Restaurante Auga e Sal en Santiago de Compostela

Restaurante Auga e Sal

Datos de Auga e Sal
Precio Medio:
70 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
9.5 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
8.0 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: A Coruña
Localidad: Santiago de Compostela
Dirección: Rúa da Fonte de Santo Antonio, 8
Código postal: 15702
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 66,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



3 Opiniones de Auga e Sal

Me aprovechare de los comentarios del amigo Toni, se que no se enfadara, y mas bien será para dar mi puntuación y añadir alguna foto, ya que las descripciones son totalmente acertadas.

Todos coincidimos en que el tuétano en tacos de maíz con cilantro, jalapeño, crema de aguacate y pico de gallo junto con los hongos no cumplió con lo esperado, pero aun así el resto de platos fueron divertidos y sabrosos, y eso es lo que buscamos.

Los quesos, que los puedo comentar porque los tengo en audio, es increíble que capacidad de memoria tiene el Toni, yo ninguna, el primero fue Aíras Moniz, gallego, que se hace con leche cruda vaca jersey, de la misma quesería otro azul Savel, luego dos Moluengo de ceniza, uno recubierto, el otro con la ceniza en medio y por ultimo un Conté.

Respecto al tema vinos, puedo decir que hubiese elegido casi toda la carta, me encantan los vinos Gallegos, y aquí están a unos precios increíbles, y alguna añada vieja, que en el caso de esta D.O, es una bendición, esta semana me he enterado que esto es gracias a que hablamos de la bodega personal de Alberto Ruiz Gallardón hijo, menuda bodega, de ahí algunas añadas, desde aquí agradecerle que comparta, todo un detalle.

En cuanto a la cocina, la capitanea Summa Castro, compostelano que vino del Culler de pau, uno de los locales que mas me gustan de Galicia.

El ticket medio por ración, ronda los 16€, algunos a 14€ y otros como el bogavante a 19€, eso si nosotros tuvimos que pedir de algunas cosas mas de una ración, lógicamente, éramos cinco, aunque no estuvieron muy atentos a esto, ya que nos sacaron cuatro de tacos, dos raciones , que cada taco salga a 9,5€, estando tan solo pasables, hace que para mi, no sea un conjunto perfecto comida-vinos, pero los vinos lo compensan , además si hubo cocina para merecer la pena , aceite y pan , 2,5€ por comensal .

Y respecto a los vinos, el Cies del 2013, 24€, Gimaro Camiño Real 2016, 20€, Lousas 2015 o 2016, 22€, vamos que no sabia cual elegir, todos me gustaban.

Resumiendo , aunque esta vez gracias a Toni , no hay chapa , local mas que recomendable para los amantes del vino , servicio profesional , cambio de copas y referencias a tutiplé , había mas DO , pero yo solo tuve ojos para la gallega y encima se come rico , no os lo perdáis .

La puntuación en la rcp esta muy en consonancia con los precios de los vinos.

Por una recomendación que le hicieron al buen amigo Óscar (bendita la hora), los que constituimos la avanzadilla al XIII encuentro de la peña gastronómica Los Restauranteros decidimos abrir la quedada con una comida el día 1 de noviembre en este lugar. Local cómodo y superatractivo que nos encantó nada más cruzar el umbral de la puerta. Decoración contemporánea evidente, con predominio de las tonalidades claras en el mobiliario pero sabiendo conjugarlas acertadamente con elementos rústicos como el pavimento imitación adoquín o algún muro de piedra envejecido. Muy elegante.

En ese entorno, el cocinero Alberto Ruiz Gallardón nos ofrece una carta al estilo gastrobar en el que se conjuga una cocina de producto y raíces tradicionales con pinceladas y matices evidentemente más modernos.

Nuestra comanda para cinco comensales consistió en una selección de entrantes cuyos enunciados nos resultaban altamente atractivos sin excepción. Así quedó:

- Crema de tupinambo: Aperitivo de cortesía y bienvenida muy rico. Como bien nos anuncian, el sabor de este tubérculo se asemeja mucho al de la alcachofa. Un inicio reconfortante en un día lluvioso.

- Caballa lañada con crema de coliflor, salsa de anchoas y raifort: Excelente. Lañar es la palabra que se usa en Galicia para denominar el corte o fileteado en algunos pescados. La caballa se presenta cruda y sin ningún aparente marinado o maceración. Bajo ésta, una fina cremita del vegetal usada en su justa mesura. Inapreciable el toque picante que se le presupone al raifort.

- Mini puerros a la brasa con vieiras en salazón: Otro plato apto para el invierno aunque ello no signifique contundencia, sino más bien lo contrario. El plato no nos resulta pesado, para nada, pero la sedosidad de la crema y, sobre todo, la temperatura de servicio, se agradecen en días así.

- Bogavante gallego, ensaladilla cremosa con jugo de su cabeza y salpicón de sus pinzas: Producto de gran calidad que, para quienes vivimos lejos de las zonas de pesca de tal crustáceo, supone un verdadero regalo. La ración nos resulta un tanto escasa, circunstancia totalmente comprensible teniendo en cuenta los precios que se llegan pagar por este marisco y la línea de moderación que mantiene la carta en cuanto al coste de los platos.

- Chipirones de la ría a la brasa, tempura de sus patas y de cebolletas con salsa negra: Desde el primer bocado, todos cuantos nos congregamos en la mesa quedamos prendados por la extrema ternura de la carnaza del cefalópodo. Producto de tal calidad y tan bien tratado no requiere de acompañantes superfluos, cosa que se ha entendido perfectamente desde cocinas. Aportan ligeros matices pero sin intrusismos.

- Tortelloni rellenos de queso azul de Airas Maniz, nueces y pera con crema de radicchio: Queso de gran carga sápida que provoca el disfrute de quienes nos confesamos amantes de las sensaciones fuertes. La pera, los frutos secos y el vegetal suavizan ligeramente y dan un contrapunto agradable en cuanto a sabor (dulzón) y textura.

- Tuétano en tacos de maíz con cilantro, jalapeño, crema de aguacate y pico de gallo: Un claro ejemplo de lo que podríamos llamar “platos que no cumplen las expectativas”. El enunciado nos resulta altamente sugerente pero el resultado final, pese a estar muy bueno, no nos satisface. Se trata de un típico taco con los ingredientes habituales perfectamente elaborados, pero el tuétano, llamado a ser el protagonista, se pierde totalmente, tal como si no estuviese. Sea porqué se usa poca cantidad o por culpa de una partida poco sabrosa, no lo notamos y nos desencanta. Una pena.

- Boletus con huevos y foie: Un clásico que no puede fallar y que, sin embargo, sí falló ese día: conjunto muy muy falto de sal y huevo cuya yema nos llega prácticamente cuajada. No creemos que fuese esa la intención.

- Tartar de vaca rubia gallega: Delicioso. Sobresaliente la calidad y el sabor de la carne y acertado el aliño sin restar ni un ápice el protagonismo del vacuno. Muy arriba.

- Quesos: Decidimos no tomar postres dulces y elegimos la tabla de quesos con cuatro variedades distintas nacionales que no recuerdo pero que gustaron mucho.

Una mención muy destacada merece el capítulo de vinos. Excelente y extensa carta de vinos que hizo las delicias de los más entendidos. Gran selección de vinos gallegos, tanto blancos como tintos a precios inmejorables. Durante la comida pudimos disfrutar de: Socaire 2016, Cíes de Rodrigo Méndez, Daterra Azos do pobo y Quinta Seara d’Ordens (Porto Vintatge 2004). Servicio impecable por parte del personal de sala.

En definitiva, un lugar muy recomendable por el entorno, la cocina, esa maravillosa selección de vinos y un servicio muy atento y eficaz.

¡Id! ¡Por el vino y por la comida! ¡Por la comida y por el vino! ¡¡ Id !!

¿Seguís ahí? ¿Sintonizaos? ... que lo mismo he sido tan elocuente que ya habéis salido disparados pa'llá.

Vamos primero con la sección "Casa y Hogar" que es lo que menos nos suele importar, ¿oui? Amplio y luminoso. Ya ves tú lo que he dicho. Pero es que no te lo esperas así. Pasa desapercibido en la calle. Pasé un par de veces por delante sin verlo. Cuando entras, pues oye, lleno de luz, amplio, largo y acogedor.

Sigo por el final. Si serán majos que, como soy un desastre y no anoto nada, ni hago fotos a nada, pues les pedí si podían imprimirme el menú y los vinos bebidos. Pueees no tienen impresora, de modo que una persona tuvo la atención de ir escribiendo con extraordinario mimo caligráfico lo comido y bebido para dármelo al final. Y estas cosas serán tontuneces, pero molan.

Obviamente ¿qué voy a decir del servicio? Pues que excelente. Atento y cordial y con paciencia infinita, porque cuando tengo el día preguntón no hay quien me soporte.

Sigo al verrés. La bebienda. Cuchen: Es imposible que haya quien no encuentre qué beber en esa carta. Es larga. Larga de verdad. Tiene montones de vinos, de montones de sitios yyyyy... ¡a precios asumibles! ¡Qué! ¿Cómo os habéis quedado corazones de salsifís? Sólo por el asunto vínico ya merece la pena ir.

Vamos ahora con el asunto del comer. Miras la carta de arriba a abajo y de abajo a arriba y te pasa como con los vinos. ¡Te apetece todo! Es una carta variada, con sentido de temporada y en la que, nuevamente, es casi imposible no encontrar algo que te llame el interés o, como en mi caso, que te apetezca todo.

Como todo no es plan pues ale a lo sencillo para mi, el menú largo. Es un menú largo pero asumible, que yo no estoy en edad ya para según qué longitudes. Como es habitual en mi no os voy a hacer un desglose, baste decir que todos los platos me gustaron, algunos notables, alguno sobresaliente y sólo uno no me terminó de convencer.

Por hablar de algunos platos (porque a eso hemos venido aquí), comienza con un muy agradable gazpacho con xurel marinado que te bienpredispone para todo lo demás. Plato destacable el de vieiras (lañadas) con puerros. El dulzor y lo salino daba un muy buen conjunto. Los chipirones con verduras están como para ponerte a comer y no parar hasta que te saquen de allí por la fuerza. Y para mi sorpresa me gustó la merluza a la mantequilla negra. No porque dudase de sus dotes coquinarias, si no porque no me suelen gustar las salsas con la mantequilla como base (la beurre blanc es mi particular kriptonita gustativa). Oye, pues esta estaba muy bien. Tenía un toque de acidez que le venía muy bien. Huelga decir que el punto del pescado era impecable.

En honor al 25º aniversario de la genial serie Frasier recordemos que en uno de sus capítulos volvía el Doctor Frasier Crane con su hermano Niles de cenar fuera en un lugar nuevo. Ambos coincidían en que algo mejor que una cena genial era una cena genial con un pequeño fallo. No soy tan malo (bueno, sí lo soy, pero ese es otro tema). Es sólo que un plato no me terminó de convencer. El gallo de corral sobre puré de patatas y cebolla glaseadas. En mi opinión tanto la carne como el puré estaban secos en demasía. Una lástima, pero que ni por un momento enturbia lo que por lo demás es un lugar, servicio, cocina y bodega sobresaliente.

Mención especial, y de nuevo, para los vinos. Con el menú escogí maridaje. Bien, pues cada vino estaba escogido de una manera bien concreta. No en modo prueba-ensayo no, estaban muy bien elegidos. Caso paradigmático, desde mi punto de vista, fue el del rosado Pícaro del Aguila, que ya es arriesgado ponerlo en un menú degustación por la visión general que tiene la gente de los rosados, pero además en el plato de la merluza a la mantequilla negra era jugarse el bigote. Pero no se lo estaban jugando, tenían claro que iba muy bien en ese plato, que lo habían probado y, en efecto, iba genial.

Y en fin, que poco más que contaros, que salí de allí felizmente comido y bebido y que sin ninguna duda comería allí mañana, pasado y al otro.

El menú está por 48 EUR (sí, habéis leído bien, ese es el precio del menú degustación) + 12 EUR de unos quesos (soy un alma débil, no me pude resistir) + 18 EUR por el maridaje.

Ah y sí, el agua fría de la jarra no te la cobran ^___^

Edito: Que entre el barullo de tickets del viaje acabo de encontrar este. Sumadle 2,5 EUR más en concepto de pan (muy rico Pan de Moa -Moscoso Moure-, que no había mencionado), aceite y agua. Eeesto es, 80,5 EUR

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