Restaurante Malacatin

Datos de Malacatin
Precio Medio:
30 €
Valoración Media:
5.1 10
SERVICIO DEL VINO:
4.4 10
COMIDA:
6.3 10
ENTORNO:
4.7 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Madrid
Localidad: Madrid
Zona: Centro
Dirección: Ruda 5
Código postal: 28005
Tipo de cocina: Tradicional, Madrileña
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


Opiniones de Malacatin
OPINIONES
8

Reserva para 2 con 1 mes de antelacion al ser laborable (para fin de semana son 4 meses de espera). Por supuesto.. con turnos.. lo odio. 1.30. Primer turno.
Lugar discreto y muy agradable por dentro. Madriz autentico. Servicio impecable y carta de vinos buenisima con precios de los que ya no ves. Clio 2013 a 35 euros, Nido a 114.. por poner ejemplos. Venia de catar de bodegas Fontana y me habia gustado Quinta de Quercus al modico precio de 16 euros.. y pensé. Para que gastar mas en vino si vengo a disfrutar del cocido...y menos mal que el vino fue lo mejor..
Primer pase..
Sopa. No me gustan las sopas ni cremas y por ello no doy importancia a que venga fria, los fideos duros y grasienta..
Segundo pase. Bandeja de garbanzos y no doy credito... deshechos..parece humus. Con dos minúsculos trozos de tocino que no sé que pintan huerfanos entre la masa de garbanzos recocidos.
Traen tambien una cazuela con repollo rehogado para alucinar. Las hojas del repollo enteras !! Y al irlas troceando en el plato aun aplastabas sin querer mas los garbanzos.
Nos preguntan si queremos "bola" y claro.. decimos que si. Pregunta con truco.. ya que las cobran aparte. Y malas no... lo siguiente.
Tercer pase. 2 bandejas de carne. Grandes si. Cantidad. Calidad nula. Morcilla asturiana... alucinante!! En un cocido madrileño. No se han enterado desde hace mas de un siglo que wn Madrid la morcilla para el cocido es la de cebolla?
Un trozo de codillo de la parte de arriba de peso de mas de medio kilo y comestible nada. 4 hebras de jamon. La gallina mentira. Medio pollo corriente. Y solo salvable el morcillo. Y porque habia hambre y algo habia que comer.
Decepcion total. Creo que si acabas todo no pagas. No me extraña que nadie lo haya logrado.
Maliiiisima calidad.
Un notable a la carta de vinos y al servicio... menos mal !
32 euros por persona con los extras de pan y bola y un cafe de puchero

No solo dos tazas hasta 22 tazas te puedes tomar en el incio de lo que es una comida de cocido que lo que te sobre no puedes ponerlo en un taper tiene que llevar el carrito de la compra.
Ya se describe el local y no insistiré; si los espacios son pequeños en el baño aún más. Servicio amable y con ganas de agradar.

No fuimos a la carta, como casi todas las mesas (aunque haberla hayla) sino a su especialidad con sus cosas buenas y otras regular, pero siempre en raciones monumentales.
Entrada de aceitunas y pebreras y cebolletas para las cervezas de inicio. De vino el de la casa, el Beronia crianza habitual que agantó una comida casi romana.
El perol de sopa del que sobró casi la mirad, con un caldo correcto y fideos pasados de coccion. Espectacular bandeja de unos garbanzos en buen punto de hervido, con poca patata (menos mal), col hervida bien, codillo un poco seco, manetas muy bien, chorizo y morcilla regular, ternera correcta, tocino muy bueno (el cocerlo le restó bien de grasa); el pollo entero nos plantaba cara pero hubo uno de los 9 que aun se atrevió con un muslo.
Al postre ya llegamos justos pero ahí cumplimos: leche frita demasiado cargada de leche y poca canela y teorica reduccion de PX que era un suspiro, buenas natillas caseras y grandes para variar, arroz con leche normal.

Cafés de perol e infusiones. Un PX Nectar para quitar sabor de la grasa y dejar dulzor final con unos bombones helados.
Los del segundo turno podian haber comido con nosotros y no hubiera faltado.
Sensación final de que aquello es un cocido inacabable. Una buena caminata hasta el salon de presentacion de los mejores vinos de Peñin 2013 que no me pillaran en ayunas.

Segunda tanda de cocido del grupo de amigos... después de este lo vamos a dejar, por saturación, durante una buena temporada. Para cuando vuelvan los fríos.

Malacatín es una típica tasca madrileña con un comedor al fondo nada grande con mesas muy, muy juntas. El servicio amable y cercano propio y habitual de estos sitios tan... "del foro". Dan de comer en dos turnos; nosotros teníamos mesa reservada para el segundo.
Sin carta, a lo que íbamos, al cocido en tres vuelcos. Creo que la palbra que lo describe mejor es: pantagruélico.
Empezaron por ponernos una sopera (¿debería decir bidón?) de la que comimos 9 personas, algunos repetimos y sobró. Acompañada por unos platillos con cebolleta. Tuvieron el detalle de no retirar la sopa cuando trajeron el resto del cocido ya que a uno de nosotros le gusta ir poniéndose caldo con los garbanzos. Fideos pasados de cocción y caldo bien resuelto.
Los garbanzos grandes bien cocidos y tiernos, con patata y relleno. Eso sí... hay que ver la fuente de garbanzos. Asusta sólo mirarla. Los acompañan un plato con repollo y un moje de tomate, todo ello para quien se lo quiera servir. Mientras nos daba la risa floja por la cantidad de comida y, recordando aquello tan típico de las madres de: "no te mueves de la mesa hasta que te lo termines", nos trajeron las carnes. Pone malo solo de verlo. En varios platos. Chorizo, morcilla, jamón, morcillo, tocino y pollo (nos pusieron un pollo entero... pero entero me refiero sin trocear... que no pudimos ni tocar). Con la comida que pusieron para 9 personas hubiesen podido comer, tranquilamente, 12. Puede que más. Sobró comida.
El resultado bueno. Excesiva comida y un tanto grasa... pero también es verdad que nos pasamos tres pueblos comiendo. Mi bisabuela decía: "costal vacío mal se sostiene pero, lleno, mal se dobla". Eso justamente nos pasó... no podíamos ni doblarnos.

El vino en segundo plano. Beronia ofrecido por ellos. Da lo mismo. Allí no se va por el vino.

Ni nos atrevimos a pedir postre. Un licorcito digestivo (orujo, pacharán) al que nos invitaron.

Lugar para ir a disfrutar de la compañía de amigos, olvidarse de dietas e ir con nun omeprazol en el cuerpo.

Típica taberna madrileña donde se viene a comer cocido. Aconsejable ir en un día que no sea festivo o a una hora no punta (tienen doble turno), pues se pone hasta los topes, y se trata de un pasillo estrecho con mesas a un lado y al fondo un comedor con unas cuantas mesas más. Decoración típica castiza con multitud de cuadros taurinos.

No se si tienen carta, pues a nosotros ni siquiera nos preguntaron lo que queríamos comer, pero en la barra pude ver una degustación de callos por 5 euros. Empezaron con unos pimientitos y unas aceitunas, y luego empezó el cocido. Una olla de sopa de la cual nos metimos dos platos cada uno, y sobró poco menos de la mitad. Muy sabrosa. Acompañaban con un plato de puerros. Luego una bandeja de garbanzos con patata cocida, con mucho sabor a la carne que luego vendría. Acompañados de guarnición de tomate y un plato de repollo. Luego llegó la carne: un pato con chorizo y morcilla que ni probé, otro con polló y el jamoncito cocido y otro plato más con morcillo. También sirvieron el relleno que consistía en un pan rallado mojado en huevo y perejil, frito y luego mojado en la propia salsa del cocido...
En restaurante no he comido un cocido mejor. En cuanto a la cantidad, podrían haber comido 4 personas. Indispensable ir con hambre en un día de invierno.
Preguntaron si queríamos postres pero ni se nos ocurrió, 2 pacharanes con hielo a los que invitaron.
No se si tienen carta de vinos, tiramos por el rioja de la casa, el Beronia crianza en copas decentes, servido a temperatura correcta.
El servicio fue amable y cordial, mejor de lo que anunciaban los minutos de espera espachurrados entre la barra y la gente.
Si les gusta el cocido es una visita típica e interesante en Madrid.

Me lo recomendaron si queria comer un buen cocido y acertaron, cocinan mas cosas, pero alli todo el mundo pedia cocido madrileño, servido por orden, la sopa, (buenisima, nos acabemos la olla), despues los garbanzos con la verdura y lacon (perfectos y el lacon buenisimo) y por ultimo la carne, chorizo, morcilla (un pelin fuerte) pollo, etc... muy tierna y muy gustosa. Realemente disfrutamos del cocido. Por cierto no hay quien se lo acabe, eramos dos pero podriamos haber comido cuatro.

El local muy castizo con decoracion taurina, muy ruidoso, mesas muy juntas y lleno hasta los topes, asi que el entorno por comodidad no puede estar a la altura de otros restaurantes, pero desde luego es pintoresco para el forastero.
Tomamos el vino que ofrcian, un Beronia, descorche y ya esta, pero que mas da, la estrella es el cocido.

Me gustaria destacar el servcio, en especial el de la unica chica de la plantilla ese dia, excepcional, muy atento, ocupandose de nosotros y dando las explicaciones necesarias (nunca habiamos comido el cocido en esta manera)nos encanto.
Cafe, te dejan la tetera/cafetera, total que te puedes tomar tres si quieres, alli todo a lo grande. Cuando vuelva por Madrid, repetimos, seguro

Local pequeño, angosto y ruidoso, pero ante todo clásico, auténtico y castizo como corresponde a una taberna típica madrileña fundada en 1895. Resulta algo incómodo eso sí.

La cocina está consagrada al más típico de los platos madrileños: el cocido. Servido en tres vuelcos principales (sopa, legumbres y verduras, carnes y chacinas) resulta delicioso y realmente pantagruélico por su tamaño. Imposible terminarlo. Lo mejor, la sopa, la gallina y los garbanzos (emho, claro). Sin duda uno de los tres mejores de Madrid.

El servicio del vino resulta inexistente, aunque sí hay una cierta oferta de tintos nacionales que se conservan en una cava climatizada. Copas no adecuadas. Servicio de mesas amable aunque demasiado “robotizado”. Son dos turnos y hay demasiada gente. Para visitar entre semana.

Un local clásico del Madrid más castizo (Cascorro), donde poder comer uno de los mejores cocidos sin preocuparse demasiado por el resto (vino, servicio, comodidad). Merece la pena sacrificar esto último por un día para darse un buen homenaje. El precio del cocido es de 18 euros, adecuado para su calidad y su cantidad. Una visita siempre imprescindible en Madrid.

Si te gusta el cocido este es tu sitio, más que por la calidad por su cantidad. Y ojo que la calidad es más que razonable, una vez probados los cocidos de otros "santuarios" de Madrid seguramente este se puede quedar en segundo plano, pero el bronce tambien es buen puesto. A mi, particularmente, me gusta más el de Casa Carola, pero son gustos. Vuelcos?? 4, 5?? no se, sin contar el repollo, 4?. La sopa muy rica, garbanzos en su punto y la carne jugosa. El chorizo y la morcilla demasiado fuertes y rompen el equilibrio del resto de condimentos. El codillo ni lo tocamos, imposible comer más. El servicio de vino se limitó a un Beronia crianza (12.-€)a temperatura adecuada, pero las copas no son las más idoneas. La casa no pretende dar al vino un protagonismo especial, y la verdad es que mejor cerveza, que con las cantidades que estamos hablando...

postres inexistentes y local relativamente incomo por su estrechez en algunas mesas y por el vocerio de alguno de los clientes, el de al lado pobrecito mio que gritos. Aún así el cocido merece la visita.

Ración de cocido 18.-€ y sales rodando.

http://www.malacatin.com/

El mejor cocido de Madrid sin dudarlo.
Local cutre y algo casposo, pero que cocido.
Hay que reservar sino imposible encontrar mesa y encima tienen turnos que cumplen a rajatabla, en otro lugar me bastaría para no acudir pero merece la pena.
Comer en Madrid todo lo que quieras, todo exquisito y por menos de 30€,yo no lo he visto nunca,eso sí, si el cocido madrileño no te gusta ni te molestes en ir.
Aunque en la su web pone que tienen otros platos ni yo ,los he pedido, ni he visto a nadie que pida otra cosa.
La sopa sabrosisima, los garbanzos en su punto y acompañados de un repollo hervido en el caldo pero en distinta cazuela(perfectos).
La carne ni la probé(no podía mas) eso sí mejor ir con hambre, ya que puedes comer hasta morir (excelente).
Del vino,copas y postres, bueno no hay mucho donde elegir pero el local ni lo pretende,ni falta que le hace.
Si pasas por Madrid no dejes de ir.

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