Buena cocina. Excelente bodega

Por una recomendación que le hicieron al buen amigo Óscar (bendita la hora), los que constituimos la avanzadilla al XIII encuentro de la peña gastronómica Los Restauranteros decidimos abrir la quedada con una comida el día 1 de noviembre en este lugar. Local cómodo y superatractivo que nos encantó nada más cruzar el umbral de la puerta. Decoración contemporánea evidente, con predominio de las tonalidades claras en el mobiliario pero sabiendo conjugarlas acertadamente con elementos rústicos como el pavimento imitación adoquín o algún muro de piedra envejecido. Muy elegante.

En ese entorno, el cocinero Alberto Ruiz Gallardón nos ofrece una carta al estilo gastrobar en el que se conjuga una cocina de producto y raíces tradicionales con pinceladas y matices evidentemente más modernos.

Nuestra comanda para cinco comensales consistió en una selección de entrantes cuyos enunciados nos resultaban altamente atractivos sin excepción. Así quedó:

- Crema de tupinambo: Aperitivo de cortesía y bienvenida muy rico. Como bien nos anuncian, el sabor de este tubérculo se asemeja mucho al de la alcachofa. Un inicio reconfortante en un día lluvioso.

- Caballa lañada con crema de coliflor, salsa de anchoas y raifort: Excelente. Lañar es la palabra que se usa en Galicia para denominar el corte o fileteado en algunos pescados. La caballa se presenta cruda y sin ningún aparente marinado o maceración. Bajo ésta, una fina cremita del vegetal usada en su justa mesura. Inapreciable el toque picante que se le presupone al raifort.

- Mini puerros a la brasa con vieiras en salazón: Otro plato apto para el invierno aunque ello no signifique contundencia, sino más bien lo contrario. El plato no nos resulta pesado, para nada, pero la sedosidad de la crema y, sobre todo, la temperatura de servicio, se agradecen en días así.

- Bogavante gallego, ensaladilla cremosa con jugo de su cabeza y salpicón de sus pinzas: Producto de gran calidad que, para quienes vivimos lejos de las zonas de pesca de tal crustáceo, supone un verdadero regalo. La ración nos resulta un tanto escasa, circunstancia totalmente comprensible teniendo en cuenta los precios que se llegan pagar por este marisco y la línea de moderación que mantiene la carta en cuanto al coste de los platos.

- Chipirones de la ría a la brasa, tempura de sus patas y de cebolletas con salsa negra: Desde el primer bocado, todos cuantos nos congregamos en la mesa quedamos prendados por la extrema ternura de la carnaza del cefalópodo. Producto de tal calidad y tan bien tratado no requiere de acompañantes superfluos, cosa que se ha entendido perfectamente desde cocinas. Aportan ligeros matices pero sin intrusismos.

- Tortelloni rellenos de queso azul de Airas Maniz, nueces y pera con crema de radicchio: Queso de gran carga sápida que provoca el disfrute de quienes nos confesamos amantes de las sensaciones fuertes. La pera, los frutos secos y el vegetal suavizan ligeramente y dan un contrapunto agradable en cuanto a sabor (dulzón) y textura.

- Tuétano en tacos de maíz con cilantro, jalapeño, crema de aguacate y pico de gallo: Un claro ejemplo de lo que podríamos llamar “platos que no cumplen las expectativas”. El enunciado nos resulta altamente sugerente pero el resultado final, pese a estar muy bueno, no nos satisface. Se trata de un típico taco con los ingredientes habituales perfectamente elaborados, pero el tuétano, llamado a ser el protagonista, se pierde totalmente, tal como si no estuviese. Sea porqué se usa poca cantidad o por culpa de una partida poco sabrosa, no lo notamos y nos desencanta. Una pena.

- Boletus con huevos y foie: Un clásico que no puede fallar y que, sin embargo, sí falló ese día: conjunto muy muy falto de sal y huevo cuya yema nos llega prácticamente cuajada. No creemos que fuese esa la intención.

- Tartar de vaca rubia gallega: Delicioso. Sobresaliente la calidad y el sabor de la carne y acertado el aliño sin restar ni un ápice el protagonismo del vacuno. Muy arriba.

- Quesos: Decidimos no tomar postres dulces y elegimos la tabla de quesos con cuatro variedades distintas nacionales que no recuerdo pero que gustaron mucho.

Una mención muy destacada merece el capítulo de vinos. Excelente y extensa carta de vinos que hizo las delicias de los más entendidos. Gran selección de vinos gallegos, tanto blancos como tintos a precios inmejorables. Durante la comida pudimos disfrutar de: Socaire 2016, Cíes de Rodrigo Méndez, Daterra Azos do pobo y Quinta Seara d’Ordens (Porto Vintatge 2004). Servicio impecable por parte del personal de sala.

En definitiva, un lugar muy recomendable por el entorno, la cocina, esa maravillosa selección de vinos y un servicio muy atento y eficaz.

  1. #1

    JoseRuiz

    Menuda previa hicisteis en esta ocasión, además sin mi.
    Celosón que es uno...

  2. #2

    Antoni_Alicante

    en respuesta a JoseRuiz
    Ver mensaje de JoseRuiz

    Esas previas nunca defraudan

  3. #3

    Hambrebuena

    Enhorabuena por el comentario y por la prodigiosa memoria!

  4. #4

    Fer B.

    Excelente reflejo de lo allí acontecido. Coincidimos, para variar, en los platos que más recordaremos.

    Reseñar el rico y variado pan. Una constante a lo largo del finde Restaurantero.

    Un abrazo!

  5. #5

    Fer B.

    en respuesta a JoseRuiz
    Ver mensaje de JoseRuiz

    Aquí el que no corre...

  6. #6

    Antoni_Alicante

    en respuesta a Fer B.
    Ver mensaje de Fer B.

    Sí sí. No tengo costumbre de hablar de los panes, pero en los seis lugares que visitamos estuvieron bien ejecutados y muy ricos.

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