Restaurante Robert en El Saler
  

Restaurante Robert

27
Datos de Robert
Precio Medio:
33 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
7.1 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 24,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes

Teléfono


27 Opiniones de Robert

De vuelta al que ya se puede definir como un clásico dentro de la pedanía valenciana de El Saler. No nos alejamos de lo que suele ser una comida tradicional en la zona. Pedimos unos entrantes de pescadito frito, sepia plancha y, de plato principal, un arroz del senyoret muy cumplido (pedimos la paella para tres, siendo cuatro comensales y quedamos más que saciados). De postre, a destacar el tatín de manzana y para beber una sangría muy lograda. La carta de vinos es más bien corta pero hay algunos blancos gallegos muy interesante a precios razonables. Lo mejor, la relación calidad-precio.

  • Arroz del Senyoret

  • Tatín de manzana

Alejado del mundanal ruido, salvo en fines de semana, encontramos Casa Robert, un restaurante de los de toda la vida de El Saler. Restaurante sin demasiado que destacar en lo estético pero que cumple bien su papel, con una buena distribución de las mesas, aún cuando está lleno, y un mobiliario cómodo, lo que te hace sentirse a gusto y predispuesto a disfrutar de una buena comida.

Cocina tradicional valenciana donde prima el producto sobre las filigranas, aunque se permiten ciertos arroces "creativos" y algunas licencias culinarias bastante acertadas. En esta última visita apostamos por caballo ganador, sin salirnos del guión, lo que suele acabar en éxito.

Por cortesía de la casa siempre sacan un poco de pan que, dicho sea de paso, es un pan riquísimo que invita a untar todo lo que te sacan. Si además te ofrecen un paté aceitunas negras, un poco de allioli y tomate rallado ¿qué más se puede pedir? Recomiendo paciencia con el pan porque como te pongas ciego con este aperitivo puedes no llegar al final de la comida.

De entrantes probamos las puntillas que están muy buenas, sin excesos de rebozado ni aceite. Por recomendación de la encargada de sala nos decantamos por un calamar de playa a la plancha, un plato que no dudaré en volver a pedir la próxima vez, y unas croquetas. En este caso sacan una croqueta de jamón y una de bacalao por cabeza, ambas muy ricas.

Habíamos encargado dos arroces previamente, cosa que recomiendo cuando se hace reserva. Arroz seco de pato y boletus, que estaba perfecto, tanto de sabor como de punto del arroz. El segundo, un arroz caldoso de pescado, algo subido de sal, pero bastante bueno. Lo malo de los arroces caldosos es que son difíciles de controlar en cuanto a punto de cocción... y así fue, que el arroz se pasó un poco, nada grave, pero para los que nos gustan los arroces en su punto, esto puede suponer un problema.

La carta de vinos es lo que más tiene que mejorar en este restaurante, donde se echan de menos más referencias y una selección más atractiva. Priman los vinos de la zona a un precio más o menos correcto, con bastantes faltas de la carta. Servicio del vino correcto pero siempre muy atentos y copas a mejorar.

Un buen restaurante para comer arroz en domingo. Después el paso por la playa bien merece la pena. Soy bastante reacio a visitar este tipo de restaurantes tan orientados al turismo, así que cuando alguien "me lleva" y descubro que no están nada mal, como es el caso, es todo un descubrimiento.

Estuvimos dos personas, de entrantes una tellinas extraordinarias, con el calibre justo, ni grandes ni pequeñas, todas abiertas y buen sabor. También un tomate con anchoas, las cuales estaban deliciosas, el tomate, del terreno bien aderezado con aceite de oliva virgen. Plato fuerte, arroz al horno, en su punto de cocción, sabor extraordinario, con sus costillas en su punto, morcilla..tomate..delicioso. De postre crèp de chocolate y nata. El servicio muy bueno. Cuberteria, vajilla y mantelería perfecto. Repetiremos.

Fuimos este domingo amparados por los comentarios de la web y la verdad es que ha sido una excelente opción. La comida muy buena y la atención etupenda. Muy buena relación calidad-precio.

Estuvimos hace unos días, una noche y entre semana, así que al afluencia fué mas bien escasa, pero nos beneficiamos de un buen servicio.

Recorrimos varias tapas, algunas de ellas francamente excelentes, como unas anchoas exquisitas, que aunque a 2.10 euros unidad, son imprescindibles. Las clochinas valencianas jugosas y con su auténtico sabor. El foia le salió demasiado hecho, pero se notaba buena calidad. Un calamar de playa muy bueno.

Son buenos profesionales, que aprecian su trabajo y no hacen experimentos, solo buena materia, trabajada de forma tradicional.

Los postres deben mejorar.

Vienen a visitarte familiares de otra comunidad autónoma, que además son unos amantes de la paella, pues ya tienes la mejor excusa para irte a comer una buena idem. Hace un mes y medio habíamos elegido el Restaurante Robert para una comida de grupo entre varios amigos. Quisimos repetir, esta vez íbamos a ser sólo 4 personas y si nos basábamos en la anterior experiencia, aseguraba ser una excelente opción.

Nos recibió Robert en la entrada de su local, de forma muy amable e invitándonos a pasar a nuestra mesa, que habíamos reservado menos de dos horas atrás. El local muy cuidado, las mesas con suficiente separación unas de otras que creaba pequeñas islas de placer gastronómico.

Antes de que te sirvan los entrantes, te ponen un plato con rebanadas de pan horneadas y tres cuencos de salsas para que las acompañes: olivada (puré de aceitunas), alioli y tomate natural.

Pedimos 3 entrantes: tellinas, sepia a la plancha y puntillas. Las tellinas muy buenas, un pequeño aperitivo que inauguró la comida y hicieron que fuéramos abriendo boca. La sepia a la plancha muy bien presentada, sirven la pieza entera marcada por donde tendrías que cortarla. Presentada con romero, eneldo, tomate cherry; acompañada con salsa verde. Estaba en su punto de plancha, ni dura ni blanda, de sabor muy buena. (iba cayendo también con un poco de pan con alioli). Las puntillas (tapa favorita de la novia) muy ricas, mientras nos las comíamos debatíamos si la próxima vez que vengamos al Restaurante Robert comeremos paella o sólo tapas, por lo ricas que habían estado todas.

A los pocos minutos de terminar los entrantes, llegan las paellas. Habíamos pedido una paella valenciana para dos y una paella de marisco para los otros dos. Yo comentaré la valenciana en esta opinión, ya que no probé la de marisco, pero en la foto que he añadido al comentario podéis ver las dos.

Sin considerarme un talibán de la paella, he de confesar que casi siempre que como este plato suelo pedir paella valenciana. La del Restaurante Robert tenía los ingredientes justos, que hacen que disfrutes lo mismo del arroz que del resto de ingredientes. Pollo, conejo, alcachofas, caracoles, garrofón, bajoqueta (judía verde). Muy buena de sabor, además la capa de arroz es fina y hace que esté en su punto. De cantidad lo calculan super bien, no te quedas con hambre (y sino te acabas de llenar con el postre!).

Para beber se pidió una botella de Juvé i Camps Brut Rosé, una clara y un agua grande.

Flan de queso con mermelada de arándanos y Coulant de chocolate. Probé los dos y no sabría decir cual estaba más bueno.

Salió por 107 euros los 4, una excelente relación calidad-precio para lo bien que lo pasamos y comimos.

Un saludo!

Tras los comentarios de este restaurante de Raúl y otros usuarios, con los que suelo coincidir bastante, me acerqué este domingo con la familia. Día de escándalo para dar un paseíto por la playa del Saler y, a las dos y media, a comerte un arrocito. El restaurante estaba lleno y, en la mayoría de mesas, parejas con niños o varias familias juntas. El servicio fue amable y profesional.

Pedimos, de entrantes, unas tellinas, una puntilla (materia prima muy fresca) y una ensalada templada con calamares, gulas y gambas. De plato principal, un arroz del senyoret, bien de textura y sabor y, mi hijo, carnívoro a muerte, un entrecote de ternera en su punto, muy tierno.

La carta de vinos es muy "particular", con hojas impresas intercambiables. El número de referencias, sin ser excesivo, son suficientes para tener capacidad de elección y a precios razonables. Y, muy importante, bien elegida para el tipo de comida del restaurante, con bastantes espumosos, blancos, rosados y tintos jóvenes, además de algunos con crianza para los muy "convencionales". Nosotros tomamos un Fefiñanes 2010 del que me esperaba algo más. He probado unos cuantos albariños este año que me han gustado mucho más. No pedimos postres pero sí cafés, agua y cervezas.

El restaurante vale la pena. Repetiremos.

Llegan los Domingos con sol y un paseo por el saler resulta esencial para el cuerpo y la mente. Para comer nueva visita a Robert, en esta ocasión con Cecilia y su abuela (la que prepara las tartas).
De entrantes tomamos:
Esgarraet, buena materia prima.
Puntilla, fresca y crujiente, muy buena.
Pulpo con gambas al ajillo, este entrante me sorprendió por su combinación, no se si es nuevo, pero no lo había probado, sin duda el que más gusto, excepcional.
De platos principales no habíamos reservado ningún arroz y para no esperar optamos por pescados, lubinas a la sal y merluza a la Vizcaína.
Las lubinas desespinadas estaban buenas, pero lo que más me sorprendió fue la guarnición de guisantes y champiñones, realmente buenos (no siempre las guarniciones están a la altura del plato).
Para beber tomamos una botella de Verdejo Jose Pariente (se quedo corta y Robert tubo el detalle de abrirnos otra y ponernos dos copas).
De postres, por fin!!! Cecilia consiguió trufas heladas (lleva un mes preguntando si tienen trufas heladas).
De vuelta a Valencia sonrisas y con la abuela de copilota (por si aparecen los hombrecitos verdes).
En el cine tocaba El cisne negro.

Después de un tiempo, fuimos el sabado a comer. Mucho ruido. El servicio bien.

Comimos bien, pero el arroz del senyoret, fojo. Para cuatro pedimos de entrantes calamar, ensalada valenciana, y hojaldre de salmón (aceitoso).
Bebimos cervezas yvino que no recuerdo.
Terminamos con tatin de manzana, soberte y fresas, y cafe.

Tengo mejores opciones para este tipo de comida.

No voy a decir que esté mal pero tampoco que sea nada del otro jueves. El calamar romana de aperitivo era de buena calidad pero el arroz meloso con buey de mar no lo recuerdo con ansias de repetir.
El hojaldre de salmon (otro aperitivo) tampoco es para tirar cohetes y un vino de Requena (Nodus reserva)a 14 eur me parece exagerado de precio. De postre pedí fresas con zumo de naranja y me encontré restos de nata en el cuenco, quizas fué error (mal)corregido sobre la marcha. El local bien aunque un poco ruidoso de ambiente, la cuberteria correcta, el servicio aceptable y la comida en su conjunto pasable.
Les daré una segunda oportunidad antes de formarme una opinion definitiva.

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