Restaurante Hostería del Estudiante

5
Datos de Hostería del Estudiante
Precio Medio:
52 €
Valoración Media:
5.4 10
Servicio del vino:
4.8 10
Comida:
5.0 10
Entorno:
7.3 10
Calidad-precio:
3.7 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional, Castellana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 47,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


5 Opiniones de Hostería del Estudiante

Hola. El restaurante le verdad no tiene mala pinta, pero para la pinta que tiene la verdad salí un poco decepcionado.
Reservamos para las 22:00h y llegamos un poco antes. No sentaron enseguida (eso sí), nos dieron las cartas, y nos explicaron muy rápidamente el menú (íbamos con un regalo de smartbox, tal vez ese fue el problema). Tras 40 minutos de espera (y después de esperar que atendieran a otros clientes que llegaron después), nos tomaron nota.
Pedimos empezar con unos entrantes acompañados con unas cervezas para después tomar vino. Un poco a regañadientes nos lo dieron, aunque no nos dejaron escoger vino diciendo que el que teníamos era el de la casa.
Algo no cuadraba. Precio Smartbox: 99.90 euros. Precio menú: 35 euros (dos personas 70) + botella de vino de la casa: 16 euros. Me parece que hay una buena diferencia para que te puedas tomar una cerveza o más si te apetece y te la sirvan con una sonrisa no?
Pese a ello, los entrantes no estuvieron mal. El vino estuvo "respirando" porque lo trajeron a la vez que la cerveza (debían tener mucho trabajo aunque no lo parecía). Por cierto que la botella de vino no la descorcharon en la mesa, sino un poco retirado, y por supuesto no nos lo dieron probar. Pese a ello, el vino no estaba mal (aunque si lo hubiera escogido, nos lo hubieran servido cuando lo íbamos a tomar y no un rato antes, y nos lo hubieran dado a probar, ... habría sido un detalle verdad?).
Después de los entrantes venía un plato a escoger entre vieiras o bacalao. Nada más que comentar, ni quejas ni halagos.
Y después el plago de carne. No recuerdo que más había, pero los dos pedimos solomillo. Como buenos profesionales no nos preguntaros cómo lo queriamos (al punto, poco hecho, ...). En fín, piensas que al menos te lo traerán al punto (aunque a los dos nos gusta la carne poco hecha). Pero NO. Uno de los dos vino más o menos al punto, pero el otro, ya nada más ponerlo en la mesa no tenía buena pinta (un poco chamuscado). Aun así les dimos un voto de confianza y lo probamos.
Para continuar con el estupendo servicio, por supuesto, desde que dejaron este trozo de carne chamuscada en la mesa, no se pasaron a preguntar qué tal estaba. Ni siquiera preguntaron cuando recogieron los platos (bastante más tarde) y vieron que el trozo de carne que quedaba prácticamente entero aunque desmenuzado (intentando sacar algo de carne comestible).
Del postre solo puedo decir que era la típica "costrada de Alcalá". Estaba buena, y pese a que estando todavía sin empezar nos preguntaron si nos retiraban los platos (esta vez sí vinieron rápido, les debíamos molestar parece), sí me gustó (a lo mejor era por el hambre).
Al final, muy amablemente nos despidieron, sin preguntar qué tal la cena y que volviéramos otro día (NI DE COÑA).
No sé si siempre será así. Yo no lo voy a comprobar porque, aunque vivo relativamente cerca, ahí no vuelo ni de casualidad. Solo escribo esto por si alguien piensa en cenar ahí, que se lo piense dos veces (sobre todo si tiene un bono de smartbox o algo similar).
Por último dar las gracias al restaurante por hacerme una cena tan amena en la primera noche que salimos en salimos después de dos años, tras dejar al canijo con sus abuelos. Sinceramente gracias.

Uno de los dos restaurantes del Parador de Alcalá de Henares. Nos decidimos por éste y no por el gastronómico por su entorno histórico ubicado en un edificio del siglo XVII el antiguo Colegio-Convento de Dominícos de Santo Tomas. En cualquier caso, la oferta gastronómica de aquella localidad madrileña es floja tirando a nula.

Salón muy amplio con mobiliario tradicional típico castellano, con artesonado y chimenea presidiéndolo. Todas las mesas ocupadas, incluso doblando algunas de ellas. Afortunadamente la separación entre ellas es generosa por lo que el ambiente no agobia. Lo malo fue el calor tan exagerado que hacía.

Servicio muy atento por parte del maitre y de la camarera.

Carta orientada a la cocina de raíces autóctonas, sin florituras, con especialidades como las migas alcalainas, callos isabelinos o pollo en pepitoria

Oferta de pan con hasta 5 variedades más bien discretos.

De aperitivo de la casa, un trocito de queso de nueces y un poquito de aceite para mojar.

Comida para tres:

Para compartir:

- Migas alcalaínas: Servidas con torreznos, choricito y un huevo frito. Sueltecitas y sin grasa. Bien, aunque las presentaron solo templaditas.

- Surtido de croquetas: Una fuente con tres tipos diferentes de croquetas: Duelos y quebrantos, cocido y boletus. Digamos que aceptables por su cremosidad pero escaso sabor.

- Arroz meloso de verduras y conejos: Lo mejor de la comida. Arroz en su punto y potente de sabor sin llegar a ser sabroso. Generosos trocitos de conejo deshuesado.

De segundos:

- Paletilla de cordero: Bien hecha, jugosa y con buen sabor, pero no para quitarse el sombrero. Se presentó con unas patatas panadera.

- Cochinillo asado: Aquí llegó la mediocridad de la comida. Solo con verlo ya sabías que era recalentado: Ni piel crujiente ni sabor. Lamentable. Se acompañó de una especie de volaván relleno de algo que no supieron detallarnos. Se quedó en que lo consultarían con la cocina pero seguimos esperando.

- Zancarrón de gallo de corral en pepitoria: Generosos trozos de pollo que me resultaron hasta jugosos, pero servidos con escasísima salsa. De guarnición, trigo sarraceno mezclado con la pepitoria. Se quedó el plato en aceptable.

Postres:

- Sorbete de mango a compartir: ¿Por qué cuándo se oferta sorbete se sirven 2 bolas de helado?. Para ellos un sorbete es un helado. No sé, hay un hilo ahora mismo sobre este tema. Al menos bien de sabor.

- Costrada alcalaína: No pude evitar este clásico de la restauración de Alcalá de Henares. Pastel de hojaldre con merengue y crema con almendras picaditas que me resultó bastante decepcionante. Junto a la costrada, me pusieron un chupito de natillas carentes de sabor y un pestiño algo más acertado.

Carta de vinos muy floja. En tintos, media docena de La Rioja, otra media docena de Ribera del Duero y otros tantos de Madrid. Todos ellos muy comerciales y a precios exagerados en algunos casos. Por ejemplo, Gran Feudo Rosado 2011 a 18€ (aprox. x6 precio tienda). En cualquier caso, no hay sumiller y las copas son malas de solemnidad. No sé, pero esto me supera y, como suele ser habitual en estos casos, no pido vino.

Precio total: 150.65€ (inc. IVA, servicio y pan a 2€ por persona, dos cañas, un refresco y botella de agua de 1 litro a 3€).

Nota 1: El precio indicado es lo que estimo que costaría comer con IVA, pan y servicio y sin bebidas.

Nota 2: Hacía años que no gastaba un euro en un hotel o restaurante de la red de Paradores, pero veo que no me pierdo nada: Turistada a precios altos (los asados, por ejemplo, a casi 30€ con IVA).

Local clásico y e renombre en la población, que sirve de comedor castellano al relativamente reciente parador ubicado en la acera de enfrente. De siempre ha estado asociado a la red de paradores, lo cual le otorga cierta garantía de calidad y servicio, a la vez que de clasicismo.
Cena de congreso de gente alojada en el Parador por lo que todo a menú cerrado de precio desconocido sin opciones de ver cartas de comidas, vinos...

Entrantes compartidos de Jamón ibérico de Guijuelo muy bueno y sabroso en tosta de pan de aceite con tomate triturado. Foie de pato con reduciion de PX y pan especiado muy clásico pero bien elaborado. Anchoa (solo una) del cantábrico con tomate a la albahaca muy buena pero con ganas de repetir. Asadillo manchego con ventresca de atún sabroso y agradable romper moldes de tanto clásicos entrantes. Soldaditos de Pavia, pimientos de Piquillo rellenos de rabo de ternera muy sabrosos ambos.
Plato principal: tronco de rape braseado al horno con langostinos, pisto de verduras y salsa aperejilada. Bien aunque no le sobraba sabor al rape, estuvo bien complementado.
De postre un plato típico: Costrada de Alcalá con sorbete de frutos rojos. Muy bueno, en su punto de dulce y su contrapunto del sorbete.
En la parte de bodega probamos en blancos: K-Naia verdejo de Rueda y otro verdejo (?) Val de Lama 2012. En tinto por aquello de hacer patria un vino de Madrid más que básico: Puerta de Alcalá 2011 (con lo bueno que está Bernabeleva). Un brindis con cava que no recuerdo. Lo que sí recuerdo es el muy buen aceite Valseco de aceitunas cornicabra con que estamos esperando iniciar la cena.

Buena sensación de lugar y de cocina típica de paradores, con buena materia prima, buena y simple elaboración con pocas escapadas de creatividad, pero muy académica.

Y la han dejado muy agradable para el recorrido cultural. El nuevo Parador es de líneas minimalistas, de ambiente relajante. Comimos en la Hostería: entorno histórico, buena atención y servicio más que correcto, en todo momento pendientes de nuestra mesa (de 5) pese a la posterior llegada de 2 grupos familiares en la otra sala.
Pedimos 4 cervezas. Nos pusieron la copa de bienvenida, así como una cremita de garbanzos aromatizada.
De primero, 3 sopas de ajo tamizadas con huevo cocido a baja temperatura, unas anchoas del Cantábrico, 6 unidades- que no filetes como esperaba quien los pidió- abiertas sobre tostadas, y menestra de verduras, a mi juicio con demasiadas coles de Bruselas. Faltaban judías verdes, pero eso va por gustos, claro.
De segundo, 3 de cochinillo (para los mismos de la sopa) con racioncita de migas manchegas, una paletilla de cordero lechal con sus patatas panaderas y pimientos, los 4 platos con sus respectivas ensaladas verdes, y tacos de atún rojo, (por lo visto los Paradores no se han apuntado al boicot) que resultaron ser 2 medallones sabrosos en el punto justo de cocción, encebollados (cebolla y habitas) y con salsa de soja.
Para el vino, escasa oferta de vinos “diferentes” (nos gusta cambiar, probar), pero tuvimos mucha suerte y fue un acierto: Cillar de Silos 2007. 2 bot., más 2 de agua.
Ah. Los postres. El camarero se había percatado que había un comensal que SOLO habla francés, y me tuvo que ver la cara de agotamiento por traducción simultánea porque trajo carta de postre en francés: un detalle. Una costrada de Alcalá tenía que caer, circunstancia obliga, un pudding de castañas, un helado de plátano con chocolate, y 2 surtidos de sorbetes de fruta sobre laminas de piña. Todos de calidad.
Dos cafés, 2 manzanillas con sus 2 copas de anís y un GT. Se paga sobretodo el entorno. Resumiendo: no me desplazaría a Alcalá de H específicamente para comer allí, pero SI aconsejo probar el sitio si uno se encuentra de paso.

Ubicado en pleno Casco Histórico de Alcalá de Henares, muy cerca de la Plaza Cervantes, y detrás de la Universidad Cisneriana, en un precioso edificio del S XVI

Cocina castellana-cervantina tradicional. Materia prima de primera calidad, elaboraciones cuidadas de tipo clásico. Está en el grupo de los mejores restaurantes de Alcalá de Henares

Recomendaría las migas y las carnes, como el cordero asado. Los postres son una delicia, sobre todo la Costrada.

No recuerdo el precio, pero creo que está alredededor de 30€ por persona.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar