Restaurante La Huerta de Ramonet en Valencia
Restaurante La Huerta de Ramonet
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Añadir tipo de cocina Añadir vino por copa
Precio desde:
12,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
25 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
8.1
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
7.3
Comida COMIDA
8.5
Precio medio entorno ENTORNO
7.2
RCP CALIDAD-PRECIO
9.1
Opiniones de La Huerta de Ramonet
OPINIONES
7

Por cuestiones logísticas (cierre de local) de la cena habitual de los sábados decidimos dar una opotunidad de grupo al local. Y la aprovechó.

Sin cambios reseñables en el pequeño local y su espacio físico, llegando a llenar el comedor por lo que trato en exclusividad. El funcionamiento sigue por las noches en menú con producto del dia a precio fijo (sin sorpresas) y con lo mejor encontrado en el mercado (ateniendose al precio) en una labor diaria digna de encomio para dar variedad y calidad además de producto del momento.

Cena para 15 comensales, muy justitos de espacio, en mesa larga. El problema de la sonoridad se agravó al ser un grupo que habla de un extremo al otro de una larga mesa. Arrancamos con varios vermuts, cervezas, alguna copa de vino blanco, agua Fuente Liviana.. en la zona de barra y casi en la calle porque la temperatura es propia de verano. El servicio en sala fue algo lento por momentos entre platos pero supongo que todos ,los comensales al mismo tiempo complica más que comensales a diferentes horarios.

De los vinos, Ramonet siempre atento y sabiendo de gusto por vinos novedosos (y en su casa no es difícil encontrarlos) nos guardó para el encuentro un Yema Serena (2 botellas) muy interesante y un Pio del Ramo un crianza 2014 goloson que también gustó. También algunas copas de blanco y algún vermut más durante la cena como continuidad del aperitivo..

En la parte sólida y en raciones compartidas al centro (salvo la entrada inicial):

. vichyssoise: muy buena entrada, con perfecta textura; para tomarse un pozal.

. calamar relleno con tomate y espárragos: muy buena calidda del calamar, perfecto de textura (ni duro ni blandengue), buen sabor.

. steak tartar con huevo trufado: espectacular de sabor tanto la carne como el huevo a rompera sobre la misma para mezclarlo todo.

. pescados a la brasa: llampuga, emperador y dorada: hechas en pequeños filetes y con buen punto de fuego (algún filetito algo más crudo), pero con muy buena materia prima y sencilla elaboración manteniendo el pescado como actor principal.

. carne  a la brasa: buena materia prima, bien de punto de brasa.

. postre: chocolate con bizcocho roto y perlas de chocolate: buen trabajo y buena presentación.

Finalizamos con chupitos de orujo de hierbas, buenos cafés, algun carajillo, incluso alguna copa.

Una gran virtud: tiene un buen producto y éste se mantiene presente en el plato como elemento principal. El local progresa y merece la pena conocerlo.

Hace varios años que no añadía un comentario en Verema, pero también hace años que no recibía un trato tan cercano y amable en un restaurante (ni en Valencia, ni fuera). Ese trato que nos dispensó anoche Ramonet junto a su mujer, que unido a la calidad de la cena que nos sirvió bien merecen que vuelva a escribir una reseña. Como ya se ha dicho en comentarios anteriores el local es pequeño (anoche en el comedor éramos 10 personas y estaba lleno), no tiene carta (Ramón organiza el menú en función de la compra del día) y ofrece un menú único, que no tuvo reparos en modificar para uno de los comensales que tenía alergia a la cebolla (difícil tarea). Ramón estuvo en todo momento atento a lo que sucedía en las mesas, dispuesto a responder a las preguntas que le hicimos y, como dijo varias veces, interesado en que nos sintiéramos como en casa (lo cual consiguió).

La cena se compuso de un gazpacho de melón con cebolla caramelizada (aceptable), un cebiche de caballa de Cádiz (EXCEPCIONAL, con mayúsculas), un tartar de ternera de Burriana (carne de excelente calidad aunque a mi gusto al tartar le faltó un poco de mayor carga en las especias) y un tataki de atún (muy bueno, el atún en su punto exacto y tan tierno que se deshacía en la boca; iba acompañado de unos tallarines tailandeses que para mí no eran necesarios). Hasta aquí los entrantes todos ellos para compatir menos el gazpacho, obviamente. Como plato principal, aunque también para compartir, una chuleta y un solomillo ambos a la plancha en su punto perfecto de cocción. Yo no soy muy de postres, así que no recuerdo la descripción del mismo que llevaba una galleta sobre un helado y que estuvo muy bueno. 

En cuanto a la bebida comenzamos con cerveza y un vermú de la tierra (a mi gusto este demasiado dulce). Durante la cena tomamos un godello del Bierzo, cuya marca no recuerdo, por recomendación de Ramón, y el vino blanco de la casa, un coupage de moscatel, macabeo y gewurztraminer de la marca Flor de Taronger. Ambos bien servidos y desconocidos por los comensales.

Las cantidades de cada plato fueron las correctas y, como Ramón repitió en varias ocasiones, no hay ningún frito con lo que la cena no se hizo pesada en absoluto.

En resumen, un grato y sorprendente descubrimiento en el que pronto será difícil conseguir una reserva. 

En Valencia no hay restaurantes en los que el chef se preocupa por salir, saludar, atender y ADEMAS dar de comer/cenar extupendamente bien a los comensales.
Local pequeño pero muy agradable.
Carta de vinos para sorprender con referencias nuevas y buenas que siempre se agradecen.
Recomiendo los huevos trufados, una maravilla que cuando rompes la yema el olor a trufa negra inunda tu mesa.
El pescado sabe tratarlo y cocinarlo, en su punto la merluza o el pargo.
Y la carne también.
Y los entrantes también sorprenden: la crema fría de calabaza con cardamomo o el gazpacho de melón.
No dejéis de ir......os gustará.
Ah.....y lo mejor....el precio.

Una velada deliciosa, trato mejor aún. La cena resultó toda una sorpresa por lo excelente.

Nuevo restaurante abierto apenas hace un mes. Al comedor, que está sobre la barra, se accede por unas escaleras, con apenas 5 mesas. El cocinero ejerce, de momento, también de camarero, por falta de personal adecuado. Las viandas, curiosamente, no son del mercado más cercano(Rojas Clemente), si no de merca valencia y de Gandía las carnes. Curioso, pero denota una inquietud y una búsqueda de la calidad digna de encomio. Menú del día a 12€ para 4 personas.
3 aperitivos para comenzar: un gazpacho de remolacha con yogur tan sabroso como suave y refrescante, un tomate rosa de Murcia abierto
en abanico coronado con una sardinilla y con menos sabor del esperado, y una tosta de carne de toro (del cual se provee en los pueblos donde son sacrificados a raíz de las fiestas veraniegas) con una elaboración con un toque demasiado dulce para mi gusto, pero interesante.
De segundos, rodaballo salvaje sobre "tallarines" de calabacín y zanahoria delicioso, y pluma ibérica con puré de boniato también muy buena. De postre tarta de queso con arándanos, correcta.
De vinos, 5 referencias en tintos,le provee un club o laboratorio enológico al otro lado de la calle, todos nuevos o apenas conocidos; elegimos Pío del Ramo de Jumilla que tuvo que dejarse enfriar abajo al no tener cubitera o similar, pero excelente.
Un lugar a seguir por la calidad de la materia prima y la inquietud y saber hacer del cocinero, que ajustará con el tiempo inconvenientes lógicos de la reciente apertura.
Los miércoles por la tarde hay además, tapas y flamenco.

Acostumbrados a sitios con comida y vinos más tradicionales, nos encontramos ayer con este pequeño y acogedor restaurante. Su menú de mediodía nos sorprendió gratamente. Probamos entrantes de sopita fresquita, pan guao bao con merluza rebozada, y ensaladilla con muy buena mezcla de sabores.. Los principales también buenísimos. En pescado una caballa fina y exquisita, y de carne una buena chuleta de cerdo ibérica. Rematando con pan de Calatrava muy meloso y rico. Esta vez no pude probar los vinos, que son de pequeñas bodegas de aquí. A la próxima, no faltarán en mi cata. El trato genial. Volveremos pronto.

Local recien abierto en dos alturas. En la planta baja la barra y algunas sillas altas permiten un aperitivo y algún vino interesante a la vista: poco conocidos, bodegas pequeñas y poco habituales en la restauración, lo que siempre es un aliciente.

La cocina al fondo, con limitado espacio, tiene que funcionar rápido para dar salida a los menús con que se trabaja. A medio día de 12€ (con 3 entrantes y un principal y postre) y por la noche de 20€ (con un principal extra); no incluye las bebidas. El menú nos anuncian que cambia a diario, según mercado, con lo que, de momento no hay carta ni tampoco datafono para las tarjetas de crédito, cosas que se solucionarán con el rodaje; abrieron anteayer.

En el apartado de vinos, también pendiente de carta, con precios x2, hay vinos interesantes y se nota buena dedicación en el tema. Tomamos un Casar godello (18€) en blanco y luego un Innato tinto (19€) mejor en nariz que en boca, resultando mejor el primero que el segundo.
Un par de cañas (1.5€) iniciales, agua sin gas Lahoz de medio (2€) y un par de cocacolas (2€).

Son pocas mesas, en un ambiente muy ruidoso con techo abovedado y paredes blancas que, con decoración sencilla, da para un máximo de 4 mesas. El amable camarero hace piernas, subiendo sin parar las escaleras, y dando un buen servicio.
Mesas de madera, manteles individuales, con copas, vajillas y cubiertos sencillos con cambio de cubiertos para los principales. Buena temperatura en el local.

Cinco para cenar. Un pan tipo pan quemado, agradable; un muy buen aceite Finca Badenes verdoso, punto amargo y con picante ajustado final.
Lo comido:
. salmorejo con jamón frito: bien de sabor aunque el jamón algo más crujiente lo resaltaría.
. mousse de queso de cabra con confitura de tomate. Servido en el mismo tipo de recipiente desmerece. Un entrante para quererlo o para odiarlo por la intensidad de sabor a queso. Hubo quien se comió dos y quien no lo probó al olerlo.
. morcilla de Burgos con cremoso de patata y con cebolla deshidratada: bien resuelto, difícil de servir, pero bien de sabor los ingredientes.
. pargo: servido en lomitos y en fuente, bien de punto de fuego, muy bien de sabor, buen aceite. Ración ajustada.
. dados de aguja (entrecotte) con unas gotas de salsa de soja que acompaña bien; la carne (o el corte) demasiado fibrosa, bien de plancha y de sabor. Ración ajustada.
. postre: mojito y chocolates: unas chocolatinas (blancas, marrones y negras) que acompañan un postre con mojito de sabor de fondo.

No hubo cafés, pero si Limoncello por cortesía de la casa.

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