Restaurante La Boella en Tarragona
  

Restaurante La Boella

7
Datos de La Boella
Precio Medio:
72 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
8.3 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
9.1 10
Calidad-precio:
4.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 50,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y lunes.

Teléfono

Restaurante La Boella Para chuparse los dedos. La Boella El cabracho. La Boella en Tarragona Rico y bien presentado.

7 Opiniones de La Boella

Tras ver cuáles son las propuestas gastronómicas mejor valoradas en la ciudad de Tarragona, compruebo que en lunes-noche la mayoría de ellas están cerradas… En la búsqueda localizo interesantes comentarios acerca del Restaurante LA BOELLA, que al ser parte de un complejo hostelero presta servicio todos los días de la semana.

LA BOELLA está ubicada en La Canonja (entre Tarragona y Reus), rodeada de olivos y viñas que ocultan parcialmente los impresionantes complejos petroquímicos de la zona. El complejo incluye hotel, bodega (vinos “MAS LA BOELLA” y aceites LA BOELLA), tienda gourmet, área de celebraciones y distintos eventos, todos incluidos dentro de un complejo realmente impresionante, en el que se combina la arquitectura medieval con la que a lo largo de los años ha ido desarrollándose en todo el complejo, instalaciones dignas de ver.

El origen de la finca está perfectamente datado en la época medieval, cuando la zona fue objeto de donación por parte del príncipe Robert el Normand y su esposa, con el objeto de cultivar las tierras.El origen de la finca debe su nombre a un personaje musulmán, Bu-Alla (Boella).

El restaurante está en la primera planta dentro del complejo principal, con un acceso (planta inferior) muy moderna y acordonada, y una sala principal (piso superior) con ornamentos y de estilo histórico. Muy interesante.

La carta cuenta con 2 interesantes menús, ELIXIR DORADO (40 euros), inspirado en los 3 aceites de oliva virgen extra producidos en la finca, consta de aperitivos, un entrante, un pescado, una carne, un pre-postre y un postre, y el MENU DEGUSTACION (45 euros), elaborado con productos del día, consta de dos aperitivos, dos entrantes, un pescado, una carne, un surtido de quesos y surtido de pasteles elaborados diariamente en nuestro obrador.

Por lo del rollo de los aceites me decanto por el primero (ELIXIR DORADO), esperando elaboraciones relacionadas con el aceite, la realidad es que los platos habituales se acompañan con el aceite de la propia finca. Reconozco que esperaba otra cosa.

Espectacular carta de vinos, centrada (me atrevería a decir) casi en exclusivamente en caldos de origen de Catalunya, lo cual me encanta porque soy fanático de todas sus Denominaciones. Como acudo sólo pido vinos por copas, poniendo a mi disposición 2 botellas abiertas ex profeso de:

- Del primero no recuerdo nombre, la etiqueta es un mamut y sé que es de la zona. Bueno.
- ACUSTIC (DO Monstast) de cariñena (mazuelo) y garnacha tinta, de Bodegas Acustic Celler. Un vino tinto muy bueno.

Lastima no haber catado alguna de las propuestas de la finca: MAS LA BOELLA. Muy bien en todo caso.

Como aperitivo una “esferificación de aceite de oliva” y una muestra de los 3 aceites elaborados en la finca para catar (arbosana, arbequina y koroneiki). Por potencia me quedo con este último, de variedad griega.

Como entrante “Verduras de nuestro huerto al vapor”, al que se añade aceite de “arbasano”. Muy buena punta de cocción (baja) para un plato que siempre resulta (calabacín, triguero, esparrago, mini zanahoria, guisantes, judía,… etc).

De pescado un soberbio (lo mejor de la noche) “Bacalao confitado con guiso de sepia” al que se añade aceite de “arbequina”. Fantástica presentación en el que el bacalao (perfecto de punto) descansa sobre un potente guiso de sepia y pimiento rojo. Sobre el bacalao huevas de esturión. Muy bueno.

De carne, “ternera con puré parmentier” al que se añade aceite de “koroneiki”. Ternera correcta sin más, en donde la crema parmentier (espectacular) se come el plato.

Como pre-postre, una copa cítrica a base de helado de naranja y albaca, con una potentísima espuma de lima sobre gajos de naranja (muy bueno), igualmente se acompaña de aceite arbosana; y como postre principal un helado de piña y piña confitada acompañado de un muy sabroso bizcocho y teja de chocolate, todo suena muy aparatoso, pero tanto en presentación como de sabor: Nivel muy alto.

Para acabar unos petits fours excelentes, muy bien presentados.

Gran acierto, con sensación final de querer conocer más cosas de LA BOELLA.

No había estado en La Boella desde la muerte de mi apreciado Antonio Salas, y en la cena de la otra noche uno de los brindis fue a su memoria. Nos colocaron en el jardín y sigue siendo un entorno privilegiado, si además el tiempo acompaña en forma de suave brisa pues la estancia allí se convierte en una gratísima experiencia.
Hicimos el menú degustación: a modo de aperitivo unas arbequinas y unas esferificaciones de aceite de oliva. De entrantes un micuit bien presentado y un revuelto de trompetas de la muerte; este plato alternativa a un carpaccio de tonyna que nos nos gusta mucho ni a mi mujer ni a mí. De platos fuertes un estofado de cabracho muy sabroso y solomillo a la mostaza, la salsa no sobre la pieza de carne sino al lado para que puedas degustar el corte.
De postre te presentan una gran bandeja y una fuente con 5 tipos diferentes de tarta, a cuál más sugerente, para que puedas hacer tu combinación. Probamos la sacher, la de manzana, la sara de avellana y el tatin. Todas estupendas.
Unos petits fours de chocolate animan el café.
La carta de vinos merece capítulo aparte. Es una de las más compensadas que he visto nunca, como parece lógico en un sitio de esa calidad abundan los "tope de gama" de las bodegas, pero presenta igualmente caldos de mucha calidad más asequibles, y todo a unos precios fenomenales. Con reseña de añada y presencia de referencias internacionales. Por sacar algún defecto no es tan completa como la de otros restaurantes y se echan en falta algunas DD.OO. nacionales. Ese detalle me impide poner la nota máxima en este capítulo.Huelga decir que el servicio es excelente; nuestro Mas La Plana vino un poco caliente y lo enfriamos sin problema.
Panes de varios tipos muy ricos.
El servicio es estupendo, empezando por la maitre-sumiller y acabando por los camareros, profesionales a la par que cercanos y muy amables.
Por ponerle un pero el hecho de que forzosamente has de limitarte en la ingesta de alcohol dado que luego hay que conducir.
La verdad es que en el cielo Antonio puede sonreír satisfecho: su obra sigue en plena forma.
Me invitaron.

  • Para chuparse los dedos.

  • El cabracho.

  • Rico y bien presentado.

Masia-restaurante-celler-bodega-tienda.
Una muy bonita restauración de una antigua masía para celebracion multitudinaria (casi 300 personas).
Aperitivo en los sotanos que hacen muy acogedor aunque con excesivo calor (a pesar de ser cena), por la aglomeracion de gente y poca ventilacion; pero en pequeño grupo debe ser muy interesante.
Estupendos vermuts Yzaguirre clásicos blanco y rojo (se fabrican en Reus), botella magnum de La Montesa 2009 y alguna que pillé de 2008 (mejor) en la cena, aparte de cervecitas, etc.. Aperitivos de avellanas caramelizadas muy ricas y novedosas, papas muy correctas, un poco de foie aceptable, escaso y bueno el jamón y croquetas de jamon dulce correctas.
En la cena: de vino blanco fué Can Feixes 2011, el ya mencionado tinto interesante, y un cava de Penedés: Carles Andreu (ver comentarios en catas).
La cena concertada con servicio contratado para el evento sin saber lo que servian ni de comida ni de bebida: plato mix con langostinos bien, jamon de pato ms que bien y verduras regular; de segundo meloso de ternera en saquito crujiente bien; de postre coulant de chocolate exquisito con helado de hierbabuena muy acertado; con el cava algún dulcito al centro que no probé.
De los sitios de comida multitudinaria que he estado lo pondria entre los mejores.
Del local ya hay muchas descripciones. Del tema de platos, mesas, servicio del vino, etc..dificil de valorar por el tipo de evento. No sé el precio concertado.

Sólo he ido una vez y no creo que vuelva.Positivo que el maitre nos acompañó a la bodega a recoger el vino que habiamos elegido, buen servicio y muy atento.El entrono muy bonito e íntimo.Elegimos el menú degustación:cocina creativa pero platos ínfimos en cantidad.Suerte del surtido de pan que te ofrecen (el de aceite muy bueno) y del aceite que ellos fabrican que ciertamente es muy bueno.Lo encontré carísimo para lo que comimos.

Hace unos meses abrieron un celler-botiga, o mejor explicado, la bodega donde elaboran su vino tiene arriba una tienda de vinos sensacional, con una sala de catas que vale la pena por sí misma la visita. Hicimos una cata de los 4 vinos del mes y seguidamente pasamos a comer a un comedor reservado precioso en el primer piso del complejo. El servicio espectacular, todo en su punto y al momento. Como en la cata vieron que los 2 tintos no no hacían muy felices nos ofrecieron otro sin decir nada, lo que fue un gran detalle. Comimos un menú degustación que estaba para chuparse los dedos, con numerosos platos pero raciones pequeñas, por lo que no te llenabas y podías irlos degustando con tranquiidad. La vieira y los salmonetes destacaron sobre los demás. Otro punto positivo es el surtido de panes, para mojar con el aceite que ellos mismo elaboran, pero con un poco de tino porque si no no harías otra cosa que comer pan con aceite. Antonio Salas, alma mater del tema enológico del complejo, sigue siendo toda una garantía. Por cierto, si alguien es aficionado a los trenes tienen una maqueta impresionante, pedirles que os la enseñen. No puedo hablar del precio porque me invitaron, pero la calidad se paga.

Marco incomparable, menú exquisito y precio con tendencia alcista.
Es un lugar precioso y tiene una carta moderna, pero buscando la ostentosidad y el desparrame, a proporción con el local y el precio.

Masía-restaurante preciosa, antigua y perfectamente restaurada, con tradición de cientos de años como productora de aceite, retomada hace poco tiempo. Aunque está especializada en celebraciones tiene un restaurante a la carta con una decoración que alterna lo moderno y lo clásico de manera perfecta. Es uno de los locales más acogedores que he conocido. La bodega tiene más de 200 referencias, con unas condiciones de conservación excelentes y una gran variedad de magnums. Comimos el llamado "menú del aceite", en el que este producto aparece en todos los platos: rollo de verdura, bacalo fresco y ternera elaborados de vanguardia. Al frente del negocio una de las personas que más sabe de vinos en Cataluña: Antonio Salas. La vajilla, cubertería , copas y decantadores a la altura, igual que el servicio, joven y bien preparado. Pagamos aprox. 70€ por persona pero mereció la pena.

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