Restaurante Sa Pedrera d´es Pujol en Sant Lluís (Menorca)

Restaurante Sa Pedrera d´es Pujol

Datos de Sa Pedrera d´es Pujol
Precio Medio:
57 €
Valoración Media:
8.1 10
SERVICIO DEL VINO:
7.7 10
COMIDA:
8.4 10
ENTORNO:
8.8 10
Calidad-precio:
7.6 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Baleares
Localidad: Sant Lluís (Menorca)
Dirección: Camí d´es Pujol 14
Código postal: 07711
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

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Opiniones de Sa Pedrera d´es Pujol
OPINIONES
16

Agradable lugar con servicio atento. Precioso lugar. Cocina de nivel, probablemente de los mejores restaurantes de Menorca. Las croquetas de sobrasada correctas, sin más. Caldereta de langosta deliciosa, riquísimos postres y arroces. Merece la pena.

Ante los buenos comentarios en verema y dado que pasa por ser el mejor restaurante de Menorca por la prensa especializada, no podíamos perdernos una visita a Sa Pedrera d´es Pujol, regentado por Nuria Pendás y Daniel Mora. Desde luego que no defraudó y no dudaría en recomendarlo como una visita imprescindible.

Comparto buena parte de los comentarios de Joan Thomas sobre la fria recepción y el invitarnos a sentarnos en las mesas sin vestir de la terraza, como evitando la magnífica sala principal con amplias mesas y buen menaje aún estando a apenas un 30% de su capacidad. En nuestro caso, nos invitaron a visitar su mimada bodega cuando ya nos íbamos (¿?). El maitre, que hizo además las veces de sumiller, nos pareció algo estiradillo al principio, pero fue cambiando de actitud hasta llegar a ser cercano y atento (un cambio que posiblemente se debió a nuestro interés por conocer la gastronomía menorquina y tras tener algún intercambio de opiniones sobre las vinos locales).

La carta es atractiva de principio a fin. Inspirada en la cocina tradicional payesa, apostando por buenas materia primas locales y el culto al sabor. Destaca también su atractiva oferta de arroces.

Cena para tres personas:

Aperitivos de la casa:

- Cornetos de tomate rellenos de crema de queso de Mahón con mermelada de albaricoque.

- Brandada de bacalao, con un toque original de aceite y pimentón.

- Mantequilla con hierbas locales.

Entrantes (no nos gustó el que los sirvieran todos juntos)

- 1/2 x de croquetas de sobrasada: Cuatro unidades muy buenas, con una bechamel de ese embutido muy ligera, cremosa y con sabor potente. Se presentaron con mermelada de pimiento.

- 2 x "Oliago amb figues": Tradicional sopa tibia de tomate, sofrito e higos. Una auténtica maravilla que nos sorprendió. Sabor contundente pero a la vez delicado.

- 1/2 x Sardinas Fra Roger: Parece ser que es una elaboración del siglo XVIII. Dos sardinas frescas de buen tamaño y con su espina, preparadas al horno con vinagre y miel. El resultado es una nueva sorpresa gastronómica.

Un capricho mío antes de los principales:

- Caldera de morena con albóndigas de pescado, toques anisados y picatostes rústicos: Para mi gusto, lo mejor de la cena. Una maravilla de guiso. Un par de albóndigas hechas con la carne de la morena sobre un caldo con mucho fondo elaborado a partir de ese mismo pescado. Ese toque a anís no lo olvidaré jamás; para el recuerdo.

Platos principales:

- Clásica raya a la manteca negra con alcaparras capuchinas, hinojo marino y limón encurtido: Hacía un mes que la había tomado en Sacha (Madrid) y me dejó tan buen sabor de boca que estaba deseando volver a disfrutar de este clásico. Aquí la preparan en dos cocciones: enharinada y frita y después terminada al horno. Por lo que sea, el resultado no es tan satisfactorio. El pescado queda demasiado enmascarado y pesado. Una pena.

- Formatjada de ternera Wellington: Un señor solomillo de ternera poco hecho, tierno y jugoso envuelto en una capa muy fina de masa de coca. Presentado con salsa gravi. Adjunto foto aunque no sea mía.

- Paletilla de cordero de Menorca con calabacín relleno de verduritas y su jugo al romero: Un asado en su punto; gustó mucho.

Postres:

- Para los amantes del chocolate 2015: Soufflé de chocolate y avellanas con helado de cerveza negra Graham Pearce. Buen postre.

- Helado de queso de Mahón con ruibarbo, remolacha, frutos rojos y flor de hibiscus: Un postre ligero y refrescante con demasiados componentes pero que también gustó por el equilibrio entre todos ellos. El toque de los daditos de remolacha un acierto.

En cuanto al servicio del vino, magnífica oferta con vinos nacionales e internacionales. Mi obsesión por probar vinos locales, dejando a un lado otras opciones muy interesantes a precios razonables, me llevó a pedir un blanco muy discreto: Fusió a Menorca Vi Blanco 2014 (19€ + IVA), elaborado con Picapoll, Garnatxa Blanca y Macabeu y con una crianza sobre sus lías de 6 meses. Servido a temperatura correcta y con copas mejorables.

Precio total: 174.90€ (incluido IVA, pan y servicio a 2.20€, dos refrescos y botella de vino). No cobraron el agua.

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría comer en este local con IVA y servicio incluidos y sin bebidas.

El restaurante Sa Pedrera d'Es Pujol, está situado en las afueras de Sant Lluis (Menorca), cerca de Torret, casi en pleno campo menorquin. Al frente de los fogones esta el asturiano Daniel Mora, cocinero artesano, pues así es como se autodefine, que pone al dia antiguas recetas menorquinas, combinando la cocina del pasado con la de vanguardia.

Fuimos tras haber reservado, el sábado por la noche a las 21 horas y unicamente había una mesa ocupada, posteriormente solo se ocupó otra más. Sorprendente para un sábado por la noche y para un restaurante de esta categoría

El local es muy bonito, con varias salas, la principal, acristalada, es espaciosa y está decorada con mucho gusto, tiene mucho encanto. Nos sorprendió sin embargo la acogida, un poco fría, tuve la impresión que no habían tenido en cuenta mi reserva, y también que nos situasen en una mesa pequeña, sin mantel ni sets de mesa, estilo taberna, mientras que habían multiplicidad de mesas bien presentadas, bien servidas, y con buena manteleria. No nos dieron opción. La otra pareja que estaba ya allí, también estaba ubicada en una mesa estilo taberna y la que llegó mas tarde también. A lo mejor las otras están solo para decoración o solo son para las VIP. Eso si, buenos cubiertos, buena vajilla y buenas copas.

El servicio de sala y del vino está llevado por la misma persona, o al menos así fue ese dia. Al principio lo encontré un poco despistadillo, me propuso visitar la bodega y le respondí que si que seria un gran placer (todavía estoy esperando la visita... y pienso que fue una pena no hacerlo pues poseen una bodega de unas 400 referencias ) Poco a poco fue afianzándose y se estableció una buena comunicación. En conclusión, servicio de sala y del vino, desenfadado, y correcto.

Teníamos la opción de tomar el menú degustacion o cenar a la carta, optamos por esta última.

Comenzamos la cena con 2 copas de Cava Raventos 2007 para celebrar el cumpleaños de MC.

Como snack, nos sirvieron una Sopa de verduras del huerto con comino y queso de Maó tierno, que estaba muy buena.

Como entrantes, compartimos 2 platos :

8 Croquetas de sobrasada con coulis de pimiento rojo Buenisssimas, de esas que dices ojalá que no se terminasen.
Gambas de Maó a la plancha con ajo y perejil Pequeñas pero excelentes, fresquisimas, muy sabrosas y cocinadas en su perfecto punto de cocción.

Seguimos, MC, con una Sepia con salsa de almendras que estaba deliciosa, riquísima... y yo con una Sepia bruta con butifarró y alcachofas que estaba de maravilla, fabulosa la mezcla de esos tres ingredientes.

El pan, casero, muy bueno.

Terminamos con dos excelentes postres, MC tomó una Crêpe con piñones, crema inglesa y helado y yo, un Coulant de chocolate con helado de vainilla

Regamos la cena con un excelente vino blanco Odysseus 2007 DOQ Priorat cepage 100% Pedro Ximenez, magnifico. También tomamos una botella de agua de 1l.

Terminamos con 2 buenos cafés de Etiopia.

La cuenta a ascendió a 65€/persona. RCP muy buena. Restaurante muy recomendable por su cocina y su carta de vinos. Sin ninguna duda cuando volvamos a Menorca lo visitaremos nuevamente para ver su evolución.

Lugar especial.
Posiblemente el local con una nota más alta pues tiene todo lo que se busca cuando uno sale de casa:
- Encanto
- Servicio
- Calidad
- Comodidad
- Despensa

Era una fecha señalada, así que decidí reservar con una semana de antelación. Cuando llegas al restaurante ves que es que es un grande, una decoración que bien podría valer para una casa de verano. Pero que muestra un salón lleno de ventanales y puertas acristaladas totalmente abiertas, que se juntan con las terrazas.
Nos traen las cartas y educa mente me ofrecen visitar la bodega para ver con que se quiere regar la cena, que gozada!! Da un gusto visitarla ver con que esmero trabajan los caldos. Separada por regiones, zona especial para los grandes vinos, y luego la zona de blancos y espumosos, esos grandes compañeros en las cenas veraniegas.
Cuando volví pregunte que si quería cenar con vino o con champagne, ella contesto que quería probar el menú ORIGEN(55€ c/iva), un menú muy largo, así que me dijo que si podía ser con vino mejor, pues los espumosos le sacian. Como no, tomamos Belondrade(39€ c/iva) pues es su favorito (yo hice un esfuerzo tremendo…)
El menú fue el siguiente:

- Pizarrita individual con los siguientes:
• Crujiente de sobrasada con sopa picante
• Croqueta cremosa de queso artesano
• Mejillones del puerto de Mahón en escabeche

-Oliaigua con helado de pigat (higo), aro de pan y gominola de aceite de oliva. Sopa fresquita que entro muy bien teniendo ese toque dulce con el helado y la fruta.

- Coca integral de sardina pinxes ahumada con escalibada. Algo más sencillo viendo el nivel de la cena. Que estaba muy buena, pero nada sorprendente

- Raviolo de gamba roja con suquet anisado de morena. Para mí el plato de la noche, el ravioli era de un tamaño considerable al igual que el relleno, con un caldito de toma pan y moja.

- Raya a la manteca negra con alcaparra capuchina e hinojo marino, la calidad de bicho era considerable pero la salsa no me convenció.

- El cordero en su paisaje, una carne que se deshacía en la boca,

- Sorbete de pomada y gel de menta, un refrigerio que viene muy bien para ir finalizando una excelente velada.

- Tortada de patata y almendra sopa de menjar blanc y helado de albariño, no supe apreciar este plato, puesto que no soy muy de dulces y no entendía esa especie de tortilla en un final de comida, de todos modos, NO PODIA MAS!
A la 12:30 pedí tomar el café en la terraza, que gozada y luego pedí medio gin tonic (Mombasa) y nos levantábamos del sofá pasada la 1:30 en ningún momento se acercaron o hicieron algún gesto de que había que marcharse.

Conclusión, local para visitar celebrar algo, siempre y cuando el bolsillo lo permita. La nota negativa sin duda es para el gesto de no incluir el IVA (aquí considero que aquí no es como los típicos orientales que intentan aprovecharse, sino que sus clientes son casi todo extranjeros y lo hacen para facilitar el desglose de factura)

  • raviolo

    raviolo

  • oliaigua

    oliaigua

  • pizzarita

    pizzarita

En base a las últimas referencias sobre la isla en restauración, decidimos reservar en Sa Pedrera D’es Pujol, y realizar el esfuerzo una noche de ir hasta Torret a casi 1 hora de coche de donde estamos alquilados.

El restaurante se encuentra en Torret, más concretamente en la carretera que une Sant Lluis con Punta Prima. Amabilidad en el contacto telefónico para precisar la localización, así como para la gestión de la reserva que fue cambiada.

Casa payesa totalmente reformada con comedor acristalado que se amplía en verano con una sugerente y tranquila terraza.
Buena recepción y seguidamente se encarga algo para el niño, en este caso su cena favorita “pollo empanado”.

Extensa carta de vinos de unas 400 referencias, nos ofrecen ver la bodega donde curiosamente también conservan los quesos. Esta vez nos decidimos por un botella de cava Recaredo (28 €).

Como entrantes compartimos unos raviolis caseros de calabaza y carquinyols, y una tosta de escalibada mediterránea con sardina ahumada. Los raviolis correctos, pasta aldente, relleno generoso. Mejorarían intentando encontrar más nitidez en el sabor ó los sabores que se quieren expresar.

En relación a la tosta, presentación con campana para disfrutar de las notas del ahumado. Gran pan que permitía facilidad a la hora de ser degustado. Los toques ahumados prevalecen sobre los vegetales de la escalibada, siendo la combinación agradable.

De pescado nos llamó la atención, el plato de albóndigas de pulpo con verdinas. Guiso con legumbre que no oculta el sabor del cefalópodo, las verdinas aportaban una ligera suavidad que nos gustó. Las albóndigas generosas, de buen sabor acompañadas de un trozo de pulpo cocido. Coincidimos en que fue el plato que más nos gustó de la noche.

Para finalizar un formatjada de solomillo Wellington con puré de patata y salsa gravi. La primera hace referencia a una empanada típica menorquina, y es una de las características del Wellington su parte hojaldrada.
El origen de este plato hace referencia al general británico Arthur Colley Wellesley, ennoblecido como Duque de Wellington fundamentalmente en la Batalla de Waterloo, allá por el 1815. Se conoce que en las recepciones del Duque se ofrecía este plato con orígenes sospechosamente franceses como son el hojaldre i el foie-gras que acompaña a la carne. El nombre de este plato ha perdurado como solomillo Wellington menos en Francia donde se le conoce como “solomillo en costra”.

Buen punto de la carne y el hojaldre que era más cercano a una masa de pan. Plato barroco, como esas modas que vuelven unos años después y se modernizan. De nuevo generoso, me pregunto si el famoso duque exigiría una pieza de carne de tal calibre, personalmente yo no.

Como postre tarta de manzana con salsa calvados y helado. Final adecuado. Manzana y hojaldre juntas, pero no integradas con la masa ligeramente dura; y algo gruesa.

Cocina algo barroca con cierto foco en las salsas que a nuestro modo de ver podrían ser más ligeras. Raciones tremendamente generosas que pueden ser compartidas fácilmente. Los platos que más nos han gustado la tosta ahumada y las albóndigas con pulpo con verdinas. Gran entorno para una noche tranquila y de buena temperatura.

Para ver fotos sobre los platos como siempre ver...http://www.complicidadgastronomica.es/2012/08/sa-pedrera-des-pujol/

El restaurante esta algo escondido en un Caserío de la zona de Sant LLuis. Una vez entras, hay un parking privado. Lo primero que ves es una de las terrazas, que ya te dan una idea de lo precioso del sitio. El recibimiento muy amable. Nos invitaron a ver la bodega, con muchas referencias. Muy buen gusto en la elección de la música a lo largo de toda la cena, muy agradable y al volumen justo.

Como primer plato una caldera de morena, que nos habían recomendado y un arroz brut (el mejor que he comido en mi vida) y como plato principal pedimos la hamburguesa Rossini con trufa y foie y formatjada Wellington con salsa gravi.Todo acompañado de una botella de Fagus. Los postres en la misma línea, todo casero y delicioso, con guiños divertidos.

Osea, una cena perfecta, no le puedo poner ni un "pero". La atención fue exquisita, atenta sin molestar, agradables y serviciales sin ser empalagosos, pero con muchos detalles. Vieron que no habíamos acabado el vino y preguntaron si queríamos esperar a pedir los postres mientras tranquilamente acabábamos la copa de vino.

Cena para tres a finales de agosto, en un restaurante que destaca por su privilegiado entorno, en pleno campo y con una terraza agradable que invita al relax y a disfrutar de la velada.
Como entrantes pedimos erizos de mar y vieiras gratinadas, insípidos los primeros y excepcionales las vieiras, quizá el plato más conseguido de la noche. De principales, chuletones y bacalao. Correcta la carne, abundante y servida en plato de barro a alta temperatura, lo cual es de agradecer, mientras que no se entiende que el bacalao estuviera rebozado y acompañado de unos fríjoles que desentonaban. Muy buen postre, tarta de manzana casera.
Amplia carta de vinos a precios más bien elevados. Pedimos Baltos (16€, sin IVA), con servicio correcto. Nos enseñaron la bodega al finalizar la cena.
Cocina correcta y moderna sin grandes sorpresas y ambiente excepcional. De visita obligada si se está en Menorca.

Poco más a decir de lo que todos han dicho.
Buen trato, excelente comida y bodega.
Cenar en el jardín un lujo.

qué decir que no se haya dicho antes de este restaurante, entorno precioso, combinando lo moderno con las raices... y con esto se resume un poco todo, ya que la cocina va por el mismo camino, platos tradicionales con guiños un poco más actuales, la mayoría bien ejecutados, pero no sorprendentes. Excelente carta de vinos,con precios para todos los bolsillos ( muy de agradecer) y los cavas y vinos blancos a una temperatura excelente gracias al enfriador( muy buena idea), el servicio muy atento y simpático y la puesta en escena (manteleria, cristaleria, detalles..) muy buena también, en definitiva,buen restaurante, pero cuando vuelva a menorca probaré los que todavia no conozco...

Es la primera visita a este restaurante. El entorno es muy bonito, la casa está perfectamente restaurada, con un interior precioso dividido en varias habitaciones y reservados, a destacar la gran bodega climatizada. Pero lo mejor es el jardín porterior, muy tranquilo y con buena iluminación que lo hace bastante romántico. El servicio es muy bueno, tanto la dueña como uno de los camareros creo que son asturianos y muy simpáticos. La comida está a un gran nivel, de entrada pedimos un plato típico a base de setas y los raviolis de calabaza, los dos muy bién. De segundo tomamos el cordero 3 cociones y el bacalao, los dos muy recomendables. El servicio de vinos es muy original, te invitan a visitar la bodega donde puedes ver todos los vinos de la carta clasificados por DO, con el precio y la añada, nosotros elegimos un Abadia Retuerta Cuvee El Palomar 2003 a 30 euros, en general buenos precios de los vinos. Ya estoy esperando volver en nuestra proxima visita a Menorca.

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