Restaurante Galerna Jan Edan en Donostia-San Sebastian
  

Restaurante Galerna Jan Edan

4
Datos de Galerna Jan Edan
Precio Medio:
102 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
8.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 80,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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4 Opiniones de Galerna Jan Edan

Comida principal de la Peña, sábado al mediodía, y si bien la cena la teníamos clara, aquí un amigo Bilbaino de la Peña y un servidor, tuvimos que probar tres locales, para decidirnos.

Al final optamos por Galerna, nos gusto la cocina, el sitio y sobre todo la disposición de todo el equipo, gente muy joven, pero con muchísimas ganas de trabajar y agradar, ya lo comente en mi primera reseña de este local.

Entre las opciones otro local, no daré nombres, con mas empaque y de novedoso traslado, pero que tardo demasiado en darnos un simple menú, sin presiones de ninguna índole , un poco cansado de cierta desidia , nos acercamos a probar , también en la zona de Gros , este local , nos gusto tanto la atención , la cocina, las formas , la profesionalidad , que directamente se lo comentamos , les dimos un precio final para un menú con vinos , 110€ iva incluido y rápidamente tenia todo decidido , todo fue por las ganas de esta chavalería y como no , por el resto de patas de una mesa gastronómica .

Para empezar, un rico espumoso de las Islas Canarias, Pasaje de las Islas 2014 (listan negro) y también, como segunda opción un txakoli de Getaria, Bengoetxe berezia 2016, ricos ambos y entraban de maravilla con los aperitivos, una cremosa croqueta de jamón ibérico de bellota y unas ortiguillas rebozadas con emulsión de plancton, puro mar, un tierra - mar muy bien representado.

Ostra Gillardeau con ajo blanco de avellana, manzana y pepino en osmosis y apio, muy rico el conjunto y dejando que se note el magnifico sabor de la ostra, que es lo suyo, lo acompañamos con un txakoli de mi zona, Doniene 2016, magnifico con la ostra.

Ahora este entrante con premio, segundo en el concurso de pintxos de la zona, trucha del pirineo marinada, ahumada y ligeramente escabechada, sobre tosta de plancton de rio, sus huevas y helado de tomate con brotes de hinojo y acedera, toda una ingeniería de sabores, perfectamente conjuntados, me encanto, para comer con la mano y con un partener de lujo Honorio Rubio lías finas 2014.

Salmorejo de avellanas con helado de queso de cabra y brotes de guisante, original, fresco, sabroso, la cocina de estos chicos es alegre, divertida y con sabor y si lo armonizas con un blanco UBE, Miraflores, pues todos tan contentos.

Atún rojo “Balfego” en salazón ligera , mayonesa de ajo negro , encurtidos caseros , calabaza y rábano encurtido en soja , cebolla morada encurtida en lima , suave helado de wasabi y brotes tiernos , delicioso y como pareja de baile , manzanilla en rama Urium , bonito baile se marcaron .

Sobre una crema de puerros, un buen trozo de bacalao confitado pasado por plancha, dos caviares, el “Per se Baerri” de esturión y otro, el verde de guisantes lagrima y la típica hoja de ostra, a nivel de todo el menú y acompañado por una malvasia de Sitges, Saserra 2014.

Ragout de pulpo del cantábrico con papa canaria, junto con el aperitivo lo único que repetí de la vez anterior y como este es un plato tan sápido, para mi no estaba salado, estaba sabrosísimo y con un pinot Noir, Remoissenet Pere & Fils 2015, para contrastar la potencia del pulpo en esta elaboración.
Ultimo salado, este también conocido y como el pupo de lo que mas me gusto de la anterior vez, por eso para mi un acierto incluirlos en el menú, Pluma ibérica de bellota “Carrasco” con patata agria alavesa y kimchi de la casa, muy rico y apetecía un Priorat, para darle un toque rudo al suave sabor de la pluma, Riu lìnfernal 2013.

Como pequeño postre un poco de helado de idiazabal , membrillo y nueces , demasiado fuerte el sabor a queso , incluso para mi , sabia a queso viejo , muy viejo , aquí nos pusieron Itsas mendi Urezi 2014 , que le pego muy bien , dado el fuerte sabor , la acidez de este dulce txakoli , mitigo el amargor .

Como remate una rica torrija de maracuya con helado de yogurt, cremosa, pero con un poco de acidez que le da la fruta, distinta a la típica de la zona, gusto mucho y como armonia final un Domaine Ogereau Chenin de Botrytis 2014.

Como remate e incluido en el precio del menú, café y copa, tomamos algun gin-tonic.

Salimos un poco tarde, pero como con todo, fueron muy majos y nos dejaron, hasta casi las 7.

Fue una bonita velada, la gente se lo paso bien y disfruto y yo, como la novia en las bodas, estaba satisfecho de la elección, si es verdad que los últimos pases fueron un poco mas lentos , pero un grupo y con el local lleno y haciéndolo todo muy bien , que mas se puede pedir , desde aquí agradecer a este jovencísimo equipo la magnifica velada que nos hicieron pasar , llegaran muy lejos , una manchega y un castellano en tierras vasca .

Para el acto principal de nuestro XII Encuentro de la Peña los Restauranteros celebrado en San Sebastián, la comida del sábado, nuestros amigos Óscar y Mario eligieron el restaurante Galerna Jan/Edan. Soy consciente que buscaron concienzudamente el local que mejor se adaptase a la idiosincrasia del grupo y a las circunstancias del evento y que ello les obligó a ir desde Bilbao, ciudad donde residen, hasta Donostia al menos un par de veces con el fin de probar sitios que, en principio, pudiesen resultar del agrado de la mayoría. Muchas gracias por el empeño demostrado.

Finalmente, se decantaron por este lugar que se sitúa en una zona de la ciudad conocida como el Gros. Se trata de un barrio cercano al casco viejo, más allá del río Urumea y justo enfrente de la playa de Zurriola. Es una zona que está tomando un auge considerable últimamente debido a la concurrencia de un público que intenta huir de las aglomeraciones de turistas que nos encontramos prácticamente cualquier día del año en otras zonas como el paseo de la Concha o el casco viejo. La afluencia de gente que practica el deporte del surf también es uno de los factores de ese éxito y, en consecuencia, de la proliferación de bares de pintxos y locales de copas.

Tras un interesantísimo precalentamiento en dos locales del barrio (Matalauva y Esencia), finalmente llegamos al lugar elegido para comer. El restaurante se ubica en un semisótano la entrada del cual queda un tanto escondida. Ciertamente no invita a entrar y resulta poco acorde con la calidad de la cocina que nos disponemos a descubrir. La cosa cambia ostensiblemente al cruzar el umbral de su puerta. Ante la falta de luz natural, se ha optado por el uso casi exclusivo de tonalidades claras y un interiorismo de estilo escandinavo que consigue transmitir una sensación de mayor amplitud y luminosidad. Intuyo que esas eran dos de sus carencias fundamentales antes de la reforma a la que se sometió el local.

El mobiliario es sencillo y funcional. No se percibe ningún alarde de interiorismo sofisticado, pero, sin embargo, todo encaja y se consigue transmitir al comensal una sensación de informalidad y bienestar deseada y muy bienvenida por la gran mayoría de clientes que, cada vez más, renunciamos al clasicismo anquilosado, pero, al mismo tiempo, huimos de una vanguardia muy chic y presuntuosa en exceso.

Jorge Asenjo y Rebeca Barainca, segoviano el primero y ciudadrealeña ella, son la pareja de cocineros que, en julio de 2016, se decidieron a abrir su propio restaurante con una buena dosis de ilusión y con un dilatado bagaje en el mundo de la hostelería. Justamente esa experiencia que nos confiesan tras la comida es lo que más sorprende pues ambos son realmente jóvenes tanto por aquello que refleja su DNI como por el carácter afable y juvenil que ambos muestran con total naturalidad. Esta apertura no es el fruto de una decisión impulsiva, tampoco del capricho de algún inversor enamorado de su cocina. Es un proyecto personal, su proyecto de vida, me atrevería a decir, tras una etapa de formación por tierras vascas de más de diez años.

La carta del restaurante que se exhibe a las puertas del mismo es un compendio de platos en el que el producto es el verdadero protagonista. Se huye de los largos enunciados y de los listados inacabables de ingredientes. Podemos encontrar ostras, caviar, ortiguillas, pulpo, atún, cerdo ibérico, ternera… como base del plato y complementados con un pequeño toque de inspiración, ya sea propio de la cocina tradicional española (ese ajo blanco, el salmorejo, el mojo…) o fruto de alguna leve influencia internacional, especialmente de la cocina oriental.

El restaurante no ofrece el menú degustación, pero, en esta ocasión, dadas las circunstancias de la mesa, el equipo del Galerna tuvo el detalle de prepararnos un menú ex profeso:

- Croqueta fluida de jamón ibérico de bellota: Formato rectangular con una fritura limpia y perfectamente desengrasada. Se echa en falta un punto más de fluidez y una mayor pegada en boca. Correcta, sin alardes.

- Ortiguilla del Cantábrico con emulsión de plancton: Buen calibre y, nuevamente, perfecta la ejecución. Repleta de sabor. Muy arriba, ahora sí.

- Ostra, ajo blanco, apio y pepino: Ensamblaje perfecto entre todos los elementos, sin que ninguno de ellos enmascare el sabor del molusco, auténtico protagonista, ni tan siquiera un potente ajo blanco, repleto de personalidad y con el punto del ajo algo subido. Muy rica.

- Trucha del Pirineo marinada, ahumada y ligeramente escabechada sobre tosta de plancton de río, sus huevas y helado de tomate: La finísima tostada sustenta sin problema el condumio de arriba lo cual facilita muchísimo la ingesta del pincho. Bocado ligero, refrescante, divertido… Tan es así que consiguió alzarse con el tercer premio en el campeonato de pintxos de Gipuzkoa. ¡Aúpa!

- Salmorejo de avellanas con helado de queso de cabra: La carga sápida del plato se concentra en el salmorejo. El helado de queso apenas se percibe. Tal como sucedía en el ajo blanco de la ostra, este salmorejo tampoco oculta ni atenúa toda la personalidad que le confiere uso del ajo. Spanish power.

- Atún rojo en salazón ligera, mahonesa de ajo negro, encurtidos caseros y helado de wasabi: Se usa el atún Balfegó. Ante un producto de tal calidad, huelgan las elaboraciones complejas y los finos filetes (de lomo y de ventresca) se presentan sin cocinar. Los acompañantes hacen perfectamente su función, complementando sin neutralizar o ensombrecer el protagonismo de un atún excelso.

- Crema de puerros, bacalao, caviar “Per Se Baerri”: Otro producto de gran calidad y sometido al trato más adecuado y certero. El punto del pescado está clavado y las lascas del filete se separan apenas con el uso del tenedor. Se acierta nuevamente en los acompañantes del bacalao. Gran armonía.

- Ragout de pulpo del Cantábrico con papa canaria: Tal vez el plato más tradicional de cuantos configuraron el menú. Guiso sustancioso y bien trabado que invita a tomar pan sin cesar. El pulpo destaca por su ternura y sabor. La importancia del lento chup chup en la cocina.

- Pluma ibérica de Bellota “carrasco” con patata agria alavesa y nuestro kimchi: Carne extremadamente rosada que no deja lugar a dudas sobre el origen ibérico del animal y con un punto de cocción en el límite de lo comúnmente aceptable. Se arriesga bastante con el mismo, a modo de tataki. Presencia notable del aroma ahumado de la parrilla.

- Helado de Idiazábal, membrillo y nueces: Si en el helado de queso de cabra comentado anteriormente se echaba en falta más pegada, en el postre que nos ocupa la potencia sápida se dispara notablemente hasta asemejarse bastante a la de un queso azul. Para grandes aficionados al queso.

- Torrija de maracuyá con helado de yogur: Rica, pero lejos del nivel alcanzado en la torrija de la noche anterior degustada en Casa Urola. Si en el post correspondiente definía ésta como digna de un tratado de la cocina tradicional, tras la torrija del Galerna se intuye la intención de innovar, de diferenciarse del postre clásico. El resultado es satisfactorio.

Otro de los aspectos más destacables del restaurante y de nuestro evento en particular fue el buen trato y la inquietud que se desprende por el mundo del vino. Cada uno de los platos servidos se acompañó con un vino diferente con un nexo común entre ellos: sin ser unos vinos extremadamente caros o exclusivos, todos gozan de cierta singularidad y se apartan un tanto de las referencias habituales en el mercado. Una mención especial para Marco Monte, el sumiller, que nos explicó pacientemente las particularidades de cada uno de ellos y lo hizo en más de una ocasión, dada la disposición de mesa larga que adoptamos en la comida. Esto fue lo que bebimos:

- Pasaje de las Islas Espumoso 2014 – Islas Canarias (listán negro)
- Bengoetxe Berezia 2015 – Getariako Txakolina (Hondarrabi Zuri)
- Doniene 2016 – Bizkaiko Txakolina (Hondarrabi Zuri)
- Honorio Rubio Lías finas 2014 – Rioja Crianza (Viura)
- UBE Miraflores – Vinos de la tierra de Cádiz (Palomino fino)
- Urium manzanilla en rama – Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (Palomino)
- Sarerra 2014 – Sant Pere de Ribes (Malvasía de Sitges)
- Remoissenet Pére & Fils 2015 – Borgoña (Pinot noir)
- Riu l’infernal 2013 – Priorat (Garnatxa, cariñena y syrah)
- Itsasmendi Uretzi 2014 – Bizkaiko txakolina (Hondarrabi Zuri y Izkiriot handi)
- Domaine Ogereau Chenin de Botrytis 2014 – Coteaux du Layon St Lambert (Chenin blanc)

La línea culinaria que marca la carta del restaurante evidentemente fundamentada en el producto y el buen trato de éste, la interesante oferta de vinos, la funcionalidad y gracia del entorno y el extraordinario trato recibido por todas y cada una de las personas que se acercaron a nuestra mesa en uno u otro momento, no pueden llevarme a otro lugar que no sea el aconsejar encarecidamente la visita a esta casa. Todos los factores que influyen a la hora de generar mi opinión como cliente fueron favorables y, es por ello, que guardaré siempre un buen recuerdo de esa comida. Muchas gracias.

Podéis leer mi valoración ilustrada con imágenes en: http://www.vinowine.es/restaurantes/galerna-janedan-corta-edad-largo-recorrido.html---

En El Barrio de Gros se encuentra este encantador restaurante regentado por gente muy joven, con ganas de agradar y mucha simpatía.

Ahí estábamos la Peña Los Restauranteros dispuestos a disfrutar a tope de su menú Armonía.

Y empezamos!!

- Croqueta fluida de jamón ibérico de bellota. Bocado cremoso y correcto.
- Ortiguilla de nuestra costa con emulsión de plancton. Buen rebozado e intenso sabor a mar muy agradable.
- Ostra de Iparralde, ajo blanco, apio y pepino. Mar y frescura con resultado exquisito.
- Trucha del Pirineo marinada, ahumada y ligeramente escabechada sobre tosta de plancton de río, sus huevas y helado de tomate. Combinación estupenda que me gustó mucho.
- Salmorejo de avellanas con helado de queso de cabra. Aunque no lo asociaba yo al norte me resultó muy muy sabroso y cremoso.
- Atún rojo “Balfegó” en salazón ligera, mahonesa de ajo negro, encurtidos caseros y helado de wasabi. Productazo bien ejecutado al que los encurtidos le aportaban frescura, sabor y ese crunch tan redondo. Platazo!!
- Crema de puerros, bacalao, caviar “Per Se Baerri”. Muy bien elaboradora respetando el producto de calidad.
- Ragout de pulpo del Cantábrico con papa canaria. Rico pero demasiado intenso tirando hacia salado en mi opinión.
- Pluma ibérica de bellota “carrasco” con patata agria Alavesa y nuestro kimchi. Espectacular la carne tierna y melosa que maridaba bien con las crujientes patatas.
- Nuestro helado de Idiazabal, membrillo y nueces. Demasiada potencia en boca.
- Torrija de maracuyá con helado de yogurt. Después de menús largos me gustan estos postres ácidos. Original y buen remate.

Todo esto maridado con un montón de buenos vinos que seguro que mis compañeros tendrán el gusto de detallar.

El local no muy grande, coqueto a la par que moderno y sencillo sin grandes pretensiones.

El servicio muy joven, muy atento, ágil y agradable. En la fase final del menú los platos tardaron más de lo previsto, imagino que por la dificultad en cocina de servir 13 menús al mismo tiempo. Una lástima porque hizo que la comida se prolongara más de 4 horas.

El global fue estupendo. Un producto de calidad con un trato exquisito. Una muy buena experiencia y más tratándose de gente tan joven. Les auguro un exitoso futuro.

Últimamente cuando un local me sorprende no suelo esperar para comentarlo, con este he tenido que hacerlo, ya que este fin de semana pasado, los Restauranteros hemos tenido quedada y no quería dar pistas , así que esta es mi primera experiencia en Galerna , fue tan bien que volvimos , ya comentare la ultima visita mas adelante .


Novedad en el barrio de Gros, y van unas cuantas, es la zona de moda de los Donostiarras, alejada del bullicio turístico de lo Viejo, cada día me gusta mas esta zona.

Una joven pareja, de Ciudad Real ella, Segoviano el, Rebeca y Jorge, han montado un bonito local de comidas, no muy grande, calculo que como para veinte y pico personas en total

Decorado con imaginación, sencillo y funcional, cocina de raíz, algún pequeño guiñó a lo contemporáneo, pero sobre todo el producto manda.

Se han arriesgado, pero creo que su profesionalidad y su tesón están siendo recompensados, se han rodeado de un equipo femenino, profesional, y muy simpático , recuerdo a una joven cubana , creo , que además lleva con mucho tino el tema vinos , mención especial a las buenas referencias en este sentido , otra joven catalana , que paso por el Basque Culinary Center , y otra joven , creo que de la zona , hacen un equipo sumamente joven , pero también muy profesional , nos hicieron pasar una bonita velada .

Carta corta, no tienen menú de ningún tipo, alguna sugerencia del día y enunciados atractivos.

Como aperitivo de la casa, unas pequeñas croquetas de jamón, muy ricas, buena textura, antes habíamos un espumoso gallego (4€), hay me ganaron y copa de manzanilla (3,65€).

Unas sardinas ahumadas, sobre pimientos morones y brotes de mizuna, sencillo y sabroso, 7,8€.

Tartar de atún rojo con helado de aceite de oliva, helado de tomate y helado de mostaza, polvo de aceite de oliva, patata morada encurtida y brotes de mostaza 19€, muy rico, un aporte distinto el de los helados al típico tartar, nos gusto.

Fuera de carta, pedimos unas hermosas almejas con alcachofas, consomé de jamón y verduras, emulsión de coliflor y de nuevo brotes, estaban ricas, no había comido nunca esta combinación tierra-mar, 16€, nos pusieron un plato a cada uno, éramos dos, con dos ricas y hermosas almejas, como media alcachofa troceada y demás acompañamiento , buen producto , sin duda .

Vimos, también fuera de carta, como sacaban a una mesa lo que creíamos que eran calcots, era cebolleta manchega con salsa romesco, vamos parientes cercanos, cuatro con su rica salsa 4€.

Guiso de pulpo con papa arrugada y Salicornia, ragu de pulpo, que bueno, sabroso y casi gelatinoso, un guisote, dos platitos ricos 11,2€.

Merluza de anzuelo curada a la sal y luego a la brasa en horno Kamado, ya habíamos notado ese rico sabor a brasa, con salsa verde de plancton marino y alga codium (el percebe de los pobres) , su hojita sabor a ostra y acompañado de dos ortiguilla , al-oli y mayonesa de plancton , 17,4€ , a nivel , saben cocinar estos chavales .

Pluma ibérica de bellota, imagino que joselito, patata violeta y salsa brava de Kimchi, mantequilla pura, muy rico y la salsa perfecta, 16,8€.

Compartimos dos postres, sopa de maracuya con helado de leche de cabra, rocas de chocolate con sésamo garrapiñado, harina de cacao y brotes de anís 7€, rica y el helado, bueno ya sabéis con los lácteos no soy objetivo, me encantan.

Trata de queso, hecha con un poco de queso azul del valle de Urbasa , compota de reineta , manzana gran smidth en osmosis , helado de Idiazabal con membrillo y nueces , brotes de Acedera , helado de frutos rojos y frambuesa liofilizada , queda todo dicho , buena ejecución buen final , 7,5€ .

Para beber una botella de blanco Hegoxuri 2015 , 29€ , otra de Ube Miraflores 2016 , 24,5€ , dos copitas de tinto , Vega de Ribes a 3,2€ copa y por ultimo dos vinos dulce uno catalán garnacha Josefiña Piñol , 3,85€ y un moscatel de Ana del Grifo , 4€ mas dos gin-tonic de millers a 7€ , junto con lo tomado de aperitivo , hacen un gasto majo en bebida , pero cuando tienes una carta de vinos que te llama a ello , es lo que pasa .

Cocina sencilla, producto y buen hacer, carta de vinos maja y precios razonables, no olvidarse que estamos en Donosti , lo recomiendo , sobre todo en este caso hay que añadir un plus , el entusiasmo de todo el equipo , tanto de los dueños , los dos chefs , como de las jóvenes de sala , un conjunto muy majo , el mayor de ellos , Jorge , tiene 28 años. .

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