Restaurante Restaurante El 24 de la Paloma en Burgos
  

Restaurante El 24 de la Paloma

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Datos de Restaurante El 24 de la Paloma
Precio Medio:
49 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche y lunes y segunda quincena de enero

Teléfono

Restaurante Restaurante El 24 de la Paloma Ravioli de Toro with Burgos Mashed Potatoes Restaurante El 24 de la Paloma Pichon Restaurante El 24 de la Paloma en Burgos grilled Asparagus with Hazelnut Butter and Boletus Mayonnaise

8 Opiniones de Restaurante El 24 de la Paloma

De visita en Burgos nos acercamos a conocer este restaurante por las referencias que vimos por aquí. En cuanto entramos nos dirigieron a una mesa amplia y bien vestida, y nos entregaron la carta para elegir. A pesar de que ofrecían un menú degustación y otro típico castellano que tenían buena pinta, optamos por pedir a nuestro gusto. En la breve espera entre que nos tomaron nota y nos trajeron el primero nos agasajaron con un buen aceite para untar y unas albondiguillas.

Como primero compartimos unas láminas de berenjena rellenas de gallo de corral, una adaptación de la musaka que resultó sabrosa y original. Como segundo yo pedí una paletilla de lechazo deshuesada con salsa de boniato; buen género, bien presentado y ración adecuada.

Mi acompañante no terminaba de decidirse y a sugerencia del camarero pidió la entraña marinada. Cuando llegó no le gustó el intenso sabor de la marinada, y en cuanto se dio cuenta el camarero rápidamente nos ofreció cambiárnoslo por otro plato, que terminó siendo una media ración de un jugoso y sápido solomillo a la plancha.

Como postre nos decantamos por el Conguito, una curiosa reinterpretación de la golosina infantil que se presenta como una fina esfera de chocolate que se deshace al derramar sobre ella el mismo material caliente. Infalible.

No tomamos café, pero de todas maneras nos obsequieron con una bandejita con unas pastas y otros dulces. Buen detalle.

Como ya se ha destacado en otros comentarios, la carta de vinos es muy amplia y bien surtida. Me sorprendió que ni me la trajeron inicialmente ni me la ofrecieron al preguntarme por la bebida; tuve que ser yo el que la reclamara. Los precios en la línea habitual de los restaurantes, más o menos el doble que en tienda. Nos decantamos por un Lindes de Remelluri viñedos de Labastida 2011 (19,50€), un valor seguro. Al pedirlo nos cambiaron las copas por unas Riedel y por lo demás el servicio se limitó a descorchar correctamente la botella y darla a probar. Temperatura adecuada.

La carta de postres incluye igualmente unas 10 referencias de vinos dulces por copas, de las que me llamó el Cantocuerdas moscatel (4,20€), que nuevamente descorcharon en el momento.

El servicio fue en todo momento atento y agradable pero sin resultar atosigante, y tuvieron el buen detalle que ya comenté con el segundo de mi compañera. Pagamos algo más 40€ por cabeza, lo que me parece bastante ajustado visto el buen nivel demostrado. Un lugar para repetir.

Fuimos el pasado 22 de Agosto. En un principio, lo teníamos marcados como uno de los (pocos) restaurants que ofrece comida sin gluten en Burgos. Nos agradó mucho y pudimos comprobar que están preparados para ello. Situado al lado de la Catedral. Mientras decidíamos, nos pusieron un bocado de melón con espuma de lima, agradable y nos indicaron que era sin gluten. Pedimos para la niña que es la celiaca un menú infantil de arroz a la cubana y un Segundo de merluza con patatas, todo sin gluten. Para nosotros de primero un Arroz meloso de trompetas y carpaccio de ciervo y unas chuletillas de lechazo, todo muy bueno. Cesta de diferentes panes (normal, integral, cebolla, tomate, y alguno otro). Tras la comida y antes del postre, trajeron un vasito de natillas, también indicando que sin gluten. De postre una tarta de queso china o algo así y un cortado. La carta de vinos es un libro bastante extensor donde hay de todas las denominaciones, con bastantes extranjeras. Como solo tomaba vino yo y no quería llegar muy mal al hotel, tras los otros 4 vinos del tapeo, me tome una botella pequeña de tinto El Lagar de Isilla, de La Vid. Muy sabroso. El precio algo elevado, llegando casi a los 100 euros. Salimos muy contentos por el servicio y atención a la niña celiaca. Se nota que controlan, lo que no se puede decir de casi todos los sitios que ofrecen comida sin gluten.

Como a uno no le da pereza coger el coche cuando de comer bien se trata, hoy nos hemos escapado hasta la capital burgalesa para visitar un restaurante que siempre nos ha deparado buenas experiencias. Se trata de El 24 de la Paloma, emplazado a la sombra de la imponente catedral gótica, en una zona en la que en la restauración manda el tipismo: sopa castellana, morcilla de arroz y lechazo asado. Aquí sin embargo su cocina va en otra dirección, si bien no faltan tampoco esas ricas propuestas tradicionales.

A la hora convenida nos presentamos en el local, donde nos ubican en el comedor de la planta baja, un espacio cómodo y de líneas clásicas. Tras hojear la carta, nos decidimos por el menú degustación, una opción que en este establecimiento deja en manos del cliente la elección de la mayor parte de los platos (entrantes, pescado y carne). Su precio es de 37€ +IVA y quedó finalmente constituido por los siguientes platos:

- ESPUMA DE QUESO AZUL Y MIEL: se presenta en un vasito de tubo, en cuyo fondo encontramos la miel y sobre ella una liviana espuma de queso azul de potente sabor. Una sencilla pero acertada combinación de sabores que fue un buen comienzo.

- TARTAR DE ATÚN ROJO: lo elaboran en un carrito auxiliar delante del comensal y difiere de otros en el protagonismo que cobran algunos productos picantes, como el jengibre. Me gustó, si bien creo que debería haber llevado menos salsa de soja, cuyo sabor se marcaba más de lo deseado.

- RISSOTO DE ESPINACAS Y GAMBA ROJA: el mejor plato de la comida, con un arroz en su punto y muy bien ligado, disponiéndose sobre un carpaccio de gambas y acompañado de una fina crema de este marisco. Muy bueno.

- BACALAO AL PIL-PIL CON PIMIENTOS: bien elaborado, pero algo deficitario de jugosidad. Correcto.

- LOMO BAJO DE VACA EN ACEITE DE ENEBRO CON PURÉ DE CAYOTE*: otro de los platos que más nos gustaron, con sabores potentes, pero bien conjuntados. Por poner un pero, la carne, que se presenta finamente fileteada y al punto, podría haber estado algo más tierna. Aún así, buen plato.

(*) El cayote es una especie de calabaza americana cuyo sabor recuerda vagamente a la patata.

- RAGÚ DE PIÑA: servido en una cuchara para comer de un bocado, cumplió el papel de prepostre. Sabía a piña, a secas, y no aportó nada especial al menú.

- TORRIJA CON HELADO DE CANELA: la torrija se presenta sobre un fondo cuyo sabor recuerda al caramelo de café con leche y se acompaña de helado de canela. La verdad es que no estaba mal, pero lejos de esas torrijas que te pueden hacer llegar a peder la cabeza.

A destacar que el menú incluye también el pan, detalle que muchas veces se cobra aparte. Por cierto, los servidos en este local son muy variados: de tomate, de aceitunas negras, de pasas, etc., y todos ellos de buena calidad.

A mis hijas les sirvieron un menú infantil (15€), que comprendía un primero (arroz a la cubana o pasta), un segundo (escalope o chuletillas de cordero) y helado, y que parece les gustó.

El apartado vinícola es una de las bazas de este local, que cuenta con una carta que abarca numerosas denominaciones, si bien nada más llega a profundizar en algunas de ellas. Los vinos extranjeros tienen un cierto protagonismo, si bien la mayoría de ellos son de gama alta y sus precios muy elevados. Entre las cerca de 500 referencias que componen la oferta de este local nos decantamos por un Michel Lafarge Bourgogne L´Exceptión 2010 (25€), un fresco y ligero borgoña tinto que se dejó beber muy bien. Servido en copas Riedel, fue presentado a buena temperatura, encargándonos nosotros del llenado tras darlo a probar.

Terminamos la comida con dos excelentes cafés (invitación de la casa) acompañados de varios petit fours y con las mismas buenas sensaciones de visitas anteriores.

On our way to Bilbao it wouldn’t cross our mind not to stop in this year’s Spanish Gastronomic Capital – Burgos. We made our way to the number 24 in Calle Paloma.
Finding comfort under the shade of an umbrella and the freshness of a very well poured caña, the repast began.
First things first, we were greeted with some delicious Tomato Bread paired with a Pear Panna Cotta and Angulas for amuse-bouche.
Along came the grilled Asparagus with Hazelnut Butter and Boletus Mayonnaise, Splendid!
In the main courses they brought out the cavalry! I went for the Ravioli de Toro with Burgos Mashed Potatoes and my husband for the Pichon with Apricots. I can hardly say which one was the winner but I must say I would gladly go there again for a tiebreak.
We closed the deal with some Yemas de Burgos with a Manzanilla infusion drizzled on top, simply not my cup of tea.
What a delightful experience and a very nice way to start our second day on the road to Bilbao.

  • Ravioli de Toro with Burgos Mashed Potatoes

  • Pichon

  • grilled Asparagus with Hazelnut Butter and Boletus Mayonnaise

Examinado en su conjunto, no está mal este restaurante de la capital burgalesa. El local es cómodo y acogedor. El servicio es sumamente profesional, aunque quizás algo distante. A cargo de él se encuentra un jefe de sala amable y agradable. La cocina es de corte moderno, aunque ofrecen también un menú regional en el que no falta el lechazo, supongo que para abrir el abanico de clientes. Pedimos el menú degustación (44 €+IVA) en el que hay bastantes altibajos, con platos bien resueltos, como la vieira con crema de castañas o las láminas de berenjena con verduras y codorniz, y otros menos logrados (ravioli de gamba y boletus, lomo de chicharro o las carrilleras de ibérico). Los dos postres, incomprensiblemente presentados a la vez en la mesa, no superaron el aprobado. En lo referente al vino el nivel es notable, siendo en mi opinión la principal baza de este restaurante. Su carta es amplísima, las copas son adecuadas y el vino es servido correctamente. Los precios, además, son comedidos.

Nos dio buena sensación y entramos sin reserva. Mesas un poco juntas, bien vestidas y local luminoso y agradable. La Carta de vinos es un verdadero libro con referencias de casi todas la D.O.
Pedimos tres entrantes: Raviolis de gamba roja y boletus extraordinarios, Crujientes de morcilla de Burgos y pimiento asado diferente y rico y un Risotto de arroz arborio, boletus, parmesano y cangrejo excelente. Como plato principal cada uno pidio una carne y ¡todos las probamos todas!: Solomillo al foie con manzana muy bueno, Manitas de cerdo deshuesadas, rellenas de foie con habitas de lo mejor que he comido en tiempo, Asado de cordero lechal bueno pero normal y un Cochinillo deshuesado y glaseado de esos cocinados a baja temperatura, buen sabor pero algo seco. Postre Mousse de chocolate y vainilla con bizcocho y sorbete de violeta y el resto no me acuerdo, pero estaban todos bien. Para regar el ágape un Mauro 03 que resultó magnífico y perfectamente servido. Hacer hincapié en el servicio del restaurante que me pareció atento y profesional. 230 euros/4 pax. Excelente lugar en el centro de la capital Burgalesa.

Antiguo Angel buena comida y servicio bastante bueno buen lugar. Muy buena carta de vinos

Antiguo restaurante El Angel. En pleno corazón de la capital Burgalesa se encuentra este restaurante de reconocido prestigio. La actual dirección enfoca el local con una cocina de temporada, con buena materia prima. A destacar la gran variedad de pescados y su calidad. Siquen manteniendo la variada carta de vinos, con esmerado servicio de éstos. Copas Riedel en todas las mesas. Acceso minúsvalidos con servicio habilitado.

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