la carne estaba completamente seca y los garbanzos que acompañaban estaban duros. Cuando el propietario pasó por las mesas se le informó de ello y no hizo nada. Al finalizar la comida y traer la cuenta, la persona que lo hizo no dio ni las gracias y mostró una actitud inadecuada.

Es una pena que esto ocurra en una casa de la que a lo largo de los años había tenido otro concepto. Cuando esta casa sólo tenía un establecimiento siempre comí allí correctamente, pero quizá el haber ampliado tanto el negocio impide cumplir con la filosofía de la que la empresa Prada a Tope se enorgullece en su página web. Lamento que la comida de hoy contraste tan radicalmente con el entorno encantador en el que se encuentra situado el hotel-resturante y con la estupenda calidad de algunos de los productos tradicionales que se pueden adquirir en la tienda.

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