Restaurante El Tintero II

9
Datos de El Tintero II
Precio Medio:
25 €
Valoración Media:
5.2 10
Servicio del vino:
4.3 10
Comida:
5.2 10
Entorno:
5.9 10
Calidad-precio:
6.3 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 22,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


9 Opiniones de El Tintero II

Recomendados por gente que vive o ha estado en Málaga nos encaminamos hacía el local para degustar especialmente sus espetos de sardinas y por lo peculiar que resulta el sistema de no-comandas que caracteriza a esta casa y que funciona a la perfección, como una máquina de precisión.

Se sitúa en la playa del dedo, justo a la salida de la ciudad en dirección este (Nerja, Motril…). Terraza enorme que puede varias decenas de comensales más propicia en verano para cenas que para comidas a mediodía (por el calor). Mesas ya montadas para dos, cuatro, seis comensales, etc.

No existe la carta. Un camarero se dedica a tomar nota de las bebidas y nos las trae a la mesa. El resto del personal sale directamente de cocina o de la parrilla con varios platos de una misma tapa y van anunciando a viva voz que es lo que ofrecen. La mesa que se ve tentada a degustarlo levanta la mano y se queda con el plato. Pude contar hasta una docena de propuestas diferentes, todas ellas a base de verdura y/o pescado. Nosotros tomamos:

- Vieiras: Tamaño considerable y preparadas al estilo “salpicón de marisco”. Plato frío con el molusco, pimiento, cebolla… Bien.

- Rosada frita: Pescado que no conocía. Sabor fino y correcto el rebozado y la fritura.

- Espeto de sardinas: Diez unidades de calibre perfectamente igualado entre ellas y de tamaño mediano. Riquísimas en cuanto a sabor y cocción.

- Calamar a la plancha: Pasado de cocción (las patas prácticamente secas) y con exceso de picada de ajo y perejil.

- Gambas a la plancha: Unas ocho unidades de la conocida como “gamba alistada” que se suele comercializar congelada. Buen calibre y, esta vez sí, sin pasarse en la cocción.

Tomamos un par de cervezas cada uno. No puntúo servicio del vino. La comida que se sirve en platos blancos se cobra a 7 € la ración. Las otras raciones que se sirven en bandeja de aluminio cada una a su precio: calamar 10 € y gamba 16 €. RCP correcta. La cuenta se hace sobre el mismo mantel de tela.

Aconsejable para comidas y cenas totalmente informales y especialmente por la singularidad de su “subasta”.

Me quede con las ganas de ver la subasta, que esa noche no hubo porque habian pocos comensales, de todas formas segun dicen no es una subasta como tal.
El restaurante es el tipico chiringuito de playa con una terraza grade, muchas mesas y tapados por un toldo.Lo basico para comer y beber en la mesa y bastantes camareros.
Como dicen por ahi bajo no es un sitio para beber vino, asi que nosotros pedimos cerveza y agua para acompañar:
-plato de calamares (muy bien)
-plato de chipirones (muy bien)
-plato de almejas (bien)
-plato de gambas plancha (muy bien)
-plato de calamar a la brasa (regular-mal).

Los platos los cobran a 7€ y las bandejas no lo tengo muy claro, prque no lo indican en ningun momento, a la hora de pedir la cuenta viene el encargado te hecha la cuenta en el papel de la mesa y a pagar.

Pero en difinitiva se come bien, se puede recomendar sin problemas.

Merece la pena solo por ver el espectáculo, algo distinto!
algo así como un "rodizio" de pescado junto a la playa
de precio no es nada barato: 60 euros dos personas sin coger ningun plato especial
imperdonable q no tuvieran boquerones fritos!! tenían lo que ellos llaman boquerones al tintero, que son eso, boquerones pero con aliño del que por el sur llamamos "adobo" y que en realidad anula el sabor del boquerón.
bueno, mereció la pena la visita pero quizás no vuelva, ya que hay varios chiringuitos donde comes igual o mejor pescado y a mucho mejor precio

La verdad es que la visita es reseñable por el hecho de que vas comiendo lo que van sacando los camareros a voces. Antiguamente (dicen) que se subastaba, cosa que ahora no es así porque el plato lo coge el primero que levante la mano. Allí no se va a beber vino, si acaso una cerveza fresquita. La comida muy normalita, que echan 2 kilos de calamares, sacan 20 platos y los colocan. Echan otros 2 kilos de boquerones en el mismo aceite y misma operación, ningún plato especialmente rico. Luego el tipo que cobra te cuenta los platos y te cobra, tampoco es barato.

Realmente dibertido! asi describiria yo las veces que he ido por alli a cenar, se trata de un restaurante situado en primera linea de playa, por ello suele ser imposible aparcar, cuando voy sueloo aparcar por los pisos que hay justo detras, alli comes super rapido tanto como quieras nada de esperar a que salgan los platos pedidos los camareros los lleban los cantan, si lleban calamares pues ¡CALAMARES!! Tu solo debes lebantar la mano y parar el plato, para pagar ahi unos hombre que van gritando ¡QUE YO COBRO!¡Y NO ME QUEREIS NI VER!¡PERO YO COBRO! Jajaja los postres se piden y pagan aparte en una vitrina donde hay como 15 tartas diferntes fruta del tiempo y mas dulces, el gentio es impresionante y en mi opinion un gran espectaculo... por las noches en verano es fantastico!! el olor a mar y de los espetos en el fuego me recuerdan a esas noche que me llebaban mis padres cuando era pequeña.. recomiendo la visita!!! saludos!!
raciones:8€ (las bandejas son de diferentes precios)
telefonos: 952206826-952204464

Restaturante de los catetos que vamos a málaga a comer pescado, tiene fama, poco más, complicadísimo aparcar, apelmazadas las mesas, la gente fumando a su bola en un local abarrotado por más de 300 personas y cerrado bajo un toldo, imposible mantener una conversación del ruido de comensales, camareros gritando, negros vendiendo subproductos, un lolailo con la guitarra, varios vendedores de lotería con diferentes taras físicas... y ahí radica su encanto, la verdad. La comida normalita tirando para floja, el vino no sé porque ni pedí no vi a nadie tomando vino. Boquerones y "chanquetes" pringosos (encontré media cáscara de una pipa de girasol rebozada y frita en el plato!), la ensalada era un cuenco navegando en agua avinagrada hasta la mitad de su contenido, y la lubina a la plancha perpetrada horrendamente, jamás probé jamás lubina tan mal hecha. Tampoco es barato. Para echar el rato, mejor ir un grupo grande y así podéis probar más cosas, lo mismo atináis con algo. A 1 metro de mi silla, vertieron una bandeja de cerveza rancia (las sobras de un grifo) en un cubo lleno de platos sucios para intentar paliar el aroma del ducados de los de la mesa de al lado. Pestazo a cerveza rancia.
En fin, para echar el rato, casi se ríe uno, pero tardaré en volver, para mí era un lugar mítico cuando era un niño y mis padres me llevaban de Granada a Málaga a comer pescado, ir al tintero era toda una ocasión.

Paso con frecuencia cerca de ese restaurante y me resulta increible ver cómo, sobretodo en verano, hay decenas de personas comiendo a no menos de 15 metros de los contenedores de basura del propio restaurante, llenos de restos de pescado malolientes, restos de aceite frito, y un mosquerío alrededor. Cuando he estado ahí comiendo, la comida es aceptable, pero no es más que un merendero de playa y no se le puede pedir más de lo que es. Por cierto, no sé si sigue la costumbre, pero el "cobrador" cobra contando los platos que hay en la mesa, así que la gente los esconde en la arena o en los bolsos.

El sitio de verdad que mola mil, yo fui desde León porque me habían hablado del, el lugar no tiene lujos, pero se va por la gracia que tiene, a mi parecer es caro, pero original, lo mismo que en otros sitios merece la pena gastarse el dinero por comer bien, aquí merece la pena por lo bien que te lo pasas

Chiringuito de playa que vive durante todo el año y sin épocas de penurias. Bajo un entoldado puedes encontrar un lugar bullicioso y con no menos de 250 personas, una quincena de camareros, un "demonio" cobrador y dos "veteranos" de 70 años: los "hefes" rodeados de datáfonos y euros. Lo que se come es pescaíto frito y pescado a la brasa. No hay carta: sólo un par de cocineros y camareros en plan subastero gritando los platos y tú o andas listo o no comes!. La oferta de vino es muy limitada (en nuestro caso nos sirvieron un Bach) servido en copa Duralex pero a temperatura correcta. Los postres los escoges en un mostrador y cuando pasa un personaje al grito de "Yo cobro, soy el demonio, no lloreis, yo cobro" o "yo cobro, aunque no me querais ver, yo cobro" te cuenta los platos (redondos u ovalados) y te hace la cuenta rápida.
Chocos, adobo, emperador (yo Claudio según ellos), pimientos asados, calamares, pulpitos y así hasta 20 platos en total (entre 7 personas) para salir a 24,00 eur. Abstenerse gente con prejuicios y que espere un restaurante "fisno". Indicado para comer pescado fresco a buen precio y no dejar de sorprend

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