Restaurante El lagar de isilla en Aranda del Duero
  

Restaurante El lagar de isilla

9
Datos de El lagar de isilla
Precio Medio:
29 €
Valoración Media:
6.4 10
Servicio del vino:
6.3 10
Comida:
6.8 10
Entorno:
5.7 10
Calidad-precio:
6.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Castellana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 10,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante El lagar de isilla Barra Rte El Lagar de Isilla El lagar de isilla Bajada Bodega Histórica El lagar de isilla en Aranda del Duero

9 Opiniones de El lagar de isilla

Nos habia recomendado el Lagar y la verdad es que la comida estuvo a la altura.El Restaurante estaba hasta los topes y tambien la barra.Excelente materia prima.Comimos chuletillas de lechazo a la brasa,excelentes.La carta de vinos como todas en la zona,sin añadas y monografico de la Ribera o cercanias.Bebimos un Mauro 2015,excelente.Vale la pena ir,mejor entre semana.Los viernes demasiado ruidoso.

El restaurante tiene una zona de tapeo a la entrada en una surtida barra y unas mesas enfrente que es lo que voy a valorar. El restaurante propiamente dicho estaba al fondo y arriba.

En una peatonal y concurrida a la vez que atractiva calle que da al templo principal de Aranda cuya fachada es digna de una catedral, encontramos este restaurante.

Mesón castellano antiguo, que denota "unos cuantos años a sus espaldas". A mi me van mucho estos sitios, no sé como expresarlo es como si "tuvieran alma", y sensación de calidez, simplemente es un gusto personal...

Allí en la concurrida barra, casi empujando y haciendo sitio ;)), (es un decir, la gente en Castilla es muy respetuosa), la gente se agolpa y pide vinos por copas. Las copas muy buenas dado lo ajustado que me parecían el precio de las mismas, no sabría el numero de referencia pero muchísimas, principalmente riberas jóvenes y crianzas.

Las mujeres sentadas en una de las meses que habían enfrente y como parecía no haber servicio de mesas, les íbamos suministrando vinos y tapas desde la barra. Las tapas no estaban mal resueltas para el precio que tenian. Los camareros van un poco "agobiaos" pero en la factura final se agradece. Tomas dos o tres vinos y una caña y tapas suficientes por "cuatro pesetas".

En definitiva, una buena opción para la noche después de un copioso lechazo a mediodía.

Situado en el centro de Aranda del Duero, en la calle peatonal que le de el nombre al local. Decoración típica castellana, conserva en el techo la viga del lagar y las mesas están realizadas con trillos, los elementos decorativos denotan falta de conservación y mantenimiento, no están cuidados.

Dispone de barra y unas cuantas mesas, comedor al fondo de la barra y otro comedor en la planta superior. También en el sótano tiene una bodega subterránea. La vajilla normalita. El servicio antipático, sólo atendían a requerimiento insistente del cliente, de mala gana y a veces de mala manera. Nos sentamos en una mesa de las circundantes a la barra y no nos limpiaron la mesa, ni siquiera tras nuestra petición, al final nos la tuvimos que limpiar como pudimos nosotros con algunas servilletas.

La carta de vinos amplia, organizada por tipos, centrada en los tintos y focalizada en los de Ribera del Duero. También ofrecen su propio vino, que no estaba nada mal. Así mismo ofertan vinos por copas. La cristalería bastante decente, los vinos por copas se sirven a temperatura correcta, a pesar que están en un cubo no refrigerado.

Nuestra mala experiencia fue para cenar: patatas bravas, plato de jamón ibérico, de queso de oveja y vaca y surtido de diez tapas (todas ellas con gran cantidad de mayonesa, lo que las enmascaraba y hacía muy parecidas), catorce cañas y cuatro copas del tinto de la casa, todo ello por 66.80 euros para seis comensales. Afortunadamente no teníamos demasiada hambre, ya que la falta de limpieza del local y la desidia de los camareros, no invitaba a pedir mucho más. Todo lo comido resulto ser bastante mediocre.

No sé si fue una mala casualidad, o simplemente un mal día, pero después de la mala experiencia, no repetiremos si volvemos a estar por la zona.

Con el riesgo que eso supone. Como ya se ha dicho, asador tadicional castellano, en el que se intenta conservar el sabor añejo entre el cuantioso número de turistas, dispuestos a atacar al lechazo en la tierra de los asados. Y como es normal en este tipo de establecimientos, aprovechamiento máximo del espacio y el tiempo. Trabajan bastante un menú tradicional castellano, que sin ser el no va más, cumple sobradamente en RCP, sobre todo si se trata de un grupo numeroso. Servicio acostumbrado a lo atropellado del lugar, eficaces y amables, tuvieron la deferencia de permitirnos, aun con todo, echar una primera copa.

Como digo, al ser grupo y menú concertado, ni pude ojear la carta de vinos, aunque intuyo buena, aun así, voy a evitar valorar.

Comimos lo expuesto ya varias veces, sopa o pastel que pasan sin pena ni gloria, quizás tirando a pena, pero se pueden comer. Ensala de pimientos rojos con bonito y anchoas, mejorando. Y para terminar con los entrantes, morcilla y chorizo, mejor el chorizo que la morcilla por el exceso de comino de esta última. El asado, no sé si es justo valorarlo ya que nops retrasamos bastante, por la cantidad de comensales, supongo que le castigó resultando un poco reseco según la pieza, en todo caso, estaba bueno. Postre digno. Vino Lagar de Isilla Roble, cafés y chupitos.

Resumiendo, para una comida informal, sin grandes pretensiones ni formalismos, a un precio asequible, y en el que como en nuestro caso, era casi más importante la compañía, que lo comido, cumple con creces.

La visita al restaurante estuvo unida a una visita a la bodega, gracias a todos, y en especial a Noemí, por la paciencia y diligencia mostradas en todo momento.

Buena recepción (llena de parroquianos a la hora del tapeo) en la barra del restaurante. Si no sabes que HAY un restaurante detrás de la masa, simplemente no llegas a conocerlo. Decoración típica. Buena recepción. Varios camareros nos sirvieron en todo momento con eficiencia. Vamos al Menu Castellano. Sopa castellana. Folja, falta de espíritu y sobrada de agua...(4). Mejoramos con los pinchos de morcilla y chorizo (un 7). Ensalada de pimientos y bonito, muy fresca (7.5). Lechazo IGP. Correctísimo. Si acaso le sobraba un puntito mínimo de cocción. (7). Nos ofrecen un Pintia 2004 en promoción, y lo compro. A 22 euros en restaurante, es una ganga. Decantado desde el minuto uno (realmente duro en el primer cuarto de hora), resulta ser de lo mejor de la comida, acompañando rotundamente el menu. De notable alto. Nos cambian a copas Hojaldres con crema pastelera (6) y moscatel marca "no lo recuerdo). RCP notable para la cuchipanda, y comparado con otros mesones de Aranda, bastante bien.

Visitamos Aranda de Duero desde Madrid exclusivamente para pasar el dia y comer lechazo. Nos recomendaron este sitio previa reserva y menos mal ¡¡¡ porque estaba hasta arriba ya que era el lunes 7 ( puente de la Inmaculada). Nos dieron una mesa en la planta alta y aunque abajo en la barra estaba todo abarrotado y ruidoso , arriba el salon era tranquilo con espacio entre mesas y agradable decoracion. El servicio muy atento y nos decidimos por el menu turistico: Sopa castellana o pastel de la huerta (cada uno pidio una cosa), morcilla, chorizo y ensalada de pimientos (recien asados en el horno del lechazo) con anchoas y un cuarto de lechazo ( que se deshacia en la boca). Para terminar milhojas tipico y frascas de licor dejadas en la mesa + cafe incluido. El vino, de la casa, que es bodega muy aceptable. Un semicrianza suave y afrutado. Todo excelente. Por sacar un
"pero" diria que la sopa no estaba muy lograda y que la cantidad de entrantes es exagerada. Podrian poner menos cantidad y quedarian estupendamente de la misma forma. En resumen Excelente Lugar dentro de la oferta de lechazo en Aranda

Fuimos dos dias seguidos, el primero no quisimos pedir el clasico lechazo de la Ribera para pedirlo al dia siguienta que ya estariamos todos los comensales, el primer dia fue una avanzadilla. Pero sin duda me gusto mas el primer dia , pedimos Rabo de toro con setas y reduccion de merlot ( me gusto mucho ), alguno comio pluma que me dijeron que era una parte del cerdo ( cuantas cosas hay que aprender ), el vino acompañamte Antonino Izquierdo 2006.
Al dia siguiente fuimos a por el lechazo, yo me lleve una pequeña desilusion, a lo mejor mae habia hecho muchas expectativas, se quedo corto , tanto en cantidad como de sabor. el vino un Casajus 2005. El servicio del vino bueno, con copas adecuadas y una carta de vinos de La Ribera interminable. En el mismo restaurante tiene una bodega subterranea digna de visitar, alli en un cuarto tienen los vinos que sirven en el restaurante.

Esta situado en una céntrica calle peatonal, para aparcar, tampoco hay mayor problema de poder hacerlo por los alrededores en diario es zona Azul.
Decoración clásica y algo anticuada, una estupenda barra te recibe nada mas llegar, a la entrada al restaurante esta su horno de barro y la parrilla junto a el.
Mesas espaciosas, la carta con productos de la tierra (lo que pasa que nos espeluzna cuando encuentramos, que sus hojas están todas plastificadas), tomamos un revuelto de senderillas que no estaban mal, pero predominaba el exceso de ajo, media ración de morcilla de Aranda, cuarto de lechazo magnifico acompañado con una ensalada.
Para los vinos una carta amplia y alta en sus precios (con la misma plastificación que la de comidas), tenían como oferta un vinculo crianza por 14€, lo pedimos, pero nos indicaron que el sumiller no estaba y ese vino en promoción no lo encontraban ¿? nos sirvieron un vino suyo, El Lagar de Isilla con 9 meses en Barrica, que a mi entender no vale los 19,55€+IVA que nos cobraron.
Los postres desde luego, pedir uno para cada dos, son inmensos de grandes, tomamos una gigantesca tarta de queso fresco con compota de manzana estupenda y un helado de chocolate a la antigua con tres bolas del mismo grandes como puños (les sobraba la natita en el borde).
Un buen servicio, atento y amable.
Detalle al final de la comida con un soporte con licores de hierba, orujo y de café como detalle de la casa.
RCP, alta, el precio nos pareció muy alto, la comida mencionada, con un café, un vega fina corona (4,20€) para dos personas 103,42€

Haciendo honor a sus tierras este restaurante situado en la centrica calle de Aranda, tiene un aspecto tipico castellano.
Pose una de las mejores barras para degustar los magnificos vinos de Ribera, y ya puestos en la materia nos decidimos entrar a cenar en su restaurante(en que buena hora!)magnifica materia prima, riquisima la morcilla de burgos y el iberco, el lechazo se desacia en la boca, en cuanto al vino, a uno le encanta debatirse entre varias referencias todavia sin probar...pero tantas!!!! la carta es interminable, al final nos decidimos por el que cosecha la propia bodega del restaurante, El lagar de Isilla, muy rico.
P.D pedir que os dejen ver la bodega subterranea del restaurante, merece la pena.

35 € por persona.

Valoracion hacha timpo despues.

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