Restaurante Ossea en Valencia

Restaurante Ossea

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Datos de Ossea
Precio Medio:
30 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: L'Eixample
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: sobre las 2 de la madrugada

Teléfono


23 Opiniones de Ossea

Cada 4-8 semanas, un domingo (a veces sábado) nos juntamos 5 para comer un arrocito. Esta vez falló uno por viaje profesional en el último momento pero ante la dificultad de cuadrar nueva fecha, decidimos mantener esta etapa de la carrera anual y seguir adelante.

Local en el punto de referencia actual de Valencia que es la zona de Ruzafa y que está llena de nuevas opciones con gente joven, locales medianos/pequeños, con ganas de hacerlo bien, precios comedidos y mucho ambiente.
En este caso cumple todos esos requisitos con un servicio amable, local de tamaño medio que estaba casi lleno, bien vestido, con buen cambio de platos y mucha amabilidad y ganas de agradar. Nos presentaron el menú sin darnos otra opción (aunque seguramente ahí nos hubiéramos quedado). La carta de vinos está en construcción desde hace muchos muchos meses (no es su guerra ni lo parece por lo que se ve en las mesas) y se limita a cantar en vivo y en directo las pocas opciones de vinos desconocidos que tiene. Le dijimos que, salvo el de la casa que refiere como excedente de producción sin etiqueta de Rioja, nos trajera el que le decidiera. El elegido fue un vino joven de Ribera llamado La Horra 2013 que empezó como un esparto (ya lo advierte al dar a catar), se atemperó y acabó regular con servicio de dar a catar y autoservicio posterior. Es complicado poner una botella de vino que vale más que un menú en la mesa.

Antes y de entrada unas cervezas de presión, una copa de blanco valenciano traida servida y que desconocía el mismo; un martini blanco. También bebimos un agua grande. Gran atención por parte de la casa que nos invitó a todo ello menos el martini (atención Aloof!!).

En el menú (15.50€ en domingo) hay que elegir un primero y la oferta era de carpaccio de tomate con atún, samosas de queso de cabra con miel y alitas de pollo al horno con parmentier de zanahoria de las cuales no quedaban (y eso que eramos de los primeros en pedir) y que fueron sustituidas por de roti de solomillo horneado con la misma parmentier descrita de zanahoria y buret (como un rollito primavera) de ternera. Elegimos dos de cada de los sustitutos siendo el roti algo pobre e insípido y muy bien la ternera picada, muy sabrosa y en agradable presentación.

De segundos a elegir (para un mínimo de 2 personas cada plato porque se sirve en paella personal, pero también un máximo de 2 opciones por mesa) entre fideua de morcilla y cebolla, arroz negro, arroz a las dos coles, arroz de bacon y ajo tierno. Fuimos a por los dos primeros; el arroz negro muy bueno, nos prometieron all i oli que no vino, bien de sabor, un poco corto de tropezones pero buen resultado. Mejor aún estaba la fideua con un sorprendente buen sabor y es que la morcilla es la reina.

De postre y según nos cantan (lo que te hace decidir a bote pronto), elegimos 2 x helado de galleta que luego resultó uno de galleta y otro de café (que creo no nos habían ofrecido) bien sin más. Mucho mejor el que llaman molleaux (mollet podía traducirse) que es como un coulant pero que el exterior no es sólido sino con una textura mullida; sabroso y diferente.

Si tomas postre, el café no está incluido pero vale la pena (1.40€) y fueron 3 cafés y un cortado.

Un sitio a tener en cuenta por la calidad de arroces y fideua y sobre todo para probar nuevas opciones atrevidas. Con un pequeño cambio en el tema de vinos ganaría mucho en puntuación, porque el resto de temas lo maneja bien.

Bien situado en Ruzafa, este restaurante presenta un entorno de agradable decoración moderna y acogedora, aunque con música ambiental algo elevada.

No tienen carta de vinos o por lo menos no la tenían cuando fuimos en diciembre, en su lugar cantan 6 o 7 siete referencias que no me parecieron demasiado atractivas.

Respecto a los entrantes algunos muy conseguidos como los raviolis otros no tanto como el hojaldre de espárragos o la ensalada (demasiado simple).

Su fuerte es el plato principal ya que los arroces (frutos del mar p.e.) o la fideuá tiene muy buena cocción e intensidad de sabor.

Postres: también alternan algunos muy currados como el brownie con otros más simples como el carpaccio de piña o crema de yogur.

En definitiva buena opción (a mediodía sobre todo) pero con algunas pegas que podrían solucionar.

Primera visita, ibamos con una menú cerrado previamente, por lo que no vi la carta. Pero en general, buenas sensaciones.

Cerveza en barra, junto con unas buenas patatas con pimentón.Ya en la mesa:
Ensalada de queso cabra, el queso iba en unas tostas largas de pan con el queso por encima.
Rollitos de morcilla. Hechos con pasta brie. Acompañados de una salsita tambien elaborada con morcilla.Bien.
Lágrimas de pollo. Eran como una nube de hilitos finos de pollo con un fino rebozado sobre una pizarra.

Lo mejor estaba por llegar, los arroces, uno de setas, y el otro de pato y manzana (espectacular éste último).Emplatados en el mismo plato y separados en forma de dos raciones.

Los arroces muy bien, y parece que es práctica habitual la elaboración de arroces en una línea más atrevida(como el nuestro de pato y manzana)

No recuerdo los postres.

Servicio atento con rellenado de las copas de vino.No se lo que costó porque nos invitaron.

Peculiar en todo: en su ubicación (un pequeño callejón difícil de encontrar), en su concepción estética (combina curiosos elementos clásicos con modernos), en su iluminación (no se si definirla como tenue, anaranjada, decadente… interesante de todos modos) y en sus propuestas culinarias (creativa, de autor).

Fuimos a mediodía porque nos habían hablado en concreto de un arroz, y como no estaba ese día en el menú, cominos a la carta:

Alistado de gambas al curry: rico, muy sin más.

Ensalada cremosa de vieiras con láminas de puerro: sabrosa, tal vez la crema y el puerro mataban a las vieiras que se supone debían ser las protagonistas.

Arroz de pera y roquefort: sensacional. Con medianos trozos de pera pelada alargados y por encima como costras de roquefort. Una composición intrépida y realmente acertada. La viveza y jugosidad de la pera armonizando con la densidad y potencia del roquefort sin restarle relevancia al arroz, que creo que estaba cocinado con un fondo de carne.

Petit pot de chocolate. Como un sufflé de chocolate, correcto.

Oferta de vinos discretita, de la que elegimos un riberita muy apañado, Ébano 6. Buenas copas, Rona.

Servicio típico de este tipo de locales: desenfadado, voluntarioso, buena presencia y poca preparación.

Escogido por la pareja de amigos, fuimos con éstos a Ossea a cenar un viernes. El local de moderna decoracion, algo ruidoso. El servicio atento. Elegimos el menu de noche, que salia a unos 21,20 euros por persona acompañado por 2 botellas de vino, el blanco Kientz de Elsace, que seria apreciado por los que admiran a los vinos dulces y afrutados, y el tinto el Cojon del Gato, muy aspero y astringente para mi gusto. En cuanto a precio del vino, pagamos 21 y 20 euros respectivamente, supongo que hay sitios en dia de hoy donde el precio de la botella no comprende el triple de lo que vale el mismo en la tienda. Como eramos 4, pedimos 4 entrantes al centro de mesa y el segundo individual para cada uno. Empezamos con sorpresas de berenjena, 2 laminas envueltas en forma de sobres, que de sorpresa tenian gambitas pequeñas y champiñon laminado, buenas,seguimos con ensalada de cabra, normal, yo la bautizaria ensalada de rucula con nueces y pasas, porque es lo que tenia mayoritariamente como ingredientes, algo escasa de cantidad, aunque fuese para una persona solo, luego probamos crepes rellenos de setas y bacon cremoso, no me gustaron mucho, porque para mi los crepes tienes que ser crujientes, lleven el relleno que lleven, y terminamos con piruletas de kefta de pollo, no llegue a probarlas, despistada con mi media crepe:-). La racion llevaba 3 piruletas y 3 lonchas de pan tipo pita, si lo supieramos, hubieramos pedido que nos trajeran 1 piruleta más con el suplemento. De segundo pedimos bacalao al horno con salsa de mariscos y entrecots con tempura de verduras. El bacalao estaba muy bueno, jugoso y en su punto, y la salsa deliciosa, en cambio los entrecots regulares solo, de tamaño grande, tal vez por eso tenian un suplemento de 6 euros por pieza, supongo que no se puede esperar grandes cosas de carne del menu, no obstante el pescado sí, cumplia las expectativas.
De postre tomamos tiramisu blanco con frutos del bosque y mousse de chocolate a la menta. El tiramisu blanco bueno, aunque el relleno estaba algo liquido, probablemente, por ser elaborado a partir de la nata montada y no del queso mascarpone, al mousse, bueno de sabor, flojo de textura, le faltaba el punto de cuerpo, tal vez por escasez del tiempo que llevaba entre ser elaborado y reposado en la nevera.
Si volviera alguna vez, probaría las cosas de la carta, que ví un par de referencias que me llamaron la atención.
Una opción aceptable si estais una noche a la hora de cenar por el barrio de Ruzafa.

Resto-bar (así se vende) enclavado en el corazón de Ruzafa que cumple sobradamente los mínimos para que cualquier cliente "normal" salga satisfecho. La decoración es bonita y funcional con dos zonas separadas: una más informal tipo bar (donde comí yo solo) y un salón que estaba casi lleno. Música agradable (a mi me gusta que la haya y especialmente en este tipo de comidas en las que acudes sólo). Vajilla, cubertería, copas... correctas.

Tomé el menú de mediodía (12,20€) en el que puedes elegir entre tres primeros, entre cuatro segundos (todos ellos arroces y fideuà) y entre dos postres. Yo tomé crujiente de sardina (tres rollitos fritos de masa tipo hojaldre o wonton que envolvían cada uno una sardinita) con ensalada, arroz seco de verduras (paellita individual realmente buena con buen punto del arroz y de sabor) y helado de dulce de leche. Con una clara de limón, una copa de tinto y un café (sacan carta de infusiones y minicarta de cafés, todos Nespresso) 18,70 €.

No puntuaré servicio del vino porqué ni siquiera ojeé la carta. Se supone que será aceptable, cuanto menos, visto lo bien que se trata al cliente y todos los detalles que se tienen con la buena gatronomía. Servicio muy amable, cercano y educado.

Espacio minimalista donde se cuidan los detalles. Buena matria prima y buen trato al cliente. Buena atención en sala. Cocina creativa.
Tomamos varios entrantes entre los que destaco la ensalada con delicias de pato. Tomamaos como platos principales un pastel de pollo al estilo marroquí con hojaldre y pasas y un bacalao con salsa (no recuerdo si era coco o leche) que estaba de vicio.
Quizá las raciones un poco justas.
El postre también muy rico.
La carta de vino con algunas referencias interesante, aunque no quedaban.
Fuimos tras leer algunas de las criticas anteriores y la verdad que nos gustó.
Lo pero, aparcar por la zona. Toda una odisea.
Recomendable dejarse orientar por la atención en sala.

Fuimos a cenar con unos amigos y nos quedamos encantados, primero con el trato del dueño y los camareros y más tarde nos llevamos una grata sorpresa con la comida, nos gustó la decoración del local y el tipo de música, mis amigos comenzaron por Bocaditos de jamón, mozzarella, tomate con mezclum y otro amigo y yo por Tempura de verduras coronada con vieiras, la verdad es que estaba espectacular quizá la tempura le sobraba algo de aceite, para beber nos pedimos cava Carlota Suria brut nature, para el segundo plato pedimos Pastella de pollo al estilo marroquí, Bacalao al horno con salsa de marisco y gamba, y yo me pedí Tajine de magret de pato con frutos secos, tengo que decir que fue un verdadero placer, con el segundo plato seguimos con el cava y después para el postre Crumble dulce de manzana y pera y para mi Petit pot au chocolat, muy buenos los dos, muy recomendable.

Elegimos este restaurante por los comentarios que habíamos leído aquí y la verdad es q me convenció por completo. NO había mucha gente con lo cual no había ruido. Los camareros fueron muy atentos y nos aconsejaron muy bien sobre la comida y el vino. La carne buenísima, para repetir!

Lugar interesante. Servicio informal y buena comida, a un precio razonable. Fuimos a cenar 2 personas y optamos por el menú de noche.

Para empezar una tarta fina de roquefort, una crepe con roquefort, nueces y pera. Bastante buena. De plato fuerte pavo al papillote... Muy bueno. Mi acompañante eligió una ensalada templada de bacon, las hojas de lechuga excesivamente grandes, y calamar a la plancha. Muy bueno.

De postre dome de chocolate, una mousse bastante densa y muy rica de sabor, y helado de dulce de leche... Dos rondas.

Para beber, una botellita de 50cl de Viña Carrases. Bien servido.

El precio del menú de noche, con postre pero sin bebidas, es de 19'90eu. El precio total fue 57 euros.

Una noche muy agradable.

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