Restaurante Taberna del Alabardero

Restaurante Taberna del Alabardero

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Datos de Taberna del Alabardero
Precio Medio:
27 €
Valoración Media:
6.8 10
Servicio del vino:
6.4 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
6.8 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 14,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Agosto

Teléfono

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Descripción

El restaurante Taberna del Alabardero Sevilla, dirigido por el jefe de cocina Juan Marcos, se encuentra en el centro de Sevilla, en una antigua casa palaciega del siglo XIX de ambiente refinado.

En el interior de la Taberna del Alabardero Sevilla encontramos un patio de visita obligada, realmente sorprendente por su vistosidad y belleza. Su decoración es tradicional y el servicio personalizado con una sensación de familiaridad que te sorprenderá.

La carta de la Taberna del Alabardero Sevilla se adapta al transcurso de las diferentes estaciones del año. Se trata de una carta innovadora pero sin perder la perspectiva de la tradición culinaria española, que se ve perfectamente acompañada por una completa selección de los mejores vinos donde se representan todas las zonas vinícolas nacionales. Cocina de mercado y de autor para los paladares más exigentes. Ideal para cualquier tipo de celebración.

13 Opiniones de Taberna del Alabardero

Un intercambio entre escuelas propició que dos chicas belgas hicieran prácticas en este restaurante. Era su primer día según nos indicó el maitre para ponernos sobre aviso de que el servicio podía no ser todo lo deseable para un restaurante de esta categoría, máxime cuando estas camareras no hablaban ni una sola palabra de castellano.
Tomamos una ensalada de patata con carpaccio de langostinos y alioli de eneldo y huevos con croisant y tostadas de bacon y queso.
Los segundos solomillo de cerdo con salsa de frutos rojos y lomos de pescado del dia a la brasa, los lomos estaban completamente crudos y reclamar a las camareras era misión imposible puesto que estaban casi en posición de firme a la espera de recibir órdenes del maitre, por lo que esperamos que apareciera el mismo por la sala, tardó bastante en hacer acto de presencia entre tanto el solomillo ya me lo había terminado para que no se enfriara. En cuanto apareció atendió inmediatamente nuestra reclamación y nos ofreció cambiar el plato por otro cualquiera, mi mujer optó por cambiarlo por otro primero que fue un canelón de tomate relleno de queso fresco y dados de membrillo.
De postre ganache de chocolate blanco, sinceramente lo mejor de la comida.
Una botella de agua incluida en el precio de menú, pedimos un vino de la tierra y el maitre nos aconsejo Petit Ocnos un chardonnay elaborado en Cazalla de la Sierra, el servicio se limitó al descorche y primer servicio
Dos cafés.

Las 14 horas y como “debe de ser, sol y calor en Sevilla”, pasamos enfrente de este local archiconocido, aunque solo sea de oídas, y paramos a tomar una cervezas en su patio, con unas olivas y una tapa de ensaladilla de gambas.

Observamos que en la zona inferior, había un buen movimientos y disponía de un menú elaborado por una escuela de hostelería, de lo cual no teníamos noticia. Tras atemperarnos, pasamos a ver como se desarrollaba el menú de la escuela.

Acomodados en una sala con ocupación completa, donde imperaban los clientes nórdicos, pero que en absoluto resultaron ruidosos, buen nivel del vestimento de la mesa y de las copas y cubertería, comimos a decidir entre varias opciones del menú:

Tras un aperitivo de salmorejo, en mi caso, ensalada de tomate asado con bacalao, manitas de cerdo con calabaza asada y de postre, tarta de queso con helado.

Lo comido, bien presentado pero a falta de unir sus componentes y logar el efecto deseado, como suele ocurrir en los principiantes, el postre lo mas logrado.

De beber: en un principio un blanco de Huelva con uva zalema que no recuerdo su nombre y posteriormente Juan Gil roble. Precios normales para los vinos y su servicio con sus copas adecuadas, pero algo errático en cuanto rellenar las mismas.

El servicio de la comida en sí, algo precipitado a veces y otras algo despistado, pero bien considerando que es una escuela.

El precio del menú a mediodía sin bebidas a unos 14 euros. (No recuerdo la cifra exacta, pero de ese orden).

Cerramos la comida tomando cafés en el patio central de nuevo, ascendiendo a un total por comensal, comprendiendo lo previo a la comida, el menú con los vinos y los cafés, a 25.5 euros por comensal.

El servicio del patio, tanto antes de la comida como en los cafés de un nivel muy alto.

Interesantes opción, con un buen entorno, la comida es lo que es, sin comer mal, pero el precio va al consonante.

Habíamos estado hace varios años y al guardar un buen recuerdo, decidimos renovar la experiencia. La Taberna del Alabardero acoge a la Escuela de Hostelería de Sevilla. Tiene un hotel, un restaurante gastronómico y un bistrot .
El Bistrot al que fuimos a comer el viernes al mediodía, es agradable, de estilo andaluz, con las mesas bastante juntas las unas de las otras, con un murmullo de sala permanente y con ese ambiente simpático de escuela de hostelería en el que nunca sabes lo que puede ocurrir... Las mesas están bien vestidas, las copas son correctas y el Servicio tanto de mesa como del vino, inexistente, es muy variopinto. Tanto al mediodía como por la noche proponen un menú, que difiere cada día a 14,19 € (sin bebidas) de lunes a viernes( el fin de semana asciende a 19,25 € y por las noches a 21,89 €) IVA incluido.

Eramos 4 comensales. Como aperitivo, nos sirvieron una sopa de ajo con pan que estaba buena

De primeros tomamos: 3 Woks de verduras Buenos, y una ensalada de naranja con bacalao Según MC el bacalao estaba insipidisimo.
Seguimos con : 3 merluzas en papillote a la crema de vainilla Muy bueno, algo soso pero estamos en una escuela y para eso está el salero, mas vale que falte que sobre y un Magret de pato con guarnición que mi hija encontró muy bueno, en su perfecto punto de cocción.
De postre escogimos cada uno un postre distinto que estaba más que aceptable. No recuerdo exactamente lo que tomamos pues no esta especificado en ningún sitio y olvide de apuntarlo.

Regamos la comida con un Albariño Vionta 2012, muy fresco y equilibrado que no conocía y que encontré muy bueno y a un precio muy ajustado (precio comercio x 0,5) y una botella de agua.
Finalizamos con 2 cafés. RCP muy buena.

Un restaurante simpático, al que se va sabiendo lo que vas a encontrar. Yo lo recomendaría, pero sabiendo que cada día es diferente, que cada alumno es diferente y que la elaboración de cada plato puede ser también muy diferente de un día al otro... y que pueden haber sorpresas, pero es la regla de juego en una escuela de hostelería. Quizás una próxima vez opte por ir al restaurante gastronómico, donde los precios no son desde luego los mismos y que supongo estará dirigido por profesionales y/o por alumnos mas curtidos en el oficio.

Tanto la comida, como el servicio en especial el Maitre excelente, bajo mi punto de vista sigue teniendo la misma calidad de siempre y son ya unos cuantos años visitandolo

El entorno muy bonito, pero con fallos en servicio y en organiozacion nio comi mal del todo, corecto pero dbido que es una escuela algo desafortunados en el servicio todo estaba un poco liado digamos que fui en mal dia.

Estuvimos en la planta baja, en los salones de menú. atención correcta, comida bastante buena e innovadora y precios razonables (46 EUR, dos personas). eso sí, el salón algo pequeño, estaban las mesas muy cerca unas de otras. recomendable.

Ántes de nada,decir,como ya se ha comentado anteriormente,que ésto es una escuela de hostelería,y por lo tanto,puede haber algunos fallos en el servicio... Pero eso sí,los alumnos se esmeran todo lo que pueden... Lo que no podemos es ir detrás del vehículo de la autoescuela tocando el cláxon sín parar... Tienen un salón en el patio,para tomar unas tapas o el café,después un salón para almorzar con el menú del día,dividido en fumadores y no fumadores,y en la primera planta un salón para comer a la carta... La comida,sencillamente,expléndida... La carta de vinos en el salón del menú es cortita y nada interesante,y el servicio regular,sin embargo,en el salón superior,la carta es muy interesante y con muchas referencias,y el servicio bastante bueno... Hablando de la comida... El bacalao al pil pil,la merluza en salsa verde,el salmorejo,el cordero frito,la crema de calabaza con naranjas y los postres... Buenísimos buenísimos...
Muy recomendable.

Como ya ha comentdo Karlito, el restaurante está ubicado en un bonito palacete, muy bien decorado. Mi experiencia ha sido bastante buena. El servicio atento sin resultar molesto, la comida buena y muy bien presentada y un adecuado servicio del vino -con una carta completa y servido en buenas copas-. Tomamos un Beryna 2004 que estaba espléndido.

Soy un murciano afincado en Sevilla y tristemente tengo que darte la razón por tu comentario acerca del restaurante. Lo mío fue peor si te sirve de consuelo, le sirvieron de mi botella de Carmelo Rodero a la mesa de al lado ante la mirada atónita de mi mujer y luego quisieron cobrármela. Como te cuento. Cría fama y échate a dormir. Un saludo.

Fuimos 4 amigos de viaje de fin de semana y decidimos ir a un ¿gran restaurante? Resultado: DESASTRE TOTAL. Como local es un sitio precioso. Es la sede de la Escuela de Hostelería de Sevilla aunque a los jovencísimos camareros deberían enseñarle que hay cosas más importantes que colocar los manteles al milímetro, porque tener que esperar una cerveza 15 minutos puede ser un error pero tener que hacerlo en 2 ocasiones...
Tuvimos que llamar al maitre 2 veces en vez de venir él a disculparse ya que, aparte de lo de las cervezas, a las 10 y media el pan estaba "saliendo del horno" y tardó ¡una hora y 40 minutos en salir!. Las entradas, ni fu ni fa. Cuando sobre las 12 menos cuarto nos sacaron los platos (el mío un solomillo con champiñones que, eso sí, estaba buenísimo) les pedimos que los retiraran para mantenerlos calientes. ¡Y por fin, a las 12 y 10, nos sacaron el pan! Sobran comentarios.
En resumen: buena comida pero no para tirar cohetes, extensa bodega (tomamos un Finca la Estacada, aunque sólo una botella porque el ambiente no invitaba a más...) y servicio malísimo. Todavía me dura el cabreo.

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