Restaurante Sula Madrid

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Datos de Sula Madrid
Precio Medio:
54 €
Valoración Media:
6.8 10
Servicio del vino:
6.4 10
Comida:
7.1 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
5.7 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 17,65 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: No cierra. Horario ininterrumpido de 8.30 a 23 h

Teléfono


11 Opiniones de Sula Madrid

Tenía curiosidad por conocer las tapas del bar. Soy de los que prefieren "arriesgarse" primero en el bar, y si me gusta, probar el restaurante en otra ocasión.

A las 15:20, la barra vacía y solo una mesa de las de taburete ocupada por una persona. Empezamos mal.

El local es modernillo y tiene su gracia.

Con el local casi vacío no se puede ser tan lento, ni servir primero las tapas calientes que las frías.

Probé el cebiche, el atún "rojo", los puerros y un pinchito que no recuerdo ni lo que era. No pienso volver.

Creo que es un bar con unas pretensiones que no están acordes a lo que ofrecen.

Restaurante pijo, para pijos. Gastronómicamente deja bastante que desear, sobre todo a la hora de pagar.
Mesas demasiado juntas (desgraciadamente nos enteramos de toda la conversación de los comensales de al lado, y eso que tuvimos una de las mejores mesas).
El servicio un quiero y no puedo, con mucho formalismo pero nada pendientes del servicio. Tuvimos que pedir dos veces el vino, el segundo entrante tardaron casi 15 minutos. Una costumbre que he visto en restaurantes buenos y otros, como este, que pretender serlo es que no te dejan la botella de vino en la mesa, como si fuese algo que estorbase o algo que no es bonito de ver. A ver, estás pagando una media de 30 € por una botella de 75 cl. de vino y además, a no ser que el servicio sea excepcional, tienes que estar al albur de que el camarero de turno se de cuenta que llevas 20 minutos con la copa vacía. Personalmente prefiero que me la dejen en la mesa y ya me la sirvo yo, y es lo que he hecho en Sula viendo lo ineptos que estaban los camareros.
Para compartir, una crema de nécoras con colas de cigalas que era la típica crema que hacen las madres el 1 de enero y con dos colas de cigalas. Bueno de gusto pero te lo ponen en un plato sopero a compartir cosa nada estética. Luego tardaron 20 minutos en traer un pulpo a feira con puré de patata, normal.... De segundos un bacalao mal desalado con una extraña crema de pimiento rojo y una pluma de ibérico(¡JA!). Afortunadamente he probado mucha pluma, secreto, presa en Andalucía (Sevilla y Huelva sobre todo) y lo que me han puesto aquí, por mucho Joselito que sea, es un trozo de gorrino sin capar (como dirían en mi pueblo). De postre una crema catalana casera que estaba bastante buena, de sabor, pero que le faltaba algo más de azucar y que estuviese más fina porque estaba un poco grumosa...
El vino, un 12 volts de Mallorca que fué ganando a medida que avanzaba la cena.
No creo que repita y pienso que es un escaparate más que un buen restaurante.

Siguiendo la valoración de Dumper, fuimos a cenar mi pareja y yo al Sula, hoy 11/04/2009.

Tomamos una ración de Jamon Joselito (26,90 €), espectacular.
Y compartios 1 ravioli (que es más bien raviolo, porque hay sólo uno, 13 euros me parece) de Txanguro con lentejas, espectacular también.

el vino, uno de Madrid, Vegajal 2007, 24,80 euros, muy bueno.

plato pricipal: para uno, castañuelas de ibérico, muy buenas, y para mi, el solomillo de iberico, en su punto. Me parece que unos 25 euros cada plato.

De postre mousse de chocolate y un tiramisu, muy bueno todo. Sobre los 8 euros cada postre.

El menos: la espera entre los primeros y los segundos, demasiado larga.

El servicio muy atento. Además, nuestra mesa estaba justo debajo de uno de los altavoces, y pedimos que bajaran el volumen de la musica (jazz) y lo hicieron sin problema.

Muy recomendado, materia prima de muy buena calidad, bien preparado y servicio atento.

Repetiremos seguro :-)

Da gusto ir a sitios en los que la interpretación del concepto de comida minimalista y elaborada no significa una excusa simple para ahorrar en género, gastar en decoración y menaje y pasar una alta minuta.
Sula tiene una cocina elaborada en su justa medida (nada de espumas, nitrógenos líquidos y reducciones a gogó), raciones en cantidad equilibrada, decoración simple pero moderna y confortable, buena cantidad de camareros uniformados y atentos y una factura acorde con lo anterior.
El local dispone de 3 ambientes: uno nada más entrar en la que se puden tomar unas tapas acompañadas de un vinito u otra bebida. Si bien hay unas mesas con taburetes altos contra la pared justo enfrete de la barra, es casi imposible poder hacerse con uno. Las tapas son de buena calidad y gusto, por encima de la media sin duda. Por detrás de la barra y limitando con el pasillo que nos llevará al segundo piso, en el que está el restaurante en su mayor parte, está la tienda en la que se pueden comprar algunos de los productos de las marcas cuyos propietarios lo son igualmente de Sula: conservas y embutidos de alta de calidad y por supuesto vinos.
Subimos al restaurante (dispone de zona de no fumadores, cosa muy de agradecer). La decoración es lineal y simple: paredes en madera en tonos cálidos, mesas cuadradas con mantelería de hilo en color claro (concepto blanco roto), sillas de aires de oficina en cuero negro (simples pero cómodas) y vajillas en blanco. Hasta llegar a la mesa, se pasa al lado de la bodega que hace de "muro" de separación-, expuesta en vitrinas de cristal. El conjunto resulta atractivo sin duda.
La carta no se puede decir que sea extensa, pero trás leerla un par de veces nos damos cuenta de que podemos encontrar casi de todo lo que nos puede apetecer: entradas frías, calientes, embutidos de calidad, ensaladas, pescados (lo más escaso, con sólo 3 platos) y carnes. Y todo con nombres y descripciones que sin resultarnos extraños tienen sus matices de creatividad clara. En nuestro caso nos decantamos por compartir dos entrantes y luego un segundo para cada uno.
Como entrantes tomamas una ensalada crujiente de tomate con ventresca de atún, vegetales de hojas tiernas y vinagreta de salchicón (14,60€) y el ravioli de txangurro estofado con lentejas puig (13€). La ración de la ensalada era bastante abundante para dos personas y estaba excelente: mix de lechugas finas (rúcola, hoja de arce, etc), unas láminas tipo pasta brik muy finas al estilo lasaña, la ventresca, y el "tomate" conformado como una lámina. Todo ello dispuesto en capas pero sin verticalizarlo, dejando que cayera lateralmente. El aderezo justo. Muy rico.
El ravioli de txangurro lleva como base unas lentejas cocindas. El conjunto queda delicioso. y el ravioli es fino y con un gusto exquisito. La mezcla con las lentejas es acertada. Plato muy conseguido, pero en este caso sí que es pelín escaso.
Como segundos los dos nos decantamos por carne: castañuela de ibérico con puré de patata ratté y chalota confitada (24€); y pluma de ibèrico con frégola, caldo cocido y tuétanos de vegetales de hoja tierna (24,80€). Sinceramente fuimos incapaces ninguno de los dos de decir cuál de los dos estaba más rico. Los sabores y texturas estaban simplemente perfectas. Los dos platos deliciosos. Quizas el castañuela (una especie de bolitas de carne picada pero no del modo clásico) resulte un sabor más familiar, ya que las guarnición es más tradicional y la cocina pueda asimilarse más a la típica casera. La pluma (pieza deliciosa), estaba en su punto y la combinación con la frégola (una pasta de sémola) es muy buena. Me gustaron mucho las sensaciones y sabores en boca.
Para postre, sólo probamos el tiramisú, que viene presentado en un vaso de boca ancha. Muy bueno de sabor y textura. La ración es grande, apta para golosos. Como remate cafés (con servicio de azúcares en terrones y pinza) con bandejita de dulces (un bombón relleno de mermelada de frambuesa, palomitas de maíz recubiertas de chocolate fundido y cacahuetes recubiertos de chocolate igualmente. El bombón demasiado dulce para mi, el resto bueno).
La carta de vinos es buena y extensa, la pega: demasiada cara, es verdaderamente dificil tomarse algo por debajo de 30€ la botella. En nuestro caso, un Tagonius Merlot 2006, por 31€ (IVA incluido).
Como única pega podría decir que los platos estaban templados, y en mi caso hubiera agradecido que los de carne estuvieran más calientes. No es que resultasen fríos, pero soy de los que me gustas las cosas tirando a caliente.
La atención fué muy buena, los camareros muy atentos, y el servicio de vino (no dejan la botella en la mesa) eficiente, no dejando las posibilidad a copas vacías.
Al final, orujo de la casa en copa de balón.
Volveremos seguro

Tengo una especie de club gastronómico junto con unos amigos, y dos veces al mes nos juntamos para probar algún restaurante que no conocemos.
Ya nos habían hablado muy bien de este local, sobre todo últimamente, y he de decir que la cena fue fantástica. Por indicación del maitre, nos prepararon un menu degustación con sus platos más emblemáticos. Empezamos con un jamón de Joselito que nos dijeron que tenía 48 meses de curación. Estaba formidable y magnificamente cortado Seguimos con un huevo poché francamente bueno y diferente. A continuación tomamos un arroz de bogavante que estaba en su punto justo de cocción, y terminamos con una plato que me pareción sorprendente, pues nos pusieron una selección de 4 cortes de ibérico diferentes (presa, pluma, solomillo y carrillera). Nunca había tomado las carnes de ibérico de esta forma. Francamente ricas y muy bien presentado. Al postre ya no llegamos puesto que estabamos muy llenos. Tomamos un vino de la Ribera del Duero, Dominio de Atauta.
El servicio fue muy atento, educado y estuvo pendiente de nosotros en todo momento sin resultar pesado.
Seguro que volveremos pronto.

Estuve cenando con mi marido y otros dos matrimonios el pasado fin de semana. El local nos encantó, es muy moderno, sobrio, pero para nada resulta frio. Es acogedor y cálido. Nosotros estuvimos en el restaurante situado en la planta de arriba, pero tomamos un vino antes en la zona del bar que es una maravilla con una cava de vinos impresionante.

La mesa fue muy agradable, y el servicio estuvo muy atento en todo momento, sin resultar nunca un incordio, cosa que pasa en algunos locales.

Comimos unos entrantes a compartir. Jamón de joselito fabuloso, una ensalada de crujiente de tomate y ventresca muy rica, una croquetas sabrosas y muy suaves con un pulpo con espumoso de patata realmente llamativo en su concepción. Seguimos con una presa ibérica, una pluma de ibérico, dos arroces melosos de marisco y dos rapes. Yo tomé el rape y mi marido la pluma. Ambos platos nos gustaron mucho. Las raciones eran generosas y estaban muy bien presentadas. En los postres tomamos un tiramisu, una mousse de chocolate con un helado de madera (el chocolate era para no olvidarlo) y un postre muy gracioso que llaman, Postre de cine (llevaba palomitas una mousse de donut y coca cola en forma de gel - una mezcla imaginativa que resultaba muy buena)

La carta de vinos era muy amplia y moderna. El servicio del vino fue muy correcto y la temperatura del mismo perfecta.

En resumen, un restaurante de producto, pero con un toque de innovación en su preparación y presentación. Volveremos pronto!!!

Sula me ha causado una magnífica impresión. Estuvimos cenando en la parte de abajo. Tomamos un entrantes de pulpo, muy rico, aunque un poco escaso de pulpo. De segundo tomamos la carrillera ibérica y las costillas ibéricas, ambas excelentes, sobre todo debido a la gran materia prima que usan.Los postres fueron muy interesantes también. Una mousse de chocolate con helado de madera de Jack y un sorbete de frambuesa. Muy rico. El servicio es joven, atento y muy educado. No atendieron con mucha rapidez. La próxima vez intentaré ir a la parte de arriba.Sitio muy recomendable. Precio 85€(2p).

Sula me ha causado una magnífica impresión. Estuve cenando en la parte de arriba y la carta me pareció muy equilibrada y atractiva. Platos sugerentes sobre el papel que no defraudaron cuando me lo trajeron a la mesa. Las croquetas magníficas. El jamón de Joselito soberbio, y el doblón de oro con hoja de ostra, simplemente de llorar. De segundo tome la presa ibérica y me pareció una carne increible. Nunca la había tomado tan buena. Los postres fueron muy divertidos. Una mousse de donut con Coca Cola y helado de vainilla. Muy rico. También muy bueno el tiramisu. El servicio es joven, atento y muy educado. No sirvieron las mesas con rapidez y sin perder ningún detalle de nada. Mi próxima visita será a la barra que tiene muy buena pinta, y desde donde se puede ver la bodega de vinos más asombrosa que me he encontrado. Os recomiendo la visita.

Restaurante a la moda y por lo tanto muy “moderno” en el concepto de diseño pero da la sensación que no tendrá un buen paso del tiempo.
El servicio muy mono pero con poca idea y pocas ganas. Le dijimos al sumiller que el vino estaba demasiado frío y nos contesto que así era como le gustaba a el y se fue sin más. La cocina nada que ver con el Poblet y el precio si se acerca.
Más para dejarse ver que para comer bien.

Que poco se parece a el Poblet. Nosotros que somos unos forofos de Dacosta, salimos con la sensación de haber tomado un menú Joselito con algunos atentados a la cocina del de Denia. Ojo, tampoco se puede decir que el conjunto no resulte razonable, el precio desde luego no es el mismo, pero, es frío, oscuro, aburrido, impersonal...Hay mil iguales o mejores en Madrid

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